Granos andinos: alimento de astronautas que pasa desapercibido en la dieta de los ecuatorianos

En sus cuatro mil kilómetros de territorio, los Andes se caracterizan por tener una amplia diversidad de condiciones geográficas y climáticas, lo que constituye una de las regiones más agrobiodiversas del planeta. A lo largo de la historia se ha cultivado miles de especies y variedades de alimentos, entre los que destacan tubérculos, hortalizas, legumbres, cereales y granos que han sido el sustento nutricional y el eje cultural de las civilizaciones andinas. Según la FAO, desde inicios del siglo XX se ha perdido el 75 % de la diversidad agrícola planetaria, realidad de la que no escapa la región andina. Por un lado, cultivos tradicionales son reemplazados por monocultivos y semillas “mejoradas”. Por el otro, han surgido cambios en los hábitos alimenticios a medida que las poblaciones se han urbanizado.

Transición alimenticia en Ecuador

La alimentación en Ecuador ha sufrido una etapa de transición hacia el consumo de productos ultraprocesados con una excesiva carga de grasas saturadas y carbohidratos simples, que proporcionan una gran cantidad de calorías con baja densidad de nutrientes como proteínas, hierro, zinc y vitamina A, unido a una ingesta insuficiente de frutas y verduras, ocasionando problemas de desnutrición infantil, sobrepeso, diabetes e hipertensión.

Según Ruth Martínez, investigadora de la UTPL, “tenemos una amplia disponibilidad de alimentos, pero nos alimentamos muy mal […] los alimentos se han convertido en el vehículo para que ingrese a nuestro organismo un sinnúmero de aditivos que no necesitamos”. La investigadora comenta que si bien existen límites permitidos y seguros para que estos aditivos no tengan una repercusión en la salud, afirma que estos se hacen pensando que está presente en un solo producto. Señala que cuando se consume ese aditivo diariamente, en cinco o seis alimentos, la situación es diferente y el impacto a la salud puede ser mucho más notable.

Estudio nutricional de alimentos tradicionales

Ruth ha sido parte de un amplio estudio centrado en la caracterización nutricional y el análisis de componentes bioactivos de 15 alimentos tradicionales de las diferentes regiones del país, entre los que están los granos andinos. Según afirma la investigadora, “pudimos encontrar lo que intuíamos” un alto valor nutricional equilibrado entre proteínas, minerales, vitaminas, con bajo contenido en grasas y buen nivel de componentes con efectos funcionales que nos ayudan a mejorar nuestro estado de salud y disminuir el riesgo de contraer enfermedades, entre los que destacan los antioxidantes y la fibra dietética.

La quinoa y el amaranto constan entre los alimentos que tienen el perfil de aminoácidos más completo del reino vegetal, y eso está estrechamente vinculado a la calidad de la proteína. Si hacemos una comparación con la leche materna como referente nutricional, la quinoa y el amaranto son de los alimentos que más se asemejan, de acuerdo con el contenido de aminoácidos esenciales.

“Ni siquiera consumimos un gramo de quinoa al día”, alerta Martínez, pero asegura que fuera de nuestro país “es muy valorada”. A diferencia de Perú y Bolivia, donde los alimentos andinos son un elemento fundamental en la cultura, en Ecuador se evidencia un cierto desarraigo con nuestros orígenes, lo cual se refleja en la alimentación, señala Ruth.

Familia Quizhpe-Guamán en San Lucas (cantón Loja), preparando alimentos provenientes de la chakra. Fotografías: Javier Vázquez/UTPL.

El amaranto ha sido bien conocido desde la época de los incas. Recientemente, se ha convertido en un producto de creciente interés científico e industrial.

Desde los años ochenta, la NASA decidió incluir el amaranto en la dieta de los astronautas y ahora es objeto de estudio para ser parte de los Sistemas Biorregenerativos de Soporte Vital (BLSS).

En otro estudio se pudo evidenciar la necesidad de que nutricionistas y médicos se formen al respecto, ya que menos de un tercio de los profesionales consultados demostró conocer sobre índices glucémicos y grado de digestibilidad de alimentos andinos como melloco, maca, quinoa o zarandaja. Para Ruth, el rol del consumidor es crucial para decidir “qué tipo de alimentación y qué tipo de producción agrícola o pecuaria vamos a apoyar […] necesitamos aprender a organizar nuestra dieta con base en los alimentos de temporada”

En opinión de la investigadora “el conflicto bélico (Ucrania) nos ha demostrado que la globalización alimentaria no es lo mejor. Estamos abocados a una crisis alimentaria a nivel mundial debido a que los dos principales proveedores de granos, especialmente para África, Asia y Europa, están en conflicto y no se puede garantizar el abastecimiento de los alimentos. Es muy importante retomar la autosuficiencia de la producción agrícola y pecuaria para no depender de terceros”.

En conclusión, Ruth destaca que “debemos tener una visión holística sobre el concepto de seguridad y soberanía alimentaria que garantice, en todo momento, el acceso a alimentos saludables, nutritivos, inocuos, respetuosos con el medioambiente, incluyendo a los animales, y que sean culturalmente apropiados. Desde la responsabilidad y la ética hasta la influencia positiva en la salud del organismo”.

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‘Los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida del paciente y su familia’

Entrevista a TAMARA RODRÍGUEZ QUINTANA Docente del Departamento de Ciencias de la Salud de la UTPL.

Los cuidados paliativos no son más que aquellos cuidados que mejoran la calidad de vida de pacientes (y sus familias) que presentan alguna enfermedad amenazante para la vida, a través del alivio del sufrimiento, control de los síntomas, planificación anticipada y acompañamiento antes, durante y después del duelo.

La evaluación del grado de implementación de la guía de práctica clínica en cuidados paliativos, vigente en Ecuador desde 2014, y del nivel de conocimiento sobre cuidados paliativos que tienen los médicos y personal de enfermería que trabajan en los centros de salud participantes, es el objetivo de la investigación que dirige Tamara Rodríguez Quintana, en la que también se ha propuesto la identificación de los pacientes con necesidad de este tipo de atención, así como la valoración de la presencia e intensidad de síntomas que presentan. Como valor agregado de la investigación se realizaron intervenciones para mejorar los conocimientos en esta temática y disminuir la presencia e intensidad de los síntomas.

¿Qué resultados han obtenido hasta el momento?

Casi la totalidad de los centros de salud cuentan con la Guía de Práctica Clínica de Cuidados Paliativos. Sin embargo, en pocos existe un programa de capacitación que incluya los cuidados paliativos, así como la historia clínica para este tipo de atención. Por otro lado, en la mayoría no se cuenta con los medicamentos esenciales para el control de síntomas ni se coordina la atención con unidades de otros niveles.

Por tanto, existe un nivel medio de implementación de la guía de cuidados paliativos en alrededor de la mitad de los centros de salud, y llama la atención que una cuarta parte de ellos tiene un bajo nivel de implementación de esta guía. Los profesionales de la salud tienen un nivel medio de conocimientos en cuidados paliativos, muy relacionado con la poca experiencia y formación en el tema, y que se expresa en dificultades en el uso de las escalas recomendadas en la guía y en el control de síntomas, entre otras.

¿Por qué son importantes los cuidados paliativos?

Porque tienen el objetivo de mejorar la calidad de vida y aliviar los síntomas que puedan presentar los pacientes con enfermedad crónica avanzada, cuyo pronóstico de vida es limitado, y también acompañar a la familia durante el proceso de la enfermedad y el duelo. Entre el abanico de sintomatología que se abre, uno de los síntomas más frecuentes es el dolor. Aproximadamente la mitad de las personas que tienen la necesidad de este tipo de atención, tienen acceso y, un porcentaje muy reducido de ellos recibe los medicamentos que ayuden al control de este síntoma. La idea es que se brinde una atención integral porque no solamente participamos los médicos, sino también enfermeras, psicólogos, personas de trabajo social e incluso guías espirituales.

Se trata de llegar al final de la vida con dignidad…

Sí. Con los cuidados paliativos se trata de que este último momento de su vida lo vivan con dignidad, pero que también, a través de los cuidados paliativos, los pacientes puedan recibir preparación para poder enfrentar con dignidad la enfermedad, para que tengan la capacidad de poder decidir qué es lo que quieren y qué no quieren recibir durante la atención. Incluso se trata de prepararlos para que tengan la posibilidad de cerrar ciertos asuntos que tienen pendientes en la vida, para poder organizar cómo quieren que sean esos últimos momentos, si quieren que sean en el hospital o en su casa, pero sobre todo que sientan alivio de los síntomas físicos y emocionales.

