Más emisiones, más calor, más peligro

En septiembre de 2024, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó el reporte United in Science que recoge la última evidencia científica sobre el clima. La conclusión es contundente: estamos lejos de cumplir con los objetivos climáticos globales, poniendo en riesgo un futuro sostenible para todos, llevando al planeta a condiciones climáticas jamás experimentadas ni por nosotros ni por nuestros ancestros.

Según el organismo, las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) aumentaron un 1,2 % entre 2021 y 2022, alcanzando los 57,4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e). Las concentraciones globales de CO2, metano (CH2) y óxido nitroso (N2O) también registraron nuevos máximos.

El año 2024 ha sido oficialmente declarado como el más caluroso registrado en la historia, según múltiples análisis realizados por instituciones científicas como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NASA. La temperatura media global de la superficie en 2024 se situó aproximadamente 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales. Este hito marca también la primera vez que se supera el umbral de 1,5 °C respecto a las temperaturas preindustriales, evidenciando el drástico cambio climático que experimenta el planeta, impulsado por la continua quema de combustibles fósiles.

Según Víctor Hugo González, Ph.D., experto en Geoinformática, “la concentración de gases de origen humano ha elevado la temperatura global en más de un grado, intensificando eventos climáticos extremos como el fenómeno de El Niño que se nutre de las aguas cálidas del Pacífico, cerca de la línea ecuatorial, alterando los patrones de precipitación.”


González explicó que este fenómeno provoca lluvias intensas en algunas regiones y sequías en otras. Como ejemplo, mencionó que Sudamérica está experimentando una notable escasez de lluvias, mientras que en África y Asia, las tormentas causan inundaciones, daños a infraestructuras y pérdida de vidas, impulsadas por la incidencia del fenómeno de El Niño.

“Si bien existen cambios estacionales, es evidente que estos efectos se han intensificado últimamente. En las épocas de lluvia, ahora vemos precipitaciones mucho más abundantes, mientras que en los periodos secos, la ausencia de agua es cada vez más marcada. Aunque estos ciclos de subidas y bajadas siempre han existido, como en la intensa sequía de 2016, lo preocupante es que las sequías actuales son más pronunciadas y frecuentes.”

El experto señaló que hace unas décadas, un fenómeno extremo podía ocurrir cada 20 años, pero actualmente pueden suceder dos eventos similares en solo una década.

El aumento de temperatura en uno o dos grados en tan solo 50 o 100 años, supone un desafío enorme para las especies, cuya adaptación ha llevado miles de años. Este cambio rápido también afecta ecosistemas como el amazónico, que al depender de condiciones de humedad estables, se vuelve más vulnerable y susceptible a la degradación ante estas anomalías climáticas, afirma el investigador.
Según se destaca en el informe The 2024 state of the climate report publicado en la revista Bioscience, los desastres climáticos extremos, como olas de calor y lluvias intensas, están agravando el sufrimiento humano, con un impacto que supera los patrones climáticos históricos, vinculándose a efectos adversos como muertes directas, mayores costos de salud, problemas de salud mental y enfermedades cardiorrespiratorias.

El calentamiento global es solo una parte de una profunda policrisis que abarca la degradación ambiental, el aumento de la desigualdad y la pérdida de biodiversidad. El cambio climático refleja un problema sistémico: el exceso ecológico, donde el consumo humano supera la capacidad regenerativa de la Tierra, una situación insostenible a largo plazo.

Según Víctor González, “primero, debemos identificar los riesgos a los que estamos expuestos y luego elaborar un plan de acción, lo cual requiere inversión. Por ejemplo, durante la reciente emergencia por incendios forestales, solo había un helicóptero disponible para combatirlos. Esto resalta la necesidad de invertir en sistemas predictivos y una mejor preparación para enfrentar futuras crisis.”

La inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (AA) están transformando la previsión meteorológica, ofreciendo herramientas que facilitan la adaptación al cambio climático, la reducción de riesgos de desastres y el desarrollo sostenible. Gracias a sus rápidos avances, la IA y el AA permiten una modelización meteorológica más rápida, económica y accesible, incluso para países de bajos ingresos con recursos computacionales limitados.

La ecología del fuego: desafíos y oportunidades en Ecuador

La palabra fuego o incendios forestales se asocia con desastres naturales, destrucción y con víctimas humanas o de especies. Sin embargo, esta percepción, desde el punto de vista de la ciencia, es menos negativa “si se tiene en cuenta que los incendios forman parte de la naturaleza y han moldeado la diversidad de nuestros ecosistemas durante millones de años” (CSIC, 2024). Esto no mitiga la peligrosidad que resulta de la intencionalidad o desconocimiento en el momento de utilizar el fuego para un fin concreto.

Para conocer sobre la “ciencia del fuego”, conocida como Ecología del Fuego (que estudia cómo el fuego interactúa con el ambiente y cómo influye en la biodiversidad), conversamos con Vinicio Carrión, experto investigador en análisis y gestión de ecosistemas y miembro del Grupo de Investigación Biodiversidad de Ecosistemas Tropicales -Bietrop- de la Universidad Técnica Particular de Loja, quien nos explica cómo el fuego, lejos de ser solo una amenaza, puede ser también un aliado para el equilibrio de los ecosistemas. Carrión comparte su perspectiva sobre la gestión del fuego en áreas ecológicas como el páramo y los matorrales, el impacto del cambio climático en la frecuencia e intensidad de los incendios, y la importancia de una legislación adaptada y efectiva.

El experto indica que, actualmente, Ecuador cuenta con normativas que sancionan los incendios, pero considera que las leyes existentes no son efectivas puesto que son réplicas de otros países con condiciones ambientales diferentes y diversas a la particularidades ecológicas de nuestro territorio. “Queremos generar normativas basadas sobre datos científicos de cada ecosistema”, expresa. La intención es que la legislación no solo sea punitiva, sino que también fomente el uso responsable y controlado del fuego para beneficiar el entorno.

Carrión explica que la “ecología del fuego” es en sí una ciencia que analiza cómo se comporta el fuego, cuál es su impacto en los ecosistemas y cómo las variaciones climáticas, como la velocidad y dirección del viento, la humedad relativa y la temperatura, influyen en los incendios forestales. En Ecuador, con sus diversas regiones biogeográficas, las características del fuego varían considerablemente: en la Costa, con temperaturas altas y vegetación más seca, los incendios son más comunes y se dan con mayor frecuencia que en la Amazonía, donde la humedad dificulta su propagación.

Un concepto clave en la ecología del fuego es la severidad del incendio, que se clasifica en tres niveles: alta, moderada y baja. Cada tipo tiene efectos distintos en el ecosistema. Un incendio de alta severidad puede destruir completamente la vegetación, aumentando la temperatura a niveles extremos, incluso hasta 800 grados centígrados, lo cual Carrión describe como “el verdadero infierno”. Sin embargo, en incendios de moderada y baja severidad, de acuerdo con las evidencias científicas obtenidas, los suelos se recuperan y aportan a su mejora.

Las investigaciones efectuadas hasta la actualidad y que han sido publicadas en revistas de alto impacto, indica Carrión, revelan que los incendios controlados a través de quemas experimentales son una herramienta para la regeneración de ecosistemas en los Andes ecuatorianos. En particular, en los estudios se exploró cómo los incendios de alta y baja severidad afectan a los suelos y a la biodiversidad en los páramos y matorrales del sur de Ecuador. Mediante imágenes satelitales y análisis en parcelas experimentales, se observó pérdidas iniciales de nutrientes y diversidad en especies clave como líquenes y briofitas. Sin embargo, se evidencia una recuperación entre cuatro y seis años, sugiriendo que las quemas controladas pueden fomentar la regeneración natural de estos ecosistemas frágiles.

Esto se demuestra en el estudio publicado en la revista Fire, el cual examinó los efectos de los incendios de diversa severidad sobre las propiedades fisicoquímicas de los suelos en el ecosistema de matorral montano húmedo (HMs) en el sur de Ecuador. Mediante imágenes satelitales y análisis de suelo, se supervisó cómo los incendios afectan la densidad aparente del suelo, el pH y la materia orgánica. Los incendios de alta severidad provocaron compactación del suelo y pérdidas de nutrientes. Y, a medida que transcurre el tiempo tras un incendio, se registran mejoras en las propiedades químicas del suelo, mostrando una capacidad de recuperación en un plazo de cuatro a seis años. Los hallazgos apoyan prácticas de restauración temprana y regulaciones para la gestión de incendios en este ecosistema vulnerable.

Asimismo, en el estudio realizado por el grupo de expertos se investigó el impacto de incendios prescritos en la diversidad de briofitas y líquenes en un páramo de Ecuador. Carrión señala que se implementaron quemas controladas en parcelas experimentales para evaluar cómo afecta el fuego a las comunidades de plantas no vasculares. Los resultados mostraron que el fuego de baja intensidad reduce inicialmente la riqueza y diversidad de especies, aunque estas se recuperan con el tiempo. Se registraron 27 especies, predominantemente de las familias Cladoniaceae y Dicranaceae, conocidas por su papel pionero en suelos afectados por incendios. La recuperación a largo plazo sugiere que el fuego, bajo ciertas condiciones, puede contribuir a la regeneración del ecosistema del páramo.

Cambio climático y su impacto en la recurrencia de incendios

El cambio climático ha generado condiciones propicias para un aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios. “La comunidad científica ha anunciado que en los próximos 10 años el número de incendios aumentará en todo el planeta”, afirma Carrión. Este incremento se debe tanto a factores climáticos como a la intervención humana, ya sea accidental o con intenciones políticas.
Carrión señala que en el caso de Ecuador, por ejemplo, en la provincia de Loja, específicamente en el cantón Quilanga, y en Quito, últimamente se han registrado incendios de alta severidad con pérdidas ambientales importantes y afectaciones humanas, las investigaciones realizadas por el órgano competente deberán revelar si fueron intencionales o no. Así también existen otros motivos para el uso del fuego, como es el caso de Brasil, donde en ocasiones se utiliza para expulsar a comunidades indígenas de sus tierras, en un proceso incentivado por políticas agrarias permisivas.

