‘Aprender hábitos alimenticios saludables desde niños mejoraría la calidad nutricional del país’

Entrevista a MARITZA CASTILLO CARRIÓN. Departamento de Química Facultad de Ciencias Exactas y Naturales

Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como la diabetes e hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita

Maritza Janneth Castillo Carrión, profesora del Departamento de Química, de la UTPL, desarrolla un proyecto de vinculación con el que trata de brindar apoyo a los escolares y sus familias en temas de alimentación saludable. “Esta iniciativa partió de datos preocupantes que revelan varios estudios sobre niveles altos de sobrepeso y obesidad en la población de todo el mundo y Ecuador no es la excepción pues el riesgo de sobrepeso en la población preescolar es del 21,6%; la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 29,9% (19% y 10,9%, respectivamente) en niños de 5 a 11 años; aproximadamente uno de cada tres adolescentes presenta sobrepeso u obesidad; y el 62,8% de los adultos mayores de 19 años padece sobrepeso y obesidad, lo que evidencia la gravedad de la situación que está atravesando el país”, señala.

¿Quiénes son más vulnerables?

Tanto niños como adolescentes son los grupos más vulnerables ante las influencias del entorno, deteriorando de este modo los patrones alimentarios saludables. El tipo de alimentación que recibe una persona en sus primeros años de vida determina en gran medida su calidad de vida en la adultez, por lo que la adopción de un estilo de vida saludable es indispensable para prevenir los problemas relacionados con la malnutrición.

¿Qué aporta la UTPL con este proyecto?

El proyecto busca contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible número dos de la Organización de Naciones Unidas: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como son la diabetes y la hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita.

¿Y su objetivo, en concreto, cuál es?

El objetivo que nos hemos fijado es promover en la comunidad educativa del nivel básico elemental de Loja (Ecuador) hábitos de alimentación saludable como mecanismo para consolidar una cultura responsable de nutrición a nivel familiar y social. Desarrollamos intervenciones integradas y participativas a nivel, escolar, familiar y comunitario para evaluar el estilo de vida y los hábitos alimentarios de las personas, lo que constituye una herramienta poderosa para mejorar la calidad nutricional de la población.

¿Para conseguirlo, con quién han trabajado su proyecto de vinculación?

Con docentes y estudiantes de las titulaciones de Alimentos y Medicina y también con estudiantes de la Maestría de Alimentos trabajamos en ocho escuelas que están a cargo del Municipio de Loja y con dos fiscomisionales, dando cobertura a 1.300 niños entre cinco y 12 años.

Son pioneros. No hay iniciativas similares en Loja…

Existen varios estudios sobre este tema a nivel país, los cuales se enfocan puntualmente en alguna población específica. En nuestro caso, en la provincia de Loja no se ha realizado estos estudios, por lo cual surgió la necesidad de hacerlo.

Pero el tema es preocupación constante de la UTPL, que ha desarrollado diversas iniciativas académicas, de investigación y de vinculación…

Sí, en la universidad se ha trabajo en varias iniciativas alineadas a este tema, como charlas impartidas sobre alimentación saludable en varias escuelas de la ciudad, y también se han insertado asignaturas para educar en este tema a los jóvenes universitarios. Una de estas es el curso en línea, masivo y abierto MOOC– Educación para una alimentación saludable. En el año 2015, investigadores y estudiantes de la UTPL realizaron un estudio sobre la calidad de los alimentos procesados que se expendían en la ciudad de Loja, en función de nutrientes críticos como sal, azúcar y grasa, identificando un elevado aporte de estos nutrientes a la dieta y evidenciando las escasas opciones de productos procesados saludables disponibles en el mercado, así como el escaso consumo de alimentos saludables. Asimismo, se han realizado varios trabajos de titulación enfocados al desarrollo de alimentos saludables con la incorporación de materias primas tradicionales o ancestrales.

DESARROLLAMOS INTERVENCIONES INTEGRADAS Y PARTICIPATIVAS A NIVEL ESCOLAR, FAMILIAR Y COMUNITARIO PARA EVALUAR EL ESTILO DE VIDA Y LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS DE LAS PERSONAS.

¿Cómo están realizando su proyecto?

El trabajo se realizó de octubre de 2018 a agosto de 2020 en tres fases. Primero, se evaluó talla y peso de los niños para calcular su índice de masa corporal (IMC) y determinar presencia de sobrepeso, obesidad o desnutrición. Posteriormente se aplicó una encuesta a padres de familia y niños para conocer la calidad y hábitos de alimentación. Y, finalmente, se realizaron actividades de capacitación sobre alimentación saludable utilizando materiales didácticos diseñados para los niños y sus familias.

¿Qué resultados han obtenido hasta el momento?

Los resultados obtenidos hasta ahora han demostrado que mediante las intervenciones integradas y participativas a nivel escolar, familiar y comunitario se logra fortalecer una participación activa del núcleo familiar, generándose una corresponsabilidad por el bienestar de sus miembros. Asimismo, se evidenció un alto grado de compromiso e interés en los estudiantes universitarios por aportar a la mejora de la calidad de vida de los niños y de la comunidad en general.

Socialmente, ¿qué aplicación y trascendencia tiene?

No existe información publicada que muestre cuáles son los hábitos alimenticios de los niños y jóvenes en nuestra ciudad y provincia. Muchas de las aseveraciones se basan sobre información experiencial. Conocer cómo se alimentan los niños en edad escolar permite prever las tendencias futuras. La información que se ha generado en el proyecto podría servir de base para la toma de decisiones por parte de las autoridades. Para la colectividad en general es sumamente importante conocer la realidad local con ejemplos propios, lo cual genera mayor conciencia y con ello se puede multiplicar los esfuerzos que se realizan con el fin de mejorar sus hábitos y por ende su calidad de vida. No tenemos resultados de aplicación directa en la industria con este proyecto, pero alguna empresa podría usar esta información para enfocar el desarrollo de sus productos hacia alimentos procesados más saludables para contribuir a mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Educar para rehabilitar a la población reclusa, ¿lo estamos haciendo bien?

Un proyecto de investigación de la UTPL busca alertar y crear conciencia para hacer efectivos los sistemas de rehabilitación centrados en la educación.

El análisis de la efectividad del sistema penitenciario del Ecuador ocupa la actividad investigativa del equipo de trabajo que dirige la profesora Emma Patricia Pacheco Montoya, del Departamento de Ciencias Jurídicas de la UTPL. Su estudio se enfoca en evidenciar si en el país se cumple o no con el proceso de rehabilitación social. La iniciativa inició hace más de tres años, explica, cuando en el país existía otra estructura orgánica administrativa que permitía avizorar que se podía llevar a la práctica una verdadera política de rehabilitación social.

Este es un proyecto que busca evidenciar un problema social, jurídico y educativo que atañe a toda la población, pues las personas privadas de la libertad cumplen penas temporales y, por lo tanto, tarde o temprano se reinsertan en la sociedad; y, si no son rehabilitadas durante su permanencia en las cárceles, al volver a la sociedad constituyen un problema mayor por todo el aprendizaje negativo que pueden obtener en estas.

En un primer momento, el equipo de la profesora Pacheco Montoya llevó a cabo un levantamiento de toda la estructura macro de rehabilitación social y las políticas públicas nacionales que emanaban desde el Ministerio de Justicia. Sus miembros se centraron en observar cómo se ejecutaban en la práctica los ejes de rehabilitación y en evaluar sus niveles de cumplimiento.

“Durante la investigación las políticas nacionales cambiaron y desapareció el Ministerio de Justicia, por lo que sus funciones pasaron a ser parte del Ministerio del Interior. Semanas después desapareció el Ministerio del Interior y esta dependencia tomó el nombre de Ministerio de Gobierno con una orientación política diferente, por lo que el sistema de rehabilitación social pasó a ser una dependencia de menor jerarquía dentro de este ministerio e inclusive las direcciones provinciales perdieron autonomía y capacidad de gestión. Esto, evidentemente significó que los programas de rehabilitación también sufrieran recortes presupuestarios y falta de ejecución”, asegura la docente.

El proyecto busca alertar y crear conciencia para hacer efectivos los sistemas de rehabilitación centrados en la educación. Como señala Emma Patricia Pacheco Montoya, “esta investigación tiene dos momentos bien definidos. En la primera parte participó una estudiante de modalidad presencial, Stefanía Briceño Ludeña, quien hoy ya es abogada, ella recolectó y procesó la información, además de obtener datos bibliográficos y de campo a través de entrevistas a operadores de justicia y funcionarios del Sistema de Rehabilitación Social. Mientras, en la segunda parte, que se está desarrollando, estamos dos docentes de la UTPL: Ph.D. Deisi Yunga Godoy (Ciencias de la Educación – UTPL) y mi persona, (Ciencias Jurídicas – UTPL), quienes estamos realizando investigación bibliográfica y de campo, entrevistando a personas privadas de libertad (PPL) y a personas que tienen que ver con el sistema de educación para estas”.