¿Cómo toman los familiares del paciente la aplicación de los cuidados paliativos?

Todavía existe cierta desinformación por parte de la población, pero una vez que los profesionales de la salud nos acercamos a la familia de los pacientes y les explicamos que nosotros estamos allí para acompañarlos, para dar atención integral durante la evolución de la enfermedad y para estar al lado de la familia durante el duelo, estos son aceptados y cada día son más las personas que lo solicitan. No quiero que se piense que yo estoy romantizando el tema de la ayuda espiritual y emocional, pero son fundamentales para mejorar la calidad de vida y el bienestar de estas personas.

¿Cómo se podría solucionar el problema de la accesibilidad a los cuidados paliativos?

Los cuidados paliativos deben ser brindados por cualquier profesional de la salud que esté preparado porque tenemos la obligación de informar a la población sobre este tipo de atención, sobre esta oportunidad que existe. Es una responsabilidad del personal sanitario informar, pero yo considero que también se deben realizar más actividades de difusión, explicar a la gente en qué consisten y, desde la academia, incorporarlos en las mallas curriculares desde el pregrado.

“Los profesionales de la salud tienen un nivel medio de conocimientos en cuidados paliativos, muy relacionado con poca experiencia y formación en el tema”.

¿Se aplican en el país con todos los parámetros que implican?

En el país se han dado muchos avances, no se puede decir que la situación esté en cero. Se ha avanzado desde que en 2014 el Ministerio de Salud aprobó la Guía de Práctica Clínica en Cuidados Paliativos, la cual orienta a los profesionales de la salud sobre cómo practicarlos, cómo poder brindarlos. Sin embargo, con nuestra investigación nos dimos cuenta de que la implementación de esta guía, a pesar de ser de total obligatoriedad para los prestadores de salud, aún es insuficiente, igual que los conocimientos que tiene el personal de la salud sobre el tema. No puedo hablar en general del país, porque nuestra investigación se desarrolló en la Zona 7, pero sin temor a equivocarme diría que el comportamiento en algunos lugares podría ser muy similar a lo que ocurre en la zona estudiada.

¿Cómo se determina quién necesita cuidados paliativos y quién lo determina? En el primer nivel de atención, el equipo de atención integral en salud debe conocer a toda su población, y de manera individual identificar los factores de riesgos y protectores, así como las enfermedades que padecen, no solamente de los pacientes prioritarios, los vulnerables, que muchas veces nos enteramos porque tienen la posibilidad de acceder al centro de salud, sino también de otros que necesitan atención y que están en sus hogares. Una vez que conocen quiénes son las personas que tienen una enfermedad crónica o degenerativa le deben de realizar el instrumento NECPAL, a través del cual se identifica la necesidad de cuidados paliativos. Con la aplicación de este instrumento es fácil determinar quién necesita cuidados paliativos. Estos no se brindan solamente porque el médico lo determine, también el propio paciente o la familia puede solicitarlos. De igual forma se puede aplicar este instrumento en cualquier nivel de atención.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #61, correspondiente a los meses octubre-noviembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí

Impacto de la pandemia en la exposición a riesgos psicosociales en entornos laborales

Una investigación de la UTPL constata que la percepción de inseguridad laboral y el teletrabajo han incrementado los niveles de ansiedad, depresión, estrés y soledad.

La exposición a riesgos psicosociales en el ámbito laboral ha venido en aumento en los últimos años, y esto se ha evidenciado con mayor énfasis en el contexto de la pandemia de Covid-19. Riesgos como la inseguridad laboral, exigencias psicológicas, falta de apoyo de colegas o superiores, jornadas prolongadas y el teletrabajo han provocado que los trabajadores registren mayores niveles de ansiedad, depresión, estrés o soledad, afectando su salud mental y física. David Mauricio Ortega Jiménez y Marina del Rocío Ramírez Zhindón, del Departamento de Psicología de la UTPL, dirigen la investigación que pretende dar a conocer cómo los riesgos psicosociales afectan la salud mental de los trabajadores en Ecuador. Este estudio permite conocer la relación entre riesgos psicosociales como la inseguridad laboral y el bajo apoyo social con la salud mental del trabajador.

La investigación se ha llevado a cabo a escala nacional durante los dos últimos años, coincidiendo con la pandemia del Covid-19, y se ha levantado información sobre factores de riesgo psicosocial y variables psicológicas (ansiedad, depresión) en trabajadores nacionales y extranjeros (migrantes) que tengan como mínimo un año de experiencia laboral y un título equivalente a tercer nivel. Se ha levantado información mediante test psicológicos que permitan conocer la opinión y percepción de los trabajadores sobre riesgos psicosociales, estrés laboral y salud mental. El proceso se ha diseñado de manera virtual, de forma que los participantes responden vía online, garantizando el anonimato de sus respuestas.

Los resultados evidencian la necesidad de garantizar entornos saludables en el trabajo, los cuales eviten o reduzcan la exposición a este tipo de riesgos, permitiendo cuidar la salud del trabajador y, por ende, mantener y mejorar la productividad de las empresas y organizaciones. La investigación contribuirá a la implementación de políticas públicas en beneficio de la salud mental del trabajador, garantizando también el bienestar de poblaciones vulnerables como grupos migrantes.

Los coordinadores de la investigación coinciden al señalar que “se evidencia que mientras mayor sea la percepción de inseguridad laboral existe una mayor afectación a la salud mental, es decir, el trabajador manifiesta más estrés, ansiedad o depresión. Por otro lado, mientras más baja sea la percepción de apoyo social, tanto de colegas y superiores, más altos pueden llegar a ser los niveles de ansiedad, depresión, estrés y soledad”. También se concluye que las personas que mantienen niveles más altos de agotamiento emocional y un bajo logro profesional presentan síntomas somáticos relacionados sobre todo con estrés.

Mirando hacia el futuro, destacan que “queda pendiente analizar el comportamiento entre otras variables de importancia como el capital psicológico y resiliencia, las cuales juegan un papel protector ante los riesgos psicosociales. También consideramos importante que debería trabajarse y analizarse este tipo de riesgos en otros entornos específicos, como eleducativo o sanitario, que han sido afectados por la pandemia”, con el objetivo de “conocer posibles factores psicológicos que actúan como variables protectoras para disminuir los riesgos psicosociales, y también cuales serían las variables de riesgos dentro de los entornos laborales para poder establecer políticas para mejorar la salud ocupacional de los trabajadores”- dice el profesor Ortega.

Los investigadores consideran que “este tipo de investigaciones son muy importantes para la empresa, puesto que el principal recurso dentro de una organización es el trabajador. De hecho, por normativa legal, cada año se debe realizar una evaluación de riesgos laborales en las empresas con el objetivo de minimizar las afectaciones a la salud. Este tipo de investigación no solamente arroja datos de la percepción de riesgos, sino que permite entender cómo afectan a otras variables psicológicas como ansiedad, depresión, soledad, problemas del sueño o afectaciones somáticas”.

Cinco factores de riesgo psicosocial que afectan la salud mental del trabajador

– El estrés laboral

– La falta de apoyo social de colegas

– La falta de apoyo social de superiores

– La inseguridad laboral

– Las exigencias psicológicas

Cinco consejos para evitarlos

– Una comunicación adecuada entre colegas y superiores

– Pausas activas en la jornada laboral

– Evitar la sobrecarga de actividades con un adecuado calendario de trabajo

– Considerar aspectos ergonómicos que eviten movimientos repetitivos

– Fomentar el reconocimiento de los logros de los trabajadores.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

‘Aprender hábitos alimenticios saludables desde niños mejoraría la calidad nutricional del país’

Entrevista a MARITZA CASTILLO CARRIÓN. Departamento de Química Facultad de Ciencias Exactas y Naturales

Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como la diabetes e hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita

Maritza Janneth Castillo Carrión, profesora del Departamento de Química, de la UTPL, desarrolla un proyecto de vinculación con el que trata de brindar apoyo a los escolares y sus familias en temas de alimentación saludable. “Esta iniciativa partió de datos preocupantes que revelan varios estudios sobre niveles altos de sobrepeso y obesidad en la población de todo el mundo y Ecuador no es la excepción pues el riesgo de sobrepeso en la población preescolar es del 21,6%; la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 29,9% (19% y 10,9%, respectivamente) en niños de 5 a 11 años; aproximadamente uno de cada tres adolescentes presenta sobrepeso u obesidad; y el 62,8% de los adultos mayores de 19 años padece sobrepeso y obesidad, lo que evidencia la gravedad de la situación que está atravesando el país”, señala.