Quemas controladas: una herramienta para la gestión ecológica

En su experiencia, Carrión ha sido testigo de cómo la quema controlada o “quema prescrita” se utiliza para reducir la carga de combustible vegetal en ecosistemas específicos, como los parques nacionales en Costa Rica. Esta práctica evita que se acumulen materiales inflamables, previniendo la posibilidad de que se produzcan incendios catastróficos o mega incendios. En Ecuador, la quema controlada comienza a ser aceptada, especialmente en cantones de Manabí, donde ya existe una normativa para realizarlas con asesoría técnica.

Por otro lado están las prácticas ancestrales indígenas para el uso del fuego, las cuales son esenciales en la conservación de los ecosistemas. Carrión destaca la importancia de aprender del uso ancestral del fuego, como es el caso de la comunidad Kichwa Saraguro de San Lucas, parroquia del cantón Loja, donde los habitantes poseen técnicas de quema que minimizan los riesgos de incendios descontrolados. “Más bien deberíamos aprender de ellos”, señala, y explica que las comunidades indígenas han manejado el fuego con un respeto y conocimiento profundo del ecosistema, transmitido de generación en generación. Dichas investigaciones han sido publicadas en las mejores revistas científicas en ese campo.

Finalmente, Vinicio Carrión destaca la importancia de educar a la ciudadanía y a las autoridades sobre la ecología del fuego y su aplicación en la conservación de los ecosistemas. Con estudios que respaldan el uso del fuego controlado, espera que Ecuador pueda implementar políticas adaptadas a sus diversas realidades ecológicas. En un país con una riqueza ambiental inmensa y desafíos crecientes por el cambio climático, el manejo adecuado del fuego podría ser clave para preservar el equilibrio ambiental.

Cinco frutas amazónicas subutilizadas con alto potencial bioactivo

La Amazonía ecuatoriana alberga una gran diversidad de especies vegetales, muchas de las cuales han sido parte de la alimentación y medicina tradicional de las comunidades locales durante siglos. Sin embargo, varias de estas frutas permanecen subutilizadas y poco estudiadas en cuanto a su potencial bioactivo. En la actualidad, el interés por los alimentos funcionales (aquellos que ofrecen beneficios para la salud más allá de su valor nutricional básico) ha incrementado notablemente, sobre todo en relación con la prevención y manejo de enfermedades como el síndrome metabólico. Este síndrome, que se evidencia en la obesidad, la Diabetes tipo 2, la Hipertensión y el aumento del riesgo cardiovascular, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública a escala mundial.

En este contexto, la presente revisión se centra en cinco frutas subutilizadas de Ecuador: Borojó (Alibertia patinoi), Chonta (Bactris gasipaes), Arazá (Eugenia stipitata), Uva amazónica (Pourouma cecropiifolia) y Cocona (Solanum sessiliflorum), que tienen un gran potencial bioactivo y podrían jugar un papel importante en la lucha contra el síndrome metabólico. Estas frutas, además de ser parte integral de la cultura alimentaria de la región, contienen una gran cantidad de compuestos fitoquímicos con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, hipoglucemiantes y cardioprotectoras.

Cocona (Solanum sessiliflorum)

• Características: fruta de la Amazonía conocida por su uso tradicional en medicina para tratar la Diabetes y cicatrizar heridas.

• Propiedades: rica en carotenoides y ácido clorogénico, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. También contiene compuestos hipoglucemiantes y citoprotectores.

• Potencial: se le atribuyen efectos antimicrobianos y potencial para el control del síndrome metabólico. Exhibe actividad biológica prometedora en estudios in vitro.

Borojó (Alibertia patinoi)

• Características: fruta nativa de la costa del Pacífico y la Amazonía de Ecuador, Perú y Colombia. Se considera afrodisíaca y energizante.

• Propiedades: rica en compuestos fenólicos como flavonoides y ácidos hidroxicinámicos que tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. También se le atribuyen efectos antimicrobianos, cicatrizantes y anticancerígenos .

• Potencial: es usada tradicionalmente para el tratamiento de hipertensión y cicatrización de heridas. Es la fruta con más patentes debido a sus propiedades cosméticas y medicinales.

Arazá (Eugenia stipitata)

• Características: fruta amazónica apreciada por su sabor ácido y aroma. Popular en la industria alimentaria en la región amazónica.

• Propiedades: contiene polifenoles y carotenoides con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. Rica en vitamina C, magnesio y cobre.

• Potencial: prometedor perfil fitoquímico contra la Diabetes, y se utiliza tradicionalmente para problemas intestinales y de vejiga. Tiene aplicaciones en tratamientos de Cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

Chonta (Bactris gasipaes)

• Características: palmera frutal de América tropical, domesticada hace cuatro mil años. Sus frutos y semillas se consumen tradicionalmente.

• Propiedades: rica en carotenoides como betacaroteno, licopeno y zeaxantina, con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Contiene grasas saludables como el ácido oleico.

• Potencial: se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y hepáticas, además de potencial para el control de la Diabetes y la reducción del colesterol.

Uva amazónica (Pourouma cecropiifolia)

• Características: fruta silvestre de la Amazonía, conocida como uva caimarona. Poco cultivada comercialmente.

• Propiedades: rica en flavonoides y antocianinas con propiedades antioxidantes. Comparada con el acai por su actividad antioxidante.

• Potencial: prometida para la prevención del síndrome metabólico y otras enfermedades crónicas. Sin embargo, es la fruta menos estudiada de las cinco.


Referencia:
Duarte-Casar, R., González-Jaramillo, N., Bailon-Moscoso, N., Rojas-Le-Fort, M., & Romero-Benavides, J. C. (2024). Five underutilized Ecuadorian fruits and their bioactive potential as functional foods and in metabolic syndrome: A review. Molecules, 29(12), 2904. https://doi.org/10.3390/molecules29122904

La investigación científica va ganando terreno en Ecuador

Perfiles como el de Ángel Benítez, docente investigador de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), encontraron en su formación universitaria y en el ejercicio de la investigación científica una oportunidad para transferir el conocimiento a las nuevas generaciones y descubrir las fortalezas del medio ambiente y la biodiversidad. El profesional no solo explora y documenta las fortalezas del medio ambiente y la biodiversidad de la región, sino que también promueve la búsqueda constante de nuevas temáticas para abordar. Gracias a su trayectoria, en septiembre pasado el docente recibió el reconocimiento al mérito científico Clodoveo Carrión Mora en Loja.

¿Cómo surge su interés por las plantas y su decisión de formarse en el campo de la gestión ambiental? 

Conocer cómo la biodiversidad ayuda a fortalecer los servicios ambientales y la importancia real de las especies y los ecosistemas motivó mi interés por la gestión ambiental. Este es el entorno en el que nos desenvolvemos y cada una de las especies y elementos que integran el medio ambiente tiene un rol fundamental. Precisamente ahí surge la necesidad de investigar y comprobar científicamente cómo funciona la interacción de la flora y factores relacionados con la calidad del agua y del aire, entre otros procesos. 

¿Cómo describiría su trayectoria profesional?

Debo reconocer que mi primer escenario de formación estuvo ligado a la Ingeniería en Sistemas, que tiempo después fue reemplazado por la gestión ambiental en cuanto tuve la oportunidad, a través de la denominada gestión productiva, de vincularme al herbario de la UTPL en donde pude realizar prácticas, muestreos de vegetación y conocer con mayor cercanía a la naturaleza. 

Con el paso del tiempo enriquecí mi conocimiento sobre la biodiversidad que tenemos en el sur de Ecuador, lo que se vincula con mis trabajos de tesis a nivel de grado, maestría y doctorado. Por ejemplo, mi tesis de pregrado se orientó al estudio de la distribución espacial de la palma de ramos en un bosque montano de Saraguro, lo cual implicó la investigación de la conservación de la diversidad biológica. 

Parte de mi carrera también está ligada a la docencia en la UTPL, lo que se conecta con la investigación que realizo. En la universidad también soy director del Grupo de Investigación Biodiversidad de ecosistemas tropicales (BIETROP) y he logrado vincularme a proyectos con participantes nacionales e internacionales. Este camino no ha sido fácil y, sobre todo, la investigación en el campo de la biodiversidad de plantas es compleja en cuanto a “vender” las iniciativas y alcanzar financiamiento. Sin embargo, también he tratado de llevar mi propuesta a aquellas temáticas que no han sido abordadas, y para eso reviso periódicamente en lo que están trabajando otros colegas y busco alternativas para obtener otros resultados, como es el caso de mis estudios en ecología, conservación y monitoreo de cambios ambientales usando briofitos y líquenes. 

Desde su experiencia, ¿cómo describiría el estado actual de la investigación en Ecuador?

Debo reconocer que en Ecuador la investigación y quienes se vinculan a esta, incluidos quienes somos parte de la UTPL, estamos avanzando, fortaleciendo y generando información científica. La investigación en el país está ganando impulso, aunque todavía enfrentamos algunas brechas especialmente en la cantidad de publicaciones y en el impacto concreto que estas tienen en la solución de problemas locales, sin embargo, es un proceso a largo plazo. 

A veces se cuestiona el valor de un artículo científico, pero en realidad es muy útil, sobre todo cuando generamos artículos con indicadores específicos, como los obtenidos en investigaciones realizadas en Loja sobre la contaminación del aire y del agua, obtenemos datos precisos sobre la calidad ambiental y su relación con factores como el tráfico vehicular y las aguas residuales. Estos datos, a su vez, permiten tomar decisiones fundamentadas y formular políticas u ordenanzas que mejoren la calidad del aire y del agua en la región.

¿Cuál considera usted que ha sido su mayor aporte a la comunidad científica y a la comunidad en general?

Considero que con el tiempo he ido ganando espacio en el ámbito científico y he podido generar una línea de investigación que ha brindado la oportunidad a estudiantes, docentes y sociedad en general a conocer un grupo de organismos poco estudiado como los briófitos y líquenes.  Además, he podido generar investigaciones que se han conectado con las diferentes clases que imparto y se han traducido en publicaciones científicas lideradas por estudiantes. Finalmente, destaco la importancia de buscar oportunidades en la investigación, indagando en campos en los que no se ha trabajado mucho, a partir de la búsqueda de información y la identificación de vacíos de conocimiento que permite abonar en campos no explorados.