“Nuestro trabajo contribuye a desbaratar mitos sobre el sistema de rehabilitación social y las personas privadas de libertad. Además, permite conocer un problema social lacerante del país que requiere la creación y aplicación de políticas públicas”.

En Ecuador hay antecedentes de estudios previos sobre el sistema de rehabilitación en general, pero la investigación de la profesora Pacheco Montoya es novedosa en abordar el sistema de educación de las personas privadas de libertad y, sobre todo, en lo que se refiere a la educación superior a distancia. “La aplicación y trascendencia de nuestros resultados apuntan a que la sociedad conozca la realidad del sistema de rehabilitación social del Ecuador. Nuestro trabajo contribuye a desbaratar una serie de mitos respecto al sistema de rehabilitación social y a las personas privadas de libertad. Además, permite conocer un problema social lacerante del país que requiere la atención del Estado a través de la creación y aplicación de políticas públicas”, añade.

Su investigación se ha visto afectada por las restricciones derivadas de la pandemia del Covid-19. “En el último año hemos realizado toda la investigación con la utilización de herramientas tecnológicas, incluso las entrevistas las hemos desarrollado telefónicamente o por Zoom, ya que por temas de distanciamiento social no podemos hacer actividades de contacto directo. Cabe mencionar que al inicio de la pandemia las cárceles estaban en cuarentena total, por lo que había restricción para acercarse a sus dependencias”, cuenta la investigadora.

Aún con eso, la investigación tendrá resultados prometedores que permitirán tener indicadores reales y objetivos respecto al cumplimiento o no de la rehabilitación social en el país con énfasis en la aplicación de políticas públicas relacionadas con el eje educativo. Como sostiene Patricia Pacheco, “los beneficios son múltiples y dependerán de cómo cada persona asimila la importancia o no de la rehabilitación, y cómo asocia el criterio de crimen, sentencia, pena, rehabilitación y reinserción social. Estamos en una sociedad que en los actuales momentos vive la teoría penal del enemigo, por lo que lo primero que propugna es la muerte del infractor antes que cualquier tema de rehabilitación”.

Centros carcelarios en Ecuador

  1. En Ecuador existen 37 centros carcelarios para personas adultas y 11 para adolescentes infractores.
  2. A partir de agosto de 2020 se dio una nueva nomenclatura organizativa a los centros carcelarios con base en la condición jurídica de las personas que ahí se encuentren:
    • Centros de rehabilitación social, solo personas con sentencia en firme. Hay siete para personal masculino.
    • Centros de privación de libertad: tanto personas con detención provisional, como con sentencia en firme. Hay 27. De ellos cuatro son para mujeres, 16 son mixtos y siete son para hombres.
    • Centros de privación provisional de libertad. Hay tres y, de ellos, dos son para hombres y uno es mixto.
  3. Según la Secretaría Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), a febrero de 2021 en Ecuador existían 38.498 personas en centros carcelarios (36.001 hombres y 2.497 mujeres). La capacidad efectiva de las cárceles es de 29.897 personas. El hacinamiento es del 28.77%.
  4. Según la SNAI, a febrero de 2021 en Ecuador existen 1.460 agentes de seguridad penitenciaria. Los parámetros de seguridad internacionales señalan que debería existir uno por cada 10 personas privadas de libertad. Esto representa un déficit de alrededor del 70%.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Tobas puzolánicas para elaborar material que abarate la construcción de viviendas populares

Un equipo de la UTPL explora e investiga sobre cómo aprovechar tobas puzolánicas para la elaboración de baldosas y bloques como piezas ornamentales y otros materiales como ladrillos y tejas ecológicos, que puedan ser empleados en la construcción de una vivienda y que se obtengan en procesos con bajo impacto ambiental. Galo Guamán Jaramillo, del Departamento de Geología y Minas de la UTPL, explica que el estudio se ha centrado “en investigar materias primas, aprovechando los materiales no metálicos que abundan en la provincia de Loja. Se ha prospectado zonas que presenten rocas que reúnan los requisitos para ser aprovechadas y utilizadas en aplicaciones para la construcción como baldosas y bloques. En el sector de Purunuma, del cantón Gonzanamá, se pudo identificar rocas con actividad puzolánica que podrían ser usados por la industria de la construcción en viviendas de bajo coste. Las rocas son de dominio volcánico sedimentario, tipo tobas, que se caracterizan por su color blanquecino y alta meteorización que en algunos lugares se muestran de aspecto terroso”.

El equipo de investigación, conformado por los ingenieros civiles Berenice Zúñiga y Carmen Esparza, y los geólogos Fernanda Guarderas y Galo Guamán Jaramillo, impulsan la investigación como parte de los trabajos de fin de titulación previos a la obtención del grado de Ingeniería en Geología y Minas que realizan los estudiantes de pregrado. El trabajo se divide en la fase de exploración o búsqueda, que es netamente geológica, como la descripción e interpretación de las rocas y el mapeo respectivo de las zonas de emplazamiento del material; y la parte de ingeniería de materiales en la que estos son analizados para verificar su puzolanidad a través de ensayos de morteros de acuerdo con normas nacionales e internacionales.

En Ecuador, los materiales tipos puzolana se han formado alrededor de los centros volcánicos y zonas de tipo volcánico, en el sur del Ecuador las de mayor potencial se encuentran en las formaciones geológicas conocidas como Saraguro, Loma Blanca y Sacapalca.

En Ecuador, el Instituto Nacional de Investigación Geológico Minero Metalúrgico INIGEMM (Casto, 2017) realizó un estudio en las zonas de Panzaleo y Jachaguangu, ubicadas en el cantón Pujilí de la provincia de Cotopaxi, con puzolanas de muy buena calidad similares a la estudiadas en el sector Barrial Blanco en el cantón Paltas y Purunuma en el cantón Gonzanamá. También hay estudios realizados por la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Cuenca sobre caracterización y aprovechamiento de puzolanas; y por la Universidad Central acerca de la durabilidad del hormigón hecho con puzolana, entre otros. La mayoría de los estudios se refiere al material puzolánico que existe en el norte del país y que son relativamente recientes debido a la actividad volcánica presente en esas regiones. Nuestra investigación es sobre materiales antiguos que están determinados por la actividad volcánica desde el Paleoceno (60 Ma) al Plioceno, hace 3500 millones de años, aproximadamente.

Galo Guamán Jaramillo sostiene que “sin duda alguna la utilización de estos materiales podría abaratar costos en la construcción y en el uso para viviendas populares, lo que permitiría reducir el déficit de vivienda en la provincia y en la región sur del país. Debido a que los costos de fabricación serían muy bajos al usar este material, pues no se necesita cocción siendo incluso amigables con el medio ambiente pues al no ser cocidos, se evita la emanación de gases CO2 a la atmósfera, como sucede actualmente con la fabricación del ladrillo convencional”.

El experto añade que “este ladrillo ecológico podría convertirse en un adobe mejorado que por siglos ha sido empleado por nuestros abuelos en la construcción de sus viviendas”. La siguiente etapa del proyecto es construir una vivienda “tipo” con los materiales elaborados por el equipo, con el fin de estudiar su comportamiento. Además de hacer monitoreo con sensores de temperatura para saber si conservan el calor en épocas frías, o si son frescas en época de calor. Asimismo, se debe observar su comportamiento de deformación y consolidación natural, calcular costos y buscar alguna empresa o GAD cantonal que desee financiar la construcción en su territorio, si es el caso. También hace falta probar estos materiales en la industria minera, saber si la puzolana es más fuerte al ataque de ácidos y sulfatos que generalmente existen en estos centros.

Según el profesor Guamán, se espera “tener diseños de ladrillos, adoquines, trabajar en diseños de tejas, que se ha hecho muy poco, tener delimitadas más zonas con potencial puzolánico y trabajar en conjunto con el área de Arquitectura para generar diseños atractivos. La idea es tener viviendas “tipo” que se puedan construir con los GAD cantonales y con las comunidades locales para ofrecer estas nuevas alternativas de construcción”. La investigación contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, con énfasis al objetivo 11: aportar al acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales a través dl uso de materiales que evitan la emisión de CO2 y el consumo de combustibles fósiles, al tiempo de contribuir al uso de materiales que no dañan ni contaminan los ríos”

PUZOLANAS

Las puzolanas son rocas que contienen sílice o aluminosilicatos que por sí solos tienen poco o ningún valor cementante, pero que, molido y en un medio húmedo a temperatura ordinaria, reaccionan químicamente con el hidróxido de calcio (cal) o con cemento portland, formando un compuesto con propiedades cementantes.

