Nuestras compañeras aladas: Descubriendo las aves de nuestro campus (II Parte)

Leonardo Ordóñez. Este recorrido fotográfico representa la continuación de un proceso de enseñanza y aprendizaje que busca visibilizar y valorar a estas compañeras aladas que comparten nuestro espacio universitario.

Después de haber presentado en una primera entrega cuatro especies comunes con las que convivimos diariamente, en esta segunda parte exploramos otras cuatro aves que van desde las más frecuentes hasta aquellas que requieren una mirada más atenta para ser descubiertas. Cada una de ellas posee características únicas que las hacen especiales y las convierten en vecinas silenciosas de nuestra vida académica.

El chingolo, con su distintivo collar color ladrillo y su canto melodioso que varía según la región; el pinzón sabanero azafranado, cuyo plumaje amarillo limón ilumina los espacios verdes; el imponente mirlo grande, el representante más grande de su familia en Sudamérica; y el fascinante autillo de Koepcke, un singular búho de la hoya de Loja que se refugia en las palmeras junto a la capilla universitaria.

Estas imágenes no solo documentan la riqueza ornitológica de nuestro entorno, sino que invitan a la comunidad universitaria a desarrollar una mirada más consciente y respetuosa hacia la biodiversidad que nos rodea. A través de la fotografía, buscamos fortalecer el vínculo entre la investigación científica y la sociedad, demostrando que el conocimiento también se construye mediante la observación cuidadosa y la valoración de nuestro patrimonio natural.

Áreas verdes del campus

Las palmeras y los densos arbustos que rodean las instalaciones de la institución sirven como refugios vitales para que diversas especies residentes y migratorias puedan alimentarse y anidar con seguridad.

Autillo de Koepcke

Es un búho mediano (24 cm) maestro del camuflaje, con un plumaje estriado (marrón cálido o gris cenizo) que le permite fundirse con los árboles. Sus rasgos más distintivos son sus pequeños penachos “orejeros”, sus brillantes ojos amarillos y un disco facial pálido bordeado de negro. Es el único autillo en la hoya de Loja y, a diferencia de otros, carece de una banda blanca en la nuca.

Es un ave territorial y muy vocal; su canto consiste en notas rápidas que suben de volumen, y en ocasiones las parejas cantan a dueto. Se ha convertido en un gran atractivo para avituristas, siendorelativamente fácil observarlo en las palmeras junto a la capilla del campus.

Pinzón Sabanero Azafranado

Este pequeño pájaro (13.5 – 15 cm) destaca por el vistoso plumaje amarillo intenso con una mancha rojiza en la frente y tonos verde oliva y leves estrías en la espalda alas.

Es una especie sociable y muy adaptable, capaz de convivir con el ser humano desde la costa hasta los 2500 m s. n. m. Suele alimentarse en el suelo en pequeños grupos y resalta por posarse valientemente en lo alto de los árboles para emitir un fuerte canto metálico.

Mirlo Grande

Es el representante más grande de su familia en Sudamérica (28 a 33 cm). Destaca por su plumaje marrón oliva oscuro, cola larga y llamativos pico y patas de color naranja intenso (los machos adultos también lucen un anillo ocular del mismo color).

Es un ave robusta que camina y corre por el suelo buscando alimento, pero elige perchas altas y visibles para cantar. Su voz es rica, melodiosa y muy activa antes del amanecer. Cuando se alarma o vuela, emite un fuerte silbido metálico, siendo una especie sumamente fácil de reconocer.

Chingolo

Es un ave pequeña (12 cm) y dócil, inconfundible por su cresta triangular y su distintivo collar color ladrillo en la nuca. Suele saltar por el suelo buscando semillas, ya sea solo o en pareja, siempre cerca de arbustos para refugiarse rápidamente.

Sobresale por su canto dulce y melodioso que se escucha durante todo el año. Curiosamente, esta especie posee “dialectos” regionales: su llamado suena más metálico en la costa y mucho más suave en la sierra.

Imágenes

Leonardo Ordóñez, Paul Székely y Ianula Du.

La microbiota intestinal infantil reduce el riesgo de enfermedades futuras

Los primeros mil días de vida, desde la concepción hasta los dos años, configuran un periodo determinante donde factores nutricionales y ambientales modulan el desarrollo del ecosistema intestinal. Durante esta etapa crítica se establece dinámicamente  la microbiota  que regula la función inmunológica y la inflamación sistémica. Para comprender este fenómeno, las investigadoras Ana Lizette Rojas y Valentina Jaramillo, de la Universidad Técnica Particular de Loja, desarrollaron una revisión bibliográfica. Su estudio analizó la influencia de la configuración microbiana temprana y su asociación directa con el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión arterial a lo largo de la vida.

La investigación demuestra que la alteración temprana de los microorganismos intestinales, conocida como disbiosis, incrementa significativamente la vulnerabilidad cardiometabólica mediante procesos de inflamación de bajo grado y una extracción de energía alterada. El análisis resalta que condiciones maternas adversas, el nacimiento por cesárea y el uso prematuro de antibióticos generan un intestino con una diversidad bacteriana reducida, evidenciando una menor presencia de bacterias protectoras como Bifidobacterium y Lactobacillus.

En contraste, los hallazgos revelan que la lactancia materna exclusiva promueve trayectorias microbianas protectoras. Estas fomentan ecosistemas ricos y especializados  gracias a la  compleja composición bioactiva  de la  leche humana, lo que fortalece la barrera intestinal y la educación inmunológica frente al riesgo de la diabetes tipo 2, la obesidad infantil y el desarrollo de hipertensión arterial. 

Asimismo, una alimentación complementaria de adecuada calidad contribuye a la modulación de la microbiota intestinal y favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolitos clave en la regulación inmunometabólica.

El trabajo concluye que la prevención de enfermedades crónicas debe enfocarse en los primeros 1000 días de vida. Optimizar la salud de la madre, fomentar el parto natural y promover ecosistemas intestinales saludables mediante la lactancia materna y la nutrición complementaria  representa el camino para asegurar el bienestar integral infantil.

Referencia:

Rojas-Rodríguez, A. L., y Jaramillo-Romero, V. (2026). The role of the gut microbiota during the first 2 years of life in the early programming of obesity, type 2 diabetes, and hypertension. Frontiers in Nutrition, 13, 1772889. https://doi.org/10.3389/fnut.2026.1772889

Proyecto liderado por un estudiante de la UTPL protege a la vizcacha ecuatoriana de los incendios


La biodiversidad de Ecuador enfrenta un desafío crítico por los incendios forestales en Loja, que amenazan a la vizcacha ecuatoriana, especie endémica recientemente descrita por la ciencia. En esta entrevista, Jimmy Japón, estudiante de la UTPL y brigadista comunitario, comparte cómo su proyecto de conservación, respaldado internacionalmente, protege el hábitat de este roedor mediante cortafuegos y la articulación entre academia, autoridades y comunidades.

Javier Vázquez. La conservación de la biodiversidad en Ecuador enfrenta uno de sus mayores desafíos ante los incendios forestales, una amenaza recurrente que pone en riesgo a especies endémicas en la provincia de Loja. Jimmy Japón, estudiante de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y brigadista comunitario, lidera la implementación de cortafuegos para proteger el hábitat y en especial a una especie emblemática del sur del país, la vizcacha ecuatoriana. En esta entrevista, el joven investigador expone los desafíos de la especie, el valor del trabajo comunitario y la urgencia de integrar la conciencia ambiental en todas las disciplinas. 

Pregunta (P): El descubrimiento de la vizcacha ecuatoriana es reciente para la ciencia. ¿Cómo nació su interés por esta especie y de qué manera evolucionó hasta convertirse en un proyecto que tiene como objetivo protegerla de los incendios? 

Respuesta (R): La conocí cuando tenía nueve años en una montaña cerca de mi hogar. Para la ciencia, fue descrita oficialmente en el cerro Ahuaca en 2009. Resulta llamativo que pasara desapercibida tanto tiempo, aunque las comunidades locales ya la reconocían desde hace más de cuarenta años. Mi interés académico nació al ingresar a la UTPL, donde compartí la información con docentes e investigadores, quienes se entusiasmaron. Desde 2017, comenzamos a trabajar en líneas de base para entender su rol ecológico. Posteriormente, junto a organizaciones como Naturaleza y Cultura Internacional, nos enfocamos en la vizcacha para su conservación, delimitando áreas protegidas municipales en Espíndola y Quilanga.

P. ¿Cómo describe su vínculo con la UTPL y el trabajo realizado a través del Laboratorio de Ecología Tropical EcoSsLab?

R. Me considero un estudiante que ha sabido integrar su origen y vivencia rural con la formación científica de alto nivel. Este vínculo se ha fortalecido principalmente a través del Laboratorio de Ecología Tropical (EcoSsLab), donde colaboramos con grupos de investigación en zonas críticas como Quinara. El apoyo de la academia ha sido fundamental para que la protección de la vizcacha trascienda el ámbito teórico y se convierta en una intervención técnica y real en el territorio, permitiéndonos aplicar conocimientos especializados en ecología y regeneración para salvar a la especie.

P. Para quienes no están familiarizados, ¿cuáles son las características principales de la vizcacha y cómo es su comportamiento en el entorno natural? 

R. Es un roedor más emparentado con las ardillas que con los conejos. Habita exclusivamente en afloramientos rocosos y prefiere paredes verticales con orientación al occidente, llenas de grietas, ya que no son excavadoras. Su pelaje gris y moteado le permite mimetizarse con la roca. Es completamente herbívora y se alimenta principalmente de pastos nativos y arbustos. Para maximizar la absorción de nutrientes, realiza coprofagia, es decir, consume sus propias heces, dado que posee un estómago simple. Su actividad es mayormente nocturna. Viven en pequeños grupos familiares con una tasa reproductiva muy baja, ya que solo tienen una cría por año.