¿Y en cuanto al relacionamiento con investigadores internacionales?

En Ecuador hemos avanzado significativamente en la forma en que participamos en la investigación científica. Anteriormente, la mayor parte de investigadores participaba como técnicos de campo y se limitaba a recolectar datos para que, luego, investigadores de otros países los analizaran y produjeran las publicaciones. Por ende, gran parte de nosotros participábamos únicamente como coautores. Sin embargo, gracias a la preparación y el fortalecimiento de las capacidades locales y apoyo de la universidad, hemos cambiado esta dinámica. En la actualidad, muchos investigadores ecuatorianos lideran proyectos de gran impacto, inclusive con presupuestos que superan los USD 500 mil, y gestionan fondos de financiamiento externo. Desde nuestra facultad trabajamos con un enfoque colaborativo que nos permite participar de manera integral en el diseño, desarrollo y análisis de investigaciones. No solo recogemos los datos, sino que también discutimos los resultados y formamos parte activa en la toma de decisiones y en la publicación final. Este avance ha sido posible gracias a nuestra experiencia acumulada y al esfuerzo de los equipos de investigación que buscan un impacto real y duradero en la ciencia local y global.

¿Cuál sería su mensaje para aquellos estudiantes que sienten interés por la investigación? 

El esfuerzo y la perseverancia son claves, y en cualquier área del conocimiento se puede generar proyectos y publicaciones científicas. En la UTPL hemos logrado destacarnos como una institución que aporta en la formación profesional y brinda las herramientas para que los estudiantes, desde sus inicios, se involucren en los proyectos que desarrollamos formen parte de publicaciones, las cuales son elemento clave para el inicio de la investigación aplicada. 

Además, es importante destacar que hoy existen muchas oportunidades para realizar investigación, por ejemplo, algunas herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, hay aspectos que ninguna tecnología puede reemplazar, como el estilo único de redacción y el enfoque personal que cada investigador imprime en su publicación. La escritura científica es un arte que requiere dedicación y habilidad: se necesita una preparación constante para que se lleve a cabo de manera efectiva. A las futuras generaciones que aspiran a integrarse en un centro de investigación o en una universidad les sugiero comenzar a desarrollar estas competencias desde sus primeros años de estudio. Una habilidad fundamental que me hubiera gustado dominar mejor desde el principio es el Inglés, ya que es crucial para el acceso a la literatura científica global y para compartir los resultados de la investigación de manera efectiva.


Ángel Benítez Chávez

Doctor en Conservación de Recursos Naturales y Máster en Técnicas de Caracterización y Conservación de la Diversidad Biológica en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (España). Ingeniero en Ciencias Ambientales por la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador). Docente e investigador de la UTPL por más de 10 años. Director de la carrera de Gestión Ambiental, director del Herbario HUTPL y director del Grupo de Investigación BIETROP. 

Desafíos de la Inteligencia Artificial en la Educación en un Mundo Tecnologizado

La Inteligencia Artificial (IA) ha emergido como una herramienta poderosa en el ámbito educativo, prometiendo revolucionar la forma en que se enseña y se aprende. En la investigación realizada por Gianella Carrión Salinas y Lucy Andrade Vargas, docentes de la Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Humanidades, examina tanto las oportunidades como los retos que presenta la implementación de la IA en el sistema educativo. También destaca los retos que esta tecnología presenta, especialmente en la formación de habilidades críticas en los estudiantes.

La IA tiene el potencial de personalizar la experiencia de aprendizaje, adaptándose a las necesidades individuales de los estudiantes y facilitando el acceso a recursos educativos de calidad. Sin embargo, su integración en el aula no está exenta de desafíos. Uno de los principales obstáculos es la necesidad de formar a los docentes en el uso efectivo de estas tecnologías. La falta de capacitación puede llevar a una implementación ineficaz, donde las herramientas de IA no se utilicen de manera realmente beneficiosa para el proceso educativo.

Además, el artículo destaca la importancia de desarrollar habilidades críticas en los estudiantes. En un mundo donde la información es abundante y, a menudo contradictoria, es esencial que los educadores enseñen a los alumnos a discernir y evaluar la información que consumen. La IA puede ser un recurso valioso en este sentido, pero su uso debe ir acompañado de estrategias pedagógicas que fomenten el pensamiento crítico y la reflexión.

Otro aspecto relevante que se aborda es la interacción humana en el proceso educativo. A pesar de los avances tecnológicos, la educación no puede depender únicamente de la IA. La relación entre docentes y estudiantes es fundamental para el desarrollo de habilidades sociales y emocionales. La empatía, la comunicación y la colaboración son competencias que no pueden ser reemplazadas por máquinas, y su cultivo es esencial para formar ciudadanos íntegros y responsables.

La implementación de la IA en la educación debe ser un proceso reflexivo y crítico. Es vital que las instituciones educativas no solo adopten estas tecnologías, sino que también evalúen su impacto en el aprendizaje y la enseñanza. La formación continua de los educadores y la creación de un entorno educativo inclusivo y accesible son pasos cruciales para garantizar que la IA se convierta en un aliado en la búsqueda de una educación de calidad para todos. En este contexto, la IA no solo debe ser vista como una herramienta, sino como un componente integral que puede enriquecer el proceso educativo y preparar a los estudiantes para los desafíos del futuro.


Referencia:

Carrión-Salinas, G., & Andrade-Vargas, L. (2024). Los desafíos de la Inteligencia Artificial en la Educación en un Mundo Tecnologizado. European Public & Social Innovation Review, 9, 1-15. https://doi.org/10.31637/epsir-2024-905 

100 fotografías de Loja

Los estudiantes de la Carrera de Comunicación de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) han desarrollado hasta la fecha dos volúmenes de un proyecto fotográfico denominado “100 fotos de Loja”, que nace después de la pandemia por Covid-19 y nos invita a explorar los rincones más icónicos y desconocidos de la ciudad. Acompañados por el docente Patricio Barrazueta, estos jóvenes fotógrafos han capturado la esencia de Loja, desde su rica tradición artesanal hasta sus paisajes serenos, pasando por su vibrante gastronomía y el dinamismo de su gente. Este proyecto muestra la belleza de esta tierra al tiempo que destaca aquellos detalles que, a menudo, pasan desapercibidos, celebrando la cultura lojana en cada imagen.

Elaboración de panela

El segundo volumen de “100 fotos de Loja”, se ha categorizado en varias secciones, entre ellas, gastronomía, arte, paisajes y personas. Con la finalidad de destacar a esta bella ciudad del sur de Ecuador, considerada un tesoro de riqueza cultural y natural donde la gastronomía, el arte y la tradición se entrelazan con paisajes de ensueño y gente cálida. Su cocina, con platos llenos de sabor y autenticidad, refleja la herencia culinaria de la región. El arte y la cultura florecen en cada rincón, desde las vibrantes expresiones musicales hasta las obras de artesanos locales que narran historias de generaciones. Los paisajes, con su impresionante mezcla de montañas, ríos y verdes valles, ofrecen un escenario perfecto para quienes buscan conectar con la naturaleza. Todo esto es complementado por la hospitalidad y el espíritu de los lojanos, quienes con orgullo muestran al mundo la esencia de su tierra.

Interior del Teatro Bolívar

En palabras de Carlos Ortiz, director de la carrera de Comunicación, “los lojanos llevan en su sangre el orgullo de haber nacido en esta tierra. Cito una frase de la canción compuesta por Pueblo Nuevo: ‘si usted nunca ha ido a Loja, no conoce mi país’. Pareciera que de aquí se desprende el amor y el interés por dar a conocer y plasmar en fotografías todo lo que ofrece esta ciudad”. La experiencia de los estudiantes es enriquecedora y emocionante, ya que tienen la posibilidad de realizar trabajo de campo y esto llama su atención: realizar sus prácticas y aprender-haciendo con la guía de sus docentes.

Fachada de la iglesia de Santo Domingo
Joven vendedor ofrece manzanas caramelizadas
Proceso de despulpado del café

Estudio GEM EC 2023-2024 busca impulsar el emprendimiento

El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es una iniciativa internacional cuyo objetivo es investigar y presentar información sobre el comportamiento del emprendimiento en diferentes países. Es uno de los estudios más grandes para medir el nivel de emprendimiento a escala mundial, y a la fecha ha analizado a alrededor de 100 países.

Para la edición 2023-2024, en la que se habla de Ecuador, suman esfuerzos la Escuela de Negocios de la Universidad Técnica Particular de Loja (EDES – UTPL) y la Escuela de Negocios de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).

Respecto a la UTPL, se incluye la participación directa de un importante grupo de profesionales que respaldan y validan la investigación, entre ellos María Paula Espinoza, directora de EDES UTPL, quien destaca el aporte del informe para conocer la realidad del emprendimiento, además de ser un instrumento de relevancia para la toma de decisiones y actuación de los diferentes niveles de gobierno y sus representantes.

P. ¿Por qué es importante el informe GEM para entender la realidad emprendedora?

Este estudio nos permite medir y comparar actitudes, actividades y aspiraciones de los emprendedores tempranos, así como conocer el panorama general del emprendimiento y las oportunidades desde el perfil del emprendedor para la formulación de política pública mediante una amplia gama de datos e información para el desarrollo de proyectos en pro de un ecosistema empresarial próspero en el país, facilitando a diversos sectores (empresarios, académicos, gestión pública) insumos valiosos para el desarrollo de proyectos o programas orientados al fomento del emprendimiento y la innovación.

Permite también poner atención a los factores de mayor incidencia en la actividad emprendedora, con enfoque en la generación de programas de educación más pertinentes para las necesidades actuales, y de políticas públicas que estén cada vez más dirigidas a favorecer el desarrollo del emprendimiento.

