Carta del paisaje del Ecuador

El documento ayudará a revalorar, reconocer, proteger, potenciar e incorporar los diversos paisajes del país en la planificación urbana y territorial.

Carta del Paisaje es un manifiesto, un documento teórico debidamente fundamentado que busca reconocer, revalorar y proteger el paisaje del Ecuador en un marco de desarrollo sostenible. La mayoría de los países, en especial los latinoamericanos, cuentan con estas Cartas como instrumentos para la planificación territorial y para contar con respaldos teóricos y catálogos que permitan monitorear cómo van cambiando o cómo se van perdiendo los paisajes a fin de tomar medidas de protección. En Ecuador el equipo que lidera Alexandra Moncayo Vega, profesora del departamento de Arquitectura y Urbanismo de la UTPL, se ha planteado redactarla como un mecanismo para reconocer el enorme potencial natural, cultural y la calidad de paisajes ecuatorianos a partir de la preocupación por el acelerado deterioro de los mismos. “Es necesario -afirma Moncayo- revalorar los paisajes presentes en las cuatro regiones de Ecuador, a fin de no perder nuestra identidad como país andino, costero, amazónico e insular. La Carta, es el punto de partida para contar con insumos como los catálogos del paisaje, la futura Ley del Paisaje y políticas públicas que permitan una gestión y acción en torno al paisaje coherente con las características biogeográficas de Ecuador”.

La profesora Moncayo sostiene que “las diferentes manifestaciones de paisajes nos identifican como ecuatorianos y, por tanto, es preciso incidir en que el paisaje es un recurso, un bien común que se construye con un enfoque multidisciplinar, el cual requiere de la visión de varias profesiones que aporten a revalorar, reconocer, proteger, potenciar e incorporar los diversos paisajes de Ecuador en la planificación urbana y territorial”.

Su investigación define una nueva línea de estudio en el país, desde su visión integradora del paisaje ecuatoriano. Es de especial relevancia porque se trata de la primera vez que se redacta la Carta del Paisaje del Ecuador en una acción en la que también participan la International Federation of Landscape Architects (IFLA), la Iniciativa latinoamericana del Paisaje (LALI); la Sociedad de Arquitectos Paisajistas del Ecuador (SAPE), cuya sede actual es la UTPL; el Colegio de arquitectos del Ecuador (CAE-E) y Colegio de arquitectos de Pichincha (CAE-P); además de redes universitarias como: la Universidad Central del Ecuador (UCE), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) sede Quito; y la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), que actuaron como revisoras de la Carta.

Carta del Paisaje del Ecuador permite contar con un respaldo para proteger las diferentes manifestaciones paisajísticas, promover el turismo y mantener la identidad de las comunidades, ciudades y espacios que otorgan carácter y diferenciación entre lugares.

Carta del Paisaje es un instrumento voluntario de concertación entre agentes del territorio, orientado a promover la gestión sostenible del paisaje y el bienestar de sus habitantes mediante el establecimiento de principios, objetivos, acuerdos y estrategias de gestión. Se ha realizado “con mucho fundamento teórico científico, normativo y técnico y se tiene dos objetivos claros: el primero, redactar y entregar a la ciudadanía ecuatoriana la Carta del Paisaje del Ecuador, y el segundo, plantear políticas públicas para la protección del paisaje ecuatoriano”- dice la profesora Moncayo.

Alexandra Moncayo adelanta que “al tratarse de una Carta elaborada con un enfoque participativo, en la que han aportado varias instituciones y organismos nacionales e internacionales (IFLA, LALI, PUCE, UCSG, UCE, UTPL, CAE-E, CAE-P), procuramos que su difusión permita valorar los paisajes del Ecuador en sus cuatro regiones, con fines de protección y de mayores vivencias en los mismos. Por eso se la presentaremos a diferentes estamentos públicos y privados como instrumento que les conduzca a planificar territorios, ciudades, comunidades rurales y barriales en donde se revalore al paisaje, especialmente el más próximo, y se lo vincule al desarrollo de la población”.

Entre las tareas pendientes que permitan continuar con esta iniciativa están llegar a tener una Ley del Paisaje del Ecuador y elaborar catálogos e inventarios de los paisajes ecuatorianos que permitan su puesta en valor y su protección. La Carta del Paisaje del Ecuador se suma a las cartas de otros países de América, se une a muchas iniciativas globales como la futura Convención de los Paisajes y los Derechos del Paisaje Latinoamericano. Sus principios pueden apoyar a apuntalar una visión de protección de los paisajes dentro de los procesos industriales y empresariales. En el turismo es un insumo y potencial que genera muchos proyectos con visión de promover los paisajes del Ecuador.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Checkingbot para verificar contenidos por Whatsapp

fake news

Un equipo de la UTPL creó una aplicación de fact-checking para combatir el impacto de las fake news (noticias falsas), favorecer el pensamiento crítico de la ciudadanía e impulsar la formación sobre consumo mediático.

Las fake news son aquellas creaciones elaboradas de forma intencional con el fin de deformar la verdad, manipular y hacer daño a alguien. El término fake news ha cobrado relevancia para referirse a las mentiras que se divulgan como verdades en redes sociales. Se les denomina “noticias falsas”, pero no son noticias, su divulgación no se produce precisamente en medios de comunicación, y puede presentarse no solo en forma de noticias, sino también de memes, bromas, parodias, propaganda y opiniones, lo cual dificulta evidenciar su falsedad y, a pesar de ello, son compartidas de forma masiva.

Durante 2020, la pandemia permitió visibilizar a gran escala los efectos nocivos de la desinformación. La UNESCO señaló que, a la par del covid-19, se expandía lo que denominaron “desinfodemia”, por la gran cantidad de fake news generadas en torno a la emergencia global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dispuso mecanismos de verificación informativa para desmentir rumores sobre el virus, su propagación y supuestas curas. Para ello utilizaron chatbots de verificación informativa en Whatsapp, con ayuda de la International Fact-Checking Network que, si bien ayuda a ubicar información verificada sobre el tema, aún la población no ha identificado la utilidad y el potencial de estas herramientas.