Las puzolanas naturales son de origen mineral. Son generalmente cenizas volcánicas procedentes de erupciones explosivas que han pasado por un rápido enfriamiento de vidrio volcánico o un vidrio parcialmente zeolitizado (Vargas, Zárate, & Gutiérrez, 2005).

Los griegos (400 A .C) fueron los primeros que emplearon puzolanas en morteros de cal. Más tarde, los romanos usaron piezas de cerámica, ladrillos y tejas pulverizadas para formar las primeras puzolanas artificiales y también descubrieron que algunos suelos volcánicos mezclados con cal eran excelentes para producir morteros hidráulicos (un mortero hidráulico fragua y endurece bajo el agua, y es más duradero que un mortero corriente de cal). Estos suelos estaban en los alrededores de la población de Pozzuoli, cerca de Nápoles, y de aquí tomó el nombre de puzolana. En la actualidad, el uso de las puzolanas está muy difundido en países como EEUU, Italia, Alemania, India, España, México, Honduras y Cuba, entre otros.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Prototipo de olla de barro para cocinas de inducción basado en internet de las cosas

El diseño se construyó con arcilla de cera, materiales ferromagnéticos y una aplicación móvil para cocinar con recipientes de barro en soportes de calor alimentados por electricidad.

Arcilla de cera y material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla, para conseguir que el soporte tradicional de cocción se ajuste a las nuevas fuentes de calor en las cocinas domésticas: así es una olla de barro para placas de inducción, prototipo diseñado por un equipo de investigadores de la UTPL, liderado por el profesor Mauricio Patricio Artieda Ponce, del Departamento de Ciencias Empresariales. El grupo ha ideado el recipiente basándose sobre las aplicaciones del “internet de las cosas”.

“Es una olla de doble fondo. La primera capa es la que tiene el metal y va recubierta con fibra de vidrio para que logre mantener o esparcir el calor por toda la olla. Vale comentar que en los primeros prototipos que hicimos solamente se calentaba la parte de abajo y no todo el contorno de la olla; se podía cocer, pero no tenía la misma rapidez. Entonces, buscamos una forma de que toda la olla logre alcanzar la temperatura de manera uniforme. De ahí viene la otra parte de este implemento que simplemente es un cascarón, o sea la parte visual de la olla, la cubierta”, explica el profesor que lidera la investigación. El prototipo desarrollado tiene integrado un conjunto de sensores que recolectan información que es enviada a una aplicación móvil desarrollada en el contexto del proyecto de computación en la nube y computación afectiva.

La olla de barro para cocinas de inducción se presenta como un aporte de interés debido al momento que vive el país: migrar del gas a la electricidad, y el recelo que este cambio suscita por costos, por el hábito de cocinar en ollas de barro y en fogones de leña, y por la creencia de que los recipientes metálicos para cocinar pueden ser nocivos para la salud. El equipo de investigación del profesor Artieda Ponce apostó por desarrollar un prototipo que dé paso a nuevos modos de cocción de alimentos, pero manteniendo las técnicas tradicionales pues el barro requiere de la transferencia del calor lentamente, favoreciendo la conservación de nutrientes en alimentos tradicionales.

El prototipo se construyó en dos fases. Primero se seleccionaron los materiales porque no todas las arcillas son válidas, y después se procedió al desarrollo del prototipo. Integrado por Jonathan Mauricio Armijos Pardo, Melissa Nathaly Orellana Porras y Patricia Marisol Chango-Cañaveral, también de la UTPL, y Pablo Alejandro Quezada Sarmiento, de la Universidad de Valencia (España) y del Instituto Superior Tecnológico del Azuay, el equipo del profesor Artieda Ponce optó por trabajar con arcilla de cera, un elemento del subsuelo de áreas vírgenes (que no han sido explotadas anteriormente) que se pueden encontrar a partir de un metro de profundidad.

La pasta de arcilla se elaboró siguiendo los métodos tradicionales manuales y respetando estrictamente las fórmulas y las proporciones de arcilla y la arena. El modelado se realizó con la denominada técnica del golpeado, la más utilizada por los artesanos que aún continúan realizando diferentes piezas de cerámica. Esta consiste en dotarse de dos herramientas: una cóncava y la otra convexa, con las que, dando golpes uniformes y con mucha destreza, se logra construir todo tipo utensilios propios de la cerámica de cera.

El secado del modelado es lento. Tarda de 10 a 15 días con la ayuda de calor, pero sin exponer al sol ni al viento, y supone una reducción del prototipo -desde el modelaje- de aproximadamente un 12%. El proceso final de quemar la pieza se realizó en horno de calor a una temperatura superior a los 80°C. Para la elaboración de la olla, una vez que fue revisada la calidad del prototipo, se procedió a realizar el ensamblaje del material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla. Para pulir el material fue necesaria una amoladora con un disco especial para cerámica, además de lijas de metal, martillo y las placas magnéticas con la respectiva medida.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

En este proyecto innovador, en proceso de experimentación, la placa al igual que el material ferromagnético cumplen una doble función: la primera, garantizar la efectiva transmisión del calor a las paredes de la olla y, la segunda, lograr un ensamblaje de alta ingeniería, aunque a la vez simple, sin necesidad de recurrir a ningún pegamento artificial. En el caso de las ollas de barro no es recomendable usar ningún tipo de pinturas o engobes una vez que el modelado ha salido del horno. Mauricio Patricio Artieda Ponce señala que “lo que sí se puede y se debe realizar es seguir con el proceso de curado, para lo cual existen varios métodos tradicionales probados, para que la pieza no contenga olor ni sabor alguno, permitiendo de esta manera que esté apta para una cocción segura. Finalmente, lo que sí se puede agregar, es algún tipo de aceite natural sobre la superficie exterior para dar una mejor apariencia del producto. En el caso del prototipo, se ha combinado la tradición con la adaptación a las tecnologías actuales”.

El prototipo ha sido sometido con éxito a pruebas experimentales para determinar su efectividad en una cocina a inducción digital, usando la energía con potencia de 220 voltios y con un control constante de tiempo y temperatura para probar: la resistencia térmica de la pieza de cerámica, la capacidad de transmisión del calor y la cocción de alimentos.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Ciudadanía digital: cómo usar internet de modo responsable

Un proyecto de la UTPL ayuda a reducir la desigualdad en cuanto al aprendizaje del buen uso de las tecnologías de la información.

La alfabetización digital consiste en utilizar la tecnología para mejorar las condiciones de vida de la población. El efecto de la pandemia global aceleró la digitalización del mundo en el que se debe incluir a todos los ciudadanos. Juan Carlos Morocho Yunga, docente del Departamento de Ciencias de la Computación y Electrónica de la UTPL, impulsa un proyecto con el que busca que “esta inclusión suceda lo más pronto posible porque la alfabetización digital puede enfocarse de distintas maneras, dependiendo del contexto en el que se desee aplicar”.

Por ejemplo, señala que se puede alfabetizar en redes sociales, de forma que pequeños productores o emprendedores publiciten sus productos; o también para hacer pagos en línea, por ejemplo, de servicios básicos (luz, teléfono, entre otros), o inclusive para colaborar en familia en el aprendizaje virtual y protegerse de posibles amenazas del mal uso de Internet.

“Los ejemplos expuestos anteriormente son solo una muestra de lo que se puede aprender y aprovechar. Quizá para muchos sea algo muy básico, pero existe otra parte de la población que no lo sabe y es a ellos a quienes debemos ayudar para que también aprovechen las facilidades que tenemos a través de Internet”, dice el docente.

La iniciativa que impulsa el profesor Morocho Yunga es, en suma, un proyecto que pretende reducir la desigualdad en cuanto al aprendizaje de las tecnologías de la información. En ésta participan docentes de la carrera de Sistemas Informáticos y Computación, junto con alumnos de la asignatura de Gestión Productiva 3.1 Hasta el momento se ha logrado diseñar cursos en temas como aplicaciones educativas de libre acceso, compras a través de Internet, navegación segura por Internet, pago de servicios en línea, protección parental y uso seguro de redes sociales.

