Los primeros mil días de vida, desde la concepción hasta los dos años, configuran un periodo determinante donde factores nutricionales y ambientales modulan el desarrollo del ecosistema intestinal. Durante esta etapa crítica se establece dinámicamente  la microbiota  que regula la función inmunológica y la inflamación sistémica. Para comprender este fenómeno, las investigadoras Ana Lizette Rojas y Valentina Jaramillo, de la Universidad Técnica Particular de Loja, desarrollaron una revisión bibliográfica. Su estudio analizó la influencia de la configuración microbiana temprana y su asociación directa con el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión arterial a lo largo de la vida.

La investigación demuestra que la alteración temprana de los microorganismos intestinales, conocida como disbiosis, incrementa significativamente la vulnerabilidad cardiometabólica mediante procesos de inflamación de bajo grado y una extracción de energía alterada. El análisis resalta que condiciones maternas adversas, el nacimiento por cesárea y el uso prematuro de antibióticos generan un intestino con una diversidad bacteriana reducida, evidenciando una menor presencia de bacterias protectoras como Bifidobacterium y Lactobacillus.

En contraste, los hallazgos revelan que la lactancia materna exclusiva promueve trayectorias microbianas protectoras. Estas fomentan ecosistemas ricos y especializados  gracias a la  compleja composición bioactiva  de la  leche humana, lo que fortalece la barrera intestinal y la educación inmunológica frente al riesgo de la diabetes tipo 2, la obesidad infantil y el desarrollo de hipertensión arterial. 

Asimismo, una alimentación complementaria de adecuada calidad contribuye a la modulación de la microbiota intestinal y favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolitos clave en la regulación inmunometabólica.

El trabajo concluye que la prevención de enfermedades crónicas debe enfocarse en los primeros 1000 días de vida. Optimizar la salud de la madre, fomentar el parto natural y promover ecosistemas intestinales saludables mediante la lactancia materna y la nutrición complementaria  representa el camino para asegurar el bienestar integral infantil.

Referencia:

Rojas-Rodríguez, A. L., y Jaramillo-Romero, V. (2026). The role of the gut microbiota during the first 2 years of life in the early programming of obesity, type 2 diabetes, and hypertension. Frontiers in Nutrition, 13, 1772889. https://doi.org/10.3389/fnut.2026.1772889