Según el informe Digital In 2021, realizado por We are social y Hootsuite, Whatsapp es el sistema de mensajería más utilizado del mundo y la tercera plataforma luego de YouTube y Facebook. A esto se suma el incremento del uso de smartphones a nivel global. Esta combinación permite ver dos oportunidades:

1. Whatsapp es la plataforma a través de la cual se distribuye gran cantidad de fake news, con lo cual puede ser también el espacio donde se haga posible su verificación.

2. Los smartphones están al alcance de la mayor parte de usuarios de Internet, lo cual facilita su uso para verificar datos.

Un equipo de la UTPL coordinado por la profesora Claudia Vanessa Rodríguez Hidalgo, y que está integrado por Catalina Mier Sanmartín, Gabriela de las Mercedes Coronel Salas y Luis Mario Valarezo Cambizaca del Grupo de Investigación Comunicación, Poder y Ciudadanía en Red del departamento de Comunicación; además de Rocío Elizalde, estudiante de la Maestría en Comunicación de la UTPL y Anthony Cabrera, alumno de Ingeniería de la ESPE, ha desarrollado una herramienta chatbot denominada Checkingbot, la cual permite la verificación de los contenidos (fact-checking) a través el uso de inteligencia artificial para hacer búsquedas de informaciones verificadas según la necesidad del usuario.

La herramienta puede ser utilizada a través de Whatsapp, con el envío de mensajes para verificar un dato. Checkingbot busca el o los términos en su base de datos y ofrece una serie de opciones a los usuarios, ayudándole a identificar si es verdadero o falso. La intención es que está herramienta esté al alcance del usuario y que no requiera de mayor entrenamiento para su uso.

Claudia Rodríguez-Hidalgo señala que “los rumores y mentiras se convierten en virales en redes sociales en cuestión de minutos, no así la información verificada: cuando esta se publica no tiene el mismo alcance e impacto, y por eso la trascendencia de Checkingbot está en ofrecer la posibilidad de verificar datos de manera autónoma. Esto coadyuvará al desarrollo del pensamiento crítico del ciudadano y a un consumo informativo más responsable, seleccionando mejor los medios a los cuales entrega su confianza para informarse, exigiendo mejores contenidos en los medios, discriminando páginas o perfiles que no son medios de comunicación, aunque publiquen contenidos; y, diferenciando cuando una información contiene datos falsos y dónde verificarlos”.

Existen investigaciones relacionadas al fenómeno fake news en Ecuador, las cuales se han enfocado en contar cómo se producen en eventos particulares como elecciones, levantamientos sociales o la misma pandemia. Organizaciones como Fundamedios a través de sus proyectos Ecuador Chequea y Ecuador Verifica se dedican a realizar verificación informativa y son al momento los proyectos emblemáticos sobre fact-checking. Sin embargo, recuerda la profesora Rodríguez, “al momento no se ha utilizado la inteligencia artificial o herramientas similares para este cometido, y tampoco se ha emprendido en un trabajo con los usuarios, quienes son los principales responsables de la difusión de contenidos. Las labores de verificación requieren de un accionar comunitario y del empoderamiento del ciudadano, quien debe asegurarse de que aquel contenido que quiere compartir es verdadero”.

La investigación se centró durante 2020 en el desarrollo del prototitpo de verificación. Durante el primer semestre de 2021 se ha estado realizando pruebas con grupos de personas de diferentes características: jóvenes, adultos, adultos mayores, profesores de primaria y secundaria y periodistas, con el fin de identificar las oportunidades de mejora de la herramienta, de modo que se vea la factibilidad de su uso. De la mano de estas actividades se está desarrollando talleres acerca de la desinformación y la verificación como una práctica necesaria porque “educar al usuario sobre la forma en que consume la información es el mayor impacto que podemos generar a través del proyecto, al tiempo de proveerle las herramientas que le permitan paliar la desinformación y evitar caer en engaños que pueden poner en riesgo su propia seguridad”, añade.

Hacia el futuro, lo que se pretende es “mejorar la herramienta de modo permanente, quizás sea una actividad que no podamos decir que tenga fecha de finalización. Cada día la desinformación se presenta en diferentes formatos y de la mano de distintas estrategias para engañar. Al momento la herramienta trabaja en base a textos, pero la proyección inmediata es lograr que identifique audio y video”, sostiene la docente.

a. Recomendaciones para no dar crédito a las fake news

  1. Revise las fechas y detalles de la publicación.
  2. Verifique si ya fue publicado en medios de comunicación o si alguna fuente oficial habla de ello.
  3. No caiga en la tentación de publicarlo o reenviar solo porque tenga muchos likes, haya sido muy compartido o porque lo publiquen conocidos y personas de su agrado.
  4. Tenga cuidado con las cuentas que sigue en redes sociales. Recuerde que todos podemos crear páginas y publicar contenidos sin contraste o verificación.
  5. Si conoce a algún experto en el tema, pregúntele.

b. Principales fake news Ecuador

  1. En octubre de 2019, tres personas que habían sido detenidas en Posorja por asalto fueron asesinadas al difundirse el rumor de que eran secuestradores de niños.
  2. Durante las protestas de octubre de 2019 circularon fotografías de muertos y heridos que se describían como víctimas de las movilizaciones en contra del Gobierno. Aunque durante el evento sí hubo víctimas, muchas fotografías utilizadas correspondían a hechos sucedidos años atrás o en otros países.
  3. En abril de 2020 circularon fotografías y videos falsos con los cuales se aseguraba que ecuatorianos arrojaban al mar los cadáveres de personas que fallecieron con covid-19. Las imágenes correspondían al naufragio de una embarcación de emigrantes africanos cerca de las costas de Libia.
  4. Durante la pandemia se ha difundido curas y remedios para la covid-19 como: ivermectina, dióxido de cloro, hidroxicloroquina, cascarilla y otras que carecen de respaldo científico.
  5. En febrero de 2021, el portal Ecuador Verifica determinó que al menos el 45% de las afirmaciones que dijeron los candidatos a la presidencia, en el debate organizado por el Consejo Nacional Electoral, eran falsas.

c. ¿Cómo se accede el chatbot?