P. ¿Cuál es la participación de la academia en este estudio?

La academia no se podía quedar fuera de esta iniciativa, por lo que tenemos que ser parte de los actores activos que promuevan el conocimiento desde la investigación. Se realiza en colaboración con otras instituciones de educación superior para generar un aporte al desarrollo de políticas públicas que regulan, permiten normar e impulsan diferentes iniciativas en el país. Nuestro rol se orienta participar en las etapas que el proyecto tiene ya definidas para levantar la información, con la respectiva validación y generación de indicadores, y con la elaboración del informe nacional. Esto abre las puertas a potenciar e identificar nuevos proyectos, y en el ámbito del emprendimiento los beneficios que se puedan presentar para este sector a nivel de innovación y sostenibilidad.

P. ¿Qué tipo de información se puede encontrar en el estudio?

Este es un reporte que nos brinda datos actualizados en relación con el emprendimiento y el desarrollo de negocios, los cuales surgen a partir de una metodología global que consiste en la aplicación de una primera encuesta a la población adulta, es decir, personas mayores de edad.  Se precisa de un grupo de al menos dos mil encuestados por país bajo parámetros como: características de los negocios, motivaciones para emprender e integración tecnológica en los emprendimientos, entre otros. También se contempla una encuesta nacional a expertos que recoge criterio/información de al menos 36 profesionales en el ámbito del emprendimiento, quienes evalúan ciertas condiciones relacionadas con el apoyo financiero, políticas gubernamentales, educación, transferencia de I+D, apertura de mercado, infraestructura, etc.

P. ¿Qué tipo de parámetros se han identificado en el estudio para Ecuador?

Además de los parámetros ya estandarizados cada año, en esta oportunidad es importante destacar que se toma en cuenta por primera vez lo relacionado con la Responsabilidad Social (RS) directamente enfocada en el impacto social y ambiental, así como algunos criterios en relación con el apoyo a las mujeres en la actividad emprendedora. Para el siguiente año se proyecta abordar fuertemente lo relacionado con la Inteligencia Artificial (IA) y transformación digital.

P. En datos más específicos, ¿qué podemos encontrar?

El informe tiene algunas características importantes, reconociendo a Ecuador como el país con una tasa de emprendimiento temprano de 32.7 puntos, evidenciándose una reducción a los datos de 2019, cuyo argumento reconoce que esto es producto del Covid-19, entre otros aspectos. Sin embargo, aún con este descenso, esta es la tasa de emprendimiento más alta de los países de Latinoamérica, lo que refleja que en Ecuador es favorable la actitud y el entorno emprendedor.

También se muestra otros datos como el porcentaje de mujeres vinculadas al emprendimiento, siendo la más alta en la región, lo que significa que muchas deciden emprender y a partir de ello obtener sus ingresos económicos. Frente a ello también se determina la importancia de generar y consolidar más mecanismos o estrategias para que los emprendimientos femeninos sean sostenibles.

P. ¿Todos los datos encontrados son positivos?

No. Este estudio evidencia también falencias y dificultades del sector del emprendimiento. Tal es el caso de las estadísticas asociadas con el cierre de emprendimientos, además del insuficiente apoyo financiero, la falta de productos y servicios acordes con las necesidades de los emprendedores. Estos aspectos influyen directamente en el éxito del emprendimiento ya que para su desarrollo es necesario un escenario adecuado que otorgue y garantice estabilidad de los factores económicos, políticos, sociales y legales.

P. ¿Cómo surge el emprendimiento en Ecuador?

En Ecuador se evidencia que el emprendimiento surge frente a escenarios de escasez, por la falta de empleo, es decir que son emprendimientos de subsistencia. Estos tienen proyecciones de mantenerse en el tiempo, aunque puede ser mucho menor a aquellos emprendimientos que surgen por motivación o por marcar la diferencia en el mercado. Aquellos emprendimientos que surgen de personas con estudios universitarios presentan otro comportamiento pues son modelos más innovadores, de línea tecnológica e incluso tienen proyecciones a largo plazo.

P. En cuanto a la innovación, ¿qué tan innovadores son los productos o servicios de nuestros emprendedores?

En el país se reconoce que solo el 0.15% de los emprendedores ofrece productos o servicios nuevos para el mundo, y solo el 1.37% ofrece productos o servicios nuevos para el país, es decir que somos poco innovadores. En virtud de ello existen todavía muchas posibilidades de innovar y generar nuevas soluciones para el país y para el mundo.

P. ¿Cuál es el papel del Estado en materia de emprendimiento?

Desde el 2020 se encuentra vigente la Ley Orgánica de Emprendimiento e Innovación, la cual crea un marco normativo que incentiva y fomenta el emprendimiento. Se crea nuevas modalidades, proyectándose a que la implementación de un emprendimiento sea mucho más ágil y sencilla. También se cuenta con un registro nacional de emprendedores que dispone de indicadores asociados a cuántos emprendimientos están en el país y su desarrollo. A la existencia de la Ley se suma la presencia de organismos que buscan el fortalecimiento del ecosistema emprendedor, como es el caso de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación del Ecuador (AEI), que permite integrar a empresas, universidades y emprendedores para facilitar la búsqueda de los medios que potencian el emprendimiento en el país.

P. ¿Qué debemos destacar de que la UTPL sea parte de este estudio?

Una de las líneas estratégicas de la UTPL es la innovación y el emprendimiento, frente a lo cual como universidad se han plasmado diversas acciones dentro de ese ecosistema, como: el Parque Científico y Tecnológico, Prendho UTPL, EDES como escuela de negocios y una cátedra de innovación y emprendimiento. Ser parte de este estudio nos permite reafirmar el compromiso que tenemos con el desarrollo del entorno emprendedor y de ser cada vez más coherentes en el objetivo de generar un impacto social positivo.  Además, da paso a que nuestras investigaciones sean cada vez más pertinentes con las necesidades del país y generadoras de análisis y reflexión alrededor del tema.


María Paula Espinosa, Mgtr.

Máster en Administración Estratégica de Empresas por CENTRUM PUCP- Perú; Máster en Gestión de Telecomunicaciones en la Empresa por la Universidad Politécnica de Madrid (España); Máster en Liderazgo por EADA Business School (Barcelona – España); Especialización en Transformación Digital por EOI (Madrid – España); Ingeniera en Sistemas Informáticos y Computación por la Universidad Técnica Particular de Loja. Docente en la UTPL. Experiencia de 20 años de trabajo en Gestión y Docencia Universitaria.

mpespinoza@utpl.edu.ec  

Importancia de regular la aplicación de antioxidantes en el tratamiento de la quimioterapia contra el Cáncer

La administración de dosis inadecuadas de antioxidantes puede comprometer la eficacia del tratamiento contra el Cáncer, además de promover el aumento de la supervivencia y viabilidad de células tumorales.

Este hallazgo surge del estudio de la planta Tragia volubilis L, nativa de América tropical y África. Y aunque se ha reportado como medicinal en la literatura, no se ha investigado a fondo. Por ello, mediante estudios de laboratorio, el Grupo de Investigación de Productos Naturales, Cáncer y Parasitosis, de la UTPL, desde hace algunos años busca evaluar productos naturales que permitan tratar el Cáncer y prevenirlo. Así lo indica Natalia Bailón Moscoso, especialista en ciencias biomédicas.

Bailón señala que, a lo largo de estos años se ha contribuido con algunas investigaciones con especies provenientes de sur de Ecuador en lo que refiere específicamente a actividades antidineoplásicas y protectoras. A partir del camino recorrido surge el reciente proyecto de Exploración del potencial antioxidante de la planta Tragia volubilis L con la cual se realizó el tamizaje fitoquímico, aislamiento e identificación de compuestos y la determinación de la actividad antioxidante del extracto acuoso de esta especie y sus particiones.

Planta Tragia volubilis L

La recolección de material vegetal se realizó en la parroquia El Tambo del cantón Catamayo en la provincia de Loja, al sur de Ecuador. Se recolectó las partes aéreas de Tragia volubilis L, más conocida como ortiga trepadora. La especie fue identificada por Fani Tinitana, PhD, y se depositó un ejemplar de referencia con número HUTPL7853 en el Herbario de la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador). Este fue recolectado bajo el número de registro MAE-DNB-CM-2016-0048 del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica.

La planta Tragia volubilis L es valorada en la región por su actividad antioxidante y su probable uso contra en el Cáncer. Lo primero que realizaron los investigadores fue la comprobación de la actividad antioxidante de la planta a través de extractos obtenidos de ella. La comprobación resultó positiva.

El segundo paso fue conversar con la gente para conocer el uso que le dan comúnmente y, en específico, con aquellas personas que fueron diagnosticadas con Cáncer y que reciben tratamiento de quimioterapia. Llamó la atención que la comunidad suele mezclar plantas con la quimioterapia convencional. 

Bailón explica que al conocer esta práctica decidieron comenzar las pruebas con los extractos antioxidantes de esta especie junto con el antidioplásico convencional, como la Doxorrubicina, y observar sus efectos. 

Proceso metodológico

  • Extracto y particiones de Tragia volubilis L
  • Detección fitoquímica
  • Aislamiento de metabolitos secundarios
  • Caracterización e identificación
  • Capacidad antioxidante
  • Cultivo celular de células tumorales
  • Ensayo de viabilidad
  • Análisis morfológico
  • Identificación de rutas de muerte

Con la combinación realizada por los investigadores se observó un resultado contrario al de los extractos que potencian los efectos de la quimioterapia: estos disminuyen. Al revisar el mecanismo de acción el antineoplásico, este necesita cierto estrés oxidativo para eliminar las células tumorales, siendo este el proceso normal del tratamiento, lo cual no se logra cuando se lo mezcla con el extracto de la planta Tragia volubilis L que al tener una gran capacidad de antioxidante disminuye este efecto y la célula tumoral no llega a morir como es el efecto deseado.

Células tumorales de cáncer de colon en crecimiento con los diversos tratamientos. A. Células solas B. Agente antineoplásico, donde se observa un menor crecimiento que en el control. C. Extractos de T. volubilis donde existe crecimiento. D. mezcla de el antineoplásico y el extracto de T. volubilis donde se observa la recuperación del crecimiento celular con respeto al antineoplásico solo.