También se han desarrollado recursos educativos, adaptados a nuestro medio, para cada uno de los cursos propuestos, los cuales están en un portal web creado para recolectar toda la información sobre el proyecto de alfabetización digital. El experto sostiene que “el material educativo producido servirá para alfabetizar a los ciudadanos en el uso de las tecnologías de la información. El conocimiento que puedan adquirir a través de capacitaciones dirigidas les permitirá mejorar sus condiciones de vida en una sociedad cada vez más digitalizada”.

Por las restricciones de la pandemia, en la fase inicial los esfuerzos se han concentrado en la planificación de los temas y en el diseño de materiales. Además, se ha hecho una validación de los cursos en el propio entorno familiar de los estudiantes. Queda por realizar las capacitaciones en la comunidad ya que, debido a la pandemia, no se han podido ejecutar.

Según Juan Carlos Morocho Yunga, “proyectos de este tipo son una vía para garantizar el acceso equitativo a distintos servicios digitales que se ofrecen actualmente, sin embargo, se requieren políticas públicas y la participación de actores del Gobierno y de las empresas privadas para que los resultados se logren de forma más acelerada y efectiva”. Además, añade, “recordemos que las empresas ahora mismo se encuentran con el reto de la transformación digital, de la cual un pilar fundamental es la alfabetización digital. Esperamos que los ciudadanos mejoren sus competencias digitales y aprovechen las ventajas que ofrecen las tecnologías de la información. También esperamos obtener criterios de los participantes para poder mejorar los recursos educativos y agregar más contenido”, concluye.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Estela

Por: Gabriel García Torres

Secretario General UTPL

Las universidades son, en el fondo, una conjunción de voluntades. La UTPL nace gracias al deseo de una filántropa, doña Virginia Riofrío, el empeño de un religioso, Santiago Fernández y el apoyo de la Iglesia, a través de la Asociación Marista Ecuatoriana. A esta poderosa trilogía se sumaron solventes profesionales lojanos. En 1971 el presidente José María Velasco Ibarra, con gran visión, decreta su creación y le impone, en su primer estatuto, la obligación de servir a toda la República.

La Universidad, de la mano con su primer rector, el ingeniero Alejo Valdivieso, sueña con hacer progresar a la región, transformar su sistema productivo y mejorar su infraestructura, por esto establece sus tres primeras carreras: Economía, Ingeniería en Industrias Agropecuarias e Ingeniería Civil. Luego, viendo la vocación cultural de la zona, crea la carrera de Bellas Artes. Sin embargo, hasta 1975, estaba pendiente la tarea de tener un carácter nacional. Por ello, pensando en la necesidad que tenían los maestros de acceder a educación superior, sin descuidar a sus alumnos dispersos por la geografía ecuatoriana, establece la universidad abierta y a distancia. A partir de ese momento, esta institución empezó a cobijar a ciudadanos de los más recónditos lugares.

Sabiendo que el ejemplo es un eficiente profesor, funda sus primeras plantas productivas, dedicadas a la elaboración de balanceados, el aprovechamiento de la cerámica, y la producción de lácteos, sin descuidar ser referente de frontera tecnológica para el Ecuador.

En 1997 nuevos timoneles, del Instituto Id de Cristo Redentor, se hacen cargo de este inmenso barco. Llegan con una visión fresca. El doctor Luis Miguel Romero, establece un proceso de «gestión productiva» y emprende un programa para la formación del profesorado gracias al cual, actualmente, doscientos treinta y tres docentes cuentan con el grado de «Ph.D.» y mil cuatrocientos veinte tienen maestría. Otras ciento dos personas están formándose a nivel doctoral.

En fin, este esfuerzo formó setenta y tres mil titulados, tiene cuarenta y tres mil alumnos y publicó mil setecientos resultados de investigaciones avaladas por importantes revistas científicas indizadas en “Scopus”.

Este editorial forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

UTPL, la primera en sostenibilidad e innovación

El centro de educación superior acaba de ser premiado como la primera universidad sostenible de Ecuador y la Institución académica del país con mayor impacto en innovación.

La Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) acaba de recibir dos importantes premios que la reconocen como la primera universidad sostenible del país y, además, la sitúan a la vanguardia al ser la Institución académica con mayor impacto en innovación.

La Consultora de Desarrollo Sostenible y Responsabilidad Corporativa YPSILOM sitúa a la UTPL como la primera universidad sostenible del país. Una organización sostenible es socialmente responsable, ambientalmente amigable y económicamente rentable. La UTPL ocupa la casilla 12 de un ranking nacional en el que destacan 30 organizaciones de todo tipo del país. Por su parte, la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI) reconoció a la UTPL como la institución académica con mayor impacto en innovación en la sexta entrega de los Premios Ei 2020, desarrollada en febrero.

El premio reconoce el aporte a la innovación de nueve entidades nacionales en dos categorías: Aliados, con cinco menciones, y Emprendedores, con cuatro. La UTPL fue reconocida en la categoría Aliados, luego de haber atravesado dos filtros de selección: el primero, con un formulario de inscripción; y el segundo con la calificación de un comité externo integrado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Global Entrepreneurship Network (GEN).

Santiago Acosta Aide, Rector de la UTPL, destacó la labor que cumple AEI para apoyar al desarrollo de la innovación productiva en el país, con profesionales que conocen del mundo empresarial y académico. Resaltó el reconocimiento que otorgan a la UTPL y mencionó que “es un gran estímulo para continuar trabajando en innovación, un elemento que es parte del Plan Estratégico 2020-2025, en el que asignamos presupuesto, talento, recursos humanos, esfuerzo y energía para alcanzar resultados. Asumimos el compromiso de impulsar la innovación como un camino para el desarrollo social”.

Por su parte, Juan Pablo Suárez, Director del Parque Científico y Tecnológico de la UTPL, expresó que como universidad se apuesta a generar conocimiento e innovación a través de proyectos de vinculación con la sociedad y empresas que generen nuevas oportunidades en el sector productivo de la región y del país, así como a la resolución de problemas, especialmente en empresas que requieren de la innovación para transformar su accionar.

Los Premios Ei 2020 reconocen el trabajo anual y compromiso en las actividades de emprendedores e innovadores, con actores miembros de AEI y también externos, a fin de construir un ecosistema de emprendimiento e innovación. Alex Cárdenas, representante de AEI en Loja, explicó que estos premios reconocen las buenas prácticas en materia de innovación para aportar al desarrollo económico y empresarial del país. En este caso, detalló que la UTPL fue seleccionada por su apoyo a la innovación a través del Parque Científico y Tecnológico, el Centro de Innovación y Emprendimiento Prendho y otros proyectos que contribuyen en esa misma línea.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Escuela Calandria, una oportunidad para el desarrollo multicultural

Estudiantes de Arquitectura, Ciencias de la Computación y Electrónica de la UTPL han diseñado y construido un aula a medida, con mesas y sillas que permiten una fácil interacción del niño con el material didáctico; además de contar con paredes y piso fabricados de madera reciclada.

La profesora Valentina Dall’Orto participa en un equipo de investigación de la UTPL integrado por profesores de los departamentos de Arquitectura y Artes, el cual desarrolla este proyecto de vinculación de estudiantes de Arquitectura, Ciencias de la Computación y Electrónica dentro del que se ha diseñado y construido un aula, a la que han llamado Chiara, para niños de la escuela La Calandria de Vilcabamba.

El proyecto aumentó la capacidad de la infraestructura escolar, lo que permite acoger más niños para el siguiente año lectivo y así aprovechar un espacio completamente nuevo para el desarrollo de actividades. Adicionalmente, el aula ha sido diseñada a medida para los pequeños usuarios, con muebles, mesas y sillas que permiten una fácil interacción del niño con el material didáctico existente. Las paredes y el piso del Aula Chiara han sido enteramente fabricados con madera reciclada (proveniente de pallets), por lo que el ambiente es muy cálido. En el proyecto se ha aprovechado la luz natural porque favorece la concentración y la lectura.

El diseño y construcción del Aula Chiara se ha desarrollado en diferentes fases: después de una inducción inicial con los padres de familia, docentes y estudiantes involucrados en el trabajo, se procedió a realizar el proyecto de definición del espacio con los estudiantes de Arquitectura. Sucesivamente, se estudió diferentes formas de utilizar materiales reciclados en la construcción de pisos, paredes y cubierta, con el fin de ahorrar gastos en la construcción, pero, sobre todo, demostrar que varios materiales de desecho pueden tener una segunda vida si son debidamente utilizados.