Se lo utiliza escribiendo “hola” al nº de Whatsapp 0992350322 inmediatamente responde con un menú de tres opciones y se debe escoger el número que se ajuste a lo que necesita y luego de ello continua su interacción.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Estado y movimientos sociales en Ecuador y Brasil

Movimientos sociales

Las protestas que hemos experimentado recientemente en Colombia, Chile o Ecuador, podrían repetirse en los próximos años, así como la respuesta represiva de los Estados.

Comprender la acción colectiva de los movimientos sociales, el ejercicio de la coacción o represión estatal y las consecuencias de los conflictos entre movimientos sociales y estados en Ecuador y Brasil orienta la actividad investigadora del proyecto que dirige el profesor Israel Patricio Celi Toledo, del Departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad Técnica Particular de Loja, con la participación de Carlos García Torres, Boris Ochoa y estudiantes de grado y posgrado.

Según Israel Celi, la sociedad civil organizada en América Latina responde en gran medida a la intervención estatal. Cuando la intervención estatal se modifica, por ejemplo, al recortar gastos sociales o aumentar los niveles de represión, los movimientos pueden recurrir a diferentes acciones con el objetivo de influir en las decisiones estatales.

El proyecto de investigación es parte de los estudios sociológicos y politológicos sobre los movimientos sociales y sobre la represión estatal. En América Latina y en los países anglosajones existe una tradición que se investiga y que vincula los movimientos sociales con la represión. “Nosotros -dice el profesor Celi- dialogamos con esa tradición y estudiamos tanto en Ecuador, como en Brasil y otros países de América Latina, las oportunidades para la movilización y protesta, los marcos culturales de los movimientos y las respuestas estatales a nivel de apertura democrática o repuestas represivas. Cabe señalar que nuestro proyecto es transnacional, e involucra a investigadores de Ecuador, Brasil e Inglaterra. Dentro de poco se publicará un capítulo de libro escrito por investigadores de la UTPL y Brighton University, en la obra Criminalization of Activism. Historical, present, and future perspectives on the over-criminalization of dissent, coordinado por la profesora de la Universidad Libre de Berlín, Valeria Vegh Weis. El libro será publicado en Londres con la editorial Routledge.

Al concretar el impacto en el país, Israel Patricio Celi destaca que el proyecto de investigación ha generado información y diagnósticos que pueden favorecer análisis informados que permitan enfrentar pacíficamente los conflictos que se avecinan. “Ecuador enfrenta una de las peores crisis económicas de su historia debido a la pandemia del coronavirus. En todo país con grandes niveles de desigualdad y con altos niveles de urbanización, las protestas radicales son altamente probables cuando se generan recortes sociales que afectan la economía popular y los Estados optan por reprimir mientras se graba toda represión en videos que son compartidos en redes sociales. Claro está, las protestas sucederán siempre que existan organizaciones poderosas y activistas dispuestos a enfrentar los riegos de la represión en la primera línea de la protesta o a apoyar a los manifestantes (como sucedió con las organizaciones de mujeres que cuidaron a los niños indígenas en las protestas de 2019)”.

“Además, las protestas son el resultado de la falta de diálogo o de representación institucional de los movimientos sociales, algo propio de países con capitalismos jerárquicos. Ese fue el caso de Ecuador en 2019. Los movimientos sociales no se sentían representados en el Gobierno y no fueron escuchados cuando se disminuyeron los subsidios. Debido a las oportunidades con las que cuentan los movimientos en la actualidad (Internet, redes transnacionales, autonomía relativa frente a la prensa tradicional, activistas altermundistas y digitales, etc.), las protestas en 2019 fueron extraordinarias y podrían repetirse, no necesariamente porque existe injerencia extranjera, sino porque existen organizaciones sociales capaces de movilizar a cientos de miles de personas que se sienten afectadas por la crisis económica o que se movilizan por solidaridad con los sectores excluidos”.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

¿Se puede lograr un balance entre las funciones sustantivas de la universidad?

utpl

Por: Juan Pablo Suárez

Lograr un balance entre las funciones sustantivas de la universidad no es una tarea fácil. Cuando hablamos de potenciar la investigación parecería que estamos dejando de lado su función esencial: la docencia. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿es posible lograr una docencia de calidad sin investigación? O, ¿es pertinente, en un entorno como el nuestro, la investigación que no se enfoca en los problemas o necesidades de nuestro entorno?

El llamado modelo de la triple hélice se fundamenta en la espiral de la innovación y promueve relaciones recíprocas entre la universidad, la empresa y el Gobierno. Bajo esta óptica está claro que la universidad no puede apuntalar soluciones para la sociedad desde su “campana de cristal”. Por el contrario, la universidad se convierte en un “catalizador social” que promueve la generación de un ecosistema que soporta una red de interacciones entre lo académico, lo público y lo privado, usando al conocimiento como el motor que pone en marcha esta dinámica. Las ideas innovadoras, que nacen de la investigación, tienen un gran poder de transformación del entorno y son la semilla para el emprendimiento dinámico.

Los parques científicos y tecnológicos permiten crear espacios permanentes de colaboración directa entre los sectores académico, productivo, Gobierno y sociedad, que den respuesta a las necesidades y oportunidades de esta última. En este sentido, los parques científicos y tecnológicos son considerados una estrategia probada para transferir el conocimiento de los centros de investigación y fomentar la creación de empresas innovadoras. La tercera función sustantiva, la vinculación, está implícita en este quehacer. El Parque Científico y Tecnológico UTPL proporciona los medios para transformar el conocimiento que se desarrolla en la UTPL en productos y servicios transferibles al mercado. Además, se crea nuevas oportunidades de aprendizaje para los estudiantes, ya que ellos viven experiencias reales y se preparan para los retos que tendrán que enfrentar en su vida profesional. Lograr el balance entre las funciones sustantivas de la universidad no es una tarea fácil, sin embargo, uno de los mayores retos que encaran las universidades giran en torno a mantener su pertinencia, al menos bajo los modelos actuales de enseñanza, en un mundo de cambios acelerados, desafíos constantes y con una urgente necesidad de una transición ecológica.