P. ¿Cuál es el estado actual de sus poblaciones tras los recientes incendios? 

R. La situación es alarmante. Su distribución es extremadamente restringida y ocupan apenas dieciséis peñones identificados. Las poblaciones son minúsculas; contrariamente a lo que se pensaba, hemos registrado núcleos de apenas cinco individuos y, en el mejor de los casos, diez. La frecuencia de incendios se intensificó a partir de 2016. En un sitio monitoreado antes del incendio de 2019 observamos cinco ejemplares; después, solo quedaban tres. Tras el evento de 2024, que consumió seis poblaciones completas, el número sigue decreciendo. Además, enfrentan riesgos por la inestabilidad del suelo, por lo que estamos evaluando técnicamente la translocación de los individuos en mayor peligro.

P. Su propuesta fue seleccionada a nivel internacional. ¿En qué consiste el proyecto y qué acciones concretas están implementando? 

R. El proyecto surgió como una respuesta emergente. Presenté la iniciativa “Contingency plan to mitigate the risk of forest fires in 8 habitats of the Ecuadorian viscacha during the dry seasons of 2025 and 2026” a la convocatoria mundial de proyectos de conservación respaldada por Re:wild, y fue aprobada. El objetivo central es blindar las vizcacheras mediante líneas cortafuegos. 

P. La ejecución involucra fuertemente a la comunidad local. ¿Cómo ha sido el trabajo con los brigadistas y pobladores? 

R. Ha sido una verdadera minga. Soy parte de una brigada comunitaria y viví los incendios de 2024 en carne propia. Pasé una semana fuera de casa, durmiendo a la intemperie y trabajando en las noches, cuando el fuego es menos agresivo. Esa experiencia me motivó a redactar la propuesta pensando en la gente que lucha contra las llamas sin incentivos económicos. Son jóvenes cafetaleros de Quilanga que arriesgan sus vidas por voluntad propia. A través del proyecto he buscado retribuirles su esfuerzo brindándoles oportunidades laborales. Hoy se sienten identificados con la conservación de la vizcacha.

P. Además del trabajo de campo, ¿cómo ha sido la gestión con las autoridades locales y qué papel juegan en la solución? 

R. Nos ha tocado gestionar recursos y tocar puertas. Es un proceso necesario, pues la solución requiere la articulación de todos los actores: autoridades, academia, ONG y comunidad. Sin esa sinergia, es imposible sostener la prevención.

P. Menciona que el ecosistema se ha alterado profundamente. ¿Qué papel han jugado las especies vegetales introducidas? 

R. Nuestro ecosistema original, con un altísimo nivel de endemismo, no dependía del fuego. Sin embargo, lo hemos transformado en un sistema inflamable al introducir especies exóticas. El pino necesita el fuego para germinar y liberar semillas. Hemos homogeneizado un paisaje diverso, llenándolo de detonantes para los incendios. A esto se suma la grave erosión del suelo, que es un daño irreversible. El suelo no se compra en una tienda, su pérdida es más crítica que la deforestación misma, porque sin suelo no hay regeneración posible.

P. Como estudiante y líder de esta iniciativa, ¿qué mensaje final le gustaría transmitir a la comunidad académica? 

R. Mi llamado es a comprender la magnitud real del problema y a salir de la burbuja. Las instituciones educativas deben actuar como semilleros críticos donde se analice esta crisis. Entiendo que cada estudiante tiene su malla curricular, pero creo firmemente que debemos reverdecerla en todas las carreras. La conservación es un trabajo transversal. No importa si estudia Derecho, Administración o Ingeniería, todos debemos conocer nuestra realidad local y buscar soluciones concretas. Debemos actuar por convicción y por el bien de nuestra gente y territorio.

El proyecto Amatech optimiza el secado de cacao y transforma la producción de ochenta familias

Más de ochenta familias de la comunidad Wayrayaku mejoran la calidad de su producción y evitan pérdidas por la humedad ambiental. Una alianza entre la UTPL, IEEE Ecuador y actores locales transforma una debilidad productiva en un modelo sostenible y educativo.

Kruzkaya Ordóñez. En el corazón de la Amazonía ecuatoriana, donde la lluvia ha sido históricamente una aliada y una amenaza para los productores de cacao, una apuesta tecnológica está cambiando el rumbo de decenas de familias. Más de ochenta hogares de la comunidad Wayrayaku, en Tena, escriben una nueva historia productiva marcada por la innovación y el trabajo colectivo. El proyecto Amatech, coordinado por la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), responde a una problemática concreta: las pérdidas económicas derivadas del secado artesanal del grano en condiciones climáticas adversas. La iniciativa busca cerrar la brecha entre el potencial genético del cultivo y las limitaciones infraestructurales de los pequeños agricultores, quienes históricamente han dependido de la variabilidad climática para obtener un producto comercializable.

Hablar de cacao en Ecuador es hablar de historia, economía y cultura. El país es reconocido mundialmente por producir cacao fino de aroma. Según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ecuador concentra alrededor del sesenta por ciento de la producción mundial de esta variedad de alta calidad, lo que lo posiciona como un actor estratégico en el mercado internacional. Miles de familias rurales dependen directamente de este cultivo para sostener su economía y garantizar su seguridad alimentaria. La exportación de este insumo genera divisas fundamentales para la balanza comercial, pero la distribución de esos beneficios rara vez llega de manera equitativa a la base de la cadena productiva. Sin embargo, detrás del prestigio internacional existen desafíos estructurales que afectan a los pequeños productores, especialmente en zonas rurales y amazónicas.

Diagnóstico participativo y alianza internacional

La Organización Internacional del Cacao (ICCO) reconoce las características aromáticas y el valor premium del grano ecuatoriano, pero el clima húmedo dificulta procesos fundamentales como el secado. La relevancia de Amatech cobra mayor dimensión al considerar el papel que el cultivo representa para la economía nacional. La iniciativa nació precisamente de esa necesidad detectada en campo. Según explica Carlos Calderón, director del proyecto, el proceso comenzó con un trabajo de observación comunitaria y un levantamiento sistemático de problemáticas. Posteriormente, la propuesta se presentó a la convocatoria internacional Tech4Good, impulsada por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), organización global que financia proyectos tecnológicos con impacto social.

Desde un enfoque metodológico, la iniciativa no se concibió únicamente desde la academia, sino en diálogo directo con los beneficiarios. Calderón ratifica que este enfoque participativo permitió identificar que “el punto más débil era el secado del cacao. Ahí se dañaba el producto por el clima, generando pérdidas económicas para los productores”. En respuesta al diagnóstico, se implementó un sistema tecnificado de secado compuesto por una infraestructura de cuarenta y ocho metros cuadrados, equipada con componentes eléctricos, electrónicos y mecánicos diseñados a medida. Según el investigador, el nuevo sistema permite controlar variables como la temperatura y el tiempo, lo que garantiza un proceso más eficiente, higiénico y seguro. La intervención técnica prioriza la eficiencia energética y utiliza materiales resistentes a la corrosión propia de la selva.

Infraestructura que controla la humedad

A diferencia del método tradicional, que depende exclusivamente del sol, esta tecnología reduce significativamente la aparición de hongos y bacterias. Ronny Cabrera, voluntario de IEEE y director técnico del proyecto, enfatiza el impacto comunitario: “Antes se utilizaban técnicas artesanales y muchas veces el producto se echaba a perder. Ahora hay un beneficio económico, ambiental y también en la salud”. El sistema incorpora sensores de humedad y termostatos digitales que ajustan automáticamente la ventilación, evitando la sobreexposición térmica que degrada los ácidos grasos del grano. Esta precisión técnica asegura que el producto final cumpla con los estándares de exportación exigidos por compradores europeos y asiáticos, mercados que penalizan severamente la presencia de contaminantes microbiológicos.

El alcance de Amatech trasciende lo productivo. De manera directa, beneficia a más de ochenta familias, aproximadamente quinientas personas. De forma indirecta, podría alcanzar a más de trescientos productores del cantón Tena. La iniciativa integra un componente educativo clave, por la participación de exalumnis de la UTPL y docentes involucrados activamente en la construcción e implementación del sistema, desde las instalaciones eléctricas hasta las adecuaciones de infraestructura. Cabrera comenta el valor agregado del proyecto debido a que adolescentes “pudieron aplicar conocimientos teóricos en un contexto real. Participaron en la instalación, en capacitaciones y en todo el proceso”. La vinculación con la academia transforma el equipamiento en un laboratorio vivo donde la teoría se valida con la práctica comunitaria.

Educación y autogestión en territorio

Este modelo fortalece el vínculo entre educación y territorio, promueve aprendizajes prácticos y fomenta el empoderamiento comunitario en zonas donde el Estado no llega con facilidad. La transferencia tecnológica se convierte así en una herramienta de cohesión social. La sostenibilidad constituye uno de los pilares de Amatech. Con esta premisa, la administración del sistema ha sido transferida a la Unidad Educativa Fiscomisional “Ernesto Ophuls”, que ofrecerá el servicio de secado a productores locales mediante un pago simbólico destinado al mantenimiento. Este esquema busca garantizar la continuidad del proyecto y fomentar la autogestión. “Lo que buscamos es generar un impacto tangible en el territorio. Que la universidad no se quede solo en el laboratorio, sino que transforme realidades”, añade Calderón.