Una vez definido el proyecto se ejecutó la construcción del aula, periodo durante el que los estudiantes de la titulación de Arquitectura colaboraron con los maestros de obra y los padres de familia. Además, se llevó a cabo algunas actividades para recaudar fondos esenciales para la construcción. Paralelamente, se ha desarrollado un programa de talleres abiertos al público en general, con el objetivo de integrar nuevos niños a los programas escolares y crear lazos más fuertes con la comunidad local.

La UTPL mantiene diferentes proyectos en los ámbitos formativo y de capacitación dirigidos a varios grupos vulnerables (niños, adolescentes, adultos mayores, etc.) La profesora Dall’Orto recuerda que “gracias al desarrollo del proyecto de vinculación, la Escuela Calandria tiene actualmente un aula adicional para el desarrollo de las clases de iniciales, la cual es representativa no solo por su función, sino más bien por ser el fruto de un trabajo colaborativo realizado entre diferentes entidades educativas. Esta representa el resultado de un esfuerzo realmente compartido entre los participantes al proyecto. Adicionalmente, el aula demuestra que con una inversión limitada y un estudio atento de los recursos locales se puede construir una arquitectura sencilla pero funcional e integrada al contexto”.

Los estudiantes involucrados en el proyecto han demostrado un elevado nivel de interés y compromiso para su desarrollo y algunos de ellos decidieron continuar con esta línea de investigación y efectuaron durante su trabajo de titulación otra experiencia de diseño participativo. “Creemos -señala Dall’Orto- que trabajar con los usuarios y no para los usuarios permita crear sinergias muy provechosas en los proyectos, analizando las situaciones desde una óptica no puramente académica y vertical, sino horizontal y compartida. Creemos también que el acto de la construcción, por su dimensión fuertemente colaborativa, es una herramienta importante para generar el sentido de comunidad y apropiación del espacio por parte de los usuarios. La lógica de respeto al prójimo sobre la que se basa la Escuela La Calandria debe reflejarse también en el diseño de los lugares de aprendizaje, por lo que la decisión de abolir cualquier tipo de jerarquía espacial predeterminada abre camino para el disfrute de este espacio donde se aprende jugando”.

La profesora Dall’Orto sostiene que “Ecuador posee una diversidad cultural realmente significativa, sin embargo, muchas veces el aprendizaje especialmente en comunidades marginales está totalmente desconectado de las necesidades del territorio”.

La Calandria

La Escuela de Educación Básica Particular La Calandria es una infraestructura educativa que funciona en Vilcabamba desde 2009, reconocida y habilitada por el Ministerio de Educación para desarrollar sus funciones. La escuela ofrece una propuesta de educación alternativa, desde el Inicial I hasta el séptimo grado de Educación Básica, personalizada y respetuosa, para brindar un aprendizaje diferente. El proceso de enseñanza incluye varias metodologías de educación alternativa (Montessori y Waldorff) adaptadas al contexto social y cultural contemporáneo, que consideran al niño como sujeto, capaz de participar activamente en su propio aprendizaje, de acuerdo con sus tiempos e intereses.

La institución nació por voluntad de un grupo de padres que deseaban para sus hijos un tipo de instrucción no convencional, donde la libertad de aprendizaje, la multiculturalidad, el intercambio de saberes y el contacto con la naturaleza constituyeran los principios fundamentales para una buena educación. La institución enfrenta continuamente dificultades económicas, ya que la pensión mensual de los niños cubre los gastos esenciales de la escuela, como pago a docentes y manejo de material pedagógico, pero no les permite implementar nueva infraestructura ni incrementar la oferta formativa.

La Calandria representa un polo educativo muy importante para la comunidad de Vilcabamba, y se considera como un puente necesario para vincular la comunidad de extranjeros residentes con los nativos, quienes muchas veces no llegan a acceder a estos servicios por los gastos requeridos, pero también por la diferencia cultural en los modelos educativos alternativos.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Educación social para prevenir incendios forestales

Investigan y diseñan acciones para amortiguar el impacto en Ecuador, en donde se produjeron cerca de mil incendios en 2018, la mayoría causados por la acción humana.

Los incendios forestales son uno de los principales problemas socioambientales del país. Cada año arrasan miles de hectáreas de vegetación, poniendo en peligro la biodiversidad presente en Ecuador. Desde la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) se ha puesto en marcha intervenciones destinadas a la prevención. Una de ellas es la que se impulsa a través del proyecto “Educar para prevenir incendios forestales”, la cual aporta recursos educativos didácticos (cuentos, comics, videos, folletos, canciones, poemas, rompecabezas, etc.) y micro talleres a diferentes unidades educativas, con el fin de concienciar sobre el problema y educar a la población.

En Ecuador, según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, más de 13 mil hectáreas de cobertura vegetal se vieron afectadas en 2018 por aproximadamente mil incendios forestales. Nueve de cada 10 (90%) de estos tuvieron un origen antrópico, es decir, derivado de la actividad humana.

Estos datos motivaron el diseño de acciones desde la carrera de Gestión Ambiental de la modalidad de estudios Abierta y a Distancia de la UTPL para llegar, a escala nacional, con micro talleres para educar en la prevención de incendios forestales a más de cuatro mil estudiantes de escuelas y colegios.

En opinión del profesor José Miguel Romero Saritama, Coordinador de esta iniciativa, “los resultados de los micro talleres pusieron de manifiesto el interés del programa del Gobierno nacional denominado “Amazonía sin fuego” para trabajar en talleres conjuntos en las provincias de Loja y El Oro.

Con ese interés expuesto, la carrera de Gestión Ambiental desarrolla proyectos de vinculación relacionados con la prevención de incendios forestales y, para dar continuidad en el tema de prevención, en octubre de 2020 se inició un nuevo proyecto de vinculación con la sociedad denominado “Educar para prevenir incendios forestales en Ecuador”.

Desde el programa de la UTPL “Educar para prevenir incendios forestales en Ecuador” se ha elaborado 50 recursos didácticos para emplearlos en las actividades de formación y prevención de incendios.

Este proyecto incluye tres actividades generales:

  1. Levantamiento de información de línea base sobre los incendios forestales ocurridos en diferentes ciudades y creación de líneas de tiempo para tener una mejor visión del historial de flagelos suscitados en una ciudad.
  2. Elaboración de recursos educativos didácticos (cuentos, comics, videos, folletos, canciones, poemas, rompecabezas o lo que la imaginación del estudiante permita) para trabajar de una forma creativa en la educación ambiental en la prevención de incendios forestales.
  3. Con los recursos educativos realizados se ejecuta micro talleres para la prevención en diferentes unidades educativas del país.

Hasta la fecha se ha generado más de 50 líneas de tiempo sobre los incendios ocurridos entre 2018 y 2020 en diferentes cantones y provincias a escala nacional, lo que, según explica el profesor Romero Saritama, “ha permitido conocer de forma cronológica los incendios que han ocurrido en el país en los últimos años”. También se ha elaborado más de 50 recursos educativos didácticos para ser empleados en las actividades de formación y prevención de incendios.

Frase destacada: Se ha generado más de 50 líneas de tiempo sobre los incendios ocurridos entre 2018 y 2020 en diferentes provincias, lo que ha permitido conocer de forma cronológica los incendios ocurridos en el país en los últimos años.

Además de aplicar los resultados de las investigaciones sobre incendios, “Educar para prevenir incendios forestales en el Ecuador” persigue “la satisfacción de aportar con un granito de arena a uno de los grandes problemas ecológicos del país como son los incendios forestales, mediante la educación en la prevención y generando recursos didácticos que estén disponibles para que personas o instituciones tengan acceso a ellos y los puedan utilizar como una herramienta para trabajar en procesos de educación ambiental en esta materia”, dice el docente.

“Es evidente -añade el profesor Romero- que el objetivo principal de todo este esfuerzo es contribuir desde la UTPL a que, aunque no se lo pueda medir por ahora, la incidencia de los incendios forestales en Ecuador se reduzca”.

José Miguel Romero destaca también el impacto de este proceso sobre la actividad formativa de la universidad y los beneficios para el alumnado de Gestión Ambiental. “Con este proyecto, asegura, los alumnos son parte activa en el planteamiento de propuestas educativas y didácticas para la solución de problemáticas ambientales, en este caso, los incendios forestales. También sirve para que conozcan las causas y efectos de los incendios y tomen conciencia, de tal manera que sean ellos mismos quienes generen un cambio progresivo de actitudes positivas de la sociedad hacia la naturaleza”.

