Plaguicidas usados en la producción de maíz alteran células y el ADN

Científicos de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) revelan que mezclas de plaguicidas y fertilizantes usados en cultivos de maíz en Ecuador causan daño genético y alteraciones celulares, incluso en dosis que están por debajo del umbral de toxicidad.

Publicado en la revista Toxics, el estudio aborda una laguna crítica: la mayoría de las investigaciones se centran en plaguicidas individuales en su forma pura, no en las complejas mezclas ni formulaciones comerciales empleadas en campo. Este aspecto es vital para Ecuador, uno de los países con mayor uso de plaguicidas por unidad de tierra cultivada.

La investigación analizó en laboratorio (in vitro) cuatro plaguicidas de uso común en el cultivo de maíz (atrazina, pendimetalina, clorpirifos y cipermetrina) y un fertilizante, en sus formas comerciales. Además de probarlos individualmente, se evaluaron las mezclas que los propios agricultores preparan, como la combinación de herbicidas o de insecticidas con fertilizantes. Aplicaron dosis subtóxicas, dentro de los límites legales ecuatorianos y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a células provenientes del ovario del Hámster Chino, utilizadas en investigación por su fácil manejo y similitud con las humanas.

Los resultados muestran que las formulaciones y sus mezclas indujeron genotoxicidad, dañando el material genético y activando los mecanismos de reparación del ADN. Esto se tradujo en un aumento de la expresión del gen H2AX, como respuesta al daño celular, lo que significa que las células activaron sus sistemas de alarma y reparación internos para intentar arreglar el daño genético que los plaguicidas estaban causando.

Otro hallazgo importante es que la formulación que contiene pendimetalina hizo que las células presenten un patrón de migración diferente. Este comportamiento es preocupante porque es una característica que se observa en las células cancerosas, lo que sugiere un posible riesgo de transformación y que se vuelvan malignas.

Aunque el estudio in vitro con células de roedor exige cautela en la extrapolación a humanos, sus hallazgos son una base sólida para identificar peligros. Los autores recalcan la necesidad de realizar futuras investigaciones con líneas celulares humanas.

Referencia:

Arévalo-Jaramillo, A. P., Guamán Hurtado, J. E., Cevallos-Solorzano, G., & Bailon-Moscoso, N. (2025). In vitro study of the effects of pesticide mixtures used in maize cultivation in Ecuador. Toxics, 13(7), 530. https://doi.org/10.3390/toxics13070530

Spirotheca zapotillana: El árbol que ha resuelto el enigma de casi medio siglo

En los bosques secos tropicales del sur de Ecuador, un equipo de investigadores liderado desde la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) ha hecho un hallazgo extraordinario: una nueva especie de árbol, Spirotheca zapotillana. Este hito científico representa la primera especie arbórea de la familia Malvaceae descrita para esta región luego de al menos 50 años.

Frecuentemente confundido con Ceiba insignis (conocido como “ceibo gris”) por la coloración de su tronco y los aguijones que lo cubren. Este árbol permaneció oculto a la ciencia, a pesar del intenso trabajo realizado en la zona. Su descubrimiento, publicado en la revista PhytoKeys, resuelve un misterio botánico de décadas sobre un espécimen anómalo colectado en 1978.

El hallazgo es significativo por varias razones. Por primera vez se reporta y describe una especie del género Spirotheca en los bosques secos de Ecuador, un ecosistema catalogado entre los más amenazados del planeta. Este descubrimiento llena un vacío biogeográfico crucial, resolviendo el rompecabezas de una distribución que se presumía disyunta, demostrando que la diversidad de estos ecosistemas es más compleja y rica de lo que se creía.

Por otro lado, el hecho de que un árbol conspicuo (grande y fácilmente visible) haya permanecido sin ser descrito formalmente en un ecosistema relativamente bien estudiado es extraordinario. Como señala Jorge Armijos, investigador principal de la investigación, este hallazgo es análogo a “encontrar un elefante blanco en la plaza central: estuvo allí todo el tiempo, pero pasó desapercibido ante nuestras miradas”.

Según manifiesta Carlos Iván Espinosa, coordinador del Laboratorio de Ecología Tropical y Servicios Ecosistémicos (EcoSs Lab), “llevamos estudiando meticulosamente el bosque seco tropical del sur de Ecuador por más de 15 años” y este descubrimiento es un testimonio de que la investigación científica a largo plazo es la clave para desvelar la verdadera diversidad de nuestro planeta. La trayectoria del EcoSs Lab, en estrecha colaboración con el Herbario UTPL, el equipo detrás de este artículo, lo demuestra.

Este nuevo árbol es consecuencia de un proceso de dedicación y perseverancia, valida la importancia de apoyar la investigación y monitoreo de campo a largo plazo, nos recuerda que la naturaleza todavía tiene guardadas sorpresas. Sirve como un recordatorio vital de que si no apoyamos la conservación, es probable que muchas otras especies, que aún están sin descubrir, se extingan antes de que las conozcamos.

Hábitat

Su hábitat natural son las laderas rocosas de los bosques secos de Loja y El Oro. Está catalogada En Peligro (EN) por su reducida área de ocupación (52 km²) y la intensa presión ganadera.

Tronco

Alcanza los 15 m de altura, está cubierto por distintivas espinas cónicas que a menudo causaban su confusión con el Ceiba insignis.

Característica única

El género Spirotheca recibe su nombre de una característica floral única: las anteras están fuertemente enrolladas en espiral dentro del capullo floral antes de la antesis (la apertura de la flor).

Flor

Es una de sus señas de identidad, con pétalos carnosos de un color rojo brillante que nacen erectos en cimas de tres a cinco y florecen durante la estación seca.

Fruto

Es una cápsula oblonga de cinco valvas. Al madurar, se abre para liberar las semillas envueltas en un abundante kapok (fibra algodonosa) marrón, otra característica que la diferencia de especies afines que tienen kapok blanco.

Fotografías: Diego González, Darío Nole y Jorge Armijos

Referencia:

Armijos-Barros, J., González-Sánchez, D., Nole-Nole, D., Markesteijn, L., Escudero, A., Jara-Guerrero, A., & Espinosa, C. I. (2025). A new tree species from seasonally dry tropical forest in southern Ecuador, Spirotheca zapotillana sp. nov. (Malvaceae), resolves a putatively disjunct distribution. PhytoKeys, 265, 181-192. https://doi.org/10.3897/phytokeys.265

“Comprendí que la ciencia nace de las preguntas y se fortalece en la colaboración”

Eduardo Valarezo Valdez, recientemente galardonado como Investigador Destacado del Ecuador, comparte la visión que ha definido su carrera: la ciencia solo alcanza su verdadero propósito cuando sirve a la sociedad. Para Valarezo, la investigación no puede ser un acto aislado, sino que debe ser una herramienta aplicada, colaborativa y tangible, capaz de “transformar realidades”.

Con una trayectoria respaldada por más de 60 artículos científicos, 43 proyectos de investigación y 20 resultados de propiedad intelectual, además de ser autor de libros, capítulos y actas científicas, Eduardo Valarezo Valdez docente investigador y director del Departamento de Química de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) fue reconocido como Investigador Destacado del Ecuador en los CEDIA Awards 2025, organizados por la Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia (CEDIA). Su carrera se distingue por un profundo compromiso con la generación de conocimiento, la innovación científica y el fortalecimiento del ecosistema académico nacional.

Pregunta (P): ¿Qué significado este reconocimiento?

Respuesta (R): El reconocimiento es bueno porque permite alcanzar visibilidad de lo que se está desarrollando; del aporte que se brinda a la sociedad, a la ciencia; del trabajo de los científicos en los diferentes campos y la necesidad de que más personas generen ciencia, que investiguen.

Más allá de un logro individual, este galardón evidencia la importancia de la investigación aplicada y su impacto directo en la sociedad, especialmente en territorios donde el conocimiento científico se traduce en bienestar y desarrollo sostenible. Este reconocimiento no es solo mío, es de la comunidad, del trabajo en equipo. Reafirma el compromiso de la academia ecuatoriana con la investigación que transforma realidades, aquella que une ciencia y humanidad para construir un futuro más sostenible.

P: ¿Cuál es el punto de partida en su vocación científica? ¿Existió algún momento clave o persona que le impulsó en este camino?

R: El impulso inició en la UTPL donde obtuve mi título en Ingeniero Químico y fui reconocido como mejor egresado de mi promoción. A partir de este primer e importante paso, se consolida la base de una carrera científica firme y trascendente que incluye una formación de cuarto nivel con el doctorado en Ingeniería Química en la Universidad de Salerno (Italia), lo que representó un desafío, por el idioma y por tratarse de un nuevo país.

Mi trayectoria ha estado marcada por más de cuarenta proyectos, numerosas publicaciones, patentes y desarrollos tecnológicos, con énfasis en investigaciones ligadas a aceites esenciales. Es por eso que, desde mis inicios como estudiante hasta la actualidad en la investigación y gestión, he tenido la oportunidad de liderar iniciativas que combinan innovación, docencia y vinculación con la sociedad, resaltando que la docencia y la innovación siempre van de la mano.

P: ¿Cuáles considera que son los hitos más relevantes de su carrera académica y científica?

R: Mi investigación y trayectoria se ha ligado a la extracción y aplicación de aceites esenciales, transcendiendo desde los laboratorios para impactar en las comunidades, promoviendo de esta manera el uso sostenible de la biodiversidad ecuatoriana. A través de este trabajo, la UTPL ha logrado articular un modelo colaborativo que integra a la universidad, al Estado, la empresa privada y la comunidad, generando valor económico, ambiental y social.

En mi carrera también debo reconocer que llegué a este camino por motivación familiar, pero en poco tiempo descubrí que me apasionaba, además de contar con mentores que me enseñaron que el camino en ciencia e investigación como científico, es una profesión que merece respeto, y en la que la confianza y colaboración son necesarias y esenciales para avanzar.

Entre los hitos de mi carrera destaco mi formación en doctorado en Italia, donde viví un cambio profundo en mi manera de entenderla ciencia. Mi profesor nos dictaba clases no tradicionales, contaba problemas reales y cómo los solucionaba. Ahí comprendí que la ciencia está viva, que nace de las preguntas y se fortalece en la colaboración. La investigación no puede hacerse aislada, necesitamos conectar con la sociedad, con las comunidades para lograr que el conocimiento se transforme en algo útil, tangible, que mejore la vida de las personas. Uno de los hitos más importantes para mí fue comprender que el fin de la universidad es el servicio a la sociedad. Esto sucedió cuando tuve la oportunidad de ser director y creador de la carrera de Ingeniería Industrial de la UTPL. En ese proceso me di cuenta de la importancia del vínculo con la sociedad.

La investigación no puede hacerse aislada, necesitamos conectar con la sociedad, con las omunidades para lograr que el conocimiento se transforme en algo útil, tangible, que mejore la vida de las personas.

Eduardo Valarezo Valdez, director del departamento de Química de la UTPL

P: Con base en estos reconocimientos, ¿cuáles son los siguientes desafíos y oportunidades?