El proyecto no se detiene en el secado. Los impulsores ya visualizan nuevas etapas orientadas a fortalecer otros eslabones de la cadena, como la comercialización, el empaquetado o el asesoramiento agrícola. Calderón lo resume: “La idea es apoyar en los puntos más débiles de toda la línea de producción, para generar mayor impacto en las familias”. La iniciativa abre una reflexión sobre el papel de la academia en el desarrollo rural. Frente a limitaciones institucionales, proyectos como este evidencian la capacidad de las universidades para generar soluciones concretas y escalables. “Si no lo hacen este tipo de organizaciones, ¿quién lo hace?”, cuestiona el investigador.

Proyección hacia la cadena productiva completa

Amatech no solo introduce tecnología en la Amazonía ecuatoriana; instala una nueva lógica de trabajo colaborativo donde el conocimiento, la comunidad y la sostenibilidad convergen. El sistema refleja una apuesta por el futuro de las familias productoras y por el fortalecimiento de uno de los productos emblemáticos del país. La articulación entre academia, ingeniería y saber local demuestra que la innovación técnica, cuando se ancla en las necesidades reales del territorio, se convierte en un motor de desarrollo equitativo y resiliente. Este enfoque sitúa a la UTPL como un actor clave en la transformación productiva de la región, validando un modelo de investigación aplicada que prioriza el bienestar humano y la preservación de los ecosistemas amazónicos.

Nuevo estudio evidencia brechas en el manejo económico de los ecuatorianos


Tomar un crédito sin comprender del todo la tasa de interés, llegar a fin de mes sin saber exactamente en qué se gastó el salario o carecer de un fondo de emergencia para imprevistos. Para gran parte de la población ecuatoriana, estos no son escenarios hipotéticos, sino la realidad de su cotidianidad.

Javier Vázquez. Los indicadores revelan una vulnerabilidad estructural en la capacidad de absorción de choques económicos. Los datos del Diagnóstico de Capacidades Financieras Ecuador 2025 muestran que solo un 4 % de la población posee un bienestar financiero adecuado, ubicando al país por debajo del promedio de América Latina. Según advierte Viviana Espinoza, docente de la carrera de Finanzas de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y coautora del estudio, “tan solo el 15% de los ecuatorianos pueden llegar a mantenerse una semana en caso de perder su principal fuente de ingresos”.

Esta situación genera un profundo estrés financiero. Casi el 50 % de la población se ve obligada a contraer deudas simplemente para lograr llegar a fin de mes. En palabras de Diego Cueva, director de la maestría en Finanzas de la UTPL y coautor del estudio, esto se agrava porque gran parte de “la gente no tiene ingresos estables, y eso obviamente hace que no puedan manejar o planificar las finanzas de manera eficiente”.

Construyendo la primera línea base nacional

Durante años, aunque las instituciones han promovido la “inclusión financiera”, históricamente se ha medido solo por el acceso a productos. Las cifras actuales muestran la discrepancia entre indicadores de acceso y de uso efectivo de servicios. Si bien hay una alta bancarización, la inclusión real y activa apenas alcanza el 37 %. Como reflexiona Cueva: “A pesar de que la gente ocupa más los productos financieros, no hay una mejora en las capacidades que miden actitud y comportamiento”. De hecho, el estudio revela un estancamiento preocupante pospandemia donde las capacidades financieras de los ecuatorianos no han mostrado ninguna mejora en comparación con el último diagnóstico de 2020.

En 2023, Ecuador dio un paso fundamental con la promulgación de la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF). Sin embargo, los tomadores de decisiones se encontraron con que realmente no existía un diagnóstico preciso de la situación. 

Ese vacío de información fue el catalizador de la actualización del Diagnóstico de Capacidades Financieras Ecuador 2025, una investigación liderada por la UTPL, la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) y la extinta Junta de Política y Regulación Financiera. Esta iniciativa surgió en 2024, durante un “café científico” organizado por la UTPL, el cual fue el punto de conexión para el diálogo de estos actores.

El comportamiento como clave

Fruto de ese encuentro, detalla Espinoza, nació este proyecto que “constituye la actualización del estudio de capacidades financieras en Ecuador”. El estudio se basó en la metodología CAF/OCDE, con 4.622 encuestas válidas en 23 provincias, absorbiendo la realidad poblacional reflejada en el INEC. El estudio concluye que las crisis personales, al igual que en las empresas, no se dan por falta de ingresos altos, sino por una gestión insuficiente del flujo de efectivo frente a obligaciones recurrentes. Aunque entre el 70 % y el 80 % posee conocimientos básicos, esto no se traduce en buenos hábitos. La investigadora Viviana Espinoza es enfática: “No se trata solo de conocer, sino cómo me comporto frente a esos productos financieros […] Si yo no entiendo lo que significa el interés, ¿cómo puedo acceder a un crédito?”. Esta falencia es crítica, el informe destaca que si bien el 48% de los ecuatorianos comprende como funciona el interés simple; tan solo el 16% entiende el concepto de interés compuesto.

Al mapear estas dimensiones, el estudio rompe mitos y visibiliza fracturas profundas en la sociedad. Cueva señala que “todavía existe una brecha entre la población rural y la población urbana en cuanto a acceso y capacidades financieras”. A esto se suma el peso educativo. Las personas con educación media-superior o superior muestran niveles de ahorro notablemente mejores.

Uno de los hallazgos a destacar es la paradoja del género. Aunque la normativa exige productos para mujeres, las barreras persisten y hay una evidente ausencia de ofertas a medida para la mujer emprendedora. 

Espinoza destaca que la eliminación de la firma conyugal para el acceso al crédito femenino fue un avance estructural clave, al remover una barrera que históricamente operaba como violencia económica. La investigadora enfatiza que “esos cambios, aunque parezcan pequeños, tienen mucho efecto en la accesibilidad” al sistema financiero. La paradoja radica en que el sistema sigue otorgando mayores facilidades de financiamiento a los hombres, a pesar de que las mujeres son estadísticamente mejores administradoras. Las mujeres obtienen un puntaje de actitud financiera de 63,6 frente a 62,2 de los hombres, pero su tenencia de crédito es 3 puntos porcentuales menor.

Además, el estudio evidencia el reto de la digitalización, cuya adopción ya alcanza un masivo 78 %, impulsada en gran medida por billeteras digitales. Estos datos contrastan con la percepción generalizada sobre el uso etario de herramientas digitales. Los adultos entre 26 y 39 años lideran el uso transaccional, mientras que la población menor de 24 años muestra un rezago en la optimización de estas herramientas. Cueva advierte sobre la “desconexión psicológica” que significa pagar en digital, eliminando el “dolor” de entregar efectivo, volviendo a los usuarios más propensos a gastar sin control si las instituciones no brindan el acompañamiento adecuado.

La academia como motor de política pública

“Nuestra labor no concluye con la difusión de un texto científico; el compromiso institucional va mucho más allá”, explica Espinoza. Bajo esta visión, la docente subraya que la academia busca ser un actor clave en la modernización de las políticas públicas de inclusión financiera, orientando el conocimiento hacia el desarrollo social y el beneficio común. Para democratizar estos hallazgos, la UTPL habilitará un dashboard interactivo en la página web de la carrera. Uno de los pasos a futuro a los que le apuesta es la creación de un Observatorio de Inclusión Financiera en articulación con instituciones público – privadas del país, que sirva para monitorear esta evolución de manera permanente.

El Diagnóstico 2025 no solo mide, sino que se proyecta con el objetivo de transformar el acceso en autonomía. Para ello, se requiere la articulación entre academia, reguladores y sistema financiero. Como señala Cueva, la universidad se consolida como un espacio de análisis “que a la final sea un aporte para mejorar las condiciones económicas del país”. El siguiente paso es medir el impacto real de la educación financiera en la resiliencia de los hogares, lo cual deberá confirmar si Ecuador logra romper el ciclo del día a día.

Tres nuevas especies descubiertas entre el bambú andino

Javier Vázquez. En los matorrales de bambú (Chusquea) que cubren los bosques nublados del sur de Ecuador, un equipo de investigadores de la UTPL, liderado por Paul Székely junto a Diego Armijos, Leonardo Ordóñez y Diana Székely, ha descrito oficialmente tres nuevas especies de ranas terrestres del género Pristimantis: P. chusquea, P. translucidus y P. oculolineatus.

Este hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Zoological Journal of the Linnean Society, va encajando piezas dentro del puzzle evolutivo. Estas poblaciones que anteriormente se confundían con la especie Pristimantis atratus, ahora tienen nombre propio y son consideradas especies distintas con linajes evolutivos propios.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es su especialización extrema. A diferencia de otras ranas que usan las plantas como refugio temporal, estas especies muestran una fuerte dependencia hacia el bambú. Su camuflaje es tan sofisticado que no solo imitan el color, sino que su piel presenta numerosas crestas dérmicas que replican la textura y las venas de las hojas secas de Chusquea.

Como curiosidad, estas ranas de la vertiente oriental de los Andes han desarrollado rasgos físicos casi idénticos a los de especies de la vertiente occidental (como la Pristimantis yumbo), a pesar de pertenecer a linajes genéticos distintos. La naturaleza, ante el mismo desafío ecológico, implementó la misma solución dos veces, lo que se conoce como “evolución paralela”.

Este trabajo de investigación se realizó gracias al apoyo financiero de Naturaleza y Cultura Internacional y Rainforest Trust, así como el apoyo logístico de Fundación Jocotoco.


Un ejemplar macho de Pristimantis chusquea posa sobre una hoja seca de bambú en el Abra de Zamora. Su coloración dorsal y las crestas bajas de su piel copian la textura de la hoja, un mimetismo esencial para su supervivencia en este microhábitat específico. 


Vista de los matorrales de Chusquea en los ecosistemas montanos del sur. Estos parches de vegetación son microhábitats que albergan una biodiversidad específica y, hasta ahora, desconocida para la ciencia. 