La reducción del número de incendios es una tarea colectiva en la que deben implicarse todos los agentes sociales, educativos y económicos. En esa actuación transversal, la educación social es una contribución para amortiguar su impacto porque conseguir que descienda el número de incendios forestales también es un modo de evitar pérdidas de servicios ecosistémicos que son fundamentales para el desarrollo normal de la vida de los organismos y de las sociedades.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Promueven huertos escolares para educar en seguridad alimentaria

Desde la UTPL se trabaja el modo de lograr que niños de escuelas municipales y personal de centros de salud adquieran conocimientos y desarrollen hábitos que mejoren su alimentación y su salud.

Según la Food and Agriculture Organization – FAO, la seguridad alimentaria se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos que deben ser seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer su demanda alimenticia y nutricional y llevar una vida activa y sana.

Sin embargo, el INEC (2019), expone que la tasa de pobreza a escala nacional se ubica en alrededor de un 38%, y la provincia de Loja no queda fuera de esos índices pues tiene tasas de necesidades insatisfechas de un 58,6%, lo que conlleva a que su seguridad alimentaria se vea afectada. Por tanto, es necesario promover la educación teórica y práctica sobre implementación y manejo huertos escolares, familiares y comunitarios, lo cual fortalecerá la seguridad alimentaria de las familias y de la sociedad en general.

Desde la Universidad Técnica Particular de Loja – UTPL, las carreras de Agropecuaria, Alimentos, Medicina, Industrial, Química Ambienta, Gastronomía y Municipio de Loja, desde la Unidad de gestión Ambiental investigan el modo de conseguir que los niños de escuelas municipales y personal de centros de salud del cantón Loja adquieran conocimientos y desarrollen destrezas en el campo de la implementación y manejo de huertos escolares, con el objetivo de mejorar la formación en seguridad alimentaria en sus hogares y en la comunidad.

Daniel Capa Mora lidera un proyecto que busca contribuir a la mejora nutricional de las personas, de manera especial de los niños de las escuelas municipales, y también a personal vinculado o beneficiarios de los centros de salud de Loja, como son las personas de la tercera edad, esto último también con el apoyo de Minga Banco de Alimentos Loja.

“Este proyecto de implementación de huertos -señala- tiene por objetivo la sensibilización no solo de los beneficiarios de la iniciativa, sino también de la comunidad lojana, que en general debería conocer sobre la importancia de una buena nutrición, y de los beneficios en salud y economía que les traería el hecho de implementar estos espacios productivos en su escuela, comunidad u hogar, así como también manejar producción básica de animales menores como aves de corral y cuyes”.

“A escala nacional y mundial existe gran diversidad de este tipo de trabajos. De manera especial se incrementaron hace unos años y aún más ahora, frente a la pandemia de la COVID-19, estas iniciativas son creadas con el fin de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, y en este caso específicamente a los objetivos 2 -Hambre Cero- y 1 -Fin de la pobreza-, lo cual es muy bueno ya que cuantos más aportes como este trabajo existan, mayores beneficios se podrá obtener en la seguridad alimentaria de las sociedades”, explica el profesor Capa Mora.

“El trabajo de vinculación, dice, consiste en el desarrollo de impartir capacitaciones teóricas y prácticas a los niños de las escuelas municipales y a personal de algunos centros de salud del cantón Loja, con temas como: la importancia de la seguridad alimentaria (nutrición), diseño, implementación y manejo de huertos aplicando las buenas prácticas agrícolas, procesamiento básico de alimentos obtenido de los huertos, prevención de contaminación de alimentos, cocción de alimentos, manejos de aguas, instalaciones y manejo de especies menores y temas de emprendimiento en general. Se busca promover en todo momento la seguridad alimentaria e, inclusive, si es oportuno se busca apoyar emprendimientos a la familia que lo necesite”.

Entre los resultados obtenidos se destaca el hecho de que niños, docentes y personal que labora en centros escolares y de salud han recibido capacitación en seguridad alimentaria, diseño, implementación y manejo de huertos, manejo de animales menores de granja, procesamiento básico de alimentos y conocimiento básico de pequeños emprendimientos, entre otros.

Este programa busca la sensibilización sobre la importancia de una buena nutrición y sobre los beneficios en su salud y en su economía al implementar un huerto en su escuela, comunidad u hogar. También se enseña a manejar la producción básica de animales menores como aves de corral y cuyes.

Además, el profesor Capa Mora destaca que socialmente “se busca obtener un aporte a la seguridad alimentaria, además de generar una conciencia en las personas acerca de la importancia que tiene el sector agroproductivo en el desarrollo de la sociedad, ya que una buena nutrición es la base para el desarrollo de una vida saludable”.

“La tarea aún es muy larga, ya que este es uno de los primeros pasos dados para mejorar la seguridad y soberanía alimentaria del cantón Loja. La idea es seguir replicando este tipo de trabajos en más escuelas, instituciones y hogares lojanos. De manera general esta iniciativa contribuirá en conocer cómo, a través de unidades agroproductivas de pequeños tamaños, como un huerto familiar, escolar o comunitario, se puede aportar a la seguridad alimentaria de las personas con el fin de que puedan llevar un vida sana y productiva para la sociedad”, asegura.

Los beneficios son múltiples. Estas intervenciones de vinculación en algunos casos de investigación, están siendo atractivas para empresas o personas desarrolladoras de Apps para teléfonos celulares, ya que a través de ellas pueden orientar a una persona a construir y a manejar su huerto. También contribuyen a la mejora de su seguridad alimentaria debido al aprendizaje teórico-práctico a los beneficiaros del proyecto en los temas relacionados con el manejo de huertos y animales de granja, procesamiento de alimentos y de microemprendimientos básicos.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Microeconomía para optimizar los recursos económicos familiares

Estudiantes de la UTPL aplican mediante un proyecto de vinculación, conceptos de la teoría del consumidor, oferta, demanda, tipos de bienes, economía, presupuesto familiar, análisis del consumo de bienes y servicios en el Ecuador, y canasta familiar básica para una adecuada gestión de los ingresos y de los gastos domésticos.

La Economía se encuentra en cada momento de nuestras vidas, y más aún cuando se toma decisiones en las cuales la alternativa escogida representa un beneficio o una utilidad. En el entorno doméstico ocurre exactamente lo mismo al momento de decidir qué alternativa beneficia al grupo familiar, con la característica de que los hábitos de consumo dependerán de los ingresos. Un grupo de 57 estudiantes de la carrera de Economía de la Modalidad Abierta y a Distancia de la UTPL participó en la experiencia de acompañar a 104 familias a través del proyecto de vinculación denominado: Economía familiar: asignación eficiente de recursos.

Primero se hizo un estudio transversal y exploratorio. Se realizó un muestreo por conveniencia a un grupo de familias ecuatorianas, con el levantamiento de información por medios telemáticos. A las familias seleccionadas se les brindó seguimiento durante cuatro meses. Los estudiantes emplearon conocimientos teóricos en microeconomía y realizaron asesorías mensuales y quincenales con la finalidad de brindarles conocimientos suficientes para que gestionen su economía doméstica promoviendo un manejo eficiente de ingresos, gastos y hábitos de consumo.

En la investigación se determinó varios segmentos poblacionales con las siguientes características:

  • La mayor parte de las familias tuvo ingresos constantes y permanentes en los tres primeros meses. Esta población pertenece a familias que tienen un trabajo estable, ya sea en el sector privado o en el sector público, y no han sufrido situaciones adversas como despidos laborales.
  • Otra parte de la población de estudio mantiene emprendimientos particulares que dependen de la demanda para generar ingresos. Estos negocios se vieron disminuidos e inclusive dejaron de percibir ingresos, en casos como zapaterías y boutiques.
  • Se identificó personas cuyos ingresos aumentaron en el periodo de estudio, dependiendo mucho del tipo de trabajo, por ejemplo, un laboratorio clínico o supermercados.
  • Por último se encuentran las familias que han tenido complicaciones económicas por la emergencia sanitaria, como pérdida de empleo, pero que han visto una oportunidad de emprender. Por lo general estos emprendimientos son de comida rápida arreglos florales o pastelería, con la facilidad del servicio a domicilio.

La mayoría de las familias que acogieron las asesorías y las recomendaciones pudo obtener un ahorro familiar significativo que no se debe únicamente al cambio de hábitos sino a la proyección y previsiones que elaboró la familia para su futuro. El asesoramiento se centró en identificar bienes y servicios que actualmente consumen, y así identificar sustitutos más baratos que los puedan reemplazar en el tiempo, pero proporcionándoles la misma satisfacción. Se abordó estrategias en ahorro de energía, reestructuración de deuda, seguros y modificación en planes de celulares.