Este editorial forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

UTPL recibe 6 reconocimientos en Feria Nacional de Invenciones

estudio

Times Higher Education Impact Rankings 2021 ubica a la UTPL entre las tres mejores universidades del Ecuador por su impulso al desarrollo sostenible

La investigación e innovación que generan los docentes de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) se reconoció en la segunda edición de la Feria Nacional de Invenciones organizada por la Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia (CEDIA). En este evento, cuatro docentes fueron premiados en cinco categorías y la UTPL fue reconocida como organización académica destacada.

Como mejor inventor académico, se premió a Eduardo Valarezo Valdez; en la categoría mejora inventora académica se reconoció a Diana Guaya Caraguay, ambos docentes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UTPL. La mejor invención académica fue para Omar Malagón, docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, con el proyecto preparación y uso de una composición para la prevención y mitigación de los efectos de la radiación.

Mauricio Eguiguren, coordinador de Servicio de Prototipado en el Centro de Innovación Prendho, fue reconocido como mejor gestor académico, mientras que Eduardo Valarezo y Diana Guaya fueron premiados en la categoría mejor invención innovadora con el dispositivo para la liberación de aceite esencial de una matriz vegetal por trituración por fuerza centrífuga en inmersión. Finalmente, la UTPL fue premiada como organización académica destacada.

Juan Pablo Suárez, director del Parque Científico y Tecnológico de la UTPL, señaló que “para recibir este reconocimiento es motivo de orgullo para la universidad ya que hace visible el trabajo que realizan sus docentes en investigación y aporte al ecosistema de innovación del país. “Esto nos compromete a continuar generando acciones en beneficio de la innovación, con el trabajo de nuestros docentes y de todo el personal que es parte de la institución”.

La Feria Nacional de Invenciones se desarrolló como parte de la Semana de la Propiedad Intelectual 2021, impulsada por CEDIA y el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (SENADI). La finalidad es reconocer a inventores, gestores y organizaciones académicas que fortalecen los indicadores nacionales de innovación a través de la gestión de solicitudes de registro, así como de invenciones obtenidas y transferidas efectivamente dentro del ecosistema nacional.

EVIDENCIAS DE CALIDAD

Además, el 21 de abril del presente año, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) fue reconocida por el Times Higher Education Impact Rankings 2021 entre las tres mejores universidades del Ecuador por su impulso a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

De acuerdo a Times Higher Education (THE) University Impact Rankings 2021, la UTPL se sitúa por tercer año consecutivo entre las tres mejores universidades a nivel nacional por su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), mientras que a nivel mundial se posiciona en el rango 301-400 junto a universidades de todo el mundo.

El estudio evalúa las evidencias presentadas por cada universidad sobre el trabajo realizado en el último año, respecto a los diferentes indicadores que aportan a cada ODS. En esta ocasión, un aproximado de 1115 universidades de 94 países se presentaron para la evaluación de resultados.

A nivel mundial, el aporte de la UTPL a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) instaurados por la Organización de las Naciones Unidas, le permitió posicionarse en el segundo lugar a nivel nacional. Así lo demuestra el mapa interactivo presentado por Times Higher Education (THE), que busca mostrar al mundo, el desempeño de cada institución.

Este texto forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

‘Aprender hábitos alimenticios saludables desde niños mejoraría la calidad nutricional del país’

niño comida

Entrevista a MARITZA CASTILLO CARRIÓN. Departamento de Química Facultad de Ciencias Exactas y Naturales

Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como la diabetes e hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita

Maritza Janneth Castillo Carrión, profesora del Departamento de Química, de la UTPL, desarrolla un proyecto de vinculación con el que trata de brindar apoyo a los escolares y sus familias en temas de alimentación saludable. “Esta iniciativa partió de datos preocupantes que revelan varios estudios sobre niveles altos de sobrepeso y obesidad en la población de todo el mundo y Ecuador no es la excepción pues el riesgo de sobrepeso en la población preescolar es del 21,6%; la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 29,9% (19% y 10,9%, respectivamente) en niños de 5 a 11 años; aproximadamente uno de cada tres adolescentes presenta sobrepeso u obesidad; y el 62,8% de los adultos mayores de 19 años padece sobrepeso y obesidad, lo que evidencia la gravedad de la situación que está atravesando el país”, señala.

¿Quiénes son más vulnerables?

Tanto niños como adolescentes son los grupos más vulnerables ante las influencias del entorno, deteriorando de este modo los patrones alimentarios saludables. El tipo de alimentación que recibe una persona en sus primeros años de vida determina en gran medida su calidad de vida en la adultez, por lo que la adopción de un estilo de vida saludable es indispensable para prevenir los problemas relacionados con la malnutrición.

¿Qué aporta la UTPL con este proyecto?

El proyecto busca contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible número dos de la Organización de Naciones Unidas: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Al actuar sobre los hábitos de alimentación a temprana edad se busca disminuir problemas de salud más graves que se asocian con la mala alimentación, como son la diabetes y la hipertensión, las cuales se convierten en una carga para el Estado al tener que invertir gran cantidad de recursos en el tratamiento de la población de manera gratuita.

¿Y su objetivo, en concreto, cuál es?

El objetivo que nos hemos fijado es promover en la comunidad educativa del nivel básico elemental de Loja (Ecuador) hábitos de alimentación saludable como mecanismo para consolidar una cultura responsable de nutrición a nivel familiar y social. Desarrollamos intervenciones integradas y participativas a nivel, escolar, familiar y comunitario para evaluar el estilo de vida y los hábitos alimentarios de las personas, lo que constituye una herramienta poderosa para mejorar la calidad nutricional de la población.

¿Para conseguirlo, con quién han trabajado su proyecto de vinculación?

Con docentes y estudiantes de las titulaciones de Alimentos y Medicina y también con estudiantes de la Maestría de Alimentos trabajamos en ocho escuelas que están a cargo del Municipio de Loja y con dos fiscomisionales, dando cobertura a 1.300 niños entre cinco y 12 años.

Son pioneros. No hay iniciativas similares en Loja…

Existen varios estudios sobre este tema a nivel país, los cuales se enfocan puntualmente en alguna población específica. En nuestro caso, en la provincia de Loja no se ha realizado estos estudios, por lo cual surgió la necesidad de hacerlo.