Primer plano de Pristimantis oculolineatus. Esta especie, que habita en zonas más altas como el Parque Nacional Yacuri, se distingue fácilmente por su iris blanquecino marcado con reticulaciones o rayas oscuras, rasgo que le da su nombre científico (“ojos rayados”). 


Detalle de Pristimantis translucidus, hallada en la Reserva Tapichalaca. Su nombre hace honor a su saco vocal (la membrana en la garganta), que a diferencia de sus parientes, carece de pigmento y es translúcido, una característica clave para diferenciarla de otras especies similares. 

Lo mejor del aguacate acaba en la basura

Ya sea en salsas, ensaladas o untada en pan, la pulpa del aguacate es valorada por su perfil nutricional y sus grasas beneficiosas. Pero, mientras disfrutamos de su sabor y textura, la mayor concentración de antioxidantes podría estar en los residuos que acaban en la basura.

Una reciente investigación liderada por Jorge Geovanny Figueroa de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en colaboración con la Universidad de Granada (España), evidencia que estos subproductos son una “mina de oro” en compuestos bioactivos con alto potencial para la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética.

El estudio publicado en Food Chemistry: X, se centró en valorar dos subproductos específicos: la semilla (el hueso) y su tegumento (la cáscara fina que la recubre). Para ello, los investigadores optimizaron el proceso de extracción mediante la técnica de Extracción Acelerada con Disolventes (ASE). A diferencia de métodos convencionales que usan químicos tóxicos, esta metodología emplea altas presiones y temperaturas utilizando únicamente agua y etanol, garantizando que los extractos resultantes sean seguros para el consumo humano.

Los investigadores cuantificaron un total de 52 compuestos bioactivos en el tegumento y 42 en la semilla. Esto sitúa a la cáscara como la materia más rica en fitoquímicos.

Su riqueza química abre un abanico de aplicaciones para diversos sectores. Una de ellas es su posible aplicación en la industria alimentaria como conservante natural. Su alta capacidad antioxidante permite extender la vida útil de alimentos, siendo un compuesto con potencial para reemplazar a los conservantes artificiales, que muchos de ellos pueden representar un riesgo para la salud.

La alta concentración de polifenoles, les hace candidatos como suplementos dietéticos (en polvo o cápsulas) destinados a combatir el estrés oxidativo celular, un factor clave en el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas.

Los flavonoides identificados poseen propiedades que protegen la piel contra agentes externos, estos ingredientes activos podrían ser parte de la formulación en cremas antiedad y protectores cutáneos.

Esta investigación abre el camino para el uso de la semilla y el tegumento del aguacate como materia prima de bajo coste, sostenible y escalable para transformar toneladas de residuos agroindustriales en soluciones bioactivas de alto valor comercial.

Uno de cada diez ecuatorianos padece enfermedad renal y muchos no lo saben


La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a cerca del 11% de los adultos en Ecuador, constituyendo una “epidemia silenciosa” impulsada mayoritariamente por otras condiciones como la diabetes y la hipertensión. Esta patología representa una crisis de salud pública emergente que no solo eleva la mortalidad, sino que presiona el presupuesto sanitario del país.

Javier Vázquez. El Dr. Fredy Gustavo Paredes Cuenca, ha dedicado su carrera profesional a la Cirugía Abdominal, así como al tratamiento de pacientes con enfermedad renal avanzada, haciendo énfasis en la promoción de estrategias preventivas y la educación sanitaria comunitaria. A través de su labor en atención sanitaria, docencia e investigación, el Dr. Paredes aboga por un cambio de paradigma en el abordaje de la ERC en Ecuador, pasando de una atención reactiva centrada en la diálisis de emergencia a un modelo proactivo basado en la detección temprana, el control riguroso de factores de riesgo y la coordinación efectiva entre niveles de atención. Por lo que ha llevado a delante un proyecto de investigación en la UTPL denominado “Manejo Integral de la Enfermedad Renal Crónica e Insuficiencia Renal en la Población Lojana” en el que ha venido trabajando por 3 años y medio, al que se han ido sumando colaboradores. 

Pregunta (P): La enfermedad crónica es una realidad en Ecuador, ¿pero realmente le prestamos la atención que se merece?

Respuesta (R): Hablamos de una patología que afecta los riñones, órganos vitales sin los cuales no podemos vivir. Es fundamental que todos comprendamos esto.

Los riñones pueden deteriorarse de diferentes maneras y en distintos grados. Cuando mencionamos enfermedad renal crónica, nos referimos al estadio más avanzado del daño renal. Existen etapas iniciales en las que la función renal se va deteriorando progresivamente. Por ejemplo está la insuficiencia renal aguda, donde la filtración no es adecuada pero es reversible; puede volver a la normalidad. Luego tenemos la insuficiencia renal crónica, un deterioro prolongado por más de tres meses de la función principal del riñón que es filtrar la sangre.

El riñón no solo filtra, elimina toxinas y productos de desecho del metabolismo (proteínas, grasas, carbohidratos), regula electrolitos y el equilibrio hídrico. Pero además produce hormonas vitales desde una estructura llamada aparato yuxtaglomerular. Dos de estas hormonas son fundamentales: la renina, que regula la presión arterial junto con otras sustancias, y la eritropoyetina, que estimula a la médula ósea la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

P: ¿Cómo se llega a ese punto? ¿Cuáles son las vías o factores de riesgo más frecuentes en Ecuador?

R: Un problema grave es que las etapas iniciales son prácticamente asintomáticas o presentan signos muy generales: piel descamativa y oscurecimiento; ligero aumento de presión arterial, cansancio, disminución de fuerza muscular. Síntomas que fácilmente se atribuyen al estrés o al ejercicio, no a una enfermedad renal. Por eso los diagnósticos suelen ser tardíos.

La prueba clave es la medición de creatinina en sangre, un marcador de la función renal. Es un examen básico que debería formar parte de cualquier chequeo médico de rutina. Para evaluar con mayor precisión, también se mide la filtración glomerular, que indica el porcentaje exacto de función renal que conserva el paciente.

En Ecuador, el 11% de la población padece enfermedad renal crónica, siendo la quinta causa de muerte prematura en adultos. Representa el 11% del presupuesto nacional en salud. En Loja, según nuestros estudios, afecta al 8% de la población, aunque existe subregistro por diagnósticos tardíos.

Los principales factores de riesgo en adultos son la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, agravados por el consumo de alcohol y tabaco, la automedicación, el bajo consumo de agua y el hipotiroidismo. Pero también existen factores como nacer prematuro o con bajo peso, estos incrementan el riesgo de desarrollar esta enfermedad en la adultez. Los cálculos renales también son un factor de riesgo por obstrucción que daña en forma progresiva el sistema urinario, desde el sitio de obstrucción hasta la porciones superiores que incluye a los riñones.

P: Cuando se llega a etapa terminal ¿la diálisis es el único tratamiento?

R: En etapa terminal se requieren tratamientos de reemplazo renal para suplir la función de filtración. El tratamiento más conocido, aunque no  es el único ni el más aconsejable dependiendo de la situación del paciente, es la hemodiálisis. La sangre circula por un circuito externo y pasa a través de un filtro artificial que la limpia la sangre antes de retornar al cuerpo. Existe también la hemodiafiltración, que usa filtros más selectivos para eliminar toxinas específicas y controlar mejor el volumen de líquidos.

Aunque hay que tener en cuenta que según los protocolos internacionales, la primera opción debe ser la diálisis peritoneal. Consiste en introducir un líquido en la cavidad abdominal que mediante osmosis se transfieran las toxinas al líquido introducido, el mismo que luego se extrae al cabo de 4-6 horas en la modalidad de diálisis peritoneal ambulatoria continua o la modalidad automatizada que puede permanecer toda la noche o en periodos cortos de tiempo. A nivel económico, esta opción es la asequible, lo que representar menor costo que la hemodiálisis.  

Pero estos tratamientos solo reemplazan la función de filtración. Las hormonas que el riñón ya no produce deben administrarse externamente a través de eritropoyetina inyectable para combatir la anemia, suplementos para regular calcio y fósforo, entre otros.

P: ¿Cuál es la esperanza de vida una vez iniciado el tratamiento?

R: En promedio, alrededor de diez años en hemodiálisis. Pero muchas muertes no son por la enfermedad renal en sí, sino por complicaciones derivadas de infecciones graves por defensas bajas debido a la administración inadecuadamente de eritropoyetina, o sangrados crónicos microscópicos que generan anemia severa por pérdida no perceptible de glóbulos rojos.

P: ¿Qué consejos básicos daría para cuidar nuestros riñones?

R: Es necesario tener una hidratación adecuada. Por lo general se recomienda ingerir entre 30-50 ml de agua por kilo de peso ideal (no real, para evitar sobrecarga en personas con obesidad). Una persona de 70 kg necesitaría entre 2.1 y 3.5 litros diarios en condiciones normales. Tener en cuenta que el exceso de agua puede causar complicaciones como edemas; mientras que la falta de líquidos concentra toxinas en sangre.

Evitar automedicarse, ya que analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos e incluso vitaminas D, C en exceso pueden dañar los riñones. Los fármacos deben ajustarse según la función renal. Una dosis que se toma tres veces al día en personas sanas podría reducirse a una cada 48-72 horas en pacientes con daño renal. Esto solo lo determina un médico.

Mantener bajo control la hipertensión y diabetes, evitar alcohol y tabaco, reducir peso si tiene obesidad, y limitar consumo de alimentos ultraprocesados con colorantes artificiales que pueden dañar los túbulos renales.

También evitar ejercicio extremo sin preparación. El esfuerzo desmedido libera proteínas musculares que pueden obstruir los riñones. 