¿Quiénes son más vulnerables?

Tanto niños como adolescentes son los grupos más vulnerables ante las influencias del entorno, deteriorando de este modo los patrones alimentarios saludables. El tipo de alimentación que recibe una persona en sus primeros años de vida determina en gran medida su calidad de vida en la adultez, por lo que la adopción de un estilo de vida saludable es indispensable para prevenir los problemas relacionados con la malnutrición.

¿Qué aporta la UTPL con este proyecto?

El proyecto busca contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible número dos de la Organización de Naciones Unidas: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como son la diabetes y la hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita.

¿Y su objetivo, en concreto, cuál es?

El objetivo que nos hemos fijado es promover en la comunidad educativa del nivel básico elemental de Loja (Ecuador) hábitos de alimentación saludable como mecanismo para consolidar una cultura responsable de nutrición a nivel familiar y social. Desarrollamos intervenciones integradas y participativas a nivel, escolar, familiar y comunitario para evaluar el estilo de vida y los hábitos alimentarios de las personas, lo que constituye una herramienta poderosa para mejorar la calidad nutricional de la población.

¿Para conseguirlo, con quién han trabajado su proyecto de vinculación?

Con docentes y estudiantes de las titulaciones de Alimentos y Medicina y también con estudiantes de la Maestría de Alimentos trabajamos en ocho escuelas que están a cargo del Municipio de Loja y con dos fiscomisionales, dando cobertura a 1.300 niños entre cinco y 12 años.

Son pioneros. No hay iniciativas similares en Loja…

Existen varios estudios sobre este tema a nivel país, los cuales se enfocan puntualmente en alguna población específica. En nuestro caso, en la provincia de Loja no se ha realizado estos estudios, por lo cual surgió la necesidad de hacerlo.

Pero el tema es preocupación constante de la UTPL, que ha desarrollado diversas iniciativas académicas, de investigación y de vinculación…

Sí, en la universidad se ha trabajo en varias iniciativas alineadas a este tema, como charlas impartidas sobre alimentación saludable en varias escuelas de la ciudad, y también se han insertado asignaturas para educar en este tema a los jóvenes universitarios. Una de estas es el curso en línea, masivo y abierto MOOC– Educación para una alimentación saludable. En el año 2015, investigadores y estudiantes de la UTPL realizaron un estudio sobre la calidad de los alimentos procesados que se expendían en la ciudad de Loja, en función de nutrientes críticos como sal, azúcar y grasa, identificando un elevado aporte de estos nutrientes a la dieta y evidenciando las escasas opciones de productos procesados saludables disponibles en el mercado, así como el escaso consumo de alimentos saludables. Asimismo, se han realizado varios trabajos de titulación enfocados al desarrollo de alimentos saludables con la incorporación de materias primas tradicionales o ancestrales.

DESARROLLAMOS INTERVENCIONES INTEGRADAS Y PARTICIPATIVAS A NIVEL ESCOLAR, FAMILIAR Y COMUNITARIO PARA EVALUAR EL ESTILO DE VIDA Y LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS DE LAS PERSONAS.

¿Cómo están realizando su proyecto?

El trabajo se realizó de octubre de 2018 a agosto de 2020 en tres fases. Primero, se evaluó talla y peso de los niños para calcular su índice de masa corporal (IMC) y determinar presencia de sobrepeso, obesidad o desnutrición. Posteriormente se aplicó una encuesta a padres de familia y niños para conocer la calidad y hábitos de alimentación. Y, finalmente, se realizaron actividades de capacitación sobre alimentación saludable utilizando materiales didácticos diseñados para los niños y sus familias.

¿Qué resultados han obtenido hasta el momento?

Los resultados obtenidos hasta ahora han demostrado que mediante las intervenciones integradas y participativas a nivel escolar, familiar y comunitario se logra fortalecer una participación activa del núcleo familiar, generándose una corresponsabilidad por el bienestar de sus miembros. Asimismo, se evidenció un alto grado de compromiso e interés en los estudiantes universitarios por aportar a la mejora de la calidad de vida de los niños y de la comunidad en general.

Socialmente, ¿qué aplicación y trascendencia tiene?

No existe información publicada que muestre cuáles son los hábitos alimenticios de los niños y jóvenes en nuestra ciudad y provincia. Muchas de las aseveraciones se basan sobre información experiencial. Conocer cómo se alimentan los niños en edad escolar permite prever las tendencias futuras. La información que se ha generado en el proyecto podría servir de base para la toma de decisiones por parte de las autoridades. Para la colectividad en general es sumamente importante conocer la realidad local con ejemplos propios, lo cual genera mayor conciencia y con ello se puede multiplicar los esfuerzos que se realizan con el fin de mejorar sus hábitos y por ende su calidad de vida. No tenemos resultados de aplicación directa en la industria con este proyecto, pero alguna empresa podría usar esta información para enfocar el desarrollo de sus productos hacia alimentos procesados más saludables para contribuir a mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Tobas puzolánicas para elaborar material que abarate la construcción de viviendas populares

Un equipo de la UTPL explora e investiga sobre cómo aprovechar tobas puzolánicas para la elaboración de baldosas y bloques como piezas ornamentales y otros materiales como ladrillos y tejas ecológicos, que puedan ser empleados en la construcción de una vivienda y que se obtengan en procesos con bajo impacto ambiental. Galo Guamán Jaramillo, del Departamento de Geología y Minas de la UTPL, explica que el estudio se ha centrado “en investigar materias primas, aprovechando los materiales no metálicos que abundan en la provincia de Loja. Se ha prospectado zonas que presenten rocas que reúnan los requisitos para ser aprovechadas y utilizadas en aplicaciones para la construcción como baldosas y bloques. En el sector de Purunuma, del cantón Gonzanamá, se pudo identificar rocas con actividad puzolánica que podrían ser usados por la industria de la construcción en viviendas de bajo coste. Las rocas son de dominio volcánico sedimentario, tipo tobas, que se caracterizan por su color blanquecino y alta meteorización que en algunos lugares se muestran de aspecto terroso”.

El equipo de investigación, conformado por los ingenieros civiles Berenice Zúñiga y Carmen Esparza, y los geólogos Fernanda Guarderas y Galo Guamán Jaramillo, impulsan la investigación como parte de los trabajos de fin de titulación previos a la obtención del grado de Ingeniería en Geología y Minas que realizan los estudiantes de pregrado. El trabajo se divide en la fase de exploración o búsqueda, que es netamente geológica, como la descripción e interpretación de las rocas y el mapeo respectivo de las zonas de emplazamiento del material; y la parte de ingeniería de materiales en la que estos son analizados para verificar su puzolanidad a través de ensayos de morteros de acuerdo con normas nacionales e internacionales.

En Ecuador, los materiales tipos puzolana se han formado alrededor de los centros volcánicos y zonas de tipo volcánico, en el sur del Ecuador las de mayor potencial se encuentran en las formaciones geológicas conocidas como Saraguro, Loma Blanca y Sacapalca.

En Ecuador, el Instituto Nacional de Investigación Geológico Minero Metalúrgico INIGEMM (Casto, 2017) realizó un estudio en las zonas de Panzaleo y Jachaguangu, ubicadas en el cantón Pujilí de la provincia de Cotopaxi, con puzolanas de muy buena calidad similares a la estudiadas en el sector Barrial Blanco en el cantón Paltas y Purunuma en el cantón Gonzanamá. También hay estudios realizados por la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Cuenca sobre caracterización y aprovechamiento de puzolanas; y por la Universidad Central acerca de la durabilidad del hormigón hecho con puzolana, entre otros. La mayoría de los estudios se refiere al material puzolánico que existe en el norte del país y que son relativamente recientes debido a la actividad volcánica presente en esas regiones. Nuestra investigación es sobre materiales antiguos que están determinados por la actividad volcánica desde el Paleoceno (60 Ma) al Plioceno, hace 3500 millones de años, aproximadamente.