Pero el tema es preocupación constante de la UTPL, que ha desarrollado diversas iniciativas académicas, de investigación y de vinculación…

Sí, en la universidad se ha trabajo en varias iniciativas alineadas a este tema, como charlas impartidas sobre alimentación saludable en varias escuelas de la ciudad, y también se han insertado asignaturas para educar en este tema a los jóvenes universitarios. Una de estas es el curso en línea, masivo y abierto MOOC– Educación para una alimentación saludable. En el año 2015, investigadores y estudiantes de la UTPL realizaron un estudio sobre la calidad de los alimentos procesados que se expendían en la ciudad de Loja, en función de nutrientes críticos como sal, azúcar y grasa, identificando un elevado aporte de estos nutrientes a la dieta y evidenciando las escasas opciones de productos procesados saludables disponibles en el mercado, así como el escaso consumo de alimentos saludables. Asimismo, se han realizado varios trabajos de titulación enfocados al desarrollo de alimentos saludables con la incorporación de materias primas tradicionales o ancestrales.

DESARROLLAMOS INTERVENCIONES INTEGRADAS Y PARTICIPATIVAS A NIVEL ESCOLAR, FAMILIAR Y COMUNITARIO PARA EVALUAR EL ESTILO DE VIDA Y LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS DE LAS PERSONAS.

¿Cómo están realizando su proyecto?

El trabajo se realizó de octubre de 2018 a agosto de 2020 en tres fases. Primero, se evaluó talla y peso de los niños para calcular su índice de masa corporal (IMC) y determinar presencia de sobrepeso, obesidad o desnutrición. Posteriormente se aplicó una encuesta a padres de familia y niños para conocer la calidad y hábitos de alimentación. Y, finalmente, se realizaron actividades de capacitación sobre alimentación saludable utilizando materiales didácticos diseñados para los niños y sus familias.

¿Qué resultados han obtenido hasta el momento?

Los resultados obtenidos hasta ahora han demostrado que mediante las intervenciones integradas y participativas a nivel escolar, familiar y comunitario se logra fortalecer una participación activa del núcleo familiar, generándose una corresponsabilidad por el bienestar de sus miembros. Asimismo, se evidenció un alto grado de compromiso e interés en los estudiantes universitarios por aportar a la mejora de la calidad de vida de los niños y de la comunidad en general.

Socialmente, ¿qué aplicación y trascendencia tiene?

No existe información publicada que muestre cuáles son los hábitos alimenticios de los niños y jóvenes en nuestra ciudad y provincia. Muchas de las aseveraciones se basan sobre información experiencial. Conocer cómo se alimentan los niños en edad escolar permite prever las tendencias futuras. La información que se ha generado en el proyecto podría servir de base para la toma de decisiones por parte de las autoridades. Para la colectividad en general es sumamente importante conocer la realidad local con ejemplos propios, lo cual genera mayor conciencia y con ello se puede multiplicar los esfuerzos que se realizan con el fin de mejorar sus hábitos y por ende su calidad de vida. No tenemos resultados de aplicación directa en la industria con este proyecto, pero alguna empresa podría usar esta información para enfocar el desarrollo de sus productos hacia alimentos procesados más saludables para contribuir a mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Educar para rehabilitar a la población reclusa, ¿lo estamos haciendo bien?

cárcel
mans hands behind bars in jail or prison

Un proyecto de investigación de la UTPL busca alertar y crear conciencia para hacer efectivos los sistemas de rehabilitación centrados en la educación.

El análisis de la efectividad del sistema penitenciario del Ecuador ocupa la actividad investigativa del equipo de trabajo que dirige la profesora Emma Patricia Pacheco Montoya, del Departamento de Ciencias Jurídicas de la UTPL. Su estudio se enfoca en evidenciar si en el país se cumple o no con el proceso de rehabilitación social. La iniciativa inició hace más de tres años, explica, cuando en el país existía otra estructura orgánica administrativa que permitía avizorar que se podía llevar a la práctica una verdadera política de rehabilitación social.

Este es un proyecto que busca evidenciar un problema social, jurídico y educativo que atañe a toda la población, pues las personas privadas de la libertad cumplen penas temporales y, por lo tanto, tarde o temprano se reinsertan en la sociedad; y, si no son rehabilitadas durante su permanencia en las cárceles, al volver a la sociedad constituyen un problema mayor por todo el aprendizaje negativo que pueden obtener en estas.

En un primer momento, el equipo de la profesora Pacheco Montoya llevó a cabo un levantamiento de toda la estructura macro de rehabilitación social y las políticas públicas nacionales que emanaban desde el Ministerio de Justicia. Sus miembros se centraron en observar cómo se ejecutaban en la práctica los ejes de rehabilitación y en evaluar sus niveles de cumplimiento.

“Durante la investigación las políticas nacionales cambiaron y desapareció el Ministerio de Justicia, por lo que sus funciones pasaron a ser parte del Ministerio del Interior. Semanas después desapareció el Ministerio del Interior y esta dependencia tomó el nombre de Ministerio de Gobierno con una orientación política diferente, por lo que el sistema de rehabilitación social pasó a ser una dependencia de menor jerarquía dentro de este ministerio e inclusive las direcciones provinciales perdieron autonomía y capacidad de gestión. Esto, evidentemente significó que los programas de rehabilitación también sufrieran recortes presupuestarios y falta de ejecución”, asegura la docente.

El proyecto busca alertar y crear conciencia para hacer efectivos los sistemas de rehabilitación centrados en la educación. Como señala Emma Patricia Pacheco Montoya, “esta investigación tiene dos momentos bien definidos. En la primera parte participó una estudiante de modalidad presencial, Stefanía Briceño Ludeña, quien hoy ya es abogada, ella recolectó y procesó la información, además de obtener datos bibliográficos y de campo a través de entrevistas a operadores de justicia y funcionarios del Sistema de Rehabilitación Social. Mientras, en la segunda parte, que se está desarrollando, estamos dos docentes de la UTPL: Ph.D. Deisi Yunga Godoy (Ciencias de la Educación – UTPL) y mi persona, (Ciencias Jurídicas – UTPL), quienes estamos realizando investigación bibliográfica y de campo, entrevistando a personas privadas de libertad (PPL) y a personas que tienen que ver con el sistema de educación para estas”.