UTPL impulsa laboratorio de gobernanza digital para la gestión pública en el sur del país

¿Puede el gasto social cambiar la realidad de la pobreza en Ecuador? ¿Es la transformación digital el camino para fortalecer la gestión pública? En el debate nacional sobre política pública se cuestiona la efectividad del gasto social y la eficiencia de las iniciativas digitales. Al sur del país se ensaya una propuesta distinta: medir, transparentar y evaluar en tiempo real la gestión pública y su intervención en el territorio.

Kruzkaya Ordóñez. La génesis de esta propuesta tecnológica no nace de la intuición, sino de una investigación económica. El estudio El gasto social y la pobreza multidimensional en Ecuador, realizado por el equipo de expertos del Grupo de Investigación Urbana y Regional anexo a la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), analizó si el incremento del gasto público incidía en la reducción de la pobreza. El estudio construyó un índice de pobreza multidimensional utilizando teoría de conjuntos difusos, superando la tradicional medición dicotómica.

De la teoría económica a la realidad territorial

“Nos planteamos identificar el efecto del gasto social sobre la pobreza multidimensional en Ecuador”, explica Diego García, investigador y director de la Carrera de GovTech y Administración Pública. “Normalmente las medidas actuales se basan en una línea de pobreza que identifica presencia o ausencia. Nosotros eliminamos esa dicotomía y la trabajamos como un grado de privación, lo que nos permite identificar niveles de pobreza en la población”, detalla García.

A partir de un modelo econométrico Probit multinomial ordenado, aplicado a datos provinciales en el periodo 2009 y 2017, se obtuvieron resultados reveladores. El gasto en bienestar social tiene efectos significativos sobre la pobreza multidimensional en Ecuador, mientras que el gasto en educación y salud no lo son. Para García, los resultados evidencian que un aumento del 1 % en el gasto per cápita en bienestar social disminuye en 5,3 % las probabilidades de que las provincias tengan niveles de pobreza “muy altos”.

Entonces, con esta información extraída y analizada, surge la pregunta: ¿por qué educación y salud no reflejan impacto directo? La respuesta es estructural. “En nuestro país, por mandato constitucional se establece que la educación y salud son gratuitas. Eso implica que todos se benefician del gasto, incluso quienes no están en situación de pobreza. Por eso es difícil medir su impacto focalizado”, señala el experto.

Inaccesibilidad de datos como barrera institucional

Así también, García señala que la investigación enfrentó una dificultad que reveló otro problema institucional: la información pública no estaba disponible en formatos procesables. “Los datos que conseguimos se encontraban en PDF, lo que generó retrasos en la investigación porque se tuvo que transcribir gran parte de la información del gasto social”, indica. La dificultad no era la inexistencia de datos, sino su inaccesibilidad.

Este hallazgo condujo a una reflexión estratégica: si los datos no son abiertos ni estructurados, la investigación académica y la ciudadanía quedan excluidas del análisis. Así nació la idea de una plataforma que organizara, sistematizara y evaluara la gestión pública bajo estándares internacionales. De esta necesidad emerge GOBAB, una plataforma de gobierno abierto que constituye una herramienta para facilitar la evaluación y la toma de decisiones.

El propósito es fortalecer la gestión del Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal (GADM) de Loja hacia un modelo de gobierno abierto. Con el enfoque de innovación social y la adopción de un Sistema Integral de Evaluación basado en la norma internacional ISO 18091:2019, su estructura está alineada con treinta y nueve indicadores distribuidos en cuatro ejes estratégicos: desarrollo institucional, desarrollo económico sostenible, desarrollo social inclusivo y desarrollo ambiental sostenible.

Semaforización de la gestión pública

Cada indicador se relaciona con metas específicas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y se evalúa mediante un sistema de semaforización. El verde indica cumplimiento aceptable, el amarillo señala áreas de mejora y el rojo marca prácticas inaceptables. “El primer paso es el autodiagnóstico. Mediante la recolección de evidencias documentales y resultados las contrastamos con los requerimientos de la norma. Eso permite identificar brechas reales de gestión”, explica Fredy Gómez, investigador del proyecto e integrante del Grupo de Investigación de Desarrollo y Crecimiento Económico.

La lógica es rigurosa, ningún proyecto puede evaluarse solo por su ejecución en territorio, sino de manera integral. Cada indicador de la norma y su aplicación en el gobierno local se respalda bajo evidencia institucional, normativa, presupuestaria, planificación técnica, resultados y visibilización de los responsables de ejecución. La implementación de GOBAB ha tomado más de cuatro años y ha involucrado a varias administraciones municipales.

La voluntad política ha sido clave y requiere del compromiso de las instancias municipales relacionadas con los procesos, productos y servicios que ofrece la institución. El piloto de prueba inició en el Municipio de Loja. En esta entidad, “la rotación de personal ha sido uno de los principales desafíos, así como la heterogeneidad de la documentación y la verificación de resultados”, reconoce Gómez.

Estándares globales y sostenibilidad normativa

El proceso de adaptación del Sistema Integral de Evaluación presenta cuatro resultados: operatividad y funcionalidad de la plataforma tecnológica, propuesta de Observatorio Ciudadano, proyecto de Ordenanza y fortalecimiento de capacidades técnicas. Estos definen el marco referencial para fortalecer la gestión municipal hacia un modelo de gobierno abierto sostenible. El modelo se alinea con los principios de la Alianza para el Gobierno Abierto, que promueve transparencia, participación y rendición de cuentas.

Loja aún no forma parte formal de esta red global, pero el objetivo es cumplir los requisitos a través de evidencia documentada en la plataforma. “El momento en que la plataforma demuestra transparencia real, el Municipio puede cumplir uno de los pilares fundamentales del gobierno abierto”, señala García. Actualmente, la plataforma ha hecho su trabajo: semaforizar la gestión pública. En este ejercicio, el Municipio de Loja cuenta con indicadores sólidos, así como indicadores por fortalecer.

Esta radiografía es un punto de partida para demostrar que la transformación digital y la transparencia pueden convertirse en herramientas de mejora continua. Finalmente, con esta práctica de transformación digital, Loja se convierte en un caso piloto que articula academia, gobierno local y ciudadanía. El desafío ahora es escalar la experiencia sin perder rigurosidad técnica ni sostenibilidad normativa.

Experto advierte riesgos de otorgar personalidad jurídica a la inteligencia artificial


La evolución de la inteligencia artificial avanza de manera vertiginosa. Se popularizó inicialmente como un chatbot, y apenas unos años después, se habla de agentes que interactúan en el mundo real. Cuando los algoritmos abandonan el plano digital y afectan el patrimonio o la seguridad, se abre una zona gris que requiere reinterpretar el derecho y su filosofía.

Javier Vázquez. Cuando el presidente de la República, Daniel Noboa, mencionó la posibilidad de redactar una Constitución con inteligencia artificial (IA), las alarmas se encendieron en la comunidad jurídica. Para Juan Jaramillo, director de la Carrera de Derecho de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), esta afirmación resulta “alarmante” y evidencia un desconocimiento profundo sobre la naturaleza de la tecnología. Una carta magna representa un pacto social que requiere diálogo, deliberación humana y conciencia; cualidades que los modelos de procesamiento de datos actuales simplemente no poseen.

Este ejemplo ilustra a la perfección uno de los desafíos que tenemos en la actualidad, en el contexto donde la IA avanza a pasos agigantados y promete estar omnipresente. 

La naturaleza reaccionaria del derecho

Para entender la lentitud en la creación de estas regulaciones, Jaramillo explica un principio básico: “el derecho siempre busca ser reaccionario, no innovador”, y ese es el principal motivo por el que los cambios normativos toman su tiempo. Sin embargo, el académico señala que la legislación sobre inteligencia artificial “ha sido una de las pocas que rompe este molde”. La estrategia principal no es inventar leyes desde cero, sino “adaptar la legislación que ya existe a la inteligencia artificial”, tal como se ha hecho históricamente con otras innovaciones tecnológicas.

El principal obstáculo es la opacidad funcional, conocida como “cajas negras”. Tal como explican los autores Cristian Barría y Sergio Rosales en su libro Algoritmos. Del amor incondicional al odio visceral, las personas a menudo “no saben lo que hay en el interior de la caja negra, pero ven que aun entrando todos por la misma puerta, no van a dar todos al mismo destino final”.

Esta opacidad se intensifica por lo que los autores denominan el “hambre de los datos”, en donde el resultado del algoritmo depende enteramente de la información con la que se alimenta, abriendo la puerta a sesgos que impactan la privacidad y el empleo. Además, Barría y Rosales señalan que la sociedad vive una ambivalencia constante; desarrollamos un amor incondicional hacia la tecnología cuando nos facilita la vida, pero sentimos un “odio visceral” cuando el sistema comete errores incomprensibles.

Al operar mediante estas capas de algoritmos inescrutables, resulta casi imposible para una víctima rastrear cómo el sistema procesó los datos para tomar una decisión perjudicial. Como señala Jaramillo, “al ser un sistema ultra complejo, es muy difícil saber cómo se tomaron esas decisiones”, afirmando que “esta trazabilidad es uno de los grandes problemas que se tiene”.

El docente ejemplifica esta complejidad con los vehículos de conducción autónoma. Si uno de estos autos ocasiona un siniestro, ¿la responsabilidad recae en el dueño por no actualizar el software o en el fabricante por un diseño defectuoso? Para equilibrar la balanza y no asfixiar el desarrollo, la doctrina contempla el “riesgo de desarrollo”, que exonera al productor si demuestra que, según explica el académico, “cuando fue desarrollado el producto no se podía prever un daño”. Esto, sin embargo, suele ser problemático ya que, en sus propias palabras, “parecería como se deje en indefensión a la víctima frente al gran productor”.