Galo Guamán Jaramillo sostiene que “sin duda alguna la utilización de estos materiales podría abaratar costos en la construcción y en el uso para viviendas populares, lo que permitiría reducir el déficit de vivienda en la provincia y en la región sur del país. Debido a que los costos de fabricación serían muy bajos al usar este material, pues no se necesita cocción siendo incluso amigables con el medio ambiente pues al no ser cocidos, se evita la emanación de gases CO2 a la atmósfera, como sucede actualmente con la fabricación del ladrillo convencional”.

El experto añade que “este ladrillo ecológico podría convertirse en un adobe mejorado que por siglos ha sido empleado por nuestros abuelos en la construcción de sus viviendas”. La siguiente etapa del proyecto es construir una vivienda “tipo” con los materiales elaborados por el equipo, con el fin de estudiar su comportamiento. Además de hacer monitoreo con sensores de temperatura para saber si conservan el calor en épocas frías, o si son frescas en época de calor. Asimismo, se debe observar su comportamiento de deformación y consolidación natural, calcular costos y buscar alguna empresa o GAD cantonal que desee financiar la construcción en su territorio, si es el caso. También hace falta probar estos materiales en la industria minera, saber si la puzolana es más fuerte al ataque de ácidos y sulfatos que generalmente existen en estos centros.

Según el profesor Guamán, se espera “tener diseños de ladrillos, adoquines, trabajar en diseños de tejas, que se ha hecho muy poco, tener delimitadas más zonas con potencial puzolánico y trabajar en conjunto con el área de Arquitectura para generar diseños atractivos. La idea es tener viviendas “tipo” que se puedan construir con los GAD cantonales y con las comunidades locales para ofrecer estas nuevas alternativas de construcción”. La investigación contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, con énfasis al objetivo 11: aportar al acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales a través dl uso de materiales que evitan la emisión de CO2 y el consumo de combustibles fósiles, al tiempo de contribuir al uso de materiales que no dañan ni contaminan los ríos”

PUZOLANAS

Las puzolanas son rocas que contienen sílice o aluminosilicatos que por sí solos tienen poco o ningún valor cementante, pero que, molido y en un medio húmedo a temperatura ordinaria, reaccionan químicamente con el hidróxido de calcio (cal) o con cemento portland, formando un compuesto con propiedades cementantes.

Las puzolanas naturales son de origen mineral. Son generalmente cenizas volcánicas procedentes de erupciones explosivas que han pasado por un rápido enfriamiento de vidrio volcánico o un vidrio parcialmente zeolitizado (Vargas, Zárate, & Gutiérrez, 2005).

Los griegos (400 A .C) fueron los primeros que emplearon puzolanas en morteros de cal. Más tarde, los romanos usaron piezas de cerámica, ladrillos y tejas pulverizadas para formar las primeras puzolanas artificiales y también descubrieron que algunos suelos volcánicos mezclados con cal eran excelentes para producir morteros hidráulicos (un mortero hidráulico fragua y endurece bajo el agua, y es más duradero que un mortero corriente de cal). Estos suelos estaban en los alrededores de la población de Pozzuoli, cerca de Nápoles, y de aquí tomó el nombre de puzolana. En la actualidad, el uso de las puzolanas está muy difundido en países como EEUU, Italia, Alemania, India, España, México, Honduras y Cuba, entre otros.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Prototipo de olla de barro para cocinas de inducción basado en internet de las cosas

El diseño se construyó con arcilla de cera, materiales ferromagnéticos y una aplicación móvil para cocinar con recipientes de barro en soportes de calor alimentados por electricidad.

Arcilla de cera y material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla, para conseguir que el soporte tradicional de cocción se ajuste a las nuevas fuentes de calor en las cocinas domésticas: así es una olla de barro para placas de inducción, prototipo diseñado por un equipo de investigadores de la UTPL, liderado por el profesor Mauricio Patricio Artieda Ponce, del Departamento de Ciencias Empresariales. El grupo ha ideado el recipiente basándose sobre las aplicaciones del “internet de las cosas”.

“Es una olla de doble fondo. La primera capa es la que tiene el metal y va recubierta con fibra de vidrio para que logre mantener o esparcir el calor por toda la olla. Vale comentar que en los primeros prototipos que hicimos solamente se calentaba la parte de abajo y no todo el contorno de la olla; se podía cocer, pero no tenía la misma rapidez. Entonces, buscamos una forma de que toda la olla logre alcanzar la temperatura de manera uniforme. De ahí viene la otra parte de este implemento que simplemente es un cascarón, o sea la parte visual de la olla, la cubierta”, explica el profesor que lidera la investigación. El prototipo desarrollado tiene integrado un conjunto de sensores que recolectan información que es enviada a una aplicación móvil desarrollada en el contexto del proyecto de computación en la nube y computación afectiva.

La olla de barro para cocinas de inducción se presenta como un aporte de interés debido al momento que vive el país: migrar del gas a la electricidad, y el recelo que este cambio suscita por costos, por el hábito de cocinar en ollas de barro y en fogones de leña, y por la creencia de que los recipientes metálicos para cocinar pueden ser nocivos para la salud. El equipo de investigación del profesor Artieda Ponce apostó por desarrollar un prototipo que dé paso a nuevos modos de cocción de alimentos, pero manteniendo las técnicas tradicionales pues el barro requiere de la transferencia del calor lentamente, favoreciendo la conservación de nutrientes en alimentos tradicionales.

El prototipo se construyó en dos fases. Primero se seleccionaron los materiales porque no todas las arcillas son válidas, y después se procedió al desarrollo del prototipo. Integrado por Jonathan Mauricio Armijos Pardo, Melissa Nathaly Orellana Porras y Patricia Marisol Chango-Cañaveral, también de la UTPL, y Pablo Alejandro Quezada Sarmiento, de la Universidad de Valencia (España) y del Instituto Superior Tecnológico del Azuay, el equipo del profesor Artieda Ponce optó por trabajar con arcilla de cera, un elemento del subsuelo de áreas vírgenes (que no han sido explotadas anteriormente) que se pueden encontrar a partir de un metro de profundidad.

La pasta de arcilla se elaboró siguiendo los métodos tradicionales manuales y respetando estrictamente las fórmulas y las proporciones de arcilla y la arena. El modelado se realizó con la denominada técnica del golpeado, la más utilizada por los artesanos que aún continúan realizando diferentes piezas de cerámica. Esta consiste en dotarse de dos herramientas: una cóncava y la otra convexa, con las que, dando golpes uniformes y con mucha destreza, se logra construir todo tipo utensilios propios de la cerámica de cera.

El secado del modelado es lento. Tarda de 10 a 15 días con la ayuda de calor, pero sin exponer al sol ni al viento, y supone una reducción del prototipo -desde el modelaje- de aproximadamente un 12%. El proceso final de quemar la pieza se realizó en horno de calor a una temperatura superior a los 80°C. Para la elaboración de la olla, una vez que fue revisada la calidad del prototipo, se procedió a realizar el ensamblaje del material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla. Para pulir el material fue necesaria una amoladora con un disco especial para cerámica, además de lijas de metal, martillo y las placas magnéticas con la respectiva medida.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

En este proyecto innovador, en proceso de experimentación, la placa al igual que el material ferromagnético cumplen una doble función: la primera, garantizar la efectiva transmisión del calor a las paredes de la olla y, la segunda, lograr un ensamblaje de alta ingeniería, aunque a la vez simple, sin necesidad de recurrir a ningún pegamento artificial. En el caso de las ollas de barro no es recomendable usar ningún tipo de pinturas o engobes una vez que el modelado ha salido del horno. Mauricio Patricio Artieda Ponce señala que “lo que sí se puede y se debe realizar es seguir con el proceso de curado, para lo cual existen varios métodos tradicionales probados, para que la pieza no contenga olor ni sabor alguno, permitiendo de esta manera que esté apta para una cocción segura. Finalmente, lo que sí se puede agregar, es algún tipo de aceite natural sobre la superficie exterior para dar una mejor apariencia del producto. En el caso del prototipo, se ha combinado la tradición con la adaptación a las tecnologías actuales”.