R: Hoy, desde mi rol en la gestión universitaria, mi proyección está puesta en seguir impulsando la investigación aplicada y en fortalecer las capacidades de los nuevos investigadores. Mi enfoque actual es que los científicos del departamento crezcan profesionalmente, que sus proyectos sigan generando impacto. Continuamos trabajando con aceites esenciales, pero ahora queremos dar un paso más hacia su aplicación industrial y hacia la valorización de nuestra biodiversidad.

P: ¿Qué oportunidades le ha brindado la investigación relacionada a aceites esenciales?

R: La línea principal de investigación se centra en el estudio y la aplicación de aceites esenciales, un campo en el que he desarrollado la mayoría de mis publicaciones, patentes y procesos de innovación. Este trabajo, además de su aporte científico, se distingue por su enfoque aplicado y su impacto social, al generar soluciones concretas para comunidades y sectores productivos del país. En este sentido se destaca que la ciencia no puede realizarse de manera aislada, considerando que pierde su sentido si no se conecta con la sociedad. Por eso, a través de este tipo de proyectos se promueve el trabajo conjunto entre la universidad y diversas comunidades, impulsando procesos de transferencia de conocimiento, desarrollo sostenible y revalorización de los recursos naturales. La investigación tiene que servir a la gente y por ello, hay que estar atentos a las oportunidades de colaboración, porque no siempre se presentan, y cuando lo hacen, debemos aprovecharlas para aportar al bienestar común.

Una de las grandes oportunidades para mí fue el proyecto de Palo Santo, que se trató de la extracción, caracterización y exportación de aceite esencial. Este proyecto, que nació del trabajo conjunto con la comunidad, me permitió ver el otro lado pues, siendo de la provincia, antes observaba cómo llegaban los técnicos e ingenieros con una visión externa, y ahora era yo quien llegaba para aportar con mis conocimientos, ayudar y aprender de las personas. Recuerdo con especial orgullo cuando se concretó la primera exportación de aceite de Palo Santo a Brasil.

Cada uno de estos hitos deja aprendizajes, relaciones y experiencias que forman parte del camino, no todas buenas, pero sí valiosas. También enfrentamos momentos difíciles, como la ruptura de un frasco de aceite valorado en miles de dólares, sin embargo, incluso esas pérdidas nos enseñaron algo y contribuyeron a nuestro crecimiento.

P: ¿Qué mensaje daría a las nuevas y futuras generaciones de profesionales que buscan involucrarse en la ciencia?

R: Para mí es importante resaltar que no siempre elegimos el camino. Muchas veces las circunstancias y las oportunidades nos conducen hacia él. Sin embargo, una vez que estamos en ese trayecto, lo esencial es avanzar con entusiasmo, con la convicción de que cada paso aporta a nuestro crecimiento personal y profesional. Estudiar nunca es un error porque el conocimiento no solo amplía nuestras capacidades técnicas, sino que también nos brinda claridad para tomar decisiones, nos ayuda a comprender mejor nuestro entorno y nos enseña a relacionarnos de manera más humana y empática.

Aprender transforma nuestra forma de mirar el mundo, nos invita a cuestionar, a proponer, a crear y a construir soluciones. En definitiva, el conocimiento nos da libertad. Nos permite entender que cada experiencia, inclusive la más difícil, puede convertirse en una oportunidad para crecer y aportar algo valioso a la sociedad. Por eso, a las nuevas generaciones les diría que se acerquen a la ciencia con pasión, curiosidad y compromiso. Que no teman a los desafíos, porque en cada reto hay una oportunidad de descubrimiento. La ciencia es un camino profesional, pero también es una forma de contribuir al bienestar colectivo y dejar una huella positiva en el mundo.

Eduardo Valarezo Valdez.

Ingeniero Químico por la Universidad Técnica Particular de Loja. Doctor en Ingeniería Química por la Universidad de Salerno, Italia. Docente universitario de la Universidad Técnica particular de Loja. Docente invitado de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo y de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí. Experiencia de 20 años como docente investigador. Su principal campo de investigación e innovación son los aceites esenciales. Participación en 43 proyectos de investigación, innovación y desarrollo, 16 como director.

Ciencia que salva vidas: sistema de alerta temprana contra inundaciones y deslizamientos

Mientras el cambio climático intensifica las lluvias y agrava las sequías, en la ciudad de Loja, al sur de Ecuador, un grupo de científicos trabaja a contrarreloj para anticiparse a las tragedias. Con sensores, radares y mapas de riesgo en tiempo real, la UTPL lidera el desarrollo de un sistema de alerta temprana que podría marcar la diferencia entre salvar vidas o contar víctimas.

Ecuador es uno de los países andinos con mayor exposición a fenómenos hidrometeorológicos extremos debido a su compleja geografía y al impacto del cambio climático. Según informes del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias (SNGRE), cada año se registran decenas de emergencias asociadas a lluvias intensas, saturación de suelos y crecidas repentinas de ríos. Estas condiciones han evidenciado la necesidad urgente de contar con sistemas de alerta temprana eficientes que permitan anticipar los desastres y reducir los impactos en comunidades vulnerables, convirtiendo la prevención en una prioridad nacional.

En el Ecuador la gestión de riesgos sigue atrapada en la lógica de la reacción. La reconstrucción llega después de las pérdidas, cuando ya es demasiado tarde.

Fernando Oñate-Valdivieso, coordinador del grupo de investigación en Hidrología y Climatología de la UTPL

Las afectaciones por lluvias entre el 1 de enero al 3 de junio de 2025 se han localizado en las 24 provincias del país, afectando a 213 cantones con presencia de deslizamientos (41,45%) e inundaciones (36,86%) como las más frecuentes. Así lo público el portal Primicias.

Ante este escenario, la gestión de riesgos en Ecuador sigue atrapada en la lógica de la reacción. La reconstrucción llega después de las pérdidas, cuando ya es demasiado tarde, pese a que existen proyectos gubernamentales nacionales y locales, según indica Fernando Oñate-Valdivieso, coordinador del Grupo de Investigación en Hidrología y Climatología de la UTPL.

Ante la problemática detectada, el equipo de científicos de la Universidad Técnica Particular de Loja lidera un proyecto que apuesta por la anticipación, con el desarrollo de un sistema de alerta temprana para detección de inundaciones y deslizamientos que permita tomar decisiones estratégicas para salvar vidas, principalmente, e infraestructuras.

Este proyecto se basa en tecnología de radar meteorológico, sensores, estaciones climáticas y datos históricos, y se encuentra en fase piloto en el cantón Loja. “La idea del proyecto es establecer zonas vulnerables y, con nuestros equipos, determinar umbrales de precipitación que activen las alertas en tiempo real”, explica Oñate-Valdivieso.

 El experto agrega, “queremos evitar que se repitan tragedias. En Loja ya hemos tenido desbordamientos de ríos, muertes por deslizamientos y pérdida de infraestructura. No es una afectación masiva, pero sí significativa”.

El proyecto que arrancó en octubre se desarrolla dentro del Grupo de Investigación en Hidrología y Climatología del Departamento de Ingeniería Civil de la UTPL, con la colaboración de otros grupos de investigación de varias líneas de acción: transporte, hidráulica, geotecnia y electrónica. Adicionalmente cuenta con el respaldo de grupos de investigación alemanes, norteamericanos y españoles.

“La línea de investigación es la de recursos naturales, pero también la de ordenamiento territorial, que es quizás la más relevante para este proyecto”, precisó Oñate-Valdivieso.

Aunque el trabajo recién comienza, ya se ha realizado levantamientos topográficos y se publicó un primer artículo académico sobre el estado del arte de los sistemas de alerta temprana, elaborado por el investigador Yasmani García.

Según la revisión científica publicada en el Congreso Mundial de Ingeniería Civil, Estructural y Ambiental (CSEE 2026), los sistemas de alerta temprana más exitosos son aquellos que integran tecnología, gobernanza y participación comunitaria. Su estudio identificó que muchos sistemas fallan porque se centran en sensores y algoritmos, pero descuidan la comunicación con la comunidad o carecen de respaldo institucional.

“Un sistema de alerta no tiene impacto si no llega a la comunidad”, recuerda Oñate-Valdivieso. Por eso, una parte crítica del proyecto es el diseño de planes de contingencia y difusión ciudadana.

Desde sirenas hasta mensajes de texto y capacitación técnica en los gobiernos locales, la UTPL trabaja para que el conocimiento no quede atrapado en las aulas.

Ciencia y tecnología para la prevención

 A nivel climático, los datos no son alentadores. El especialista en climatología, Andreas Fries, también parte del equipo técnico, advierte que la provincia de Loja experimenta un escenario dual de calentamiento progresivo y eventos extremos cada vez más frecuentes.

“Está aumentando la temperatura, sobre todo en las noches y tardes. Vamos a tener más días calurosos, lo que afecta a ancianos, niños y al sistema de salud. Y al mismo tiempo, se intensifican las lluvias en temporada húmeda, y se agravan las sequías en época seca”, explica.

Esta combinación de lluvias intensas e inviernos más secos genera impactos directos en la agricultura, el abastecimiento de agua y la conectividad vial. De ahí la necesidad de prever, anticipar y actuar con herramientas científicas que traduzcan el riesgo en decisiones.

Por eso, el sistema en el cual se trabaja en equipo, en su etapa inicial, se alimenta de datos geográficos y meteorológicos para generar mapas de riesgo que pueden ser interpretados por autoridades como el ECU 911 o el COE provincial. La información, además, es accesible al público a través del visor climático de la UTPL https://clima.utpl.edu.ec/visor.html, en el cual se visualiza en tiempo real el estado del clima, la precipitación acumulada y el comportamiento de las estaciones, acotó Andreas Fries.

 Fries añade que el Observatorio Climático de la UTPL ha desarrollado también una aplicación móvil para visualizar los datos en tiempo real, además de un manual público y gratuito para entender el funcionamiento de las estaciones. “Los datos están disponibles, pero hay que capacitar a las personas para que los puedan interpretar”, recalca.

De un piloto a una política pública Uno de los principales obstáculos que enfrenta el proyecto es la falta de una política nacional para sistemas de alerta temprana. “En Ecuador hay la política de reparar más que de prevenir”, afirma Oñate-Valdivieso. Aunque se ha generado colaboraciones con el INAMI y algunas municipalidades, la implementación nacional es limitada.

Los datos están disponibles, pero hay que capacitar a las personas para que los puedan interpretar.

Fernando Oñate-Valdivieso, coordinador del Observatorio del Clima de la UTPL

“No existe, al menos que se conozca, un plan nacional que diga que todos los sitios deben tener sistemas de alerta. Ni siquiera ciudades grandes los tienen”, indica.

En este contexto, el proyecto piloto de Loja cobra mayor relevancia. No solo porque ofrece resultados técnicos, sino porque demuestra que es posible desarrollar un sistema funcional con recursos limitados, siempre que haya voluntad y conocimiento.

Si bien hoy en día el sistema opera únicamente en el cantón Loja, ya se ha iniciado contacto con municipios como Célica y Zapotillo. Sin embargo, la visión de largo plazo es clara: convertir este modelo en una política pública replicable en zonas vulnerables del país.

