Ante la creciente crisis de salud mental, una investigación de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) confirma que el motor del bienestar en la Región Andina es el capital psicológico. El estudio revela que la esperanza, la eficacia, la resiliencia y el optimismo constituyen el principal predictor del bienestar, haciendo hincapié en la necesidad de trascender un modelo netamente clínico hacia el cultivo del florecimiento humano.

En un mundo cada vez más “líquido”, caracterizado por ser volátil, incierto, complejo y ambiguo; las crisis han dejado de ser la excepción para convertirse en la regla. Este es el marco con el que se debe convivir y operar en el mundo contemporáneo.

La crisis económica, ambiental, política y de seguridad, sumada al impacto persistente de la postpandemia, han provocado un aumento histórico en los índices de ansiedad, depresión y conductas de riesgo. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental.

La psicología positiva tiene un papel fundamental en la protección de la salud mental, pero también influye en nuestro sistema inmunológico, haciéndolo más resistente a las enfermedades.

Víctor López, docente investigador de la carrera de Psicología de la UTPL

Con este panorama, el enfoque hacia la salud mental se encuentra en un punto de giro. La transición de modelos puramente clínicos hacia enfoques centrados en el desarrollo personal busca responder a una realidad social marcada por brechas de atención, una situación crítica en países andinos como Ecuador y Perú.

Bajo esta premisa, una investigación publicada en la revista Frontiers in Psychology y lidera da por el Departamento de Psicología de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en colaboración con la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) de Perú, analiza cómo la espiritualidad y el capital psicológico (PsyCap) tienen efectos protectores del bienestar en un entorno adverso.

El giro hacia la Psicología Positiva

La Psicología Positiva, definida formalmente en 1999 por Martin Seligman, quien fue presidente de la Asociación Americana de Psicología (APA), surgió como el estudio científico de las experiencias y rasgos individuales que permiten prosperar a las personas y a las sociedades. Este enfoque desplazó la atención desde la reparación del daño hacia la construcción de cualidades que promueven el funcionamiento óptimo para permitir el florecimiento humano.

Víctor López, doctor en Psicología e investigador titular de la UTPL, seña la que este enfoque es una evolución necesaria que trasciende la salud mental hacia un concepto de bienestar más amplio. “La Psicología Positiva tiene un papel fundamental en la protección de la salud mental, pero también influye en nuestro sistema inmunológico, haciéndolo más resistente a las enfermedades”, explica.

Para adentrarnos en el núcleo de la investigación debemos conocer qué entendemos por capital psicológico y espiritualidad, y cómo estos contribuyen al bienestar.

El capital psicológico (PsyCap) comprende cuatro dimensiones: esperanza, autoeficacia, resiliencia y optimismo. No se trata de considerarlas por separado, sino de su valoración en conjunto. Según el doctor López, este constructo “es el mayor predictor de bienestar psicológico”. Son herramientas que permiten al individuo afrontar desafíos de manera constructiva y con una mayor capacidad para gestionar el estrés. “El capital psicológico permite a las personas lograr metas significativas en la vida personal o profesional”, detalla. Para el investigador, su valor radica en que no es un rasgo estático: “es algo que podemos desarrollar y cultivar”.

Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la inclusión de la espiritualidad, entendida como una búsqueda personal de sentido y conexión con lo trascendente. “La espiritualidad, de alguna manera, nutre nuestras fortalezas y recursos internos: es la fuerza que inspira”, sostiene el Dr. Víctor López. La investigación aclara que la espiritualidad actúa como un factor clave que, si bien tiene un poder predictivo directo menor al del capital psicológico, funciona como su sustento vital y ancla existencial para el desarrollo humano.

El psicólogo Wilson Sigüenza, docente de la UTPL e integrante del estudio, enfatiza que la dimensión espiritual permite a la persona apaciguar sus estados mentales a través de prácticas como el agradecimiento. “Implica una transformación constante del sujeto. Es ir construyendo elementos que lo hagan propio a través de la vinculación social y el trabajo personal”, explica. El investigador aclara que el enfoque es profundamente científico y social, buscando que la población sea consciente de su capacidad de trascender, yendo más allá de lo puramente corpóreo.