La dinámica de cada hogar es muy diferente y tiene características particulares. Las tendencias de consumo heredadas y culturales, los escenarios sociodemográficos, las situaciones de salud o el desempleo son algunas variables a tomar en consideración cuando de economía familiar se trata. Sin embargo, podemos acotar algunos consejos para comenzar a crear una cultura de ahorro familiar, asignando de manera eficiente los recursos monetarios.

  • Registrar ingresos y gastos. Por lo general, nuestro nivel de consumo depende de nuestros ingresos. Al registrar de manera ordenada los gastos (con factura o sin ella) se tendrá por periodo quincenal o mensual una visualización de los gastos que son importantes, necesarios, o innecesarios. Existen gastos que son fijos, por ejemplo, arriendo, medicinas (en caso de enfermedad) y educación; pero también hay gastos que serán necesarios y cuyo consumo puede variar, por ejemplo, pago de servicios básicos y alimentación. Por último, se encuentran los gastos de los que se podría prescindir o disminuir, por ejemplo, diversión y entretenimiento. Para organizar estos gastos hay varias aplicaciones gratuitas, pero también se puede hacer de la manera tradicional, con papel y lápiz.
  • Fondo para eventualidades. Parte de nuestros ingresos se destinan a los gastos familiares y otra parte al ahorro e inversión, dependiendo el caso. Sin embargo, es importante mantener un ahorro de emergencia para posibles contingencias o casualidades que se presenten en un momento determinado. Por ejemplo, tratamientos médicos, refacciones en infraestructura por factores climáticos, desempleo. Este ahorro emergente ayudará a solventar y afrontar posibles contingencias, o inclusive a financiar proyectos futuros que mantenga la familia, es decir metas a largo plazo.
  • Trabajo en equipo. Como mencionaban algunas familias en la ejecución del proyecto, los jefes de hogar desconocían acerca de los gastos en que incurrían y se mostraban asombrados cuando se realizaba la identificación de todos estos. Comúnmente, las madres de familia administran exitosamente las finanzas del hogar, sin embargo, no implica que el cónyuge o pareja modifique a criterio personal dichos gastos, sino que el diálogo y la coordinación conjunta fortalezca la economía de hogar.
  • Replicar la economía de hogar: Administrar de manera eficiente los recursos monetarios implica gestionar y tomar decisiones adecuadas entre varias opciones y alternativas. La economía familiar involucra organización y equilibrio fortificando los hábitos de consumo y financieros para impulsar el ahorro. Se tiene que fomentar dicha educación a los demás integrantes de la familia para el cuidado del dinero.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Gestión de la comunicación en las organizaciones sin ánimo de lucro

La comunicación persigue entablar una relación eficaz con los públicos. Por eso, la gestión de la comunicación en las organizaciones debe plantearse desde una perspectiva integradora ya que está presente en todas sus actividades y abarca todas las facetas en las que sus miembros se relacionan: entre sí o con los públicos externos.

Comunicar en y desde las organizaciones es un proceso de interacción social, directo o mediado, con el entorno medioambiental, social y económico. La comunicación responde a un diseño encaminado a conseguir resultados. Planificar significa anticiparse, tener visión de futuro y capacidad de previsión. Es un marco de referencia para una actuación coherente y coordinada a mediano y largo plazo para construir una imagen corporativa con objetivos concretos. Sin embargo, las organizaciones sin fines de lucro a menudo no cuentan con un equipo para gestionar la comunicación y ejecutan acciones que no se alinean a un plan definido.

Desde la UTPL se ha puesto en marcha una iniciativa de vinculación para que el estudiantado de pasantías pre profesionales y de vinculación con la colectividad Practicum 3 trabaje con las organizaciones sin ánimo de lucro de la localidad donde viven, como una forma de contribuir al fortalecimiento de la comunicación organizacional, de colaborar en el desarrollo comunitario a través de la comunicación y de apoyar en la consecución de los objetivos organizacionales. Los estudiantes trabajan de manera coordinada con la organización y con el tutor académico para gestionar la comunicación desde la base del proceso de implementación de las acciones en esta área: diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación.

A través de este proyecto, dirigido por la profesora Rosario Johana Puertas Hidalgo, los estudiantes de Comunicación Social han trabajado con 117 organizaciones sin fines de lucro de Ecuador y cinco de España e Italia, donde la UTPL tiene centros de apoyo. Un alto porcentaje de estas organizaciones, además de realizar Comunicación Externa, quiere trabajar su comunicación interna, un aspecto en el que las cuatro profesoras que participan en el proyecto (Jhoana Raquel Córdova Camacho, Verónica Paulina Altamirano Benítez, Mónica Elizabeth Abendaño Ramírez y Rosario Johana Puertas Hidalgo) coinciden en que es de gran importancia para un óptimo manejo de la comunicación en las organizaciones.

Los resultados de esta iniciativa son claramente descriptivos:  el 98% de las organizaciones consideran que la comunicación es un soporte fundamental dentro de su gestión porque mejora la comunicación, la competitividad, la adaptación al cambio, la motivación y la responsabilidad de los públicos internos y, además, permite alcanzar los objetivos y metas institucionales.

Sin embargo, el 64% de estas organizaciones no tiene un área de comunicación en su estructura organizacional. Realizan acciones de comunicación tradicional y/o digital según la necesidad de los proyectos ejecutados, pero no las alinean a los objetivos que tienen mediante un plan estratégico o un plan táctico de comunicación.

Rosario Puertas destaca que “las organizaciones sin fines de lucro son una oportunidad de empleo que los profesionales de la comunicación deben aprovechar”. En su opinión, “los cambios en la sociedad actual han revalorizado la comunicación en las organizaciones, que pasó de ser una actividad netamente operativa a ser una actividad estratégica. Se dirige a los públicos internos y externos con mensajes específicos, y con una identidad corporativa sólida que influye directamente en el posicionamiento de la organización en el entorno”.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Cátedra Unesco de Desarrollo Sostenible UTPL

Por: Leonardo Izquierdo

Director del área Administrativa UTPL

La Cátedra Unesco de Desarrollo Sostenible de la UTPL (CUDS) viene trabajando formalmente desde 2018 al servicio de la comunidad universitaria y de la sociedad en general. El trabajo que esta cátedra desarrolla se fortalece desde la academia, la investigación y la vinculación con la sociedad como parte de las funciones sustantivas del quehacer universitario.

En estos años ha realizado múltiples proyectos con el sector público, privado, la sociedad civil y con otras universidades. El proyecto más emblemático es el liderazgo de la “Mesa Nacional de Educación para el Desarrollo Sostenible”, cuya sede fue Quito y mantuvo un trabajo coordinado con el Ministerio de Educación. Esta se inició en 2019 en el marco del “Acuerdo Nacional por la Educación”. Lo más importante de la mesa es que logró incidir en la política pública nacional, lo cual quedó suscrito en un acuerdo formal entre nosotros, como cátedra Unesco, la Ministra de Educación y el Ministro de Ambiente. De esta manera podemos mencionar que el país está diseñando políticas y estrategias en materia de educación de cara a la formación de niños y jóvenes hacia el desarrollo sostenible.

Por otra parte, 2020 fue el año de la consolidación académica. La CUDS ha logrado constituir una oferta importante de cursos abiertos (MOOC) de carácter gratuito, los cuales están dirigidos a la sociedad en temas como desarrollo y sostenibilidad, cambio climático, las cinco P’s del desarrollo sostenible, entre otros. Así, cumplimos con uno de los objetivos de creación, que es generar conocimiento y compartirlo con la sociedad, con el fin de enriquecer las capacidades de todos.

Finalmente me permito mencionar que la CUDS tiene nuevos retos en materia de vinculación. Este año fortalecerá proyectos como huertos urbanos, bombas de semillas, redes de jóvenes, producción y consumo responsable, los cuales pretenden alcanzar a un gran número de niños y jóvenes beneficiarios con el propósito de que este aprendizaje se diversifique y todos entendamos la importancia de cuidar nuestro planeta y, con ello, permitir que las generaciones futuras puedan vivir en iguales o mejores condiciones que las actuales.

Este editorial forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #58, correspondiente a los meses abril-mayo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Cuatro evidencias de calidad

Ya son más de 73.000 egresados de la Universidad Técnica Particular de Loja, una institución líder en educación a distancia, con una oferta que supera los 50 programas de grado y postgrado y una planta docente pionera en investigación avalada por más de 1400 publicaciones en revistas indexadas en Scopus. Estas son cuatro evidencias que avalan su calidad.