“Loja es solo el inicio. Lo que buscamos es generar evidencia, obtener resultados y luego escalar a otras provincias. El país lo necesita”, afirma Fernando Oñate-Valdivieso. Ante los pronósticos de mayor vulnerabilidad climática, los investigadores coinciden: prevenir no es opcional, es una urgencia. Y mientras en el país aún se discute si vale la pena invertir en prevención, desde Loja la academia responde con datos, tecnología y acción concreta.

Influencers que transforman el aprendizaje en redes sociales

Hoy en día, la atención es, junto al tiempo, uno de los recursos más escasos y preciados de los que disponemos. En un entorno mediático donde la inmediatez y la superficialidad definen gran parte del contenido, persiste la noción de que el contenido educativo resulta aburrido para las audiencias más jóvenes. Sin embargo, una investigación realizada por docentes de la UTPL y la Universidad Autónoma de Barcelona, que pone el foco en los educadores latinos de Instagram, nos muestra otra realidad.

El término edugrammer hace referencia a educadores, profesionales y académicos que han sabido adaptar su vocación para conectar con audiencias más amplias y diversas a través de Instagram. Su credibilidad se fundamenta en su especialización, garantizando un contenido riguroso y de calidad. Ana María Beltrán, directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación y coautora del estudio, opina que estas prácticas dibujan “un nuevo perfil de educador” que no busca suplantar al docente tradicional, sino que funciona como un complemento dentro del ecosistema del conocimiento. Estos creadores de contenido han transformado las redes sociales en aulas virtuales, rompiendo con la rigidez del aprendizaje tradicional. A través de microlecciones dinámicas y visuales, ofrecen conocimiento accesible en cualquier momento y lugar. Al respecto, Diana Rivera, decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Humanidades de la UTPL y coautora del estudio, señala que “aprovechando la riqueza que puede ofrecer el entorno digital, el profesor capacitado y formado podría considerarlo como una herramienta más para el aula”.

El aula tradicional ya no es el espacio principal para los jóvenes; ahora, su entorno ‘por excelencia’ son las redes sociales como TikTok e Instagram.

Diana Rivera, decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Humanidades de la UTPL

El aula en el bolsillo

El surgimiento de los edugrammers es parte de una tendencia global que está redefiniendo la educación. El aprendizaje móvil a través de microcontenidos (videos breves, infografías y tutoriales) se ha consolidado como el formato preferido en plataformas digitales, creando comunidades de aprendizaje donde los usuarios colaboran, comparten recursos y discuten ideas.

La pregunta sobre el verdadero alcance de estas plataformas es central. ¿Pueden las redes sociales reemplazar el aula? Diana Rivera responde de manera categórica: “no”. Sin embargo, enfatiza que estas plataformas sí tienen un valor significativo como recursos complementarios, integrándose dentro de la amplia gama de herramientas pedagógicas que el docente puede emplear para enriquecer la enseñanza y favorecer el aprendizaje activo.

Sin embargo, Ana María Beltrán argumenta que no se puede subestimar su impacto, pues estas plataformas ya son parte de nuestro entorno sociocultural. “Educar en redes no significa que sea el único medio, ni el central, sino que debemos incluir estos dispositivos en la ecuación. No podemos dejarlos de lado”, afirma. El objetivo, señala, es que los mensajes educativos puedan “permear también a través de estos entornos”.

Contenido “aburrido”

Uno de los mayores triunfos de los edugrammers ha sido desafiar la idea de que lo educativo no puede ser entretenido. Diana Rivera aborda esta percepción común: “la gente asocia lo educativo con lo aburrido, y no necesariamente es así”. Ana María Beltrán refuerza esta idea: “lo educativo no tiene por qué ser aburrido, si no, no educa”. El éxito de estos perfiles demuestra que un diálogo pedagógico bien mediado y motivador es muy bien acogido por las audiencias digitales.

La clave, según la investigación, reside en una “gramática pedagógico-visual” propia de Instagram. Para que el mensaje sea efectivo se transforma usando tácticas para captar la atención: se diseñan los videos con una edición dinámica y textos que resaltan lo importante, se escribe un texto que invita a participar con preguntas y llamados a la acción, y se aprovecha herramientas de la plataforma, como la música en tendencia, para aumentar el alcance del contenido. Esta gramática también implica la construcción de una identidad visual a través de paletas de colores definidas y tipografías legibles que facilitan el reconocimiento y refuerzan la marca personal del educador.

Tomemos el caso del perfil chileno @soycienciaycocina. Este edugrammer descompone conceptos científicos complejos y los aplica a la cocina de una manera visualmente atractiva y fácil de entender. Sus reels combinan videos de alta calidad de recetas con explicaciones claras, a menudo utilizando primeros planos para mostrar detalles relevantes. Mantiene una identidad visual coherente con tipografías y colores consistentes. El propio creador aparece en pantalla, explicando los procesos con un tono cercano e informal, lo que genera confianza. Además, utiliza subtítulos para reforzar los puntos clave y música de fondo para dinamizar el contenido, adaptando perfectamente un tema académico al lenguaje rápido y visual de Instagram.

De manera similar, la peruana @anecnotes.medic transforma la densa información de la carrera de Medicina en contenido accesible. Utiliza sobre todo carruseles con apuntes digitales estéticamente organizados, empleando diagramas claros y una paleta de colores pastel para hacer que temas complejos como la Farmacología o la Anatomía sean menos intimidantes. Su enfoque “de estudiante a estudiante” crea una comunidad fuerte, ofreciendo más que datos: empatía y motivación, con llamadas a la acción como “guarda este post para tu próximo examen”.

Por tanto, no se trata de trasladar una clase magistral a un video, sino de adaptar el mensaje. Los edugrammers entienden que luchan por atraer a la audiencia en un entorno altamente competitivo. “La atención en estas plataformas es mínima”, reconoce Ana María Beltrán, lo cual obliga a crear discursos educativos más dinámicos y concisos.

Ambas expertas coinciden en la importancia de la alfabetización mediática e informacional. La naturaleza de estas plataformas presenta riesgos pues, en palabras de Beltrán, un estudiante al entrar a la red se puede encontrar con “contenidos de poca calidad, negativos, que no forman, sino lo contrario”. Por ello, Diana Rivera sugiere que la solución es formar, no prohibir.

La universidad ante el espejo digital Las universidades, como espacios de pensamiento, tienen la responsabilidad de participaren esta conversación. No se trata de que cada docente se convierta en un creador de contenido, sino de reconocer que el aula ya no tiene fronteras. “En este ecosistema digital ya no hay barreras”, comenta Rivera. Es fundamental entender, como apunta Ana María Beltrán, que los estudiantes de hoy “son, en esencia, aprendices digitales. La literatura los cataloga así”, lo que hace necesario dialogar con ellos usando las narrativas de las plataformas que habitan.

No se trata de que el profesor sea un creador de contenido, sino de que aprenda de las estrategias de comunicación efectivas que estos perfiles utilizan para poder aplicarlas a la enseñanza.

Ana María Beltrán, directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UTPL

Los edugrammers representan una evolución en la forma en que se comparte y consume el conocimiento. Su éxito demuestra que las redes sociales son una oportunidad extraordinaria para enriquecer el ecosistema educativo.  El rol del docente como mediador, junto a su tarea de promover el pensamiento crítico, son claves para aprovechar su potencial y demostrar que el aprendizaje puede ser accesible, dinámico y profundamente humano. Beltrán ofrece una reflexión final: “si se quiere transformar vidas, también hay que transformar la educación”. Y aunque reconoce que estos esfuerzos a menudo están desarticulados, la realidad es que esa transformación ya está en marcha, publicación a publicación, en la palma de nuestra mano.

El 25% de médicos padece burnout severo

Un estudio nacional liderado por la Universidad Técnica Particular de Loja en colaboración con las universidades de A Coruña y Santiago de Compostela (España), publicado en la revista Journal of Clinical Medicine, concluye que un porcentaje importante de médicos ecuatorianos experimenta altos niveles de agotamiento emocional y despersonalización, componentes esenciales del síndrome de burnout.

Es un estado de agotamiento físico, emocional y mental profundo causado por el estrés crónico y prolongado en el ámbito laboral que superan la capacidad de la persona para hacerles frente.

Se encuestaron a 1976 médicos de los cuales el 25,3 % reportó alto agotamiento emocional y el 23,8 % manifestó elevados niveles de despersonalización. Estas cifras superan registros nacionales previos, lo que compromete el bienestar de los profesionales y la calidad asistencial.

El estudio identificó diversos factores que se relacionan con el síndrome de burnout, discriminando aquellos que inciden en el agotamiento emocional y la despersonalización.

En cuanto al agotamiento emocional, los factores asociados fueron el trabajo a tiempo parcial, las jornadas extensas, los conflictos laborales-familiares, la inflexibilidad psicológica y la soledad percibida.

Por otro lado, la despersonalización, caracterizada por actitudes cínicas, se vinculó con las jornadas rotativas, las dificultades de conciliación laboral y familiar, la inflexibilidad psicológica y la soledad. Es relevante señalar que los hombres presentaron niveles más altos en este aspecto, lo que sugiere consideraciones de género para futuras estrategias de apoyo.

Un aumento en la despersonalización incrementa la depresión, mientras que el agotamiento emocional eleva los índices de estrés. Estos vínculos refuerzan la hipótesis de la “espiral de pérdida” donde los síntomas escalan hacia problemas más serios, creando un ciclo descendente del que es cada vez más difícil salir.

El estudio visibiliza la necesidad de implementar programas preventivos y la reestructuración laboral para los profesionales de la medicina. Las propuestas incluyen la reducción de jornadas, el establecimiento de turnos estables y la promoción del equilibrio vida-trabajo. Más allá de las medidas estructurales, se sugiere revisar la cultura profesional, impulsando el trabajo en equipo, las redes de apoyo y la capacitación en mindfulness para fortalecer la resiliencia médica.

Referencia:

Ramírez, M. R., Ontaneda, M. P., Otero, P., Ortega-Jiménez, D., Blanco, V., & Vázquez, F. L. (2025). Burnout, associated factors, and mental health measures among Ecuadorian physicians: A cross-sectional study. Journal of Clinical Medicine, 14(7), 2465. https://doi.org/10.3390/jcm14072465    

Colada morada: de bebida ritual a alimento funcional

La celebración del Día de los Difuntos en Ecuador, y en gran parte de América Latina, representa un espacio de sincretismo entre las antiguas tradiciones indígenas de honrar a los ancestros y las in- fluencias de la colonización. En este contexto, la comida y bebida adquieren un papel ritual. Durante ese día es común ver en el cementerio a familias que comen y “comparten” con el difunto sus alimentos preferidos mientras se bebe la famosa colada morada. Más allá de su arraigado significado cultural, la ciencia ha investigado sus propiedades funcionales.

Una investigación publicada en Journal of Agriculture and Food Research ha analizado los compuestos bioactivos de la colada morada. Este estudio no solo expone que esta bebida es un símbolo de la riqueza biocultural de Ecuador, combinando ingredientes andinos y amazónicos, al tiempo que también es una fuente rica de beneficios para la salud.