Sigüenza señala que la relación entre espiritualidad, capital psicológico y bienestar “implica un trabajo personal que requiere un esfuerzo diario alrededor de la esperanza, los pensamientos, las actitudes y el comportamiento con los demás”.

Hallazgos clave

El estudio, realizado con una muestra de 1.044 adultos de Ecuador y Perú, confirmó que el capital psicológico se consolida como el predictor más robusto del bienestar, explicando un 13 % de su varianza y superando el impacto directo de la espiritualidad. Esto evidencia que las fortalezas internas son el motor principal para construir una vida plena y con propósito en el contexto andino.

Asimismo, se reveló una dinámica bidireccional: el capital psicológico no solo protege la salud mental, sino que impulsa significativamente el desarrollo espiritual (explicando el 19 % de la varianza de este último). Los participantes que destacaron en las dimensiones de crecimiento personal y propósito de vida experimentaron la espiritualidad como una búsqueda práctica de sentido y paz interior.

Alianza institucional: el bienestar como trabajo compartido

Un pilar fundamental de este proyecto ha sido la colaboración interdisciplinaria. El Dr. Víctor López enfatiza que el éxito del estudio no se habría logrado sin el trabajo conjunto entre el Departamento de Psicología y la Dirección General de Misiones Universitarias de la UTPL, específicamente con su Unidad de Bienestar Estudiantil. “Algo que nos gustó fue haber trabajado con Francisco Vivanco (coordinador del área de sicoética de la unidad de Bienestar Universitario) y Cristina Díaz (vicerrectora académica de la UTPL). Este trabajo conjunto fue de suma importancia”, resalta López.

Por su parte, Wilson Sigüenza proyecta un futuro donde la salud mental sea un agente estructural del sistema educativo. El desafío radica en generar una Psicología Positiva ajustada culturalmente.

La educación del futuro debe integrar la formación académica con la formación del carácter y el bienestar emocional.

Wilson Sigüenza, docente investigador de la carrera de Psicología de la UTPL

El cambio real comienza en la consciencia del individuo. Sigüenza cierra con una reflexión que invita a la acción: “el cambio está en el sujeto. Es él quien decide generar el cambio en su capital psicológico y en su espiritualidad para fomentar un cambio personal y, posterior mente, social”. Cultivar estos recursos, además de ser una opción para el éxito personal es un imperativo ético para el desarrollo de una salud mental positiva y resiliente en la región.

Los investigadores plantean futuras investigaciones en las que se profundice el estudio de la espiritualidad en coherencia con el modelo antropológico de Fernando Rielo, eje distintivo de la identidad de la UTPL. De este modo se busca consolidar un enfoque de florecimiento humano integral, donde la apertura a la trascendencia actúe como una herramienta psicológica clave hacia el bienestar, además de ser un elemento protector de la salud mental en un contexto de constantes desafíos, crisis y cambios.

El estudio

El estudio tuvo como objetivo analizar el papel predictivo del capital psicológico y la espiritualidad sobre el bienestar psicológico.

Muestra

Consistió en 1.044 adultos residentes en Ecuador (67,8%) y Perú (32,2%). Las edades oscilaron entre los 18 y 71 años (media de 24 años), siendo el 64,8% mujeres. La mayoría (77,7%) eran estudiantes universitarios.

Equilibrio vital

Las fortalezas internas (capital psicológico) y las conexiones trascendentes (espiritualidad) operan de manera complementaria para construir el bienestar psicológico.

Aplicación

Las intervenciones psicoeducativas destinadas a mejorar el bienestar deben fomentar simultáneamente el crecimiento espiritual y el capital psicológico

Periodista especializado en ciencia, documentalista, fotógrafo y diseñador, responsable de Cultura Científica - DIRCOM en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y co-editor y redactor de la Revista "Perspectivas de investigación". Magíster en Estudios de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación por la Universidad de Oviedo, Universidad de Salamanca y la Universidad Politécnica de Valencia y miembro de la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2). Entre los documentales que ha dirigido, destacan, "Páramos, donde nace la vida", "Lágrimas de vida" y "Café de Loja: Ciencia, Arte y Tradición".