El prototipo ha sido sometido con éxito a pruebas experimentales para determinar su efectividad en una cocina a inducción digital, usando la energía con potencia de 220 voltios y con un control constante de tiempo y temperatura para probar: la resistencia térmica de la pieza de cerámica, la capacidad de transmisión del calor y la cocción de alimentos.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

¿Son escuchados los pueblos originarios cuando hablamos de desarrollo?

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La UTPL impulsa estudios antropológicos que abordan aspectos de las cosmovisiones amazónicas

Existen numerosos estudios antropológicos que han abordado las cosmovisiones amazónicas tratando de visibilizar un modelo de pensamiento muy diferente al pensamiento racionalista occidental en cuanto a la relación del ser humano con el mundo natural. Desde el paradigma ancestral amazónico, todos los seres vivos forman parte de una red de vida que es al mismo tiempo la principal fuente de la espiritualidad de estos pueblos.

Esta cosmovisión no permitiría establecer relaciones estrictamente de dominación, explotación y consumo, tal y como existen en nuestro mundo actual, donde rigen los valores del capitalismo globalizado. Ana Dolores Verdú Delgado, profesora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UTPL, sostiene que lo interesante de estos estudios, además de conocer la historia de los pueblos originarios y su situación actual, es que representan una experiencia humana que tiende a ser silenciada. “Escuchar al otro -explica- es necesario para mejorar como sociedad y, al mismo tiempo, se ha de tener una visión crítica con las categorías que identifican las características culturales ajenas con lo no desarrollado”.

La profesora Verdú Delgado ha trabajado en diversos estudios en la Amazonía ecuatoriana desde el Observatorio de Conflictos Socioambientales (OBSA) de la UTPL, los cuales tuvieron el propósito de identificar los impactos de la minería a gran escala sobre las mujeres indígenas, así como las respuestas de las comunidades shuar al conflicto.

“Posteriormente también me interesé por los procesos de liderazgo de las mujeres indígenas en la Amazonía, al existir un aumento de su participación política en contextos donde tradicionalmente las mujeres han encontrado muchas barreras. Paralelamente trabajé con comunidades shuar del norte del país, y de esos encuentros surgió una investigación sobre las relaciones de este pueblo con el mundo natural”, dice.

A pesar de que se trata de una línea de investigación importante a escala internacional, hay pocas universidades ecuatorianas que trabajen “pues todavía -reseña- las ciencias sociales no se valoran suficientemente en el país ni se entiende los beneficios que aportan a la sociedad los conocimientos antropológicos. Fuera de las universidades hay una tendencia a folklorizar lo indígena, en lugar de atender los problemas que atraviesan desde enfoques complejos”.

Los aportes de la profesora Verdú han servido para evidenciar que “las mujeres indígenas son más vulnerables ante la expansión de las industrias extractivas debido a su responsabilidad frente a las familias, su relación con la tierra, y la masculinización del trabajo minero que se traduce también en problemas de seguridad para las mujeres”. En esos contextos, las indígenas asocian los cambios sociales que trae la industria minera con un aumento de la discriminación y la violencia.

“Por otro lado, cuando el interés del estudio es la cuestión cultural, lo que se observa es que, a pesar de que Ecuador dispone de políticas para el fomento del Buen Vivir, la dinámica de las economías mundiales sigue impactando de forma muy negativa en los pueblos originarios”, añade.

Las investigaciones sobre las cosmovisiones amazónicas ayudan a valorar positivamente la diversidad y a imaginar soluciones alternativas a los problemas, algo que es importante en tiempos de crisis. Ana Dolores Verdú explica cómo “este tipo de conocimiento permite además fortalecer el sistema democrático, pues para que una democracia funcione es necesario entender bien las necesidades de los grupos sociales que históricamente han sido discriminados”.

“Queda pendiente aplicar todos estos conocimientos en la mayor parte de espacios de la vida social del país, teniendo en cuenta que Ecuador es un Estado plurinacional con normativa dirigida a proteger la interculturalidad. También es necesario entender que la interculturalidad es mucho más compleja que la multiculturalidad. La interculturalidad alude al acto de dialogar, intercambiar y contribuir de un modo equitativo a la convivencia social”, añade Verdú.

La profesora afirma además que en estos momentos “atravesamos una crisis ambiental, socioeconómica y también civilizatoria, al tiempo que el sistema económico sigue produciendo un número cada vez mayor de personas excluidas”. En su opinión, “las grandes crisis suelen traer cambios de paradigmas y, en este caso, gran parte de la comunidad científica está de acuerdo en que ese cambio debe ir orientado a una mayor sostenibilidad. Las comunidades amazónicas han sido durante mucho tiempo el paradigma de la sociedad sostenible, por lo que el hecho de visibilizarlas y conocerlas mejor genera un diálogo muy interesante que nos permite ver qué tipo de saberes se han ido perdiendo (o sacrificando en pos del desarrollo) en la sociedad en la que vivimos”.

Al tratarse de estudios sociales, las investigaciones del Observatorio de Conflictos Socioambientales (OBSA) de la Universidad Técnica Particular de Loja tienen una mayor utilidad para las administraciones públicas porque inciden sobre necesidades sociales. “Algunas personas defienden de un modo idealista el objetivo de recuperación cultural tratando la identidad con un enfoque esencialista. Yo, sin embargo, creo en la necesidad de transformación de las sociedades, respetando por supuesto su propia percepción de los problemas”, añade.

Las comunidades amazónicas han sido el paradigma de la sociedad sostenible. Visibilizarlas mejor nos permite ver qué tipo de saberes se han ido perdiendo (o sacrificando en pos del desarrollo) en la sociedad en la que vivimos.

Ana Dolores Verdú cree que, como sociedad, el conocimiento sobre los diferentes pueblos y cosmovisiones que coexisten en el país brinda la posibilidad de reconstruir de un modo positivo la relación que tenemos con el otro, ya sea este “otro” un grupo humano o la propia naturaleza.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #54, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2020. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

¿Sabes que es el phubbing y cómo afecta tu vida?

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El estilo de vida actual implica estar conectados permanentemente a través de herramientas tecnológicas, lo que trae consigo un aumento de la dependencia a estos aparatos. El asunto es ¿Cómo aprovechar y hacer un uso adecuado y moderado de esas tecnologías sin caer en la dependencia?

La conectividad móvil permitió que los smartphones se consolidaran como una herramienta de comunicación sin precedentes. Sin embargo, este hábito se ha convertido en un problema actual presente en nuestras vidas. Se trata del phubbing, el cual consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a la persona.

Quizá usted no esté familiarizado con el término phubbing, pero seguramente es parte de su vida diaria. Si ha estado platicando con alguien y de repente, a media conversación, saca el teléfono de alguna manera ha caído en el uso problemático del celular denominado phubbing. Igual ocurre si está en una cena familiar y participa con su celular en la mesa. Sin embargo, el phubbing viene de la mano de otra dependencia: la nomofobia.

Pero, ¿qué es la nomofobia? Es el miedo a no tener el celular en la mano. Son personas que necesitan estar siempre conectadas, viendo publicaciones y expectantes de los likes que reciben en sus contenidos.

El uso problemático de las TIC puede traer como consecuencias, la adicción o la dependencia. La adicción, caracterizada por el sentimiento de inseguridad y “vacíos” si no poseen el teléfono celular. Y la dependencia, porque las personas afectan las relaciones con otras personas que están en su entorno social.

Hoy en día las personas están conectadas, pero están solas. Como seres humanos estamos tratando de ser aceptados dentro del mundo digital y, por supuesto, en redes sociales. Por esta razón posteamos todas las cosas que hacemos a lo largo del día. Actualmente vivimos ante un espejismo, porque la gente cree que si no está en redes sociales no existe.

El fácil acceso a las tecnologías de la información y comunicación (TIC) por parte de los adolescentes crea una mayor tendencia a sufrir problemas graves de nomofobia y phubbing. Ellos pierden el control del uso de las TIC.

Varias investigaciones han demostrado que las TIC son herramientas utilizadas para disminuir o apaciguar la soledad; es decir, sirven como herramientas para bajar el estrés a aquellas personas que no pueden relacionarse en un grupo.