Esta urgencia regulatoria se agrava al observar los planes industriales a corto plazo. La IA está a punto de adquirir un cuerpo físico a gran escala.  

El salto al mundo físico

El Ministerio de Industria y Tecnología de China publicó en 2023 sus directrices para lograr la producción en masa en 2025 y establecer un ecosistema global para 2027 de robots humanoides. La empresa Unitree Robotics actualmente ya comercializa su modelo G1 por aproximadamente 13.700 dólares (el más barato hasta la fecha), mientras que UBTECH Robotics ya prueba su modelo Walker S en las líneas de ensamblaje de la automotriz NIO.

Mientras eso sucede, a finales de enero de 2026, Elon Musk anunció oficialmente que Tesla dejará de producir el Model S y el Model X para centrarse en la robótica. El modelo Optimus (Gen 2) escalará su producción en 2026 teniendo una capacidad para producir un millón al año, apuntando a un precio que ronde los 20.000 dólares. Estas cifras reflejan una inversión masiva que prioriza la automatización sobre la producción tradicional de vehículos.

Según estimaciones de Goldman Sachs y la International Data Corporation (IDC), los envíos mundiales de estos robots comenzarán a ser estadísticamente significativos a finales de este año. Ante este escenario surgen preguntas: si una de estas máquinas causara un accidente fatal, ¿quién asume la responsabilidad? Por otro lado, la psicología humana añade una capa de complejidad al debate. Nuestra innegable tendencia a sentir empatía por ellos podría empujarnos, tarde o temprano, a discutir la posibilidad de otorgarles derechos.

El renacimiento filosófico y los derechos

Más allá de los vacíos legales, Jaramillo señala que la IA ha provocado un renacimiento en la filosofía, reviviendo una de sus preguntas fundacionales: ¿qué nos define como personas? Históricamente, se asumía de manera sencilla que la capacidad de dar respuestas inteligentes era exclusiva de la condición humana. Hoy, frente a sistemas estadísticos que simulan el raciocinio, surge el debate ético en foros internacionales sobre la posibilidad de otorgar personalidad jurídica o electrónica a los algoritmos.

Desde una perspectiva humanista, el académico rechaza tajantemente esta postura. Advierte que la sociedad actual sufre una “banalización de derechos”. “Creo que si se le entregan derechos a la inteligencia artificial es una forma de eludir responsabilidades y de banalizar algunos temas sobre los que se pudiera endilgar a ciertas personas”, afirma.

Para Jaramillo, los derechos son intrínsecos a los seres humanos y tienen una raíz en el derecho natural. Esta postura concuerda con lo que Barría y Rosales advierten sobre la naturaleza de estas herramientas: “La máquina no necesita sentir para pensar. No hay sensaciones ni emociones en un robot, no hay amor, miedo o rencor, sino que todo es un continuo indiferenciado”. Equiparar estas máquinas carentes de sentimientos y de capacidad real de sufrimiento con las personas permitiría a los corporativos y desarrolladores esquivar las consecuencias legales de sus creaciones.

La urgencia de un bloque normativo latinoamericano

Ante este escenario, Jaramillo advierte que legislar en solitario sería un error estratégico. Los mercados latinoamericanos son pequeños, por lo que el país debe alcanzar un consenso dentro de un bloque continental para establecer reglas sostenibles sin ahuyentar el desarrollo. La cooperación regional es fundamental para evitar que las regulaciones fragmentadas obstaculicen la innovación o generen paraísos regulatorios.

“Las personas podemos ver otras cosas que las máquinas no pueden ver a través de ser seres sintientes”, concluye Jaramillo. Esta condición humana intrínseca es la única que permite “el compadecerse con el prójimo” y “la solidaridad”. Sobre estos pilares se asienta la verdadera justicia, un ideal que los algoritmos son incapaces de replicar. Sin embargo, a pesar de los inmensos desafíos regulatorios y éticos que se avecinan, el académico mantiene una visión esperanzadora, recordando que frente a todo reto tecnológico “siempre creo que tenemos oportunidades, así que hay que aprovechar esta oportunidad”.

Las grandes ciudades reducen la brecha salarial étnica en Ecuador

Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

Referencia: Tituaña-Castillo, M., Díaz-Dapena, A., & Rubiera-Morollón, F. (2025). Where does ethnic discrimination occur most intensely? the role of city size and location in labour discrimination: the Ecuadorian case. The Annals of Regional Science, 74, 87-114. https://doi.org/10.1007/s00168-025-01413-2

Thibaudia shagmiana: Una nueva joya botánica de la Cordillera del Cóndor

La Cordillera del Cóndor, en el sureste de Ecuador, es un tesoro de biodiversidad con un alto nivel de endemismo, en gran parte debido a su geología única de mesetas de arenisca o “tepuis”. Recientes exploraciones botánicas en este remoto paraje han revelado una nueva especie para la ciencia: Thibaudia shagmiana, cuyo holotipo está depositado en el Herbario de la UTPL (HUTPL).

El descubrimiento, publicado en la revista científica Biodiversity Data Journal, es el resultado de la colaboración entre investigadores de Ecuador, Colombia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

La nueva especie recibe su nombre de la Cordillera de Shagmi, una ladera orientada al oeste de la región de la Cordillera del Cóndor en la provincia de Zamora-Chinchipe, donde se encontró esta especie. Su trabajo no solo añade una nueva especie al inventario de la flora ecuatoriana, sino que también lanza una alerta sobre la necesidad de proteger estos frágiles ecosistemas.

Thibaudia shagmiana

Hábitat

Thibaudia shagmiana habita exclusivamente en los bosques montanos bajos sobre las mesetas de arenisca de la Cordillera del Cóndor, a unos 1500 metros de altitud. Este ecosistema, de suelos pobres en nutrientes y con neblina frecuente, fomenta la aparición de especies altamente especializadas y endémicas.

Tepui andino

Crece sobre los árboles

Al igual que muchas orquídeas, la Thibaudia shagmiana no echa raíces en el suelo, sino que vive sobre los troncos y ramas de los árboles, aprovechando la humedad del ambiente.

Holotipo

Adaptación al entorno

Una de sus adaptaciones más notables son unos órganos leñosos en sus raíces llamados lignotubérculos. Estos funcionan como cantimploras, almacenando agua y nutrientes para sobrevivir en un entorno tan exigente.

Lignotuberculo

Forma de hojas

Sus hojas son gruesas, de consistencia como la del cuero, y se agrupan al final de las ramas en una especie de remolino o roseta (una disposición pseudoverticilada). Esta es una de las pistas clave para identificarla.

Forma de roset

Color vibrante

Sus flores son su rasgo más llamativo. Tienen forma de tubo, son ligeramente pentagonales y lucen un espectacular color que va del magenta al escarlata. Estas flores crecen solitarias o en pequeños grupos directamente de las ramas.

Flores pentagonales

Peligro crítico

Con solo siete individuos registrados en la localidad tipo, la especie ha sido propuesta bajo la categoría de “En Peligro Crítico” (CR). Su hábitat se encuentra dentro de una concesión minera activa, lo que representa una amenaza directa y grave para la supervivencia a largo plazo de esta joya botánica recién descubierta

Imágenes

Marco Jiménez

Referencia: Jiménez, M. M., Luteyn, J. L., Kuethel, J. R., García, D., Lapo González, N., Garzón-Suárez, H. X., & Iturralde, G. A. (2025). A new species of Thibaudia (Ericaceae, Vaccinieae) from the Cordillera del Cóndor in Ecuador. Biodiversity Data Journal, 13, e157044. https://doi.org/10.3897/BDJ.13.e157044

Metodologías activas para un aprendizaje en Ingeniería Civil

A través de la carrera de Ingeniería Civil y bajo el liderazgo del docente investigador Yasmany García, presenta una experiencia de innovación pedagógica que reemplaza la abstracción tradicional por un aprendizaje lúdico y tangible, adaptado a las nuevas exigencias profesionales.

La enseñanza del diseño geométrico vial en la carrera de Ingeniería Civil se ha vinculado históricamente con enfoques tradicionales centrados en el cálculo y la resolución técnica de problemas. Sin embargo, las demandas del entorno profesional y los debates contemporáneos sobre innovación educativa insisten en contar con nuevas metodologías que favorezcan aprendizajes más significativos, colaborativos y que transciendan socialmente. Por eso, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), a través de la carrera de Ingeniería Civil y con el liderazgo del docente investigador Yasmany García, presenta la experiencia de innovación pedagógica basada sobre el uso de prototipos físicos y juegos de mesa como estrategias didácticas.

Pregunta (P): ¿Qué motivó su investigación sobre nuevas formas de enseñanza a partir del diseño geométrico vial en la carrera de Ingeniería Civil?

Respuesta (R): La principal motivación surge al reconocer que, tradicionalmente, el diseño geométrico vial se ha enseñado como un proceso eminentemente técnico, centrado en cálculos. Si bien algunos estudiantes se adaptan bien a este enfoque, otros requieren estrategias distintas. Las generaciones actuales exigen nuevas metodologías, considerando que hay quienes aprenden mejor mediante recursos visuales, experiencias prácticas o actividades lúdicas. A partir de estas consideraciones surge esta propuesta cuya intención es evitar que el aprendizaje se presente de forma abstracta y plantear metodologías que den paso a que los estudiantes comprendan y apliquen el conocimiento de forma más significativa. La innovación pedagógica no sé concibe única mente como un cambio metodológico sino como una estrategia para democratizar el aprendizaje y hacerlo inclusivo. La educación superior cumple un rol social clave en la formación de profesionales capaces de resolver problemas complejos y generar soluciones para el contexto.