“Nuestro trabajo contribuye a desbaratar mitos sobre el sistema de rehabilitación social y las personas privadas de libertad. Además, permite conocer un problema social lacerante del país que requiere la creación y aplicación de políticas públicas”.

En Ecuador hay antecedentes de estudios previos sobre el sistema de rehabilitación en general, pero la investigación de la profesora Pacheco Montoya es novedosa en abordar el sistema de educación de las personas privadas de libertad y, sobre todo, en lo que se refiere a la educación superior a distancia. “La aplicación y trascendencia de nuestros resultados apuntan a que la sociedad conozca la realidad del sistema de rehabilitación social del Ecuador. Nuestro trabajo contribuye a desbaratar una serie de mitos respecto al sistema de rehabilitación social y a las personas privadas de libertad. Además, permite conocer un problema social lacerante del país que requiere la atención del Estado a través de la creación y aplicación de políticas públicas”, añade.

Su investigación se ha visto afectada por las restricciones derivadas de la pandemia del Covid-19. “En el último año hemos realizado toda la investigación con la utilización de herramientas tecnológicas, incluso las entrevistas las hemos desarrollado telefónicamente o por Zoom, ya que por temas de distanciamiento social no podemos hacer actividades de contacto directo. Cabe mencionar que al inicio de la pandemia las cárceles estaban en cuarentena total, por lo que había restricción para acercarse a sus dependencias”, cuenta la investigadora.

Aún con eso, la investigación tendrá resultados prometedores que permitirán tener indicadores reales y objetivos respecto al cumplimiento o no de la rehabilitación social en el país con énfasis en la aplicación de políticas públicas relacionadas con el eje educativo. Como sostiene Patricia Pacheco, “los beneficios son múltiples y dependerán de cómo cada persona asimila la importancia o no de la rehabilitación, y cómo asocia el criterio de crimen, sentencia, pena, rehabilitación y reinserción social. Estamos en una sociedad que en los actuales momentos vive la teoría penal del enemigo, por lo que lo primero que propugna es la muerte del infractor antes que cualquier tema de rehabilitación”.

Centros carcelarios en Ecuador

  1. En Ecuador existen 37 centros carcelarios para personas adultas y 11 para adolescentes infractores.
  2. A partir de agosto de 2020 se dio una nueva nomenclatura organizativa a los centros carcelarios con base en la condición jurídica de las personas que ahí se encuentren:
    • Centros de rehabilitación social, solo personas con sentencia en firme. Hay siete para personal masculino.
    • Centros de privación de libertad: tanto personas con detención provisional, como con sentencia en firme. Hay 27. De ellos cuatro son para mujeres, 16 son mixtos y siete son para hombres.
    • Centros de privación provisional de libertad. Hay tres y, de ellos, dos son para hombres y uno es mixto.
  3. Según la Secretaría Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), a febrero de 2021 en Ecuador existían 38.498 personas en centros carcelarios (36.001 hombres y 2.497 mujeres). La capacidad efectiva de las cárceles es de 29.897 personas. El hacinamiento es del 28.77%.
  4. Según la SNAI, a febrero de 2021 en Ecuador existen 1.460 agentes de seguridad penitenciaria. Los parámetros de seguridad internacionales señalan que debería existir uno por cada 10 personas privadas de libertad. Esto representa un déficit de alrededor del 70%.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Tobas puzolánicas para elaborar material que abarate la construcción de viviendas populares

tobas

Un equipo de la UTPL explora e investiga sobre cómo aprovechar tobas puzolánicas para la elaboración de baldosas y bloques como piezas ornamentales y otros materiales como ladrillos y tejas ecológicos, que puedan ser empleados en la construcción de una vivienda y que se obtengan en procesos con bajo impacto ambiental. Galo Guamán Jaramillo, del Departamento de Geología y Minas de la UTPL, explica que el estudio se ha centrado “en investigar materias primas, aprovechando los materiales no metálicos que abundan en la provincia de Loja. Se ha prospectado zonas que presenten rocas que reúnan los requisitos para ser aprovechadas y utilizadas en aplicaciones para la construcción como baldosas y bloques. En el sector de Purunuma, del cantón Gonzanamá, se pudo identificar rocas con actividad puzolánica que podrían ser usados por la industria de la construcción en viviendas de bajo coste. Las rocas son de dominio volcánico sedimentario, tipo tobas, que se caracterizan por su color blanquecino y alta meteorización que en algunos lugares se muestran de aspecto terroso”.

El equipo de investigación, conformado por los ingenieros civiles Berenice Zúñiga y Carmen Esparza, y los geólogos Fernanda Guarderas y Galo Guamán Jaramillo, impulsan la investigación como parte de los trabajos de fin de titulación previos a la obtención del grado de Ingeniería en Geología y Minas que realizan los estudiantes de pregrado. El trabajo se divide en la fase de exploración o búsqueda, que es netamente geológica, como la descripción e interpretación de las rocas y el mapeo respectivo de las zonas de emplazamiento del material; y la parte de ingeniería de materiales en la que estos son analizados para verificar su puzolanidad a través de ensayos de morteros de acuerdo con normas nacionales e internacionales.

En Ecuador, los materiales tipos puzolana se han formado alrededor de los centros volcánicos y zonas de tipo volcánico, en el sur del Ecuador las de mayor potencial se encuentran en las formaciones geológicas conocidas como Saraguro, Loma Blanca y Sacapalca.

En Ecuador, el Instituto Nacional de Investigación Geológico Minero Metalúrgico INIGEMM (Casto, 2017) realizó un estudio en las zonas de Panzaleo y Jachaguangu, ubicadas en el cantón Pujilí de la provincia de Cotopaxi, con puzolanas de muy buena calidad similares a la estudiadas en el sector Barrial Blanco en el cantón Paltas y Purunuma en el cantón Gonzanamá. También hay estudios realizados por la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Cuenca sobre caracterización y aprovechamiento de puzolanas; y por la Universidad Central acerca de la durabilidad del hormigón hecho con puzolana, entre otros. La mayoría de los estudios se refiere al material puzolánico que existe en el norte del país y que son relativamente recientes debido a la actividad volcánica presente en esas regiones. Nuestra investigación es sobre materiales antiguos que están determinados por la actividad volcánica desde el Paleoceno (60 Ma) al Plioceno, hace 3500 millones de años, aproximadamente.