El uso excesivo de las herramientas digitales, sin embrago, puede romper nuestras relaciones personales. La Internet ha hecho que las nuevas generaciones se lleven cada vez mejor con la tecnología, que lleguen a usarla casi por instinto y que manejen un amplio conocimiento de las TIC a temprana edad.

Este fenómeno puede ser tanto positivo como negativo; positivo en el sentido de que la tecnología se ha vuelto un aporte en materia educativa, y negativo por el cambio que genera en la forma que tienen los adolescentes para establecer relaciones con sus pares.

El phubbing crea muchas barreras de comunicación que afecta no solo a las parejas, sino a las relaciones de amistad, familiares e incluso laborales. La forma de comunicarnos actualmente es mediante grupos digitales, donde resulta fácil interactuar. Probablemente, en un futuro, la forma de comunicarnos será aun peor. De ahí que vale la pena detenernos a pensar, ¿Acaso estamos dejando de vivir y de disfrutar experiencias por estar solo ante una pantalla?

 

Fuente: laconversacion.net

Criptomonedas, entre la transparencia y la oscuridad

Las monedas digitales pueden constituir una alternativa a las transacciones que se realizan en la actualidad. Recordemos que el papel moneda ha sido el medio de intercambio más utilizado a nivel mundial gracias a la confianza que inspira, además de su aceptación como medio de intercambio y respaldo. Una moneda digital debería cumplir el mismo rol de una moneda física como medio de intercambio y respaldo. Sin embargo, las criptomonedas, denominadas así por su naturaleza encriptada a través de codificaciones, basan su uso en una cadena de bloques atados a un sinnúmero de operaciones que utilizan computadoras que minan miles de usuarios en cualquier lado el mundo.  Su descentralización y sobretodo, casi nulos costos de transacción la vuelve atractiva. Se considera que pueden incrementar su valor rápidamente por restricciones de oferta, pero a la vez mantiene un altísimo riesgo por su carencia de respaldo formal, pudiendo generar pérdidas en los inversionistas.

Podemos citar dos casos ejemplares, como lo ha sido el Bitcoin y el Petro. La primera criptomoneda atribuye su éxito a la confianza depositada en sus usuarios y a la transparencia de las transacciones codificadas; aunque, no está exenta de genere inconvenientes en cualquier momento, sobretodo porque frente a un shock financiero internacional la especulación que utiliza tácitamente para el incremento de su valor, podría ser contraproducente debilitándola y destruyéndola. Se ha apostado por ahora, a un nivel de aceptación y confianza mundial que podría más bien, hacer un llamado de atención al sistema financiero internacional como una alerta para mejorar su eficiencia y servicio. En la segunda criptomoneda la situación es distinta, porque si se utiliza el Petro con el concepto de criptomoneda, no mantiene los principios elementales de su uso, como es la transparencia en las transacciones y la descentralización. Un caso específico de ello es en Venezuela, donde fue utilizada desde febrero de este año. El Banco Central de Venezuela la manejó, careciendo de credibilidad y sobretodo podría causar una suerte de liquidez ficticia, que sumada a la devaluación del Bolívar sería contundente en la economía de ese país.

Finalmente, considero que, no se debe tener miedo a las criptomonedas, porque acompañados de la globalización del internet vamos a tener cambios como este en el mundo. Sin embargo, es valioso que existan normas mínimas para su uso. Entendamos que el riesgo es alto cuando los rendimientos son altos y, en este caso, aún más cuando si existe un shock nadie va a responder por tus dólares invertidos en esa criptomoneda.

La Paz que queremos, la Paz que podemos

El objetivo 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, nos invita a reflexionar sobre el hecho de que sin Paz: estabilidad, derechos humanos y gobernabilidad efectiva basada en un Estado de derecho, no es posible alcanzar un desarrollo sostenible. Una invitación a trabajar, en momentos en los que la violencia asume nuevos rostros: símbolos, discursos, ejemplos y liderazgos violentos, que dividen a las sociedades, que la llevan por la vía de la desinformación, de la intolerancia, del odio y la desconfianza.

Parece ser que una es la Paz que queremos (una quimera), y otra es la Paz que podemos (una triste realidad). Para evitar esta evidente frustración, la academia y la investigación para la Paz, deben trabajar sin descanso, por entender el por qué de las sociedades divididas, de los países donde supuestamente se vive en democracia, pero que a la vez se desconocen derechos fundamentales y de los países y regiones con alarmantes índices de violencia e intolerancia.

Con ese <<entender>>, trabajamos en nuevos escenarios para la paz: educación y acción. Si hablamos de reducir considerablemente la violencia en nuestras sociedades y trabajar con gobiernos y comunidades para encontrar soluciones duraderas, aceptadas y respetuosas de los derechos humanos necesitamos de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas: derechos y obligaciones en un marco de tolerancia y respeto.

El reto es pasar de la declaración a la acción y eso es posible bajo el llamado y convocatoria de Naciones Unidas sobre los ODS. Esto permitirá que las diversas agendas regionales, nacionales y locales, se alineen con un concepto y práctica de Paz Sostenible, que es a la vez un soporte del Derecho Humano a la Paz.

Los peligros del consumo de alimentos procesados

Tener un buen hábito alimenticio es el deber ser para cuidar la salud, pero no es así. En la actualidad, la prevalencia del sobrepeso y obesidad aumenta en diversos países del mundo, y Ecuador no es la excepción debido entre otras causas al excesivo consumo de alimentos ultraprocesados que suelen contener grandes cantidades de grasa, azúcares y sodio. Así lo confirma la última encuesta de salud y nutrición de 2013. En el país, entre las personas mayores de 19 años y menores de 60 años el índice de sobrepeso y obesidad se ubica en el 62,8%.

Es una situación que debe preocupar a todos. Al parecer, en la población existe desconocimiento y confusión al momento de ingerir aquellos alimentos que son sometidos a un proceso industrial, ya sea para alargar su tiempo en el mercado o para complacer la demanda de los consumidores que buscan facilidad a la hora de preparar y consumir alimentos.

Para comprender mejor el tema, y como una propuesta de los investigadores de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acoge el sistema Nova que clasifica a los alimentos según su naturaleza, grado de procesamiento y finalidad. Esta nueva forma de clasificación establece cuatro grupos de alimentos fáciles de recordar para una correcta alimentación.

El primer grupo incluye alimentos no procesados o mínimamente procesados, como una manzana, jugos de frutas recién preparados, leche pasteurizada o un pescado congelado. El segundo reúne ingredientes culinarios, como aceites, grasas, sal, azúcar, especias que se suelen usarse para la preparación de los alimentos sea en casa o en la industria. El tercero reúne a los alimentos procesados a los que se les ha añadido uno o más ingredientes culinarios sea para mejorar su palatabilidad o su tiempo de conservación y derivan directamente de alimentos. Por ejemplo, una barra de pan, sardinas en aceite, quesos curados o guisantes enlatados.

El último grupo, los “ultraprocesados” que incluye alimentos procesados a base de formulaciones a partir de sustancias derivadas de alimentos. Se obtiene a base combinar componentes con muchos aditivos como: saborizantes, endulzantes, estabilizadores, colorantes. Según detalla la clasificación, tienen hasta un total de 20 componentes o más, de los cuales mayoritariamente suelen ser aditivos.

Los alimentos ultraprocesados por su gran contenido de aditivos, con alto contenido de nutrientes críticos (grasas, sal, azúcar) y poco valor nutricional su excesivo consumo está asociado con las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación (cardiovasculares, sobrepeso, obesidad, ciertos tipos de cáncer y algunas degenerativas).

 

Para evitarlo, una de las tareas principales es que los consumidores tengan conciencia sobre los riesgos que implica consumir este tipo de productos y lo que acarrea para la salud. Es primordial que las personas se informen y cambien sus hábitos de alimentarse. Esto va obligar a las empresas a buscar alternativas saludables para cambiar la forma actual de elaborar productos.

Hay que reconocer, que la industria alimentaria no llegó sola a este punto, el consumidor pide alimentos más sabrosos, fáciles de preparar y consumir, que no impliquen trabajo en casa, y la industria adecuó sus formulaciones a este requerimiento. Por ello, es menester sensibilizar a los consumidores de lo que significan los alimentos para su salud. Es necesario que las empresas trabajen con responsabilidad social priorizando la salud del consumidor.