Bailón advierte que, si bien los antioxidantes tienen efectos beneficiosos para nuestra salud, estos son perjudiciales con la combinación de ciertos fármacos, principalmente de quimioterapia. Las personas a veces adoptan prácticas desconociendo las posibles consecuencias de ingerir plantas por recomendación.

Es necesario comprender a fondo las posibles interacciones entre los antioxidantes y los agentes quimioterapéuticos como la Doxorrubicina para evitar cualquier interferencia con los efectos citotóxicos deseados en las células cancerosas. La administración inadecuada de antioxidantes durante la quimioterapia o la administración de dosis incorrectas pueden comprometer la eficacia del tratamiento del Cáncer al reducir la capacidad de los medicamentos para atacar eficazmente a las células dañinas.

El grupo de investigación especialista en este tipo de estudios trabaja con plantas con propiedad antioxidante para conocer qué tipo puede eliminar las células malignas y cuales podrían protegerlas. Bailón recalca que los compuestos o plantas, e incluso alimentos con una gran cantidad de antioxidantes, según la literatura estudiada, podrían proteger del daño que sufren las células con el envejecimiento de las personas y podrían prevenir enfermedades como Cáncer, Diabetes y Parkinson entre otras.

Otro dato interesante es que la planta Tragia volubilis L por sí sola tiene una gran capacidad antioxidante capaz de regenerar o evitar el envejecimiento de las células del cuerpo. Lo recomendable es ingerirla cuando la persona esté sana, como una forma de prevención, y de preferencia no mezclarla con fármacos.

Esta recomendación surge porque tradicionalmente las personas conciben la idea de que si algo es natural no hará daño, pero esta acepción debe ser evaluada respecto a cómo se consume el producto natural, en qué cantidad se consume y con qué se mezcla. En los alimentos, por ejemplo, se ha demostrado que el consumo del jugo de naranja o de toronja activa el metabolismo, pero al consumirlo con cierto tipo de medicamentos pierde su eficacia. Es mejor consultar al médico antes de consumir infusiones con plantas.

Esta investigación fue publicada en 2023 la Revista Antioxidants, en la sección antioxidantes y sintéticos. En esta participaron cuatro científicos afiliados a la Universidad Técnica Particular de Loja y se contó con la colaboración con la Universidad Católica del Ecuador con sede en Manabí.

Valorización de residuos: una oportunidad para la sostenibilidad ambiental

En Ecuador actualmente se producen 5.3 millones de toneladas de residuos sólidos. El 89% son aprovechables, sin embargo, solo el 4% se recicla, y de este porcentaje el 1% son residuos orgánicos (información del Proyecto de Gestión de Residuos y Economía Circular Inclusiva – GRECI, 2023). En este sentido se reconocen en el país diversas iniciativas que tienen la finalidad de alcanzar procesos adecuados de reciclaje. Tal es el caso de aquellas que se sitúan en Loja y han logrado el respaldo de la academia, en búsqueda de viabilidad y sostenibilidad.

Mercedes Villa Achupallas, docente investigadora de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y directora de la carrera de Ingeniería Ambiental, lidera iniciativas que fomentan la gestión integral de residuos sólidos. Diariamente se generan residuos en actividades domésticas, comerciales, industriales, etc., y algunos lugares presentan una mayor concentración en cuanto a generación. Es lo que sucede con el Centro de Transferencia Comercial Puerto Seco en la ciudad de Loja, en el que se producen grandes volúmenes de residuos, predominantemente orgánicos.

Desde la carrera de Ingeniería Ambiental se trabajó en la implementación de dos técnicas de aprovechamiento de estos residuos: mediante pila de compostaje estática y paca digestora. Esta es una estrategia clave para mitigar la contaminación. Al transformar los desechos en nuevos recursos se reduce el impacto ambiental directo, como las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación del suelo y del agua. Además, esta práctica alivia la presión sobre los rellenos sanitarios, evitando su sobresaturación y prolongando su vida útil. También previene el desborde de contenedores de almacenamiento, contribuyendo a mantener un entorno limpio y ordenado.

Por ello, se reconoce que existe un gran número de ejercicios en materia de reciclaje. Las estadísticas nacionales reportan datos respecto a la gestión de residuos a nivel municipal, en tanto que la información sobre residuos industriales y agroindustriales es escasa, pese a que registran un volumen considerablemente mayor, lo que resalta la necesidad de fortalecer los mecanismos de gestión y monitoreo en estos ámbitos.

Materiales como el plástico, el cartón, el Tetra Pak y otros similares se someten a iniciativas que buscan reutilizarlos, e incluso desde el ámbito privado se evidencian sistemas y tecnologías que funcionan de forma adecuada para su tratamiento.

Más del 50% de residuos son orgánicos, pero la falta de educación sobre la separación de estos en los hogares y la baja prioridad que se les da frente a otros materiales reciclables contribuyen a que su gestión sea un verdadero desafío, su descomposición rápida genera olores y lixiviados, y sin la infraestructura adecuada, como plantas de compostaje, terminan en rellenos sanitarios.

Botaderos, rellenos sanitarios y celdas emergentes

Los residuos orgánicos son los que más se generan y los que menos se gestionan, según el informe de 2018 para América Latina y el Caribe sobre gestión de residuos de ONU Medioambiente. La acumulación de residuos orgánicos en rellenos sanitarios incrementa la contaminación global porque, al descomponerse sin oxígeno, generan metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el Dióxido de Carbono. Además, producen lixiviados que contaminan el suelo y las aguas subterráneas, intensificando los problemas ambientales.

De acuerdo con la pirámide de jerarquización para la gestión de residuos, la minimización de generación es la etapa más importante, seguido de la segregación, el almacenamiento, la recolección, el tratamiento y valorización, y en última instancia la disposición final.

Una de las mayores dificultades en la gestión de residuos es la falta de segregación adecuada. Muchas personas no están conscientes de la importancia de separar los desechos orgánicos de los inorgánicos. Como resultado, todos estos residuos se mezclan en un mismo contenedor donde se puede encontrar desde plásticos, cartones y envases hasta residuos de alimentos o alimentos en mal estado que terminan en sitios de disposición final cada vez más grandes. En Ecuador, de los 221 municipios, 104 disponen sus residuos en botaderos a cielo abierto; 81 en rellenos sanitarios y 36 en celdas emergentes.

Se resalta la urgencia de mejorar las prácticas de manejo de residuos y la urgencia de educar y concienciar a la comunidad sobre la importancia de una correcta gestión. Es crucial hacer un llamado a la colectividad a sumarse a iniciativas y campañas de prevención y manejo adecuado de residuos que promuevan la separación correcta, y que las autoridades consideren la implementación de sanciones y multas para quienes no cumplan con las normativas. Existen propuestas desde el sector público y privado con este fin, como puntos de reciclaje, campañas, etc.

Todos estos antecedentes, han motivado a la academia a plantear iniciativas que generen beneficio en territorio. Una de ellas se da en respuesta a la petición de intervención de Puerto Seco en la ciudad de Loja, que se atiende desde el Parque Científico y Tecnológico de la UTPL como un requerimiento del sector industrial, cuya principal problemática es la gestión de residuos, incluso con la existencia de cuatro contenedores en el área. Parte de las dificultades que afectan a este punto de Loja se debe a las actividades que se ejecutan allí ya que se expende un importante número de productos de primera necesidad, y a su vez es un punto de distribución de productos orgánicos hacia otros mercados de la ciudad.

En el lugar es común observar desperdicios de frutas y verduras, algunas en estado de descomposición, y otras con un alto potencial de aprovechamiento que no ha sido explotado. Frente a ello se plantea dos alternativas de posible implementación:

La primera, denominada pila estática, es un sistema de ventilación, ingreso del aire de forma ascendente, control de temperatura, humedad y otros en procesos de compostaje;

La segunda, denominada paca biodigestora, permite optimizar los desechos que se generan en el lugar y lograr un proceso ambiental para que sirvan en el futuro como material de compostaje (abono orgánico). En cuanto al proceso se refleja en el empaque de los residuos, en un molde cúbico, donde se coloca inicialmente una capa de material seco y otra de material fresco que posteriormente se compactarán; y, para finalizar, se ubican los residuos orgánicos. Este proceso se repite mediante la incorporación de capas compactadas de material seco, material fresco y residuos hasta alcanzar la altura de un metro.

Creación de la paca biodigestora

Estos mecanismos se aplicaron en Puerto Seco, evidenciándose resultados positivos que los colocaron como una alternativa para la generación de compostaje con estos residuos, sin dejar de lado concienciación ambiental tan necesaria con la ciudadanía. Adicionalmente se destacan importantes beneficios como el bajo costo de implementación, y la descomposición sin generación de malos olores ni aparecimiento de vectores como roedores o moscas.

A partir de estas experiencias se reconoce en el compostaje una propuesta que permitiría el manejo adecuado de los residuos orgánicos, aunque en la práctica aún queda mucho por hacer. Si bien existen propuestas y muchas funcionan a nivel de la provincia, aún es requerido orientar la adquisición de la materia orgánica y el interés colectivo para darles la importancia que tienen. Con ese contexto es fundamental retomar la propuesta orientada a Puerto Seco, la cual no solo apoya la gestión de residuos orgánicos, sino que también fomenta la agricultura orgánica y contribuye a la economía circular. Este enfoque integral puede potenciar el uso de recursos de manera más sostenible y beneficiosa para la comunidad.

El aporte directo del compostaje en la agricultura orgánica está dado porque se obtiene un producto que permite mejorar los suelos y generar una producción más limpia, reduciendo la dependencia de fertilizantes y otros compuestos químicos.  En el tratamiento de residuos no es suficiente con separar los orgánicos y dejarlos descomponerse a la intemperie. Es fundamental aplicar un proceso adecuado y utilizar técnicas específicas para gestionarlos de manera efectiva, asegurando la producción de compost. Esto garantiza que se obtengan todos los beneficios, como la mejora del suelo y la reducción de residuos de manera óptima.