Galo Guamán Jaramillo sostiene que “sin duda alguna la utilización de estos materiales podría abaratar costos en la construcción y en el uso para viviendas populares, lo que permitiría reducir el déficit de vivienda en la provincia y en la región sur del país. Debido a que los costos de fabricación serían muy bajos al usar este material, pues no se necesita cocción siendo incluso amigables con el medio ambiente pues al no ser cocidos, se evita la emanación de gases CO2 a la atmósfera, como sucede actualmente con la fabricación del ladrillo convencional”.

El experto añade que “este ladrillo ecológico podría convertirse en un adobe mejorado que por siglos ha sido empleado por nuestros abuelos en la construcción de sus viviendas”. La siguiente etapa del proyecto es construir una vivienda “tipo” con los materiales elaborados por el equipo, con el fin de estudiar su comportamiento. Además de hacer monitoreo con sensores de temperatura para saber si conservan el calor en épocas frías, o si son frescas en época de calor. Asimismo, se debe observar su comportamiento de deformación y consolidación natural, calcular costos y buscar alguna empresa o GAD cantonal que desee financiar la construcción en su territorio, si es el caso. También hace falta probar estos materiales en la industria minera, saber si la puzolana es más fuerte al ataque de ácidos y sulfatos que generalmente existen en estos centros.

Según el profesor Guamán, se espera “tener diseños de ladrillos, adoquines, trabajar en diseños de tejas, que se ha hecho muy poco, tener delimitadas más zonas con potencial puzolánico y trabajar en conjunto con el área de Arquitectura para generar diseños atractivos. La idea es tener viviendas “tipo” que se puedan construir con los GAD cantonales y con las comunidades locales para ofrecer estas nuevas alternativas de construcción”. La investigación contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, con énfasis al objetivo 11: aportar al acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales a través dl uso de materiales que evitan la emisión de CO2 y el consumo de combustibles fósiles, al tiempo de contribuir al uso de materiales que no dañan ni contaminan los ríos”

PUZOLANAS

Las puzolanas son rocas que contienen sílice o aluminosilicatos que por sí solos tienen poco o ningún valor cementante, pero que, molido y en un medio húmedo a temperatura ordinaria, reaccionan químicamente con el hidróxido de calcio (cal) o con cemento portland, formando un compuesto con propiedades cementantes.

Las puzolanas naturales son de origen mineral. Son generalmente cenizas volcánicas procedentes de erupciones explosivas que han pasado por un rápido enfriamiento de vidrio volcánico o un vidrio parcialmente zeolitizado (Vargas, Zárate, & Gutiérrez, 2005).

Los griegos (400 A .C) fueron los primeros que emplearon puzolanas en morteros de cal. Más tarde, los romanos usaron piezas de cerámica, ladrillos y tejas pulverizadas para formar las primeras puzolanas artificiales y también descubrieron que algunos suelos volcánicos mezclados con cal eran excelentes para producir morteros hidráulicos (un mortero hidráulico fragua y endurece bajo el agua, y es más duradero que un mortero corriente de cal). Estos suelos estaban en los alrededores de la población de Pozzuoli, cerca de Nápoles, y de aquí tomó el nombre de puzolana. En la actualidad, el uso de las puzolanas está muy difundido en países como EEUU, Italia, Alemania, India, España, México, Honduras y Cuba, entre otros.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Prototipo de olla de barro para cocinas de inducción basado en internet de las cosas

Olla de barro

El diseño se construyó con arcilla de cera, materiales ferromagnéticos y una aplicación móvil para cocinar con recipientes de barro en soportes de calor alimentados por electricidad.

Arcilla de cera y material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla, para conseguir que el soporte tradicional de cocción se ajuste a las nuevas fuentes de calor en las cocinas domésticas: así es una olla de barro para placas de inducción, prototipo diseñado por un equipo de investigadores de la UTPL, liderado por el profesor Mauricio Patricio Artieda Ponce, del Departamento de Ciencias Empresariales. El grupo ha ideado el recipiente basándose sobre las aplicaciones del “internet de las cosas”.

“Es una olla de doble fondo. La primera capa es la que tiene el metal y va recubierta con fibra de vidrio para que logre mantener o esparcir el calor por toda la olla. Vale comentar que en los primeros prototipos que hicimos solamente se calentaba la parte de abajo y no todo el contorno de la olla; se podía cocer, pero no tenía la misma rapidez. Entonces, buscamos una forma de que toda la olla logre alcanzar la temperatura de manera uniforme. De ahí viene la otra parte de este implemento que simplemente es un cascarón, o sea la parte visual de la olla, la cubierta”, explica el profesor que lidera la investigación. El prototipo desarrollado tiene integrado un conjunto de sensores que recolectan información que es enviada a una aplicación móvil desarrollada en el contexto del proyecto de computación en la nube y computación afectiva.

La olla de barro para cocinas de inducción se presenta como un aporte de interés debido al momento que vive el país: migrar del gas a la electricidad, y el recelo que este cambio suscita por costos, por el hábito de cocinar en ollas de barro y en fogones de leña, y por la creencia de que los recipientes metálicos para cocinar pueden ser nocivos para la salud. El equipo de investigación del profesor Artieda Ponce apostó por desarrollar un prototipo que dé paso a nuevos modos de cocción de alimentos, pero manteniendo las técnicas tradicionales pues el barro requiere de la transferencia del calor lentamente, favoreciendo la conservación de nutrientes en alimentos tradicionales.

El prototipo se construyó en dos fases. Primero se seleccionaron los materiales porque no todas las arcillas son válidas, y después se procedió al desarrollo del prototipo. Integrado por Jonathan Mauricio Armijos Pardo, Melissa Nathaly Orellana Porras y Patricia Marisol Chango-Cañaveral, también de la UTPL, y Pablo Alejandro Quezada Sarmiento, de la Universidad de Valencia (España) y del Instituto Superior Tecnológico del Azuay, el equipo del profesor Artieda Ponce optó por trabajar con arcilla de cera, un elemento del subsuelo de áreas vírgenes (que no han sido explotadas anteriormente) que se pueden encontrar a partir de un metro de profundidad.