Es una responsabilidad compartida, ciudadanía, instituciones de control e industria. El Estado (Ministerio de Salud y Educación) deberá educar en alimentación saludable y difundir los efectos del consumo de estos alimentos no saludables con alto valor calórico, caso contrario habrá situaciones más graves en el futuro. Todos deben acordar estrategias y soluciones para que predomine en el país una alimentación saludable.

Artículo extraído de: laconversación.net

Factores que influyen en el embarazo adolescente

Ecuador es el tercer país de la región andina con los índices de embarazo adolescentes más altos, según reportes del Ministerio de Salud Pública (2017), lo que motiva a buscar alternativas que contrarresten esta problemática social en la que concurren factores emocionales, sociales, económicos y familiares.

Según las docentes Yadira Gavilanes y Ruth Maldonado, profesoras de la carrera de Medicina de la Universidad Técnica Particular de Loja, “es notorio que en el país no existe un programa eficaz para disminuir la tasa de embarazos en adolescentes, lo que motiva a la revisión de los posibles factores que inciden en esta situación, que no solo se genera por desconocimiento, sino también radica en medios familiares, sociales y económicos”.

Las profesoras Gavilanes y Maldonado dirigen un proyecto de investigación sobre los Factores Predisponentes que influyen en el Embarazo en Adolescentes Escolarizados en la Ciudad de Loja en el que, con apoyo de cinco universitarios de Medicina, trabajan sobre una muestra de 640 estudiantes con edades entre 11 y 19 años que respondieron a una encuesta dirigida a buscar los factores de riesgo y a los que se aplicaron instrumentos frente a la depresión, ansiedad, autoestima y funcionalidad familiar, que son la otra cara de la moneda de donde se desprenden también estos factores de riesgo.

“La predisposición de las estudiantes”, señalan, “permite identificar que hay una propuesta de intervención, así como el respaldo de las autoridades educativas, padres de familia y sus propios compañeros, a quienes se pretende incluir en una segunda intervención aunque se trata de temas delicados”. “Hablar de embarazo puede generar tabúes, pero las adolescentes intervenidas presentaron mucha predisposición, incluso al brindar información relacionada a su período, conocimientos sobre sexualidad, métodos anticonceptivos, su relación familiar, si existe violencia en su entorno, entre otros”.

El estudio está en fase de exploración de datos, pero los primeros resultados ya evidencian que en cada tema analizado existe un factor predominante. “Por ejemplo –explican Gavilanes y Maldonado–, en el grupo de factores biológicos existe una gran muestra que muchas jóvenes son hijas de madres adolescentes, en otro de los parámetros como es el de educación sexual, todavía existe desconocimiento sobre los métodos anticonceptivos y están aún muy arraigados a mitos sobre la sexualidad, en cuanto a lo que es la planificación futura, vemos, que si bien tienen un plan a corto plazo, no lo tienen a largo plazo”. La investigación también ha servido para identificar posibles casos de violencia intrafamiliar y, en calificación de las adolescentes, ‘mala relación’ con los padres.

El siguiente paso del proyecto es consolidar la información y generar acciones de prevención a través de la socialización, con las participantes mediante talleres educativos en los que involucren estudiantes, docentes y padres de familia.

Vida, obra y muerte de la ley para evitar la especulación de la tierra (Ley de Plusvalía)

¿QUÉ ES?

La ley para “Evitar la Especulación de la Tierra”, o también llamada “Ley de Plusvalía” fue creada por el Gobierno de Correa. Esta ley crea un impuesto del valor especulativo del suelo, que es del 75%. Este tributo se aplica a la ganancia extra que genere la segunda venta de inmuebles y terrenos. El impuesto se cobrará luego de reconocer al propietario una ganancia ordinaria que incluye el valor del inmueble en escrituras, tasas y gastos por mejoras, y una tasa de interés equivalente a tener el dinero en el banco. También se deduce un equivalente a 24 salarios básicos, que suman USD 8.784.

Los dineros que se recauden por el tributo del 75% irán a los gobiernos autónomos descentralizados; es decir, prefecturas y municipios para obras de saneamiento, financiamiento de obras relacionadas con servicios básicos, etc.

Se excluía únicamente a los constructores que realicen proyectos de vivienda social y prioritaria; es decir de menos de USD 70.000.

El expresidente Corre defendía la Ley al señalar que busca evitar ganancias ilegítimas, considerándolas a estas como el excesivo incremento de valor de un bien inmueble, que no es fruto de la acción directa del propietario, pertenece a la ciudad.

Cuándo se creó

La ley se publicó en el Registro Oficial el viernes 30 de diciembre de 2016.

PROBLEMAS DE LA LEY

Qué es Especulación

La ley en su nombre y en su motivación invoca a que se debe frenar la especulación, motivándose en el artículo 376 de la Constitución, la cual prohíbe la obtención de beneficios a partir de prácticas especulativas sobre el uso del suelo, en particular por el cambio de uso, de rústico a urbano o de público a privado.

Mezcla entre especulación y plusvalía

La Ley confunde la plusvalía con la especulación. Cae en la ilegalidad de presumir la culpabilidad y motivaciones especuladoras de los ciudadanos.

La ley crea una definición “pasiva” del acto de especular. Cayendo en el error de que la especulación es por naturaleza una acción voluntaria.

Además la Ley califica como especulación la compra y tenencia de cualquier bien inmueble, cuando el valor de su venta supere cierto tope arbitrario, aún cuando la fijación del precio sea ajena a la voluntad del propietario.

En caso de que aceptemos este absurdo de mezclar plusvalía con especulación, resulta más loco “regular” ese ilícito, imponiéndose un 75% de impuesto, en lugar de prohibirla y sancionarla, como manda la constitución.

Derogatoria

En el referendo y consulta popular del 5 de febrero del 2018, en su pregunta seis se preguntó “¿Está usted de acuerdo con que se derogue la Ley Orgánica para Evitar la Especulación sobre el Valor de la Tierra y Fijación de Tributos, conocida como Ley de Plusvalía, según el anexo 1?”.

Ésta fue aprobada por el 63,1% de los votantes. Por lo que según su anexo el Presidente Moreno envió una ley derogatoria a la Asamblea Nacional con el carácter de económico urgente para derogarla, la cual fue publicada el 22 de marzo en el Registro Oficial.

Qué pasa en la actualidad

Se vuelve al estado previo a la promulgación de la ley, de esa forma estamos a lo establecido en el artículo 556 del Código Orgánico de Organización Territorial (COOTAD), esto es:

“Impuesto por utilidades y plusvalía.- Se establece el impuesto del diez por ciento (10%) sobre las utilidades y plusvalía que provengan de la transferencia de inmuebles urbanos, porcentaje que se podrá modificar mediante ordenanza”.

En la ciudad de Loja este impuesto es del 5% según el artículo 26 del libro VI de la Recopilación Codificada de la legislación municipal de Loja:

“(…) Para el caso de las transferencias de nuevas construcciones, se calculará el valor de utilidad únicamente del terreno”.

La tecnología llegó para quedarse, pero la vida es mucho más

La dependencia y el uso excesivo a la tecnología -así como a las drogas, juegos, u otras conductas adictivas- no son condiciones recomendables porque impiden a las personas disfrutar plenamente de la vida, además, las dependencias y el abuso en el uso de las nuevas tecnologías está presente en todas las edades y todos los niveles socioeconómicos.

Por ejemplo, el estar “todo el día” pendiente de las redes sociales podría influir en las relaciones interpersonales y reemplazarlas por la interacción virtual, y las consecuencias de este tipo interacción dependerían de muchos factores individuales como: competencias en escritura, comprensión lectora, control de impulsos, resistencia a la frustración, rasgos de personalidad, entre otras. Es necesario entender que existirán excepciones y las nuevas tecnologías también podrían ayudar a mejorar relaciones, que por distancia geográfica, encuentran en ellas una forma de mantenerse en contacto.