 

Este texto forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #57, correspondiente a los meses febrero-marzo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

“Cuando hay silencio sísmico, la energía se libera abruptamente. La única manera de prevenir es con construcciones adecuadas”

La Universidad Técnica Particular de Loja, a través de iniciativas de investigación como la que lidera el Grupo de Investigación de Ingeniería Sísmica y Sismología y de la cual participa el profesor Henrry Rojas, está haciendo un trabajo intenso para lograr que la red nacional de medición de sismos sea más robusta en la región sur del país. La UTPL tiene equipos propios instalados en toda la provincia y en la región 7 (en la universidad, en Macará, Zapotillo y Alamor): Se trata de acelerógrafos que miden cómo se mueve el suelo en todas las direcciones, algo como un electrocardiograma del suelo. Para medir la magnitud ya no se usa únicamente la escala de Richter, porque esta no mide sismos superiores a 6.9 grados. Actualmente, en la mayoría de los institutos se usa la “escala de magnitud de momento” (por ejemplo, 7 MW). En estas escalas la medición es logarítmica, no lineal: de 6 a 7 no hay una diferencia de 1, sino mucho mayor.

¿Estamos en la zona del mundo con más sismos?

El Cinturón de Fuego del Pacífico es una zona en la cual se concentra la mayor cantidad de volcanes del mundo. Son zonas de subducción de placas tectónicas: lugares donde una placa se sumerge bajo otra. Estos son puntos a partir de los cuales se genera la mayor cantidad de sismos del mundo (aunque un sismo puede ocurrir en cualquier parte). En Sudamérica tenemos la placa sudamericana (placa territorial) y la placa oceánica. La placa oceánica subduce por el interior de la placa sudamericana, lo que genera una actividad sísmica recurrente. Los sismos ocurren todos los días, pero unos se sienten en la superficie y otros no. La placa está en subducción permanente. Cuando hay resistencia entre las placas se acumula energía y, cuando esta energía se libera, ocurre el sismo. En el Cinturón de Fuego del Pacífico la subducción de menor profundidad coincide con la costa. Cuanto más nos adentramos en el continente, mayor es la profundidad de las fallas. Por eso los sismos en la costa son de mayor intensidad, mientras que en el oriente en la superficie no se sienten tanto porque la onda tiende a disiparse.

Magnitud e intensidad de un sismo: ¿qué diferencias hay?

La magnitud del sismo se mide en el lugar donde ocurre la falla. El hipocentro es el punto bajo tierra donde se produce la liberación de energía, mientras que el epicentro es la zona de la superficie donde ocurre. La magnitud mide cuánta energía se liberó. La intensidad indica cuánto daño causó esa energía en la superficie. Aunque el sismo ocurra (bajo tierra) en unas coordenadas determinadas puede llegar a ocurrir que la intensidad sea mayor en otras porque la intensidad depende de la superficie del suelo. Hay superficies que hacen que el sismo se disipe (se pierda la energía), y hay superficies que hacen que el sismo se amplifique.

¿Podríamos ilustrar la diferencia con un ejemplo?

La intensidad se mide a través de la escala macrosísmica europea. Esta es una escala cualitativa que indica qué características tiene cada tipo de sismo. La intensidad no puede localizar exactamente el lugar del sismo, pero sí la zona donde este se siente. La zona donde se registró el sismo de Manabí tuvo liberación de energía cercana (sismo bastante superficial) y, por tanto, causó gran destrucción. Además, el tipo de suelo era inestable y también afectó el tipo de construcción. En el Cinturón de Fuego del Pacífico los sismos ocurren casi a diario y es muy probable que un sismo fuerte ocurra cada determinado tiempo. Por eso todas las edificaciones en esas zonas deberían diseñarse en función de ese riesgo.

¿La normativa de diseño antisísmico es eficaz?

La normativa da un “mapa de peligro sísmico”. Este indica en qué partes del país hay mayores riesgos de sismo (en función de estadísticas dadas por el catálogo histórico de sismos desde el siglo XVII). Si bien las mediciones antiguas no registraban la magnitud, sí registraban la intensidad (documentaban eventos y daños). En el año 2011 la norma tuvo una mejora considerable. La mayoría de los edificios construidos de acuerdo con la normativa, cerca de la zona del terremoto de Manabí de 2016, no sufrieron daños considerables (daños pequeños y reparables). En cambio, la mayoría las edificaciones que fueron construidas de manera informal colapsaron.

Para eso es necesario conocer cómo se mueve el suelo…

Sí. El movimiento del suelo nos da una idea de cómo construir una edificación en determinada zona para que, al haber movimiento, el edificio se comporte adecuadamente. Cuando se diseña una casa o edificio sismo-resistente se lo hace para que cumpla los requerimientos de carga normales (la ocupación normal del edificio en función de su uso). Una vez que el diseño cumple para las cargas, se pasa a una segunda fase: el diseño sismorresistente. Este diseño se hace para soportar el sismo máximo probable según los datos del mapa de peligro sísmico de Ecuador.

Si se diseña una casa o edificio sismorresistente, se lo hace para soportar el sismo máximo probable según los datos del mapa de peligro sísmico de Ecuador (…) El problema es que hay muchos edificios con diseño sismorresistente que durante la ejecución de la obra no cumplen el diseño.

¿Por qué a veces no funciona el diseño sismorresistente de una edificación?

El problema es que hay muchos edificios con diseño sismorresistente pero que, durante la ejecución de la obra, no cumplen el diseño. Por ejemplo, si una columna estaba diseñada para tener seis varillas de 14mm de diámetro, en el momento de la ejecución podrían disminuir el número de varillas o su sección por reducir costos, por mala supervisión o por el control deficiente de municipios y gobiernos autónomos. Esta práctica es muy peligrosa porque los sismos fuertes no pueden predecirse (solo hay aproximaciones estadísticas).

¿La actividad humana influye en la actividad sísmica?

No hay influencia de las actividades humanas sobre las actividades sísmicas (ni en magnitud ni en localización). En lo que sí influencian es en la intensidad del sismo. Por ejemplo, el sismo de Haití de 2010 tuvo una magnitud de siete grados. Este sismo causó muchos más daños (intensidad) que otros sismos de mayor magnitud a lo largo del mundo. Las actividades que aportaron a esa gran intensidad fueron la deforestación (que causa deslaves durante un sismo) y la construcción informal o malas prácticas constructivas (gran número de víctimas). Por eso la intensidad de un sismo (cómo se siente en la superficie) puede ser mayor en función de las actividades humanas.

¿Que aprendimos del terremoto en Manabí?

En Manabí, en 1998, hubo un sismo parecido al de 2016. Por su magnitud, hubiera causado una destrucción similar a la de 2016. Sin embargo, en esa época la zona no era tan turística como en 2016. En 1998 la mayor cantidad de las personas se dedicaba a la actividad pesquera y muchas de las viviendas eran de guadua o madera. Además, eran construcciones de una planta o dos, por lo tanto, la destrucción no fue devastadora. Por todo esto, el daño (la intensidad) no fue tan grande como en 2016 y, por eso, no generó tanta repercusión mediática.

Pero no eran construcciones de una planta…

En los años siguientes hubo un boom turístico y por eso en las construcciones de una planta la gente empezó a construir dos, tres y hasta seis plantas sin hacer estudios de suelo o utilizando materiales de construcción inadecuados como arena de mar. En cambio, la mayoría las zonas de nueva urbanización en Manta (con edificios de hasta 15 plantas) no sufrieron daños. La razón es que, al ser más nuevas, fueron diseñadas bajo la norma ecuatoriana, lo que significa que hubieran resistido un sismo incluso mayor al que ocurrió, ya este no era el máximo probable.

¿En Loja hay lo que ustedes, los expertos, llaman “silencio sísmico”?

En la década de los setenta, en Loja hubo varios sismos de intensidad de siete grados y más (daños moderados y derrumbes de edificaciones parciales). Este tipo de sismos no se ha sufrido en mucho tiempo, y es lo que se conoce como un “silencio sísmico”. Cuando hay un silencio sísmico se espera en algún momento la energía se libere abruptamente, produciendo otro sismo fuerte. Esto puede pasar en cualquier momento (en una hora o en 50 años). La única manera de prevenir daños es con construcciones adecuadas. En la Provincia de Loja hay probabilidad de que ocurra un sismo de magnitud considerable en Macará, Zapotillo o Alamor. Un sismo en esas zonas puede causar mucho daño en la ciudad de Loja, pues existen muchas violaciones a la normativa de construcción en esta urbe.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #57, correspondiente a los meses febrero-marzo 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.