La aplicación de abonos orgánicos enriquece los suelos al aportar materia orgánica y nutrientes esenciales. Esto facilita la recuperación del suelo ya que mejora su estructura y capacidad para retener agua y nutrientes. Los abonos orgánicos, como el compost, aumentan el contenido de nitrógeno, vital para el crecimiento saludable de las plantas. Además, estimulan la actividad de microorganismos beneficiosos, como los hongos, que ayudan a descomponer la materia orgánica y mejorar la calidad del suelo. Este proceso no solo reduce la desertificación, sino que también beneficia a suelos que han sido dañados por químicos u otros factores adversos.

Microplásticos en especies comerciales de pesca podrían traer consecuencias devastadoras

Los desechos plásticos son una grave amenaza ambiental, especialmente para los océanos, que se han convertido en su principal sumidero. Los microplásticos, que provienen principalmente de la degradación de objetos más grandes, afectan tanto la vida terrestre como marina, impactando la salud humana de diversas maneras, incluida su incorporación en la cadena alimentaria. Lorena Riofrío, Carlos Naranjo, Carlos Íñiguez y María Naranjo, investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), están estudiando estos impactos y abogando por un cambio cultural significativo para reducir la contaminación por plásticos.

La baquelita, creada por el químico belga Leo Baekeland en 1907, fue el primer plástico completamente sintético. Sin embargo, fue a partir de la década de 1950 que la producción de plásticos experimentó un crecimiento acelerado, superando a la mayoría de otros materiales fabricados hasta el momento. 

Tan solo en la última década, la producción de plásticos superó los 4.000 millones de toneladas métricas, y en total, se calcula que se han producido más de 12.000 millones de toneladas métricas, desde el primer plástico sintético hasta la actualidad.

Especies comerciales de pesca antes de ser diseccionados.

De toda la cantidad de plástico producido, el 70% ha terminado como desecho, ya sea en vertederos, dispersos en el medio ambiente o incinerados. Dado que el plástico puede tardar más de 400 años en degradarse, la gran mayoría de este material aún persiste en alguna forma en nuestro planeta.

Estudios han demostrado que los residuos plásticos presentan serios problemas ambientales para ecosistemas y organismos, ya sean terrestres o marinos. En 2020 se estimó que en América Latina y El Caribe aproximadamente 3,7 millones de toneladas métricas de estos desechos estaban en riesgo de ingresar al océano, lo que representa una grave amenaza para la vida marina.

Conocer cómo afectan los microplásticos a las especies marinas, concretamente a las especies comerciales que se venden en mercados y supermercados, es una de las preguntas que se hicieron los investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja en el marco del proyecto “Vinculando la sociedad y la academia a través de la Biología. Fase 1: de la teoría a la práctica”, el cual se desarrolla en la carrera de Biología y que tiene a la provincia de El Oro como lugar de aplicación .

La investigadora María Naranjo trabajando en el laboratorio.

Lorena Riofrío, coordinadora del proyecto, explica que “este programa es extenso y cubre múltiples aspectos a través de diferentes proyectos. En los últimos tres ciclos, hemos trabajado con estudiantes universitarios, concentrándonos en el tema de los plásticos. Comenzamos una campaña en las comunidades del Archipiélago de Jambelí, enfocada en la limpieza de playas y en la concienciación de los residentes sobre la prevención de la contaminación, destacando los peligros asociados con el plástico”.

Otro de los objetivos que se marcaron fue determinar si había existencia de microplásticos en especies comerciales producto de la pesca. Según añade la investigadora, “comenzamos a analizar ciertos órganos como branquias, estómago, intestino, entre otros. Esto nos permite trazar una ruta para entender mejor qué está sucediendo con los microplásticos en estos peces”.

Imagen de un microplástico captado a través del estereoscopio

Hasta ahora, los resultados de la investigación en curso no son nada alentadores. De los 64 especímenes examinados, todos tienen presencia de microplásticos, hecho que confirma investigaciones previas que alertan sobre la presencia de estos residuos en especies marinas. 

Los denominados microplásticos secundarios son pequeñas partículas, menores a cinco milímetros, que provienen de la fragmentación de plásticos más grandes, principalmente de productos de un solo uso como botellas, envases y bolsas. En el mar, se suma el problema del desecho de las redes de pesca, que cuando pierden su vida útil, son arrojadas al mar, causando muertes de especies marinas por atrapamiento, y su descomposición genera estos microplásticos que son ingeridos por la fauna marina.

Un aspecto que inquieta particularmente a Lorena es la presencia de microplásticos en los órganos reproductores de los peces examinados, lo cual supone una probable afectación negativa a su reproducción. La reducción del tamaño poblacional de varias especies a la vez podría desencadenar un efecto en cascada con consecuencias devastadoras para la vida marina. 

Hasta ahora, Ecuador no ha implementado ninguna ley efectiva, ni ha experimentado un cambio cultural, ni ha desarrollado alternativas viables que reemplacen el uso de plásticos, especialmente aquellos de un solo uso. La investigadora enfatiza: “es importante ser completamente conscientes de los impactos que nuestras acciones generan sobre el planeta y todos los seres que lo habitamos. Desde el ámbito de la investigación, es esencial continuar con estudios detallados en esta área. Además, resulta crucial que los gobiernos se comprometan más y respalden estas investigaciones para impulsar cambios significativos”.


Gynoxys revolutifolia: Nueva especie en Ecuador

Gynoxys es un género muy diverso de Asteraceae, con una distribución en los Andes y bosques desde Venezuela hasta el norte de Argentina. El género comprende alrededor de 130 especies, de las cuales 34 están reportadas en Ecuador. 

La nueva especie Gynoxys revolutifolia es un arbusto o arbolito caracterizado por hojas coriáceas, gruesas y con márgenes revolutos, que tienen una textura gruesa y resistente, similar a la del cuero. 

Todas las poblaciones identificadas de esta especie se localizan en el páramo arbustivo y bosque montano, situados entre los 2.800 y 3.300 metros sobre el nivel del mar. La distribución de la especie abarca las provincias ecuatorianas de Loja y Zamora Chinchipe, en la Cordillera Real Oriental, específicamente dentro de los límites del Parque Nacional Podocarpus. Esta área es renombrada por su elevada biodiversidad y niveles significativos de endemismo. Un sitio destacado es el paso de montaña denominado “El Tiro”, caracterizado por su vegetación arbustiva que soporta vientos de alta velocidad y presenta condiciones climáticas con temperaturas promedio entre 7 y 13 °C, altos niveles de precipitación y suelos deficientes en nutrientes.

Debido a su presencia confirmada en solo tres localidades y teniendo en cuenta la continua y rápida degradación del bosque y páramo en el sur de Ecuador, se le asigna provisionalmente la categoría de “en peligro de extinción”. Esta clasificación se basa sobre los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Dependencia energética: un reto sin solución a la vista

Ecuador enfrenta desafíos significativos que requieren atención inmediata y soluciones efectivas. Aunque actualmente el país atraviesa un periodo de relativa calma, la dependencia del clima y la infraestructura energética insuficiente presentan riesgos que podrían desencadenar una crisis.

Para conocer más sobre el tema entrevistamos a Ángel Bayron Correa Guamán, un destacado profesional en el campo de la electricidad en Ecuador. Con formación académica como Técnico Superior en Instalaciones Electrotécnicas e Ingeniero Industrial, y una maestría en Seguridad Industrial, Ángel Bayron ha dedicado su carrera a la creación de soluciones sostenibles y eficientes en el ámbito energético.

P. Vamos a hablar hoy sobre el tema de la energía eléctrica. ¿Estamos en crisis o no?

Ahora mismo, estamos en periodo de calma con el tema de los cortes de energía eléctrica, pero dependemos del clima. Generalmente, en los meses de septiembre y octubre, suele haber sequía en gran parte de la Sierra, generalmente donde están las centrales de Paute y la represa de Mazar. Actualmente, estamos sobreviviendo con el tema de los cortes porque Colombia nos vende energía eléctrica, aunque el costo de kilovatio por hora (kW/h) es alto.

Pero al final, vamos a tener dificultades si no empezamos a solucionar este problema. Se estima que cada año hay un aumento de demanda entre el 3% y 4% de energía eléctrica en Ecuador. Se calcula que nosotros teníamos que haber aumentado cada año -desde 2018- una producción en potencia de unos 300 megavatios (MW) para poder estar bien.

P. ¿Cómo evalúa la situación de la infraestructura eléctrica en el país?

Tenemos una gran capacidad de energía hidráulica, pero no la suficiente. Antes, teníamos energía termoeléctrica, con plantas eléctricas que funcionan a diésel, pero la mitad no ha estado en funcionamiento. No tenemos la capacidad que habíamos pensado, que más o menos se estipulaba en los 8.000 MW de potencia. En cambio, cuando llegamos a tener picos de 5.000 MW de demanda hemos tenido problemas. Si las condiciones climáticas lo permiten, a lo mejor podamos sortear este año, aunque pienso que no, pero vamos a seguir arrastrando el problema año tras año si no intervenimos en este momento con proyectos a corto, mediano y largo plazo.

P. Dependemos del clima. En una situación de sequía extrema nos veríamos en una situación bastante delicada…

En octubre vamos a ver qué pasa. Coca-Codo Sinclair aportó cerca del 40 % de la energía del país en momentos puntuales. Estamos forzando Coca-Codo Sinclair, que es una central que no tiene represa y a veces tiene que lidiar con el problema de la acumulación de sedimento, lo que hace que haya que parar para darle mantenimiento. Entonces, imagínate que en octubre tengamos este problema de sequía, la llevemos al límite y falle… Sería un caos para Ecuador.

Nosotros necesitaríamos tener por lo menos un pico de generación de potencia eléctrica de 5.000 MW en condiciones normales de demanda, más un 20% de factor de seguridad, en caso de que alguna central se desconecte por fallas o porque necesita mantenimiento. Pero ahora mismo nuestra producción de potencia en hidroeléctricas ronda los 3.500 MW en el mejor de los casos. 

