Ya sea en salsas, ensaladas o untada en pan, la pulpa del aguacate es valorada por su perfil nutricional y sus grasas beneficiosas. Pero, mientras disfrutamos de su sabor y textura, la mayor concentración de antioxidantes podría estar en los residuos que acaban en la basura.

Una reciente investigación liderada por Jorge Geovanny Figueroa de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en colaboración con la Universidad de Granada (España), evidencia que estos subproductos son una “mina de oro” en compuestos bioactivos con alto potencial para la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética.

El estudio publicado en Food Chemistry: X, se centró en valorar dos subproductos específicos: la semilla (el hueso) y su tegumento (la cáscara fina que la recubre). Para ello, los investigadores optimizaron el proceso de extracción mediante la técnica de Extracción Acelerada con Disolventes (ASE). A diferencia de métodos convencionales que usan químicos tóxicos, esta metodología emplea altas presiones y temperaturas utilizando únicamente agua y etanol, garantizando que los extractos resultantes sean seguros para el consumo humano.

Los investigadores cuantificaron un total de 52 compuestos bioactivos en el tegumento y 42 en la semilla. Esto sitúa a la cáscara como la materia más rica en fitoquímicos.

Su riqueza química abre un abanico de aplicaciones para diversos sectores. Una de ellas es su posible aplicación en la industria alimentaria como conservante natural. Su alta capacidad antioxidante permite extender la vida útil de alimentos, siendo un compuesto con potencial para reemplazar a los conservantes artificiales, que muchos de ellos pueden representar un riesgo para la salud.

La alta concentración de polifenoles, les hace candidatos como suplementos dietéticos (en polvo o cápsulas) destinados a combatir el estrés oxidativo celular, un factor clave en el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas.

Los flavonoides identificados poseen propiedades que protegen la piel contra agentes externos, estos ingredientes activos podrían ser parte de la formulación en cremas antiedad y protectores cutáneos.

Esta investigación abre el camino para el uso de la semilla y el tegumento del aguacate como materia prima de bajo coste, sostenible y escalable para transformar toneladas de residuos agroindustriales en soluciones bioactivas de alto valor comercial.