La tecnología es parte de la vida y llegó para facilitar procesos mentales como por ejemplo el almacenamiento de información (memoria), o la búsqueda de respuestas (ejemplo, “googlear”); y están cada vez más presentes en los espacios de enseñanza y en las relaciones sociales. Actualmente hay personas que interactúan con las pantallas por lo menos ocho horas al día, más tiempo del que emplean en cualquier otra actividad, incluso dormir, en este tipo de personas se podría determinar indicios de un uso excesivo de las nuevas tecnologías.

En los jóvenes la tecnología también llegó para quedarse

El adolescente de hoy dedica parte de su tiempo libre a la computadora, televisión o redes sociales en su celular… y al invertir el tiempo en las nuevas tecnologías, se ha disminuido la dedicación a otras actividades al aire libre como el deporte o la interacción cara a cara con sus pares y familia.

Daría la impresión que no existe un balance entre el tiempo que se invierte en el uso de la computadora y el que se destina para realizar otras actividades. Hoy por hoy, prácticamente todas las comunicaciones se realizan a través de medios virtuales, pero llegado el momento de encontrarse, comunicarse y expresarse cara a cara. Aunque independientemente de la tecnología, generalmente existe dificultad para expresar las emociones, porque no es algo en lo que se pone énfasis en la crianza, mucho menos en el sistema educativo y es importante desarrollar estas habilidades desde los primeros años, desde casa y quizás ahí si hay un problema real con la tecnología, porque por al gastar nuestro tiempo en ella (o no hacerlo moderadamente) descuidamos estas áreas que son importantes potenciar.

Por lo tanto: ¿Cuál es el reto para la familia moderna?, teniendo en cuenta que la interactividad de la comunicación real entre los miembros de las familias está limitada por el uso y el tiempo que se dedica a las nuevas tecnologías, la familia se ve en la imperiosa necesidad de reencontrarse y de volver a invertir tiempo “no virtual” en si misma.

Dependencia tecnológica

En algunas personas es un problema el hecho de estar gran parte del día sin su computador, celular o televisión, incluso no saben qué hacer en esas circunstancias, se aburren y también pueden mostrar signos de ansiedad.

Para intervenir o prevenir que esta situación siga creciendo, pueden apuntar varias recomendaciones. Por ejemplo, es importante retrasar el tiempo del primer acceso a las tecnologías a los más pequeños de la casa. Lo recomendable es que accedan al rededor de los cinco años, con la vigilancia de los padres y en periodos cortos de tiempo es decir no más de 15 a 20 minutos, además de preferencia el acceso debe ser durante el día y muy poco o nada en las noches.

En la actualidad existe variedad de aplicaciones tecnológicas que se pueden disfrutar con los más pequeños. Por ejemplo, mirar un video a través de YouTube siempre y cuando el niño pueda entenderlo y sus padres estén de acuerdo con el contenido. Es importante recordar que los niños por su nivel de desarrollo de pensamiento necesitan mediadores y los principales son sus padres.

En el caso de los adolescentes es más complicada la intervención, pero se puede negociar con ellos acuerdos para disminuir el uso de las tecnologías. El punto es lograr que intercalen el tiempo frente a una pantalla con actividades de recreación de su preferencia y que en ellas interactúen con la sociedad.

En el caso de los adultos, es recomendable que enseñen con el ejemplo, aunque en muchos casos esto no se cumple. En psicología se conoce como “doble vínculo” a la situación comunicativa en la que una persona recibe mensajes diferentes o contradictorios, un vivo ejemplo de lo que sucede con los padres que dan una orientación a sus hijos, pero hacen lo contrario. Los padres deben ser conscientes y coherentes, si piden menos uso de las tecnologías es vital que ellos también disminuyan su uso.

La tecnología llegó para quedarse, pero no para manejar al ser humano. Por eso las personas no deben permitir que esta herramienta, remplace la interacción social, la enseñanza y la comunicación, puede ser un medio pero que no sea el único. El reto es tener tiempo para todos los aspectos de la vida.

Artículo extraído de: La Conversación

Protección de datos personales de la niñez y la adolescencia en entornos digitales

El uso masivo de las TICs no es solo una actividad emprendida por adultos. Al alcance de los niños, niñas y adolescentes, llamados nativos digitales, la Internet ya forma parte de la vida de los más pequeños de la casa por cuanto ellos como una actividad casi “natural” manejan tecnologías y en muchos casos ya cuentan con una “identidad digital” en la web, sin ser conscientes de tenerla. Por ejemplo, en los Estados Unidos se habla que el 92% de los menores ya cuentan con un perfil digital a los dos años a través de cualquier tipo de red social. Así también, en Ecuador el 61.2 % de niños y niñas entre 5 a 15 años usan internet y 8 de cada 10 jóvenes entre 16 y 24 años.

A partir del uso de las TICs muchos pueden ser los beneficios, pero también las desventajas tiene que ser muy considerables a la hora de medir el respeto de los derechos fundamentales de las personas. Nuevas tipologías como el sexting, cyberbullying, grooming, morphing, sharenting, upskirting representan en la actualidad algunos de los riesgos a que los menores y adolescentes se exponen en entornos digitales como resultado de la falta de concienciación sobre la naturaleza de la protección de los datos de carácter personal.

Como sabemos, a partir del uso de las TICs muchos pueden ser los beneficios, pero también las desventajas tiene que ser muy considerables a la hora de medir el respeto de los derechos fundamentales de las personas. Nuevas tipologías como el sexting, cyberbullying, grooming, morphing, sharenting, upskirting representan en la actualidad algunos de los riesgos a que los menores y adolescentes se exponen en entornos digitales como resultado de la falta de concienciación sobre la naturaleza de la protección de los datos de carácter personal.

En el caso de Ecuador, el derecho fundamental a la protección de datos personales se encuentra plenamente reconocido en la Constitución de la República (art. 66.19) cuyo ejercicio se posibilita en doble vía, es decir tanto a través de la acción de protección (art. 88) tendiente a amparar la vulneración de los derechos constitucionales, como de la acción de hábeas data (art. 92) encaminada a ejercitar los derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición sobre la información de carácter personal.

Es importante señalar que a propósito de ello, la Corte Constitucional en 2014 (Resolución No. 1-14-PJP-CC) ha desarrollado el primer precedente jurisprudencial sobre este derecho fundamental considerando que: “el derecho a la protección de datos -y específicamente, su elemento denominado “autodeterminación informativa-“, tiene un carácter instrumental, supeditado a la protección de otros derechos constitucionales que se pueden ver afectados cuando se utilizan datos personales, como puede ser la intimidad, la honra, la integridad psicológica, etc.”.

En el ordenamiento jurídico secundario, especial importancia tiene el Código de la Niñez y de la Adolescencia (art. 53) que garantiza el derecho a la privacidad y las formas de comunicación considerando que: “los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a que se respete la intimidad de su vida privada y familiar (…) correspondencia y comunicaciones telefónicas y electrónicas, de conformidad con la ley”. En este fin, el Código (art. 8) habla de una “corresponsabilidad del Estado, la sociedad y la familia” en la adopción de medidas políticas, administrativas, económicas, legislativas, sociales y jurídicas que sean necesarias para la plena vigencia, ejercicio efectivo, garantía y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes con base al principio de interés superior.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Cencos (INEC), del año anterior, los niños representan el segundo grupo etario con mayor número de personas que utiliza computadora, incrementándose desde el 2012 un 18,2% el uso de internet en los más pequeños, y así también un 55.9% el uso de smarphones dentro de los últimos cinco años. Sin embargo, en la práctica evidenciamos ausencia de medidas políticas, administrativas, económicas, legislativas, sociales y jurídicas necesarias para el ejercicio efectivo del derecho a la protección de datos personales en entornos digitales para la niñez y la adolescencia.

Modelos experimentados de como Argentina, Uruguay y Colombia que han recibido reconocimientos internacionales, deben significar referentes en la materia a fin de promover en los ciudadanos la protección de este derecho fundamental. Por ello es necesario emprender un trabajo articulado entre el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CNNA); Concejos Cantonales de la Niñez y Adolescencia; Juntas Cantonales de Protección de Derechos de la Niñez y Adolescencia; Dirección Nacional de Policía Especializada para niños, niñas y adolescentes (DINAPEN); instituciones educativas; las familias; y, la sociedad en general con el objeto de concienciar y prever mecanismos de prevención y protección orientados a tutelar el tratamiento de la información de carácter personal en medios digitales.

Artículo extraído de: La Conversación