El estudio, liderado por Juan Carlos Romero Benavides de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en conjunto con la Pontificia Universidad Católica del Ecuador –Sede Manabí– investigó los perfiles fitoquímicos y las actividades biológicas de ingredientes clave. Entre ellos se encuentran el Rubus glaucus (mora), Vaccinium floribundum (mortiño), Solanum quitoense (naranjilla), Vasconcellea x pentagona (babaco), Amaranthus hybridus (ataco), Aloysia citrodora (cedrón), Myrcianthes fragrans (arrayán) y Mespilodaphne quixos (ishpingo).

La riqueza cromática de la colada morada, con sus intensos tonos púrpura y rojizo, además de ser atractiva para la vista, también es una señal de una alta complejidad química. La investigación ha puesto de manifiesto la presencia de una variada gama de compuestos bioactivos esenciales que revelan sus profundos beneficios. Entre ellos, destacan los ácidos fenólicos, las antocianinas, los flavonoides, los terpenoides y las enzimas proteolíticas.

Mora de Castilla

Rubus glaucus

Un análisis de esta baya andina, esencial en la receta, revela la concentración de antocianinas y otros compuestos fenólicos. Se ha confirmado una notable actividad antioxidante y antimicrobiana, y se destaca la presencia de ácido elágico y elagitaninos, investigados por sus efectos antiproliferativos y hepatoprotectores.

Mortiño

Vaccinium floribundum

Este fruto silvestre, conocido como el arándano andino, constituye una fuente excepcional de antocianinas y polifenoles. Sus compuestos demuestran actividad antioxidante y antimicrobiana contra diversas bacterias. Es relevante que su perfil fitoquímico varía significativamente con la altitud y el grado de madurez, lo cual posibilita optimizar la producción de compuestos bioactivos de interés.

Naranjilla

Solanum quitoense

Con su sabor ácido y distintivo, este fruto tropical suscita interés por sus glicoalcaloides, cuya investigación se centra en el control de plagas gracias a su actividad anticolinesterásica. Adicionalmente, sus extractos apolares pueden inhibir el crecimiento de ciertas bacterias patógenas, mientras que los acilinósidos confieren propiedades defensivas contra estas.

Babaco

Vasconcellea x pentagona

Este híbrido natural, sobresale por su elevado contenido de enzimas proteolíticas, específicamente cisteína proteinasas, cuya actividad supera a las de la papaya. Estas enzimas son útiles como ayuda digestiva y poseen aplicaciones antiinflamatorias. Además, sus semillas contienen lectinas con propiedades anticoagulantes y antimicrobianas.

Ataco

Amaranthus hybridus

Además de su uso ritual en la Colada Morada, donde su color rojo sangre simboliza la vida, esta especie es un pilar nutricional en numerosas comunidades andinas. Rico en proteínas, vitaminas y minerales esenciales, incorpora betalaínas que le otorgan su pigmentación y manifiestan efectos antioxidantes y antimicrobianos.

Arrayán 

Myrcianthes fragrans

Aunque menos estudiado, el arrayán se distingue por su aceite esencial, que presenta efectos citotóxicos en células tumorales y propiedades antibacterianas. Representa, en este sentido, una promesa como insecticida natural en aplicaciones agrícolas, atribuible a monoterpenos como el geranial y el neral.

Referencia:

Romero-Benavides, J. C., Duarte-Casar, R., Rojas-Le-Fort, M., & Bailon- Moscoso, N. (2025). Colada morada, a traditional Ecuadorian Day of the dead beverage: Bibliometric analysis and review of the biological activity of native Ecuadorian ingredients. Journal of Agriculture and Food Research, 19, 101701. https://doi.org/10.1016/j.jafr.2025.101701

Bioindustria del futuro desde las comunidades amazónicas

La Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), con el apoyo del Global Centre on Biodiversity for Climate (GCBC) del Reino Unido, y en colaboración con Terrambiente Consulting y la Sociedad Ecuatoriana para el Desarrollo del Ambiente (SEDEFA), lidera un proyecto para desarrollar una bioindustria con base en aceites esenciales provenientes de plantas amazónicas, siendo una alternativa económicamente rentable frente al cambio climático.

Con el liderazgo de Omar Malagón, director del Doctorado en Química, esta iniciativa se propone combinar de manera equilibrada el aporte académico, la valoración técnica y el compromiso social. Se busca comprender e impulsar de manera articulada las oportunidades que ofrecen los territorios con alta biodiversidad. Para lograrlo, integra la investigación científica con la participación activa de las comunidades locales, fomentando un trabajo colaborativo que promueve el desarrollo sostenible, la conservación de los recursos naturales y la creación de valor para la población que habita en estas zonas.

Desde la universidad, y como grupo de investigación, existe un notable interés por los aceites esenciales, debido a que son fácilmente aprovechables y generan oportunidades para las comunidades, características que se han identificado desde hace más de 20 años en la UTPL. Además, se plantea que la investigación no quede únicamente en el papel, sino que pueda ser práctica y aplicable.

¿En qué consiste este proyecto y por qué es tan importante para la Amazonía ecuatoriana?

 Este es un proyecto otorgado a la UTPL, en colaboración con dos socios estratégicos. El objetivo es aprovechar el potencial de las plantas amazónicas para generar una bioindustria resiliente al clima. El proyecto busca generar un sustento para las comunidades, pero también la protección de la biodiversidad en la provincia de Pastaza, la más grande del país, con la mayor extensión de bosque amazónico y una de las más pobres. En esta zona es particularmente importante ejecutar iniciativas que permitan generar oportunidades reales para las comunidades de modo que al mismo tiempo obtengan una mejora en su calidad de vida y se preserven estos bosques.

¿Cómo se estructura el proyecto?

Esta iniciativa se estructura considerando algunas etapas y procesos: primero, la investigación botánica de especies aromáticas en conjunto con las comunidades; posteriormente, el estudio químico se enfoca en el análisis en laboratorio para conocer el potencial de las especies; también se incluye protocolos de conservación que incorporan métodos para reproducir y proteger las especies. Además, se incorpora aspectos alineados al componente legal y social que implican el acompañamiento para cumplir las leyes y asegurar la inclusión social y equidad de género. Finalmente se aplica un análisis de mercado para asegurar que los productos tengan salida económica y, por tanto, una demanda real.

¿Por qué trabajar directamente con las comunidades?

Trabajar con las comunidades es ideal porque son ellos quienes conocen el bosque y por eso disponen del conocimiento para identificar las especies. Ya se ha identificado más de 90 especies aromáticas gracias a este trabajo conjunto. Además, buscamos que las comunidades no sean solo proveedoras de materia prima, sino que escalen en la cadena de valor: que produzcan aceites esenciales y se beneficien, principalmente considerando que los aromas de la naturaleza tienen una cantidad impresionante de posibilidades comerciales e industriales que se pueden utilizar sea para la industria cosmética, perfumería, industrias genéricas, farmacéuticas, entre otras.

Para lograr el trabajo con las comunidades, el equipo firmó acuerdos de consentimiento libre informado previo con siete de estas, pertenecientes a las nacionalidades Shuar, Kichwa y Waorani, las cuales han prestado una importante colaboración en cada fase del proyecto. Esta alianza entre la academia y los pueblos originarios busca respetar sus conocimientos ancestrales y fortalecer sus identidades culturales.

¿Cómo obtienen los aceites esenciales?

En primera instancia es importante señalar que se cuenta con los permisos correspondientes por parte del Ministerio de Ambiente y Energía para la toma de muestras de las especies vegetales correspondientes, las cuales pasan por un proceso para llegar a los aceites requeridos. Para su obtención, en una primera etapa se ha trabajado en las instalaciones de la UTPL, donde se aplica la técnica de arrastre por vapor. Este es un método relativamente sencillo y fácil de transferir a las comunidades pues consiste en colocar la planta dentro de un tanque donde en la parte inferior se hierve agua y con este vapor se extraen los aromas. Posteriormente, este vapor se condensa, es decir, se enfría para volver al estado líquido, separándose en dos fases: una acuosa, correspondiente al agua condensada, y una oleosa, menos densa que el agua, que corresponde al aceite esencial. Este aceite esencial, en algunos casos, puede someterse a procesos adicionales sencillos.

¿Qué impacto esperan generar a largo plazo?

Buscamos consolidar una industria comunitaria y no solo privada, por lo que estamos capacitando a siete comunidades para que aprendan a extraer, manejar y comercializar estos aceites. Con ello surge la posibilidad de montar una planta de extracción en el centro provincial de la UTPL en Puyo para transferir tecnología y fortalecer capacidades locales. Nuestro propósito es que en tres años tengamos resultados concretos con algunas especies visibles en la producción de aceites esenciales y sentar las bases para que otras, que requieren más tiempo, puedan desarrollarse en un futuro.

¿Cómo funciona la selección de especies?

Nuestro trabajo inició con especies ya conocidas y con especies nuevas de alto potencial. Para su selección se consideran aspectos y criterios de viabilidad económica y sostenibilidad ecológica, a partir de metodologías sustentables, como los sistemas agroforestales, los cuales garantizan que la explotación de los recursos vegetales no dañe el ecosistema. Con base en este enfoque se protege la biodiversidad mientras se generan oportunidades económicas reales. En este sentido, la universidad insiste en su papel que más allá de producir conocimiento, busca ofrecer soluciones aplicables que beneficien a sectores vulnerables.

¿Qué aprendizajes deja este proyecto?

Cada visita a la Amazonía es una lección. Se conoce comunidades con una rica cultura y tradiciones, además de visualizar la participación creciente de mujeres y jóvenes encaminados en esta misión de conservación que nace de iniciativas como esta y que se proyecta en el tiempo con otras propuestas de mitigación y conservación medioambiental. Es por eso que la ciencia debe unir el conocimiento tradicional con el académico, y ese es nuestro propósito.

Tengamos fe en que podemos proteger nuestros bosques. Todos podemos aportar: las comunidades cuidándolos desde adentro y, nosotros, desde las ciudades, valorando su importancia. Estos proyectos son solo un punto de partida para un desarrollo sostenible que beneficie a todos.

Especies nativas incluidas en el proyecto

Omar Malagón.

Doctor Ph.D en Química y Tecnología Farmacéutica por la Università degli Studi di Pavia e Ingeniero Químico por la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Investigador en el campo de los productos naturales, sobre todo en etnofarmacología y en química de productos naturales. Docente de asignaturas de Química Orgánica y Química de Productos Naturales en el ámbito científico, con interés en el ámbito ético – humanístico. Soy además teólogo de la Universidad Santo Tomás de Bogotá.

Inteligencia Artificial en Ecuador: una herramienta para transformar sectores productivos

A través de la investigación aplicada, los grupos de investigación de Inteligencia Artificial y Simulación y Modelamiento Computacional adscritos a la Universidad Técnica Particular de Loja trabajan en prototipos y aplicaciones funcionales con tecnología IA para resolver problemas.