P. ¿Cómo suplimos eso? 

En la actualidad estamos comprando energía a Colombia. Se puede ingresar a la web  CENACE y ahí se registran datos del consumo diario en tiempo real. Por ejemplo, estamos comprando energía eléctrica por valor que ronda un millón de dólares diarios a Colombia, que nos vende a valor de mercado, con un valor promedio de 25 centavos el kW el año pasado, teniendo picos que superaron los 60 centavos. Pero si Colombia afrontara una sequía, va a tener problemas para generar energía y nos van a cortar el suministro, como ya sucedió. Como mencionó un ministro, estamos rezando para que llueva. Sin embargo, lluvias excesivas, especialmente en la Amazonía, también presentan desafíos. Los ríos cargados de lodo y sedimentos obligan a realizar paradas de mantenimiento en las hidroeléctricas.

P. Como consumidores, ¿qué podemos hacer?

La verdad es que en Ecuador consumimos muy mal. Por ejemplo, dejamos los televisores encendidos, no regulamos bien la temperatura de los equipos de congelación, tenemos instalaciones internas de casa hechas de una manera poco técnica, tenemos aparatos antiguos que consumen mucho más… También, las empresas no tienen un buen mantenimiento de sus instalaciones eléctricas, somos ineficientes en la parte pública, por ejemplo, en los municipios que incluso en épocas de crisis tienen las fuentes de agua encendidas, escaleras eléctricas funcionando, encendida la iluminación de los parques y letreros de negocios, por mencionar algunos casos. Dense cuenta de que, si nosotros ahorramos energía, al final lo que estamos haciendo es que la central de Mazar, por ejemplo, se mantenga con suficiente agua en momentos de crisis y así evitarnos problemas más graves.

P. ¿Cómo valora la actuación de los diferentes gobiernos? 

Yo creo que tienen una gran responsabilidad en lo que está pasando. Había una planificación hecha hasta 2030 para incorporar 300 MW anuales; pero en los últimos años no se ha construido nada y no se ha dado el mantenimiento adecuado a la generación termoeléctrica. Es una irresponsabilidad. 

Inclusive yo pienso que el Estado debería tener una campaña muy fuerte de comunicación en temas de eficiencia energética. Si nosotros consumimos adecuadamente puede ser que nos ahorremos una central hidroeléctrica de 300, 400 o 500 millones de dólares.

P. La crisis energética no solo tiene un factor, es multifactorial: hablamos de consumo, de generación y de eficiencia. Serían estos tres los principales factores a mejorar, potenciar y concienciar.

Exactamente, hay cosas que se pueden hacer ahora mismo. Por ejemplo, una buena campaña de comunicación. Hay otros que son de mediano plazo como instalar nuevas fuentes de generación, como la energía solar fotovoltaica. Ahora mismo, en la provincia de Loja tenemos un potencial estudiado de unos 3.000 MW. Aunque técnicamente no se podría incorporar toda esa potencia, sí podríamos aportar desde la provincia de Loja con generación. La energía solar ya es competitiva y rentable: si le ponemos un precio de 6,5 centavos el kW, ya es mucho menor del precio al que Colombia nos vende energía.

La energía solar fotovoltaica funciona de forma sincronizada con la hidráulica, porque, cuando no llueve mucho suele haber bastante sol, y cuando llueve mucho, no produce la parte solar, pero sí la hidráulica.

Imagínense instalar unos 300 MW de los mil que necesitamos de potencia. Se generarían puestos de trabajo, no solo a corto plazo, sino también a largo plazo en la parte de mantenimiento, y el Estado no tendría que hacer esta inversión. 

También deberíamos instalar centrales eléctricas. Si empezamos pronto, entrarían en operación dentro de cinco a 10 años. 

P. ¿Cuál sería su último mensaje?

Desde la academia nosotros podemos aportar. Necesitamos empezar a dar soluciones, quitarnos de los conflictos entre partidos políticos y plantear alternativas para resolver este problema. Es lo que estamos haciendo desde la UTPL, investigando sobre temas de microrredes, fuentes de energía, eficiencia energética, etc.

Simplemente quiero decirle a la gente que consuma de manera responsable y que sean conscientes de que tenemos un problema que se puede agravar y nos va a afectar a todos, tanto en la parte económica como en la social.

Hay muchas más cosas que hacer. Es difícil enumerar todas en una entrevista corta, pero podemos hacer mucho. Simplemente invitar a las otras universidades, que también tienen gente muy preparada en el tema de energía eléctrica, a aportar con soluciones.


Ángel Bayron Correa Guamán

Con formación como Técnico Superior en Instalaciones Electrotécnicas e Ingeniero Industrial, posee una maestría en Seguridad Industrial. Cuenta con amplia experiencia en diseño, mantenimiento y ejecución de proyectos de energía solar fotovoltaica y eficiencia energética, aportando sus conocimientos en el desarrollo de soluciones sostenibles y eficientes en el ámbito industrial.

Cambio climático, urbanización y su efecto en la seguridad alimentaria y nutricional

La seguridad alimentaria es un asunto de vital importancia en el mundo porque está en riesgo permanente de deteriorarse más, según lo explica la Organización Acción contra el Hambre. Esto, debido a que, muchas personas no tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias para desarrollar una vida saludable. 

Este panorama se agudiza de forma acelerada y con ello, estamos lejos que se cumpla el objetivo mundial marcado para el 2030 “hambre cero” expuesto por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Las causas son varias: la escasez de agua, la degradación de suelos, el cambio climático, el calentamiento global y se agrega un factor implícito en la sociedad, la urbanización, que en muchos países continua en aumento producto de la sobrepoblación, un fenómeno que en paralelo provoca daños al medio ambiente, destrucción de ecosistemas, hambre y disminución de la calidad de vida. 

Con la urbanización se evidencia el cambio en “los sistemas agroalimentarios de forma que ya no podemos entender si consideramos las zonas rurales y las zonas urbanas separadamente”. La causa de las aglomeraciones de población rural-urbano con interacciones socioeconómicas indicen en los sistemas agroalimentarios, de forma negativa por la creciente oferta de alimentos baratos, con elevadas calorías y procesados que comúnmente se encuentran en zonas urbanas y la exclusión de los pequeños agricultores en la dinámica comercial. Por el lado positivo, favorece a la transformación de las economías que se denota con el acceso vial, zonas interconectadas. “Cada vez más las zonas rurales y urbanas son espacios menos separados por derecho propio” y más bien se fortalecen vínculos entre estas zonas lo que favorece a los sistemas agroalimentarios, así lo indica la ONU en el informe: “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, publicado en el año 2023. 


En este sentido, Luis Rojas especialista en Economía Agroalimentaria y Medio Ambiente e investigador del Grupo Economía de Recursos Naturales, Agricultura y Medio Ambiente de la UTPL indica que, para que exista seguridad alimentaria se deben cumplir cuatro dimensiones: la disponibilidad, el acceso, la utilización y la estabilidad. “La disponibilidad tiene que ver con la oferta de alimentos y se la consigue con la producción agrícola local y nacional y con la importación de alimentos. El acceso tiene que ver con los recursos disponibles que cuenta la población para adquirir los alimentos. La utilización tiene que ver con la calidad de alimentos que consumen las familias en su dieta diaria. La estabilidad se refiere a la capacidad de contar alimentos inocuos de forma sostenible”. 

Así también, Rojas señala que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe publicado el año 2023 calcula que en los últimos 30 años se ha perdido una producción agrícola y ganadera por valor de 3,8 billones de USD debido principalmente a desastres naturales. Esto sin duda pone en riesgo la seguridad alimentaria. Para el año 2022 entre 691 y 783 millones de personas pasaban hambre en todo el mundo, siendo las más afectadas Asia Occidental, el Caribe y todas las regiones de África. 

En Ecuador, la seguridad alimentaria no presenta índices favorables. Según un informe proporcionado por la FAO: 6,6 millones de ecuatorianos no tienen facilidades para la adquisición de alimentos. De este grupo, lo sufren de forma moderada 4,3 millones de personas y de forma severa 2,3 millones. Estos datos posicionan al Ecuador como el tercer país con mayor inseguridad alimentaria después de Argentina y Perú. 

La inseguridad alimentaria en territorio va ligada a los temas de salud con factores de riesgo como el aumento de la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad, así como, enfermedades crónicas como la diabetes (FAO). 

A esta se suma, los conflictos armados en los últimos años que para el investigador Rojas han contribuido a la inseguridad alimentaria. 

Para combatir la inseguridad alimentaria, existen varias herramientas de política que los gobiernos y organizaciones pueden implementar a continuación, se detalla algunas: 

1. Subsidios y apoyos directos. Subsidios a los agricultores: Ayudas financieras para reducir los costos de producción y aumentar la rentabilidad. Programas de apoyo a la renta: Transferencias de efectivo a familias vulnerables para asegurar que puedan comprar alimentos. 

2. Programas de alimentación escolar.Proveer comidas nutritivas a los estudiantes para mejorar su salud y rendimiento académico. Educación nutricional: Enseñar a los niños y sus familias sobre la importancia de una dieta balanceada. 

3. Fortalecimiento a la agricultura local. Incentivos para la agricultura familiar: Apoyo técnico y financiero para pequeños agricultores. Desarrollo de mercados locales: Facilitar el acceso de los productores locales a los mercados.

4. Desarrollo rural y acceso a servicios. Infraestructura rural: Mejorar caminos, almacenamiento y acceso a mercados para los agricultores. Acceso a crédito y seguros agrícolas: Facilitar financiamiento y protección contra riesgos climáticos y de mercado.  

5. Gobernanza y coordinación intersectorial. Fortalecimiento institucional: Crear y reforzar las instituciones encargadas de la seguridad alimentaria. Coordinación multisectorial: Integrar políticas agrícolas, de salud, educación y desarrollo social para abordar la inseguridad alimentaria de manera integral.

6. Gestión de Riesgos y resiliencia. Planes de contingencia: Estrategias para enfrentar emergencias alimentarias causadas por desastres naturales o crisis económicas. Sistemas de alerta temprana: Monitoreo y respuesta rápida a amenazas a la seguridad alimentaria. 

Implementar estas herramientas de política de manera coordinada y adaptada a las condiciones locales es crucial para combatir eficazmente la inseguridad alimentaria. 