La pasta de arcilla se elaboró siguiendo los métodos tradicionales manuales y respetando estrictamente las fórmulas y las proporciones de arcilla y la arena. El modelado se realizó con la denominada técnica del golpeado, la más utilizada por los artesanos que aún continúan realizando diferentes piezas de cerámica. Esta consiste en dotarse de dos herramientas: una cóncava y la otra convexa, con las que, dando golpes uniformes y con mucha destreza, se logra construir todo tipo utensilios propios de la cerámica de cera.

El secado del modelado es lento. Tarda de 10 a 15 días con la ayuda de calor, pero sin exponer al sol ni al viento, y supone una reducción del prototipo -desde el modelaje- de aproximadamente un 12%. El proceso final de quemar la pieza se realizó en horno de calor a una temperatura superior a los 80°C. Para la elaboración de la olla, una vez que fue revisada la calidad del prototipo, se procedió a realizar el ensamblaje del material ferromagnético sobre la superficie inferior de la olla. Para pulir el material fue necesaria una amoladora con un disco especial para cerámica, además de lijas de metal, martillo y las placas magnéticas con la respectiva medida.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

En este proyecto innovador, en proceso de experimentación, la placa al igual que el material ferromagnético cumplen una doble función: la primera, garantizar la efectiva transmisión del calor a las paredes de la olla y, la segunda, lograr un ensamblaje de alta ingeniería, aunque a la vez simple, sin necesidad de recurrir a ningún pegamento artificial. En el caso de las ollas de barro no es recomendable usar ningún tipo de pinturas o engobes una vez que el modelado ha salido del horno. Mauricio Patricio Artieda Ponce señala que “lo que sí se puede y se debe realizar es seguir con el proceso de curado, para lo cual existen varios métodos tradicionales probados, para que la pieza no contenga olor ni sabor alguno, permitiendo de esta manera que esté apta para una cocción segura. Finalmente, lo que sí se puede agregar, es algún tipo de aceite natural sobre la superficie exterior para dar una mejor apariencia del producto. En el caso del prototipo, se ha combinado la tradición con la adaptación a las tecnologías actuales”.

El prototipo ha sido sometido con éxito a pruebas experimentales para determinar su efectividad en una cocina a inducción digital, usando la energía con potencia de 220 voltios y con un control constante de tiempo y temperatura para probar: la resistencia térmica de la pieza de cerámica, la capacidad de transmisión del calor y la cocción de alimentos.

El “internet de las cosas” hace referencia al conjunto de objetos físicos que interactúan mediante algoritmos avanzados para tomar opciones, realizar acciones de forma programada e interactuar de manera independiente en Internet con otro dispositivo o usuario.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

Ciudadanía digital: cómo usar internet de modo responsable

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Un proyecto de la UTPL ayuda a reducir la desigualdad en cuanto al aprendizaje del buen uso de las tecnologías de la información.

La alfabetización digital consiste en utilizar la tecnología para mejorar las condiciones de vida de la población. El efecto de la pandemia global aceleró la digitalización del mundo en el que se debe incluir a todos los ciudadanos. Juan Carlos Morocho Yunga, docente del Departamento de Ciencias de la Computación y Electrónica de la UTPL, impulsa un proyecto con el que busca que “esta inclusión suceda lo más pronto posible porque la alfabetización digital puede enfocarse de distintas maneras, dependiendo del contexto en el que se desee aplicar”.

Por ejemplo, señala que se puede alfabetizar en redes sociales, de forma que pequeños productores o emprendedores publiciten sus productos; o también para hacer pagos en línea, por ejemplo, de servicios básicos (luz, teléfono, entre otros), o inclusive para colaborar en familia en el aprendizaje virtual y protegerse de posibles amenazas del mal uso de Internet.

“Los ejemplos expuestos anteriormente son solo una muestra de lo que se puede aprender y aprovechar. Quizá para muchos sea algo muy básico, pero existe otra parte de la población que no lo sabe y es a ellos a quienes debemos ayudar para que también aprovechen las facilidades que tenemos a través de Internet”, dice el docente.

La iniciativa que impulsa el profesor Morocho Yunga es, en suma, un proyecto que pretende reducir la desigualdad en cuanto al aprendizaje de las tecnologías de la información. En ésta participan docentes de la carrera de Sistemas Informáticos y Computación, junto con alumnos de la asignatura de Gestión Productiva 3.1 Hasta el momento se ha logrado diseñar cursos en temas como aplicaciones educativas de libre acceso, compras a través de Internet, navegación segura por Internet, pago de servicios en línea, protección parental y uso seguro de redes sociales.

También se han desarrollado recursos educativos, adaptados a nuestro medio, para cada uno de los cursos propuestos, los cuales están en un portal web creado para recolectar toda la información sobre el proyecto de alfabetización digital. El experto sostiene que “el material educativo producido servirá para alfabetizar a los ciudadanos en el uso de las tecnologías de la información. El conocimiento que puedan adquirir a través de capacitaciones dirigidas les permitirá mejorar sus condiciones de vida en una sociedad cada vez más digitalizada”.

Por las restricciones de la pandemia, en la fase inicial los esfuerzos se han concentrado en la planificación de los temas y en el diseño de materiales. Además, se ha hecho una validación de los cursos en el propio entorno familiar de los estudiantes. Queda por realizar las capacitaciones en la comunidad ya que, debido a la pandemia, no se han podido ejecutar.

Según Juan Carlos Morocho Yunga, “proyectos de este tipo son una vía para garantizar el acceso equitativo a distintos servicios digitales que se ofrecen actualmente, sin embargo, se requieren políticas públicas y la participación de actores del Gobierno y de las empresas privadas para que los resultados se logren de forma más acelerada y efectiva”. Además, añade, “recordemos que las empresas ahora mismo se encuentran con el reto de la transformación digital, de la cual un pilar fundamental es la alfabetización digital. Esperamos que los ciudadanos mejoren sus competencias digitales y aprovechen las ventajas que ofrecen las tecnologías de la información. También esperamos obtener criterios de los participantes para poder mejorar los recursos educativos y agregar más contenido”, concluye.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #59, correspondiente a los meses junio-julio 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.

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