Kruzkaya Ordóñez. La inteligencia artificial (IA) está revolucionando el campo de la investigación científica. Esta tecnología ya forma parte de investigaciones que buscan soluciones reales y urgentes. Una de ellas se desarrolla en la UTPL, con el equipo de tesistas liderado por la investigadora Yuliana Jiménez, quien impulsa el desarrollo de herramientas de IA para detectar cáncer de mama en etapas tempranas, especialmente en zonas rurales de Ecuador. “Estamos trabajando en el desarrollo de soluciones tecnológicas basadas en herramientas radiómicas accesibles a través de plataformas web y móviles destinadas a apoyar a médicos y radiólogos en el diagnóstico temprano de anomalías mamarias. Estas iniciativas buscan responder a las necesidades de mujeres de comunidades rurales e indígenas, quienes enfrentan barreras económicas y geográficas que limitan su acceso a exámenes de cribado convencionales, como la mamografía y el ultrasonido”, afirma Jiménez.

Estamos trabajando en el desarrollo de soluciones tecnológicas (…) destinadas a apoyar a médicos y radiólogos en el diagnóstico temprano de anomalías mamarias. Estas iniciativas buscan responder a las necesidades de mujeres de comunidades rurales e indígenas.

Yuliana Jiménez, del grupo de investigación Computational modelling and applied sciences de la UTPL

Su trabajo se centra en la colección de imágenes de mama a partir de múltiples bases de datos, procesamiento y análisis masivo de estas mediante algoritmos de aprendizaje profundo. Estas imágenes —mamografías, ecografías y ahora también termografías— son procesadas por sistemas computacionales que aprenden a identificar patrones asociados con lesiones mamarias y clasificarlas de acuerdo con el sistema BIRADS.

“El algoritmo analiza las imágenes para detectar si hay una lesión benigna o maligna, y luego estos resultados son evaluados median- te estadísticas durante la fase de prueba para conocer el porcentaje de precisión y exactitud de su clasificación. Posteriormente, las plataformas son evaluadas por médicos expertos durante la fase preclínica”, explica Jiménez. “Utilizamos redes neuronales convolucionales que simulan el funcionamiento del cerebro humano para identificar patrones a partir de lesiones como masas, nódulos y microcalcificaciones que nos permiten obtener resultados con alta precisión estadística”, añade.

El proceso no es inmediato. Un sistema computacional asistido (CAD) o sistema radiológico tiene una fase preclínica de pruebas y entrenamiento de los modelos. Cada modelo tarda entre tres a cuatro meses en ser entrenado, previo al diseño de la plataforma, y finalmente pasa a una fase de prototipo. El entrenamiento utiliza bases de datos públicas internacionales debido a la limitada disponibilidad de datos clínicos locales. “Necesitamos trabajar más en la cultura del almacenamiento y la organización de datos en las instituciones de salud ecuatorianas para evitar sesgos en los algoritmos y disminuir uno de los principales retos que tiene el científico de datos: el acceso a estos de forma balanceada”, advierte.

La tecnología desarrollada por el equipo no busca reemplazar al personal médico sino convertirse en una herramienta de apoyo para diagnósticos más rápidos y certeros. “El sistema no sustituye al médico, lo complementa”, recalca Jiménez, quien subraya también la importancia de cumplir con todos los requisitos éticos, como el consentimiento informado y la protección de datos personales.

La IA transforma sectores productivos

El grupo de investigación en IA de la UTPL también trabaja en el desarrollo de prototipos y aplicaciones funcionales para ámbitos como el turismo, la salud, las telecomunicaciones, la industria 4.0 y el sector financiero.

“Estamos convencidos de que la IA no es exclusiva del ámbito tecnológico. Su fuerza radica en cómo puede integrarse con otras áreas para resolver problemas reales”, explica Rodrigo Barba, director de la maestría en Inteligencia Artificial y miembro del grupo de investigación.

La clave es la vinculación directa entre la formación de posgrado y la aplicación práctica. Los estudiantes de la maestría desarrollan proyectos aplicados en sus propios sectores laborales, con énfasis en generar productos útiles en tiempo real.

“El tiempo académico es corto porque la formación de posgrado es de un año calendario, pero buscamos que cada estudiante salga con un producto concreto. No nos interesa solo quedarnos en el papel o la teoría”, añade Barba.

Lo que se pretende con la formación de pos-grado en el área de inteligencia artificial es hacer frente a los obstáculos que aún se presentan. Barba señala tres grandes desafíos a enfrentar para que la IA impacte realmente en el desarrollo del país: la brecha de acceso digital, falta de productos finales y capacitación ética y crítica.

“Como en los años noventa aprendimos a usar computadoras, hoy debemos aprender a usar de manera responsable la IA. La IA es el nuevo combustible de la productividad inteligente”, concluye.

La IA se conecta con la realidad

Los grupos de investigación de Inteligencia Artificial Aplicada y el de Simulación y Modelamiento Computacional trabajan en la transferencia de conocimientos a la formación de posgrado y pregrado. Por eso, desde la Maestría en Inteligencia Artificial Aplicada y la carrera de Ciencias de la Computación, la UTPL impulsa proyectos que no solo son ejercicios académicos, sino prototipos funcionales.

“Buscamos que la inteligencia artificial no se quede en la teoría. Nuestros estudiantes enfrentan problemas reales, desarrollan prototipos y los presentan a empresas interesadas en soluciones concretas”, explica Alexandra González, coordinadora de proyectos de vinculación y miembro del grupo de investigación en IA Aplicada de la UTPL.

La metodología que se emplea en la UTPL par- te de una consigna clara: aprender haciendo. Cada estudiante, bajo la guía de un director académico, trabaja desde el planteamiento de un problema real hasta el diseño, desarrollo y prueba de un modelo de inteligencia artificial.

“No basta con crear un modelo. Buscamos que ese modelo tenga un entorno tecnológico que permita la consolidación de las soluciones y el establecimiento de conexiones con los sectores productivos, lo que permite generar sinergias entre la academia, la empresa y la industria y enriquecer a los estudiantes de la maestría en IA Aplicada con una retroalimentación desde la experiencia de los sectores productivos”.

Finalmente, González, indica que la educación práctica ya ha dado frutos concretos. Varios proyectos surgidos desde la academia han sido reconocidos por entidades gubernamentales y están en etapas de pilotaje o implementación, como es el caso del proyecto “Prevención de incendios forestales”. Este prototipo, creado por estudiantes de maestría, fue ganador de una convocatoria del Ministerio de Telecomunicaciones (Mintel) en la categoría de medioambiente. Utiliza imágenes satelitales para identificar focos de calor y predecir riesgos de incendio.

¿Por qué el crecimiento económico no siempre reduce la desigualdad?

La hipótesis de Simon Kuznets, planteada a mediados del siglo pasado, sugiere que la desigualdad de ingresos aumenta en las primeras fases del desarrollo económico para luego disminuir a medida que una nación progresa. Esta idea, que dibuja una “U invertida”, ha sido un pilar en el debate económico. Sin embargo, en un mundo donde un 70% de la población reside en países donde la desigualdad se ha incrementado en los últimos años, cabe preguntarse: ¿Es esta teoría aún válida? ¿Y qué nos revela en el caso ecuatoriano?

La investigación titulada “Desarrollo económico y desigualdad de ingresos: acceso a la evidencia desde la perspectiva de la hipótesis de Kuznets para una muestra global”, puso a prueba esta hipótesis. Llevado a cabo por Byron Quito, Wilman-Santiago Ochoa-Moreno, José Álvarez-García y María de la Cruz del Río-Rama, el estudio analizó 113 países en un periodo de treinta años, divididos por nivel de ingresos. Para medir la desigualdad, se emplearon dos variantes del índice de Gini, el Gini 1 (antes de impuestos y transferencias) y el Gini 2 (después de impuestos), utilizando el PIB per cápita como indicador de crecimiento económico.

El Índice de Gini, también conocido como Coeficiente de Gini, es una de las herramientas más utilizadas a nivel mundial para medir la desigualdad de ingresos en una población. Su importancia radica en que permite que economistas y gobiernos cuantifiquen la brecha entre ricos y pobres con un solo número, facilitando comparaciones entre países y a lo largo del tiempo para evaluar el impacto de las políticas económicas y sociales.

Desarrollo sin equidad

Ecuador, clasificado por el Banco Mundial como un país de ingresos medio-altos, presenta un panorama que muestra un desafío particular. El estudio, al analizar los datos país por país, revela un hallazgo: Ecuador no valida la hipótesis de la “U invertida” de Kuznets, ni para el Gini 1 ni para el Gini 2. Esto significa que el crecimiento económico en este país, inclusive tras considerar las políticas de impuestos y transferencias, no ha logrado seguir el patrón de disminución de la desigualdad que la curva de Kuznets pronostica tras un aumento inicial.

El economista Santiago Ochoa, coautor de la investigación, subraya esta observación al explicar que “en periodos largos donde hay crecimiento, este se relaciona más con la inequidad que con el desarrollo como tal. Esto nos encierra en un círculo eterno”. Y destaca que, para Ecuador, la curva se asemeja más a una “S” o una línea recta, indicando una persistente desigualdad.

Deficiencias estructurales

La desconexión entre crecimiento y reducción de la desigualdad en Ecuador obedece a deficiencias estructurales profundas, según indica Santiago Ochoa. A su juicio, considera que, por una parte, existe una “conciencia social” limitada entre los economistas, que priorizan el crecimiento del PIB por encima de la equidad.

Por otra, el sistema tributario de la región, incluido Ecuador, tiende a ser “más político que redistributivo”, sin lograr canalizar los impuestos de manera efectiva. A esto se suma lo que el reconocido economista John Maynard Keynes denominó “paradoja de la austeridad”, según la cual la reducción del aparato estatal en momentos de crisis genera más desempleo y recorta el acceso a servicios esenciales, empobreciendo aún más a la población. Y una población preocupada por la supervivencia es susceptible de caer en la informalidad o inclusive en la delincuencia, lo que obstaculiza el progreso general.

Datos internos de Ecuador muestran que solo tres de cada 10 ecuatorianos tienen acceso a un salario básico. Además, las disparidades regionales son manifiestas; las provincias del Oriente, ricas en producción petrolera y minera, se encuentran históricamente entre las más pobres del país, evidenciando una ineficacia profunda en la distribución de la riqueza. Este panorama se ha visto exacerbado por la pandemia de la COVID-19, que impactó negativamente en la matrícula educativa y el acceso a la salud.

Propuestas para Ecuador

Con un crecimiento que puede ser inferior a lo esperado, Santiago Ochoa advierte: “es muy probable que el primer trimestre de 2026 estemos en el inicio de una crisis económica”. Por eso, es vital implementar políticas adecuadas que reviertan la situación.

“Si una plantita comienza a crecer, creció. Pero si genera frutos, se está desarrollando. Si no, únicamente creció y al final se va a terminar cayendo porque no se desarrolló”, sostiene Ochoa. Por eso destaca que el concepto de sostenibilidad es un imperativo para cualquier intervención y puesta en práctica de medidas y detalla que deben considerarse dos aspectos fundamentales: “que lo que haces en materia económica no afecte a las siguientes generaciones y que lo puedas mantener al mismo ritmo durante largo plazo”.