Se recalca, además, que algunas acciones estructurales implementadas por el gobierno ecuatoriano han dado resultado, estas sin duda deben fortalecerse. Sin embargo, estas políticas han marcado la pauta para el despliegue de un plan estratégico que contempla campañas de concientización y abordaje de la problemática dirigidas a los responsables de la salud y la educación para recalcar la importancia de atender de forma prioritaria la seguridad alimentaria de la población. 

Entre las acciones tangibles está el Programa de alimentación escolar del Ministerio de Educación que nació en el año de 1987 y que los gobiernos lo vienen ejecutando con el objetivo de contribuir al rendimiento físico y mental durante la jornada de estudios. 

Otra de las acciones que contribuye a fortalecer las bases estructurales para combatir la inseguridad alimentaria es la investigación académica y tecnológica en materia agroalimentaria, acciones de cumplimento que señala la Ley Orgánica del Régimen de la Soberanía Alimentaria. 

Al respecto Luis Rojas manifiesta que el grupo de investigación al cual pertenece estudia aspectos ligados al uso sustentable de los bienes y servicios ecosistémicos incorporando aspectos de la economía ambiental, forestal y agraria.

Un destino donde turismo y ciencia se fusionan

El Bosque Seco de Zapotillo, situado en el suroeste de la provincia de Loja, es conocido por el espectacular florecimiento anual de los guayacanes, un evento que atrae a multitud de personas para ser testigos de uno de los espectáculos más majestuosos de la naturaleza. Sin embargo, el bosque seco ofrece mucho más que este magnífico acontecimiento.

Con más de 180 especies de aves, 49 de ellas son endémicas de la región tumbesina. La región no solo alberga una avifauna rica, sino también una flora diversa, destacándose familias como Fabaceae, Bombacaceae y Mimosaceae.

El bosque seco es un enclave excepcional donde la biodiversidad y el turismo sostenible convergen. Este ecosistema, que forma parte de la Reserva de Biósfera “Bosques de Paz”, no solo es un refugio para una rica variedad de flora y fauna, en ocasiones única, sino también un lugar donde el conocimiento científico y la experiencia turística tienen el potencial de entrelazarse.

El bosque seco de Zapotillo se está convirtiendo en un destino turístico emergente, donde los visitantes pueden explorar sus paisajes y senderos y disfrutar de la observación de biodiversidad, deportes de aventura y la fotografía de naturaleza, entre otras actividades.

Mochuelo del Pacífico (Glaucidium peruanum). Con más de 180 especies de aves, 49 de ellas son endémicas de la región tumbesina. La región no solo alberga una avifauna rica, sino también una flora diversa, destacándose familias como Fabaceae, Bombacaceae y Mimosaceae.
Los cultivos de orillado son una práctica agricola que aprovecha los períodos de bajo caudal del río durante el estiaje para cultivar productos de ciclo corto en el lecho del río. Parroquia Bolaspamba.
Casa tradicional en la parroquia Cazaderos.
El cocodrilo americano (Crocodylus acutus) habita en el río Puyango y el arroyo Cazaderos. De acuerdo con Naturaleza y Cultura Internacional, se han monitoreado 97 individuos, con un promedio de 2.8 ejemplares por kilómetro cuadrado. Algunos de estos cocodrilos pueden alcanzar una longitud de hasta cinco metros.
En el país, el bosque seco ha sufrido una explotación intensiva y deterioro debido a varias actividades humanas, aunque todavía existen áreas que han permanecido bien conservadas, como las zonas de Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos, ubicadas en el cantón Zapotillo de la provincia de Loja.

Salud mental en Ecuador, un desafío complejo con multitud de aristas

Los problemas de salud mental han cobrado mayor visibilidad en los últimos años gracias a que figuras públicas como deportistas, cantantes o actores han compartido sus propias experiencias. Casos como la de la medallista olímpica Simone Biles, que públicamente manifestó sufrir twisties, una especie de bloqueo mental que impide realizar correctamente las rutinas en gimnasia; o el exfutbolista David Beckham, que contó su padecimiento de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Estas historias muestran que nadie está exento de enfrentar complicaciones de salud mental, independientemente de su éxito o estatus económico, y así han ayudado a visibilizar la importancia de recibir tratamiento adecuado a través de especialistas. 

Investigación en salud mental en Ecuador

Según explica el doctor Víctor Manuel López, coordinador del grupo de investigación Allikay (significa bienestar en Kichwa) de la Universidad Técnica Particular de Loja, las circunstancias que se experimentaron durante la Covid-19 “pusieron de manifiesto la importancia de la salud mental”.  Según la Asociación Americana de Psicología (2010), gozar de una buena salud mental equivale a que la persona tenga una imagen positiva de sí misma, que cuente con buenas relaciones interpersonales, tome buenas decisiones y afronte los desafíos que se presentan a lo largo de la vida en las diferentes áreas sociales.

“Algunos tratan de separar lo mental de lo físico, pero van de la mano. Cuando hablamos de salud, estamos hablando de que indudablemente lo psicológico (conductas, pensamientos y emociones) también repercuten en el plano físico y viceversa”.

Víctor Manuel López encabezó uno de los estudios más extensos realizados sobre salud mental en Ecuador, denominado “Modelo transdiagnóstico del consumo de alcohol y salud mental en Ecuador”, llevado a cabo junto al Ministerio de Salud Pública. 

La investigación pone de relieve una significativa brecha de género en aspectos de la salud mental, revelando que, en comparación con los hombres, las mujeres presentan niveles considerablemente más altos de depresión, estrés percibido, inflexibilidad psicológica y soledad. 

El investigador señala que el estrés percibido “constituye uno de los problemas más graves para los ecuatorianos y latinoamericanos”. Explica que este tipo de estrés surge cuando las exigencias del entorno superan lo que las personas creen que pueden manejar, llevando a una sensación de impotencia y desesperanza que podría desencadenar una depresión ya que sienten que no tienen control sobre esas situaciones. Por ejemplo, incremento de la delincuencia, desempleo y cambio climático.

Durante la pandemia se observó un aumento considerable en el consumo de diversas sustancias como alcohol, tabaco y marihuana. El doctor López señala que “sin lugar a dudas el consumo de alcohol se ha elevado, siendo los jóvenes los principales consumidores”. Se ha registrado un notable incremento en el consumo de tranquilizantes y ansiolíticos sin receta médica, al punto de que ahora su consumo supera al de la marihuana. Estos medicamentos, destinados al tratamiento de la ansiedad y otros trastornos emocionales, están siendo combinados con alcohol por parte de los jóvenes, una práctica altamente riesgosa “que representa una potencial bomba de tiempo”, concluye López, subrayando la gravedad de esta tendencia.

Ley de Salud Mental

A principios de 2024, tras 10 años de estar represada, la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Salud Mental cuyo objetivo es promover, regular y garantizar el pleno ejercicio del derecho a la salud mental de las personas en todo su ciclo de vida, bajo un modelo comunitario de atención integral.

Para el investigador Byron Bustamante, miembro del grupo de investigación Allikay, los 10 años de espera para aprobar la Ley de Salud Mental fueron excesivos, especialmente dada la abundante evidencia sobre su necesidad. La pandemia aumentó la visibilidad de la salud mental en la sociedad. A modo de ejemplo, Bustamante señala que durante el confinamiento, algunos padres descubrieron que sus hijos consumían drogas al observar signos de abstinencia. Además, menciona que las últimas campañas electorales estuvieron marcadas por una destacada atención a temas de consumo de drogas.

A falta del reglamento para la Ley , Bustamante indica que este cuerpo legal ayudará a mejorar la organización de los servicios de salud mental en todos sus niveles. Destaca elementos como la certificación de los trabajadores de salud mental, esencial para establecer una cultura profesional ya consolidada en otras profesiones como la Medicina. 

“Estamos presenciando el traslado del modelo biomédico tradicional, el cual se centra en la hospitalización y el uso de psicofármacos, hacia un modelo biopsicosocial o comunitario. En este nuevo modelo, el psicólogo no se limita a trabajar detrás de un escritorio sino que participa activamente en la comunidad, actuando como un servidor de salud más”, concluye el investigador, señalando este avance como un cambio significativo.

Según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) deben existir 23 especialistas en salud mental por cada por 10 mil habitantes, y en nuestro país existe una brecha de cerca de 2.056 profesionales en primer y segundo nivel de atención entre los que están psicólogos, psiquiatras, enfermeras, especialistas en salud mental, trabajadores sociales y médicos familiares. “Lamentablemente en el país hay muy poco presupuesto para salud mental. No llega ni al 2% del presupuesto, y de ese la mayoría se utiliza para el ámbito hospitalario y muy poco en prevención”, señala Bustamante.

El experto destaca la necesidad urgente de abordar los problemas de salud y desarrollo psicológico en la población joven del país. “La falta de acción en este momento crucial de sus vidas puede tener consecuencias irreversibles para su desarrollo físico y cognitivo”. Subraya la importancia de implementar políticas preventivas, especialmente en contextos con multivulnerabilidad potenciadas por la pobreza, el desempleo y los efectos residuales de la pandemia. 

De acuerdo con la OMS, el número de personas que acceden a tratamientos de salud mental en países de ingresos medios o bajos es extremadamente bajo: representa menos del 5 %. Lo que significa que el 95 % de las personas con algún trastorno mental no se atienden. Una de las mayores barreras para acceder a tratamientos de salud mental es su costo elevado. Algunas iniciativas que Bustamante destaca es el aporte de los gobiernos locales, como el del Municipio de Quito, que en el contexto de su Plan de Prevención del Suicidio ha implementado una línea gratuita de atención telefónica.

El investigador reflexiona sobre el dilema central: “¿Cuál es el reto? Se debe considerar reparar los efectos negativos originados por el modelo de desarrollo económico. La curva de la felicidad en forma una U”, explica, con picos de felicidad en la adolescencia y en la jubilación. Esto indica que las personas en edades económicamente productivas enfrentan cada vez mayores problemas de salud mental. Sugiere que las personas “invierten excesivo tiempo en su rol laboral, enfrentando costos colaterales significativos”, señala Byron. “¿Qué implicaciones tiene esto para los niños en desarrollo y para los adultos mayores? ¿Cuál será el futuro de aquellos que actualmente están en sus años más productivos cuando envejezcan?”, se cuestiona.