P: En ese contexto, el estudio propone el uso de prototipos físicos y juegos de mesa. ¿Por qué se eligieron estas estrategias?

R: Los prototipos se presentan como una herramienta fundamental en la Ingeniería Civil, en virtud de que permiten la comprensión de conceptos complejos. Este tipo de recursos permite transformar los diseños presentados en la teoría en un modelo tangible que pueda ser manipulado y observado con mayor precisión, ayudando a visualizar y analizar conceptos espaciales 3D. Se eligieron por dos razones principales. Por un lado, los prototipos físicos permiten representar el diseño vial en tres dimensiones, posibilitando la visualización de elementos horizontales, verticales y transversales que el estudiante debe integrar mentalmente. Al tener un modelo físico, este proceso se facilita enormemente. Por otro lado, los juegos de mesa incorporan un componente lúdico que motiva al aprendizaje. La idea es que los estudiantes aprendan diseño de carreteras jugando de forma lo suficientemente atractiva como para generar interés y transmitir conceptos técnicos de forma clara. Esta aproximación se alinea con el aprendizaje situado, que sostiene que el conocimiento se construye de forma más efectiva cuando el estudiante interactúa activamente con su contexto y con representaciones tangibles del problema.

P: A partir de los resultados del estudio, ¿qué habilidades considera que se fortalecieron en los estudiantes?

R: Con la ejecución de este proyecto se despertaron una serie de habilidades. La principal, la creatividad, ya que su misión fue transformar un contenido técnico en un recurso didáctico comprensible. Este proceso implicó resignificar conceptos propios del diseño geométrico vial y representarlos mediante prototipos o dinámicas lúdicas, lo que exigió a los estudiantes explorar múltiples alternativas de solución, tomar decisiones fundamentadas y asumir que no existe una única respuesta correcta. En segundo lugar, se potenció el trabajo en equipo. Enfrentarse a desacuerdos y aprender a resolverlos es una preparación importante para el mundo laboral. Los desacuerdos y tensiones durante el proceso se convierten en oportunidades de aprendizaje, permitiendo desarrollar habilidades de comunicación, liderazgo y resolución de conflictos en un entorno académico que simula las dinámicas del ámbito laboral. Finalmente, el autoaprendizaje. Los estudiantes debieron investigar, proponer mecánicas de juego, definir reglas y adaptar los contenidos al público objetivo. Este proceso fortaleció la capacidad de aprender de forma independiente, evaluar la pertinencia de la información y transferir el conocimiento a nuevos contextos.

P: Más allá de los resultados académicos, ¿qué valor tiene esta experiencia para la formación profesional de los futuros ingenieros civiles?

R: Esta experiencia les permite comprender que los problemas no se resuelven desde una sola perspectiva y que es necesario ver nuevas alternativas y oportunidades. No se trata únicamente de lo que el docente considera correcto, sino de integrar opiniones de compañeros, personas externas y necesidades reales del sector. Además, se planteó la posibilidad de que los prototipos desarrollados puedan convertirse en productos comercializables o incluso en emprendimientos, lo que amplía la visión del estudiante más allá del aula y lo acerca al mundo profesional y empresarial.

P: ¿Qué papel tuvo la vinculación con el entorno en este proceso?

R: La vinculación fue clave. Como parte de la metodología, se invitó a representantes del eco sistema de emprendimiento para que evalúen los proyectos. Por la novedad de la iniciativa, surgieron sugerencias desde el Vicerrectorado Académico para virtualizar algunos de estos juegos, lo que podría ampliar su impacto.

P: Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría compartir con los docentes universitarios interesados en innovar en sus clases?

R: Innovar implica mantener una constante de ensayo y error. En el proceso existirán momentos de frustración y una mayor carga en las actividades, pero también se valida una oportunidad para salir de la rutina, cambiar nuestra actitud y aprender junto a los estudiantes, dejando de lado procesos tradicionales que hoy pueden ser reemplazados y mejorados.

Yasmany García Ramírez.

Ingeniero Civil en la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador) en el 2006. Especialista en Ingeniería de Caminos de Montaña en la Universidad Nacional de San Juan (Argentina) en el 2009. Doctor en Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de San Juan (Argentina) en el 2014, con beca de la SENESCYT (Ecuador) y CONICET (Argentina).

La capricultura es más que una actividad productiva, es una forma de sobrevivir

En el sur de Ecuador, donde el bosque seco sobrevive entre sequías, pobreza y migración, las cabras son mucho más que ganado. Son alimento, economía y cultura. Pero también son un termómetro de la salud del ecosistema y de las personas que dependen de él. Estudiar a las cabras es estudiar la vida de estas comunidades. Dos trabajos científicos revelan cómo los parásitos, la degradación ambiental y la conservación están profundamente conectados.

La producción caprina en Zapotillo, cantón de la provincia de Loja y conocido también por el famoso florecimiento de los guayacanes, no es un complemento, es la base del ingreso económico y de la subsistencia de muchas familias, explica Lucía Guzmán, docente e investigadora del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Técnica Particular de Loja. En una zona históricamente golpeada por la sequía, las cabras han sido las que resisten donde otros sistemas productivos fracasan. Los caprinos son fuente de carne y de leche y, además, se adaptan muy bien a las condiciones del bosque seco. La leche de cabra tiene un valor especial porque es mucho más tolerable para las personas adultas. En muchas comunidades rurales del sur de Loja, esta leche ha sido incluso un sustituto directo de otros alimentos básicos. Guzmán indica que cuando no hay acceso a la leche de vaca, se cría a los niños con leche de cabra sin los problemas digestivos que pueden aparecer con otros productos.

Desde otra mirada, la explotación de la cabra como productora aporta al crecimiento económico de sus criadores al producir derivados lácteos (queso fresco y madurado, yogur, dulce de leche, requesón, queso ricotta, helados, etc.), los cuales provienen de animales sanos que se han constituido el motor económico para la región.

¿Cómo nace la investigación en territorio?

En Zapotillo, la producción caprina es la base del ingreso económico y de la subsistencia de muchas familias y, sin embargo, sabíamos muy poco con datos científicos acerca del estado sanitario de esos animales, según explica la investigadora.

El trabajo comenzó a partir de alertas lo cales de los productores que reportaban una mortalidad elevada de sus cabras, abortos, pérdida de peso y disminución de la producción de leche. “Los productores nos decían que algo estaba pasando, pero no había información sistematizada”, recuerda. A partir de esa preocupación, se con formó un equipo interdisciplinario integrado por veterinarios, parasitólogos, biólogos y ecólogos, con el apoyo de Agrocalidad y del Ministerio de Agricultura.

Parásitos, anemia y un riesgo que va más allá de los animales

Uno de los ejes centrales de la investigación es el estudio de los parásitos gastrointestinales y sanguíneos. Los resultados de las investigaciones realizadas fueron contundentes: más del 90 % de la muestra de los animales analizados presentaron algún grado de parasitismo, señala Guzmán. En muchos casos se encontró infecciones mixtas. Esto confirma la preocupación y la alerta indicada por los productores.

Los parásitos encontrados en las muestras afectan directamente a la productividad. Provocan anemia, pérdida de peso, baja producción de le che, abortos y muerte de crías. Pero el problema no se limita a la afectación de la economía familiar que implica, sino que algunos de estos parásitos son zoonóticos, es decir, pueden transmitirse de los animales a las personas. “Por eso insistimos que no solo es un problema veterinario”, enfatiza Guzmán. “Es un tema de salud pública y de seguridad alimentaria”.

Uno de los parásitos más preocupantes identificados fue Haemonchus contortus, asociado a cuadros severos de anemia. Se encontró una relación directa entre el nivel de parasitismo y el estado corporal de los animales.

Frente a este escenario, el equipo buscó herramientas prácticas para el territorio. “No tiene sentido generar información si no se traduce en soluciones”, afirma Guzmán. Por eso es muy importante conocer qué enfermedades están presentes, cuáles son los factores de riesgo y cómo prevenirlas sin afectar el sustento de las familias.

Como parte del proceso de estudio y de implicación comunitaria llegó la validación del sistema Famacha, una metodología sencilla para detectar anemia en campo. Es una cartilla con imágenes del color de la mucosa del párpado del animal. Dependiendo del color, se puede estimar el grado de anemia, explica Guzmán.

El equipo aplicó Famacha directamente en las fincas y luego comparó esos resultados con análisis de laboratorio. Se midió el hematocrito en sangre (es un parámetro clave que mide el porcentaje de glóbulos rojos en relación con el volumen total de sangre. Permite detectar anemia, deshidratación o enfermedades relacionadas con la producción de glóbulos) y se comprobó que la correlación era directa. Eso permitió validar científicamente la herramienta en las condiciones del bosque seco, relata la investigadora.

La mirada ecológica desde el bosque seco

Desde la ecología, Diego Armijos Ojeda, docente investigador del Museo de Zoología de la UTPL e integrante del grupo de Ecología Tropical y Servicios Ecosistémicos, aporta otra dimensión al análisis. “Históricamente se ha visto a la cabra como un animal que degrada el bosque seco”, explica Armijos. “Por su ramoneo, siempre se la ha señalado como un problema”.

Sin embargo, Armijos advierte que la realidad es más compleja. La cabra también es el animal que permite que la gente sobreviva en un ecosistema tan extremo. Eliminar las cabras no es una opción realista y tampoco aconsejable. Todo lo que existe en un entorno cumple una función, hay que determinar en qué condiciones interactúa y cómo se presentan cambios y alteraciones. La academia, a través de la investigación científica, hace su parte. La otra parte le corresponde a la institucionalidad pública y a la comunidad.