Algunas de las políticas urgentes que Ochoa considera fundamentales incluyen la renegociación estratégica de la deuda externa para liberar recursos, la inversión focalizada en el consumo y la generación de empleo (creando las condiciones para que la empresa privada actúe como motor), una inversión masiva en salud y educación para garantizar un acceso equitativo y de calidad, y la implementación de políticas de seguridad contundentes que combatan la corrupción desde la raíz. Asimismo, es fundamental impulsar un cambio de matriz productiva, pasando de la exportación de materias primas a la agregación de valor.

La experiencia de Ecuador nos enseña que el crecimiento económico por sí solo no garantiza el desarrollo ni la reducción de la desigualdad. Se requiere un consenso político y social de largo plazo, una reestructuración profunda de las prioridades económicas y una acción decidida que ponga la equidad en el centro de toda estrategia. Solo así, mediante la cooperación, una visión integral del desarrollo y una efectiva canalización de recursos, Ecuador podrá construir un futuro más próspero e inclusivo para todos sus ciudadanos.

Hay un tema que los economistas, siendo personas de ciencias sociales, nos solemos olvidar: la conciencia social. De forma muy americanizada, pensamos que solo crecer es el objetivo y no nos preocupamos de la equidad.

Santiago Ochoa, docente de la carrera de Economía de la UTPL

Respondiendo a la pregunta inicial: ¿La teoría de Kuznets es aún válida? Santiago Ochoa explica que su vigencia debe matizarse. Factores como la globalización, los cambios tecnológicos y las debilidades institucionales han amplificado el panorama actual de la desigualdad. Sin embargo, la teoría mantiene su valor como marco analítico, ofreciendo una base para repensar políticas económicas “capaces de responder a un mundo donde la concentración de ingresos y oportunidades es un desafío central para más del 70% de la población mundial”, concluye Ochoa.

Alas entre aulas: las aves de nuestro campus

Entre los vertebrados, las aves se consideran el grupo de fauna mejor conocido en todo el mundo. Estos animales cumplen papeles clave en los ecosistemas que habitan: polinizan, controlan plagas, varias especies actúan como ingenieras de los ecosistemas, otras descomponen la materia orgánica, muchas dispersan semillas y resultan fundamentales en la productividad y funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Además, el creciente auge del aviturismo, las ha convertido en una fuente significativa de entretenimiento y generación de beneficios económicos. 

Sin embargo, a pesar de que las aves son un grupo de fauna tan cercano y carismático, muchas de las más comunes, aquellas que llegan a los jardines o que, en nuestro entorno, observamos en el campus universitario, permanecen desconocidas para la mayoría. 

En el campus de la UTPL contamos con un grupo interesante de especies. Algunas son más comunes, como la Tórtola Orejuda (Zenaida auriculata), mientras otras resultan más raras y visitan el campus esporádicamente, por ejemplo, el zorzal de Swainson (Catharus ustulatus), un ave migratoria que llega de Norteamérica entre octubre y marzo. 

A nivel global, las aves enfrentan una situación compleja, ya que muchas poblaciones están disminuyendo. Entre los principales factores que las afectan se cuentan la pérdida y degradación de hábitats, la depredación por gatos, las colisiones con ventanales, la contaminación, la cacería y el tráfico de especies, así como el cambio climático. 

El Museo de Zoología de la UTPL, junto a varios colegas que trabajan en comunicación y sensibilización ambiental, estamos dando los primeros pasos para promover que el campus universitario se convierta en un entorno amigable para las aves. Entre las primeras acciones que estamos emprendiendo figuran el presentar y mostrar la riqueza y diversidad de especies que existen en el campus. Posteriormente, se darán otros pasos en los cuales procuraremos contar con el apoyo decidido de todos los que formamos parte de la comunidad universitaria. 

Este constituye un compromiso para lograr un campus más amigable con nuestra fauna alada. 

Amazilis amazilia – Colibrí de Loja 

Mide entre 9 y 11 cm. Se caracteriza por su pico recto y bicolor, con la base rojiza y la punta negra, además de una distintiva mancha blanca detrás del ojo. Su plumaje es mayormente ver- de claro brillante en la parte superior (corona, nuca y espalda). La garganta tiene un “collar” de plumas verdes, mientras que el pecho y el vientre son claros con tonos canela, más intensos en los costados. Su cola es de color verde bronceado. 

Su dieta se basa principalmente en el néctar de flores, con preferencia por las de forma acampanada, y se complementa con la ingesta de pequeños insectos. 

Furnarius cinnamomeus – Hornero del Pacífico 

Es una especie fácil de identificar en su área de distribución, que abarca la costa de Ecuador y el noroeste de Perú. Loja es una de las pocas ciudades de la sierra ecuatoriana donde es un ave común. 

Este pájaro de tamaño mediano (20 cm), presenta rasgos distintivos: una mar- cada ceja blanca, dorso y rabadilla anaranjados, y una cola castaña, corta y ancha. Su corona y la zona auricular son de un tono gris parduzco. La garganta es blanca, lo que contrasta con el pecho y los flancos de color leonado (un anaranjado amarillento), mientras que el vientre es más blanquecino. 

Su dieta se compone de insectos, lombrices y otros invertebrados que busca en el suelo. 

El hornero es famoso por construir un característico nido de barro en forma de horno, el cual ubica en ramas de árboles e incluso en infraestructuras urbanas como postes de luz. Algunos investigadores lo consideran una especie endémica de la región. 

Turdus chiguanco – Mirlo Chiguanco 

Es un ave de tamaño mediano (27-29 cm) con cuerpo de color café claro y de aspecto polvoriento, mientras que sus alas y cola son más oscuras. Se distingue por su pico y patas de color amarillo y un anillo ocular gris. A diferencia del mirlo grande (T. fuscater), el mirlo chiguanco es de coloración más pálida, ligeramente más pequeño, y su pico y patas son menos anaranjados. No presenta dimorfismo sexual, por lo que machos y hembras son idénticos. Los individuos jóvenes son de un tono pardo más apagado con plumas de apariencia escamada en las alas, pecho y vientre. 

Es un ave omnívora que busca su alimento en el suelo, consumiendo lombrices, frutos, insectos e incluso aprovechando restos de comida de la cafetería del campus. También utiliza los bebederos y las piletas como fuentes de agua. 

Zenaida auriculata – Tórtola Orejuda 

Es la especie más común del campus. No está amenazada y sus poblaciones, adaptadas a entornos urbanos, han aumentado. 

Su plumaje mezcla tonos rosáceos y marrones, con una corona gris azulada. Se distingue por dos marcas negras en la cara y manchas brillantes en los lados del cuello. La hembra es de color más opaco. 

Busca semillas de gramíneas en el suelo y aprovecha las fuentes de agua del campus. Se reproduce durante todo el año, con mayor actividad en junio y julio; construye un nido simple de ramas donde pone dos huevos blancos, que son incubados durante unos 14 días. 

Redacción:

Mgtr. Leonardo Ordóñez, docente del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias

Extracto de camote morado contra el cáncer de mama

Cada año se diagnostican más de dos millones de nuevos casos de cáncer de mama en el mundo, siendo la neoplasia la más frecuente. Los tratamientos actuales tienen limitaciones, lo que impulsa la búsqueda de opciones naturales. En este contexto, países como Ecuador y Perú, ricos en diversidad de tubérculos que han sido y siguen siendo pilares fundamentales de su alimentación, cultura e incluso medicina ancestral, ofrecen un campo de estudio prometedor. Entre ellos, el camote morado (Ipomoea batatas) destaca por su versatilidad gastronómica en platos dulces y salados, además de sus reconocidos beneficios para la salud visual, digestiva e inmunológica.

Recientemente, una colaboración entre el Departamento de Farmacología de la Universidad Nacional de Trujillo (Perú) y el Grupo de Investigación de Productos Naturales, Cáncer y Parasitosis de la UTPL (Ecuador) exploró el potencial terapéutico de la cáscara de este tubérculo para el cáncer de mama. Esta exploración se basó en la alta concentración de antocianinas en la cáscara, pigmentos vegetales con potentes efectos antioxidantes y potenciales propiedades anticancerígenas.

La investigación se realizó con ratas hembra a las que se les indujo químicamente un tipo de cáncer de mama común. Se conformaron tres grupos para el estudio: un grupo control, que no recibió tratamiento; un segundo grupo, al que se indujo el cáncer, pero no recibió el extracto; y un tercer grupo con cáncer que recibió diferentes dosis diarias del extracto de cáscara (200, 400 y 600 mg/kg). El tratamiento duró cuatro meses. Se analizó la capacidad antioxidante y contenido de antocianinas del extracto, y se midió la aparición y el tamaño de los tumores, además de evaluar los tejidos afectados.

Los resultados mostraron que el extracto poseía una actividad antioxidante significativa y un alto contenido de antocianinas. Los efectos protectores más notables se manifestaron en el grupo que recibió la dosis más elevada (600 mg/kg). En este colectivo, la aparición de tumores se retrasó (101 días, en comparación con los 88 del grupo de control con cáncer) y su volumen final resultó drásticamente inferior (2,26 cm³ frente a los 15,21 cm³ observados en el grupo de control). El examen histológico también sugirió diferencias en los grupos tratados.

En conclusión, la investigación determinó que el extracto etanólico de cáscara de camote morado ejerció un notable efecto protector frente al cáncer de mama inducido en ratas. Este efecto se atribuye principalmente a su elevado contenido de antocianinas y a su demostrada capacidad antioxidante. Estos hallazgos sugieren un potencial prometedor para incluir este extracto en estrategias dietéticas de prevención del cáncer. No obstante, se precisa una investigación más exhaustiva para comprender por completo los mecanismos implicados y confirmar su posible beneficio en estudios con seres humanos.

Referencia:Silva-Correa, C. R., Hilario-Vargas, J., Calderón-Peña, A. A., Villarreal-La Torre, V. E., Aspajo-Villalaz, C. L., Bailon-Moscoso, N., Romero-Benavides, J. C., Herrera-Calderon, O., Sagástegui-Guarniz, W. A., Castañeda-Carranza, J. A., Janampa-Castillo, W. E., & Cruzado- Razco, J. L. (2025). Protective effect of purple sweet potatoes (Ipomoea batatas L.) against rat breast cancer. Veterinary World, 18(5), 1137– 1146. https://doi.org/10.14202/vetworld.2025.1137-1146  

Educar y sensibilizar para la protección de datos en entornos digitales

El entorno digital se ha convertido en una realidad a la cual el ser humano no es indiferente, inclusive en segmentos de la población como niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, es necesario considerar los riesgos que surgen en este ámbito, principalmente debido a la falta de prevención, capacitación y conocimiento adecuado. Como respuesta a este escenario, es imprescindible establecer controles integrales que involucren a la sociedad, a las instituciones del Estado y a las familias para garantizar un entorno digital seguro y propicio, en el que la tecnología se utilice de forma positiva.

Desde la academia surgen iniciativas como la generada por el Departamento de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UTPL, liderada por la docente investigadora Maritza Ochoa, quien enfatiza en la necesidad de investigar la aplicación de los derechos digitales en niños, niñas y adolescentes y, con eso, garantizar su seguridad y bienestar.

¿Qué se ha logrado consolidar a través de esta investigación?

Desde el Grupo de Investigación en Derechos Digitales y Protección de Datos Personales de la universidad se ha impulsado y consolidado diversos proyectos de vinculación e investigación para abordar estas problemáticas. En esta línea destaca precisamente este proyecto enfocado en prácticas relacionadas con la protección de datos personales, orientado a prevenir los riesgos y generar mayor conciencia sobre el uso responsable del entorno digital.

¿Cuál es el escenario actual en el ámbito digital?

Actualmente el entorno digital en nuestro país sigue presentando riesgos significativos, en especial para niños, niñas y adolescentes. En este sentido se evidencia la necesidad de implementar procesos de capacitación, sensibilización y orientación dirigidos a la población en general. Si bien existe un avance significativo respecto al reconocimiento y empoderamiento de los derechos digitales, aún es imprescindible fomentar la sensibilización y cumplimiento de las obligaciones que tienen los usuarios en este entorno. En este orden destacamos lo que señala la Carta Iberoamericana de Protección de Datos, la cual define que los derechos digitales son una extensión de los derechos humanos aplicados al ámbito digital, subrayando la necesidad de sentar un equilibrio entre derechos y responsabilidades.

Al hacer referencia a los derechos humanos, ¿qué tipo de derechos se reconocen en el ámbito digital?

En el entorno digital existen derechos fundamentales que deben aplicarse a los usuarios. Entre los principales se encuentran el acceso a Internet, considerado actualmente un derecho humano esencial; la privacidad y la protección de los datos personales; la libertad de expresión; la educación digital; y la seguridad en línea. Estos derechos son especialmente relevantes cuando se trata de niños, niñas y adolescentes, quienes necesitan entornos digitales que promuevan su desarrollo seguro.

En todo caso, existen desafíos relacionados con la libertad de expresión, particularmente respecto a cómo los menores ejercen su derecho a expresarse a través de medios de comunicación y tecnologías. Por ello es crucial garantizar que estos derechos estén protegidos y tengan una mayor promoción, proporcionando espacios adecuados para que los niños participen y se expresen de manera segura a nivel digital.

Durante la aplicación de esta investigación, ¿cuáles son los principales hallazgos?

Como hallazgos se encuentran importantes novedades. Por ejemplo, en los entornos educativos y familiares se observa un fenómeno que genera preocupación, el cual está relacionado con la sobreexposición de niños, niñas y adolescentes (sharenting) al ámbito digital. Este problema incluye prácticas como la publicación abierta de imágenes de menores desde edades muy tempranas, lo que genera una intromisión en la privacidad sin un consentimiento, por características precisamente relacionadas con la edad. Esta acción deja una huella digital que en el tiempo puede llegar a tener serias repercusiones.

En Ecuador, aunque aún no se consideran estas prácticas como un problema inmediato, es posible que en el futuro desemboquen en cuestionamientos legales relacionados con la protección de datos personales y la privacidad de los menores de edad.

¿Qué tipo de riesgos podría desencadenar este fenómeno?

Estudios como el de ChildFund Ecuador reconoce que los menores de edad enfrentan, por lo menos, hasta 22 tipos de riesgos y violencias digitales por el uso que dan a Internet. Entre ellos destaca el ciberacoso, que incluso refleja cifras alarmantes visibles en el número de denuncias: entre 2014 y 2024 se registran 1.584 casos en total.

Una práctica más común entre los jóvenes también surge mediante el sexting, que consiste en enviar contenido con imágenes de carácter sexual a otras personas. Aunque este intercambio suele ser voluntario, el problema se da cuando la persona que recibe dicho contenido lo difunde sin el consentimiento de quien lo envió. Este acto vulnera la privacidad de quien hace el envío e infringe sus derechos fundamentales, especialmente cuando se trata de un grupo vulnerable. De esta manera, la difusión no autorizada de este tipo de contenido no solo expone a los menores a riesgos legales y emocionales, sino que además representa una grave intromisión en su derecho a la privacidad y a la protección de su imagen en el entorno digital.

¿Cómo se enfrenta esta problemática?

Para enfrentar esta problemática se sugieren y abordan modelos de intervención internacionales, como el modelo español, cuyo enfoque está en desarrollar proyectos que involucren a los padres de familia para fomentar prácticas responsables. Por ejemplo, se trabaja iniciativas como el “Challenge sobre exposición”, diseñado para sensibilizar y educar a la sociedad sobre el impacto de estas acciones. Es esencial comprender que la protección de la privacidad de niños, niñas y adolescentes es un derecho fundamental, y su vulneración puede facilitar prácticas dañinas como el ciberacoso que se ha mencionado.

¿Qué pasa en el plano legal?

En la actualidad ya existen sentencias relacionadas con estas prácticas, destacando casos ocurridos en contextos escolares. Un ejemplo relevante es la sentencia 456 de la Corte Constitucional, la cual aborda la difusión de contenido sexual en estos entornos a partir de la figura de la justicia restaurativa. Este enfoque busca sancionar al infractor y reparar el daño causado a la víctima, promoviendo la reconciliación y bienestar social. Este tipo de medidas subraya la importancia de proteger la privacidad y la dignidad de los involucrados, especialmente en casos que afectan a niños, niñas y adolescentes.

¿Qué decir de la Ley de Protección de Datos Personales?

Actualmente, uno de los desafíos principales es el analfabetismo digital. Sin duda es una realidad que la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales busca abordar a través del derecho a la educación digital. Esta garantía es fundamental para promover cambios significativos mediante la sensibilización de los grupos vulnerables, padres de familia y la sociedad en general.

La educación digital debe ser un eje transversal que permita comprender los riesgos y las responsabilidades en el entorno digital. Sin embargo, no se trata únicamente de que el Estado implemente leyes para regular la conducta de las personas, sino de fomentar una cultura de conocimiento, respeto y protección de los derechos digitales. Para lograrlo se requiere un enfoque de colaboración de todos los actores sociales para garantizar un entorno digital seguro y responsable.

Si bien se habla de la población de niños, niñas y adolescentes, ¿qué pasa con los padres de familia?

En el grupo de la población en estudio se reconoce que estos son nativos digitales. Nacen y crecen rodeados de tecnología, lo que les permite manejarla con facilidad. Sin embargo, esto plantea un desafío importante para los padres y adultos que ejercen el cuidado y la patria potestad respecto a la necesidad de empoderarse, sensibilizarse y capacitarse para guiar a las nuevas generaciones en el uso responsable de las herramientas digitales. Aunque se dice que, “la educación cambiará el mundo”, en realidad es la educación la que transforma a las personas y estas, a su vez, generan el cambio en su entorno. Por eso resulta fundamental desarrollar procesos de formación que, además de informar, orienten a las familias, instituciones y a la academia para abordar las dinámicas actuales del entorno digital. Esto incluye enseñar cómo manejar y controlar situaciones como el aislamiento tecnológico que se observa incluso en reuniones familiares, donde cada individuo está inmerso en su dispositivo móvil.

Maritza Elizabeth Ochoa

Maestra en Derecho con Mención Honorífica, por la Universidad Nacional Autónoma de México, Magíster en Desarrollo Comunitario por la Universidad Nacional de Loja, Abogada de la República del Ecuador por la Universidad Técnica Particular de Loja, Ingeniera Comercial por la Universidad Nacional de Loja, Mediadora Familiar en Procesos Sistémicos por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.


El agua no viene del grifo: una campaña para revalorizar las áreas de conservación de agua

En la actualidad, las alertas sobre la urgencia de proteger las fuentes de agua se han encendido. Diversos estudios señalan que, de no actuar con prontitud, la población mundial se enfrentaría a graves consecuencias irreversibles. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), ya en octubre de 2021, advirtió sobre la preocupante situación global del agua, haciendo un llamado a la conciencia ante lo que describió como una inminente crisis. Así lo indicó Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), una de las entidades impulsoras de la iniciativa.

“El agua no viene del grifo” es el lema que da nombre a la campaña de comunicación que sintetiza el espíritu de un proyecto interdisciplinario. Liderado por el Grupo de Investigación Comunicación, Poder y Ciudadanía de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), el proyecto cuenta con la dirección de la docente e investigadora Catalina Mier Sanmartín.

Mier comenta que el proyecto, denominado Puesta en Valor de las Áreas de Conservación Municipal y Uso Sostenible, nace de una necesidad urgente por concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de estas áreas y su relación directa con el recurso hídrico que consumimos a diario.

“El proyecto, en sí, tiene como objetivo difundir y transferir conocimiento sobre las áreas de conservación municipal y uso sostenible”, explicó Mier. Durante una entrevista concedida en el Cerro del Carmen, sitio donde operan entidades de conservación como FORAGUA y el Área de Conservación Municipal y Uso Sostenible (ACMUS), la investigadora recalcó: “Las áreas de conservación son fundamentales porque están relacionadas directamente con el recurso hídrico que nosotros luego vamos a recibir en nuestra casa”.

Esta propuesta se desarrolló de manera articulada por tres grupos de investigación del Departamento de Comunicación de la UTPL: Comunicación, Poder y Ciudadanía en Red; Comunicación y Cultura Audiovisual; y Comunicación Estratégica y Marketing, junto con el Observatorio de Comunicación UTPL. La iniciativa surgió a partir del interés de la Fundación Naturaleza y Cultura Internacional por establecer vínculos con la academia (UTPL), FORAGUA y la oficina de ACMUS, con quienes impulsaron acciones comunicacionales orientadas a visibilizar el trabajo realizado tanto en las zonas de conservación como en las comunidades involucradas.

El 56% de la población respondió que el agua venía de las plantas de tratamiento o del grifo, y no de la naturaleza”.

Catalina Mier, docente de la carrera de Comunicación de la UTPL

La urgencia de la conservación hídrica

Durante el recorrido realizado en la fase preliminar de la investigación, se identificó un problema tangible: el cuidado de las microcuencas y el impacto negativo que sufren si no se las protege adecuadamente. En el último año, la ciudad de Loja, territorio seleccionado para ejecutar el proyecto piloto, atravesó una alarmante crisis hídrica que puso en evidencia la fragilidad de su sistema de abastecimiento. Por un lado, las re- presas redujeron sus niveles al mínimo, llevando a muchas zonas al borde del racionamiento. Esta emergencia visibilizó la importancia crucial de los ecosistemas naturales que nutren las fuentes de agua de la ciudad.

“La ciudad enfrentaba problemas con el suministro de energía eléctrica e iba a empezar a experimentar escasez de agua”, recordó Mier. Fue en ese momento cuando el proyecto adquirió mayor urgencia y la campaña cobró aún más pertinencia. Cabe destacar, por ejemplo, la articulación entre la UTPL, Naturaleza y Cultura Internacional, el Municipio de Loja y la Fundación Ecolíderes en el Festival de Arte 2024. A través del Yakuñan (Camino del agua), esta colaboración permitió sensibilizar a la población sobre las ACMUS, su flora, fauna y las consecuencias del cambio climático.

Diagnóstico y estrategia de comunicación

La campaña inició con una etapa de diagnóstico cuyo principal insumo fue una encuesta previa. Este estudio reveló un dato inquietante: el 69% de la población del cantón Loja desconoce la importancia de las áreas de conservación. Aún más llamativo resultó que “el 56 % de la población respondió que el agua venía de las plantas de tratamiento o del grifo, y no de la naturaleza”, afirmó Mier.