Hallazgo clave

Al cruzar los datos ecológicos con los sanitarios, surgió un hallazgo clave. Las zonas donde el bosque está más degradado coinciden con una mayor prevalencia de parásitos en las cabras. Y en las áreas de bosque mejor conservado, los animales tienen mejor salud, señala Armijos.

Esta relación ya era percibida por las comunidades. En los mercados donde se venden los alimentos de la zona “la gente pregunta de dónde viene la cabra”, comenta Armijos. Y cuando la respuesta es que provienen de zonas cercanas la relacionan con áreas conservadas y son las más buscadas. Porque la carne sabe mejor y la leche es de mejor calidad. Esta hipótesis aceptada en la comunidad es lo que la ciencia empieza a confirmar.

Este vínculo abre nuevas líneas de investigación. “Estamos analizando si la calidad del ecosistema influye directamente en la salud animal”, señala Diego Armijos, quien también afirma que todo lo que se ha investigado hasta el momento al parecer indica que sí, que influye directamente.

Los resultados de las investigaciones realizadas hasta la actualidad están siendo compartidos con instituciones públicas con el propósito de realizar un trabajo mancomunado que permita definir medidas de control y prevención.

El siguiente paso, indican los investigadores, será la socialización en parroquias y la capacitación directa a productores. Lo que se quiere es reafirmar que la capricultura siga siendo una fuente de ingresos y de alimento saludable, y que no represente un riesgo para la salud pública. En paralelo, se instruye también sobre la importancia del bosque seco y de su conservación. Finalmente, los investigadores concuerdan en un mensaje claro: “Estudiar a las cabras no es solo estudiar animales. Es entender cómo se relacionan con las personas, el bosque y la salud, y cómo podemos cuidar ese equilibrio para el futuro”.

Las cabras duermen en corrales pero se alimentan libremente en el bosque seco durante el día. Este sistema es ideal para un ecosistema extremo, pero conlleva riesgos sanitarios.
El acceso libre al territorio expone a las cabras al contacto constante con: El ambiente y fuentes naturales de agua, especies domésticas y fauna silvestre. Estos factores influyen directamente en el estado de salud y la conservación de los animales.

Capital psicológico y espiritualidad: pilares del bienestar

Ante la creciente crisis de salud mental, una investigación de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) confirma que el motor del bienestar en la Región Andina es el capital psicológico. El estudio revela que la esperanza, la eficacia, la resiliencia y el optimismo constituyen el principal predictor del bienestar, haciendo hincapié en la necesidad de trascender un modelo netamente clínico hacia el cultivo del florecimiento humano.

En un mundo cada vez más “líquido”, caracterizado por ser volátil, incierto, complejo y ambiguo; las crisis han dejado de ser la excepción para convertirse en la regla. Este es el marco con el que se debe convivir y operar en el mundo contemporáneo.

La crisis económica, ambiental, política y de seguridad, sumada al impacto persistente de la postpandemia, han provocado un aumento histórico en los índices de ansiedad, depresión y conductas de riesgo. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental.

La psicología positiva tiene un papel fundamental en la protección de la salud mental, pero también influye en nuestro sistema inmunológico, haciéndolo más resistente a las enfermedades.

Víctor López, docente investigador de la carrera de Psicología de la UTPL

Con este panorama, el enfoque hacia la salud mental se encuentra en un punto de giro. La transición de modelos puramente clínicos hacia enfoques centrados en el desarrollo personal busca responder a una realidad social marcada por brechas de atención, una situación crítica en países andinos como Ecuador y Perú.

Bajo esta premisa, una investigación publicada en la revista Frontiers in Psychology y lidera da por el Departamento de Psicología de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en colaboración con la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) de Perú, analiza cómo la espiritualidad y el capital psicológico (PsyCap) tienen efectos protectores del bienestar en un entorno adverso.

El giro hacia la Psicología Positiva

La Psicología Positiva, definida formalmente en 1999 por Martin Seligman, quien fue presidente de la Asociación Americana de Psicología (APA), surgió como el estudio científico de las experiencias y rasgos individuales que permiten prosperar a las personas y a las sociedades. Este enfoque desplazó la atención desde la reparación del daño hacia la construcción de cualidades que promueven el funcionamiento óptimo para permitir el florecimiento humano.

Víctor López, doctor en Psicología e investigador titular de la UTPL, seña la que este enfoque es una evolución necesaria que trasciende la salud mental hacia un concepto de bienestar más amplio. “La Psicología Positiva tiene un papel fundamental en la protección de la salud mental, pero también influye en nuestro sistema inmunológico, haciéndolo más resistente a las enfermedades”, explica.

Para adentrarnos en el núcleo de la investigación debemos conocer qué entendemos por capital psicológico y espiritualidad, y cómo estos contribuyen al bienestar.

El capital psicológico (PsyCap) comprende cuatro dimensiones: esperanza, autoeficacia, resiliencia y optimismo. No se trata de considerarlas por separado, sino de su valoración en conjunto. Según el doctor López, este constructo “es el mayor predictor de bienestar psicológico”. Son herramientas que permiten al individuo afrontar desafíos de manera constructiva y con una mayor capacidad para gestionar el estrés. “El capital psicológico permite a las personas lograr metas significativas en la vida personal o profesional”, detalla. Para el investigador, su valor radica en que no es un rasgo estático: “es algo que podemos desarrollar y cultivar”.

Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la inclusión de la espiritualidad, entendida como una búsqueda personal de sentido y conexión con lo trascendente. “La espiritualidad, de alguna manera, nutre nuestras fortalezas y recursos internos: es la fuerza que inspira”, sostiene el Dr. Víctor López. La investigación aclara que la espiritualidad actúa como un factor clave que, si bien tiene un poder predictivo directo menor al del capital psicológico, funciona como su sustento vital y ancla existencial para el desarrollo humano.

El psicólogo Wilson Sigüenza, docente de la UTPL e integrante del estudio, enfatiza que la dimensión espiritual permite a la persona apaciguar sus estados mentales a través de prácticas como el agradecimiento. “Implica una transformación constante del sujeto. Es ir construyendo elementos que lo hagan propio a través de la vinculación social y el trabajo personal”, explica. El investigador aclara que el enfoque es profundamente científico y social, buscando que la población sea consciente de su capacidad de trascender, yendo más allá de lo puramente corpóreo.

Sigüenza señala que la relación entre espiritualidad, capital psicológico y bienestar “implica un trabajo personal que requiere un esfuerzo diario alrededor de la esperanza, los pensamientos, las actitudes y el comportamiento con los demás”.

Hallazgos clave

El estudio, realizado con una muestra de 1.044 adultos de Ecuador y Perú, confirmó que el capital psicológico se consolida como el predictor más robusto del bienestar, explicando un 13 % de su varianza y superando el impacto directo de la espiritualidad. Esto evidencia que las fortalezas internas son el motor principal para construir una vida plena y con propósito en el contexto andino.

Asimismo, se reveló una dinámica bidireccional: el capital psicológico no solo protege la salud mental, sino que impulsa significativamente el desarrollo espiritual (explicando el 19 % de la varianza de este último). Los participantes que destacaron en las dimensiones de crecimiento personal y propósito de vida experimentaron la espiritualidad como una búsqueda práctica de sentido y paz interior.

Alianza institucional: el bienestar como trabajo compartido

Un pilar fundamental de este proyecto ha sido la colaboración interdisciplinaria. El Dr. Víctor López enfatiza que el éxito del estudio no se habría logrado sin el trabajo conjunto entre el Departamento de Psicología y la Dirección General de Misiones Universitarias de la UTPL, específicamente con su Unidad de Bienestar Estudiantil. “Algo que nos gustó fue haber trabajado con Francisco Vivanco (coordinador del área de sicoética de la unidad de Bienestar Universitario) y Cristina Díaz (vicerrectora académica de la UTPL). Este trabajo conjunto fue de suma importancia”, resalta López.

Por su parte, Wilson Sigüenza proyecta un futuro donde la salud mental sea un agente estructural del sistema educativo. El desafío radica en generar una Psicología Positiva ajustada culturalmente.

La educación del futuro debe integrar la formación académica con la formación del carácter y el bienestar emocional.

Wilson Sigüenza, docente investigador de la carrera de Psicología de la UTPL

El cambio real comienza en la consciencia del individuo. Sigüenza cierra con una reflexión que invita a la acción: “el cambio está en el sujeto. Es él quien decide generar el cambio en su capital psicológico y en su espiritualidad para fomentar un cambio personal y, posterior mente, social”. Cultivar estos recursos, además de ser una opción para el éxito personal es un imperativo ético para el desarrollo de una salud mental positiva y resiliente en la región.

Los investigadores plantean futuras investigaciones en las que se profundice el estudio de la espiritualidad en coherencia con el modelo antropológico de Fernando Rielo, eje distintivo de la identidad de la UTPL. De este modo se busca consolidar un enfoque de florecimiento humano integral, donde la apertura a la trascendencia actúe como una herramienta psicológica clave hacia el bienestar, además de ser un elemento protector de la salud mental en un contexto de constantes desafíos, crisis y cambios.

El estudio

El estudio tuvo como objetivo analizar el papel predictivo del capital psicológico y la espiritualidad sobre el bienestar psicológico.

Muestra

Consistió en 1.044 adultos residentes en Ecuador (67,8%) y Perú (32,2%). Las edades oscilaron entre los 18 y 71 años (media de 24 años), siendo el 64,8% mujeres. La mayoría (77,7%) eran estudiantes universitarios.

Equilibrio vital

Las fortalezas internas (capital psicológico) y las conexiones trascendentes (espiritualidad) operan de manera complementaria para construir el bienestar psicológico.

Aplicación

Las intervenciones psicoeducativas destinadas a mejorar el bienestar deben fomentar simultáneamente el crecimiento espiritual y el capital psicológico