Estos hallazgos ratifican la escasa conexión que gran parte de la ciudadanía mantiene con la naturaleza, así como el desconocimiento de su papel fundamental como fuente de vida y recursos esenciales. Es fundamental que esta percepción se posicione en el pensamiento colectivo.

Imagen tomada de la cuenta de Instagram: Agua es Loja

Con los resultados del diagnóstico como base, se puso en marcha el trabajo. En primer lugar, se procedió a la creación de una identidad gráfica poderosa, cuyo logo combina un grifo con elementos naturales propios de la flora y fauna local: la cascarilla, osos, ranas, aves e incluso el icónico parque eólico de Loja. Este diseño simboliza la conexión entre la naturaleza y el consumo humano, integrándose posteriormente en todas las acciones de la campaña para concienciar sobre el recurso hídrico y su uso responsable.

El contenido audiovisual desarrollado para la campaña se difundió ampliamente bajo el hashtag #AguaesLoja a través de plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube. “La campaña se llama ‘El agua no viene del grifo, viene de la naturaleza’ y así nos encuentran en redes sociales”, señaló Mier.

Se han creado diversos materiales de comunicación, como reels y videos, para concienciar sobre la situación hídrica en la provincia de Loja, los cuales fueron presentados en eventos relevantes.

Desafíos y soluciones en el campo

El trabajo de campo reveló una preocupante realidad, como la sequía nunca antes vista en la quebrada de Imbana, una fuente de agua crucial, lo que anticipa una crisis que amenaza la biodiversidad local, incluyendo especies como el oso de anteojos.

En Loja, las Áreas de Conservación y Manejo (ACMUS) resguardan 72 fuentes de agua. Además, se han establecido importantes reservas para proteger los recursos hídricos, como el Área de Protección Hídrica El Verdúm (8.096 ha) y la recientemente delimitada San Pedro de La Bendita – Zambi – Guayquichuma, que añade más de 11.562 hectáreas de superficie protegida en el cantón Catamayo.

Uno de los puntos emblemáticos relacionados con el proyecto es El Madrigal, una reserva próxima al Parque Nacional Podocarpus, a pocos kilómetros de la ciudad. Allí, durante años se ha trabajado en la reforestación, enfocándose en especies nativas.

Cabe señalar que, en un periodo previo, esta reforestación se realizaba con prácticas erró- neas, como la siembra de pinos, lo cual afecta gravemente los suelos. Según explica Catalina Mier: “El pino crea una capa en el suelo que impide que el agua permee. Un ejemplo de ello se observa en Loja, donde existen diferentes lugares con plantaciones de pino que generan terrenos desérticos debajo de ellos”.

Por esta razón, Mier enfatiza la necesidad de contar con planes que aseguren la protección

de especies locales clave, como la cascarilla, el sauce, el cedro y el propio podocarpus (conocido localmente como romerillo). Un ejemplo de éxito es la Reserva Privada Madrigal del Podocarpus. Actualmente, sus propietarios forman parte de los acuerdos de conservación promovidos por el Fondo para la Protección del Agua (FORAGUA), entidad que colabora con propietarios privados para proteger fuentes de agua y conservar bosques estratégicos. Gracias a esta colaboración, la Reserva ha logrado una restauración forestal significativa mediante la plantación de árboles nativos.

Involucramiento ciudadano y futuro

En consecuencia, el proyecto trasciende la mera información; busca activamente motivar el involucramiento ciudadano. Mier recuerda que una parte de la tarifa del agua potable que paga cada usuario ya incluye un rubro destinado específicamente al cuidado de las microcuencas. “Muchas veces pagamos el agua sin saber que realizamos ese tipo de contribuciones”, señala. “Por eso deberíamos ser veedores de que esos recursos se canalicen adecuadamente”, añade. Finalmente, el hashtag #AguaesLoja, más que una simple etiqueta, busca ser una invitación a la comunidad para sumarse activamente al cuidado de estas áreas de conservación. El proyecto subraya que el futuro de este recurso indispensable depende, en gran medida, del compromiso y la acción colectiva para proteger sus fuentes

Bioladrillos: una alternativa sostenible para la construcción

La ciencia no solo asombra con sus descubrimientos, sino que también ofrece soluciones innovadoras a problemas concretos. Un equipo de investigadores y estudiantes de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) ha logrado crear ladrillos que podrían mejorar la forma en que se construyen edificaciones.

En la región sur de Ecuador, específicamente en Zamora Chinchipe, la minería a gran escala produce gigantescas presas de relaves. Estos depósitos contienen roca molida con químicos y algunos metales pesados, según explica Diana Jumbo, docente e investigadora de la UTPL. Dichos residuos representan hasta el 95 % de todo el material extraído; por cada 100 toneladas de roca, 95 se convierten en desecho.

En la práctica, los residuos se acumulan en relaveras, que son presas que almacenan este material. Como toda construcción, ello supone riesgos. La actividad sísmica, frecuente en el país, constituye un riesgo considerable que podría generar daños, en muchos casos irre- parables, dada la gran diversidad biológica de la zona y la conexión de los ríos amazónicos, capaces de transportar residuos a lo largo de miles de kilómetros.

Paralelamente, el sector de la construcción tradicional agrava considerablemente la crisis climática global y representa un riesgo para la salud humana debido a la cuantiosa emisión de gases de efecto invernadero y otros contaminantes durante la cocción de ladrillos en hornos. Cada año, la producción global de ladrillos asciende a 1.5 billones, y su proceso de cocción a altas temperaturas libera contaminantes atmosféricos, entre ellos dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y material particulado. Estos compuestos son gases de efecto invernadero directos y contribuyen a la contaminación del aire y a problemas de salud.

Frente a este doble desafío, que combina la urgencia ambiental con la necesidad de construir, la ciencia y la ingeniería buscan soluciones prácticas. Para abordar un reto de esta magnitud, se necesita tecnología y una perspectiva científica innovadora que permita transformar los problemas en oportunidades.

La solución a escala microscópica

La investigadora Diana Jumbo se enfoca en el aprovechamiento de estos desechos para generar nuevos materiales. Motivada por el doble problema de los residuos mineros y la contaminación en la construcción, Jumbo y su equipo en la UTPL comenzaron a investigar una solución que opera a escala microscópica. Su objetivo final, como ella misma confiesa, es “crear una tecnología que sea verdaderamente aplicable y oportuna”.

El componente clave de esta tecnología es una bacteria llamada Sporosarcina pasteurii. El equipo de Jumbo aisló este microorganismo, que actúa como un diminuto obrero, a partir de los lodos de una planta de tratamiento de aguas residuales de Ecuador.

El proceso se conoce como Precipitación de Carbonato de Calcio Inducida por Microorganismos (MICP) y se basa en un mecanismo bioquímico. La bacteria produce una enzima (ureasa) que descompone la urea. Ello genera amoníaco, lo cual eleva el pH del entorno y crea un ambiente alcalino. En estas condiciones, el carbonato de calcio —el mismo material de las cáscaras de huevo y de los corales— se solidifica y cristaliza, rellenando los espacios entre las partículas del residuo minero y uniéndolas como un cemento natural.

Beneficios y potencial de la biocementación

Más allá de su función cementante, este proceso biológico ofrece un beneficio clave adicional: la inmovilización efectiva de los metales pesados. La superficie de la bacteria Sporosarcina pasteurii posee una carga eléctrica negativa. Esta característica funciona como un imán para los iones de metales pesados (como el plomo, cobre o cadmio) que tienen carga positiva y se encuentran en los relaves. Los metales se adhieren a la superficie de la bacteria y, a medida que el proceso MICP avanza, los cristales de carbonato de calcio se forman y crecen alrededor de la bacteria, encapsulando o atrapando físicamente los metales adheridos dentro de una matriz mineral sólida y estable. De este modo, se evita que estos contaminantes se filtren en el ambiente.

Además, esta capa protectora de carbonato de calcio también sella los microporos del material, haciéndolo mucho menos permeable. Estudios sobre esta técnica han mostrado resultados prometedores: los especímenes tratados con bacterias absorbieron casi 5 veces menos agua que los convencionales. Asimismo, en pruebas de permeabilidad a cloruros (un agente clave en la corrosión del acero de refuerzo utilizado en estructuras), el tratamiento bacteriano logró reducir la penetración de forma notable. La clasificación del material pasó de moderada a baja. En la práctica, esto significa que la técnica, al tiempo que une las partículas, crea un escudo protector que aumenta de forma notable la vida útil y la durabilidad de las estructuras.

Desafíos hacia la implementación

Con la viabilidad demostrada, el principal reto ahora es ampliar la escala de este proceso, señala la investigadora. La logística de trans- portar toneladas de relaves es compleja. Por ello, el equipo sugiere que una solución eficiente consiste instalar las plantas de producción junto a las zonas mineras.

Para llevar esta tecnología a gran escala, la ciencia ofrece soluciones basadas en el uso de nutrientes de bajo costo para las bacterias, como el licor de macerado de maíz, un residuo de la industria del almidón. Además de abaratar la producción, esto refuerza el modelo de economía circular. La bacteria, por su parte, tiene un crecimiento rápido, alcanzando su máxima actividad en solo 8 horas, y se desarrolla de forma óptima a una temperatura de 28 °C.

Si bien la base científica es conocida, el equipo de investigación ha desarrollado una receta específica que mantienen en secreto. Actualmente está registrada como secreto industrial, lo que permite proteger los detalles exactos de la dosificación y el proceso para mantener una ventaja competitiva, mientras se buscan los socios adecuados para llevar la tecnología al mercado.

Si la polarización afectiva escala, puede llegar a su forma más extrema: la deshumanización. Lo explica Aranzazu con preocupación: “El siguiente paso tras la polarización afectiva puede ser la deshumanización cuando dejamos de ver al otro como un igual”. Cuando deshumanizamos estamos más dispuestos a justificar agresiones, censura, exclusión e incluso violencia física. La política ya no es un desacuerdo, se vuelve una guerra moral.

La bacteria es especialmente eficaz en la restauración de daños menores pero críticos en el hormigón. Es “posible regenerar esas microfisuras o microfacturas para poder nuevamente rellenarlas”.

Diana Jumbo, docente de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UTPL

Mirando al futuro: más allá de los ladrillos

Este proyecto redefine el concepto de residuo y su potencial, el cual va más allá de crear nuevos ladrillos. La misma tecnología está en estudio para desarrollar hormigón autorreparable, donde las bacterias, en estado latente, se activarían con el ingreso de agua a través de fisuras para sellarlas, lo cual extendería la vida de las construcciones. Esta técnica podría, en un futuro, permitir que una casa se reparase a sí misma.

La biocementación es una solución tangible y rentable que, como señala Jumbo, tiene un potencial “realmente óptimo”. Ahora, el siguiente paso es fundamental. Es el momento “de dar a conocer este producto y atraer a empresas interesadas”, afirma la investigadora. El equipo de la UTPL busca activamente “aliados estratégicos que quieran participar en este proceso”, comenta Diana. Un cambio que, en este caso, comienza con el potencial de una pequeña bacteria para construir un futuro más sostenible.