fungicidas

Entrevista a Ana Paulina Arévalo, docente del Departamento de Ciencias de la Salud UTPL

Además de contribuir con la prevención de enfermedades, el uso adecuado de plaguicidas, contribuye con el cuidado del medio ambiente”.

Con la finalidad de evaluar el efecto de fórmulas comerciales y mezclas de plaguicidas que se usan en la práctica agrícola y su impacto en la salud de las personas, se desarrolla la investigación denominada “Evaluación in vitro de los efectos genotóxicos y de daño oxidativo a nivel celular, por exposición a pesticidas usados en el cultivo de maíz en el sur del Ecuador”, bajo la dirección de Ana Paulina Arévalo Jaramillo, docente investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica Particular de Loja.

¿Por qué incursionar en esta temática?

Sin duda, este representa un tema de interés colectivo. Durante la pandemia de la Covid-19 el rol del agricultor en Ecuador se destacó por el permanente trabajo realizado para la dotación de alimentos a la población, pero a su vez se evidenció dificultades para el sector, a lo que debe sumarse problemáticas como las identificadas con esta investigación, que permiten establecer medidas de prevención adecuadas, en relación con la salud de los agricultores.

Al referirse a medidas de prevención, ¿qué se ha identificado?

Claramente se ha identificado que existe una afectación a mediano y largo plazo en la salud de la población, principalmente en quienes están en contacto permanente con productos químicos como los plaguicidas. Es por ello que con el equipo de trabajo buscamos información que permita determinar qué agentes tóxicos generan afectación para, en un segundo momento, validar lo obtenido con estudios científicos, brindando así a la ciudadanía y autoridades información oportuna que permita tomar decisiones y plantear medidas de prevención, resguardando la salud de la población.

Ante ello, ¿cuáles son sus recomendaciones?

En cuanto a las medidas de bioseguridad que debemos tener para la fumigación, lo ideal sería usar un traje de protección, sin embargo, esto no siempre es posible en nuestro medio. La recomendación sería que las personas tengan una ropa destinada exclusivamente para esta actividad, cubriendo la mayor parte de la piel, considerando que es una vía de ingreso para estos agentes. El lavado de estas prendas debe ser separado del resto de la ropa de casa, además de lavarse o ducharse con agua limpia luego de la fumigación, evitar la inhalación directa o probar el producto y guardar los agroquímicos en lugares seguros para evitar accidentes en casa.

Durante mucho tiempo, insumos como los plaguicidas han sido utilizados por los agricultores. ¿Cómo reflejar el impacto que están teniendo?

En primer lugar, es importante comprender que los plaguicidas, al igual que otras sustancias químicas a las que estamos expuestos (con mayor incidencia en determinados sectores), pueden ser tóxicos para la salud. En el caso de la agricultura, su uso representa una parte importante de los procesos de producción, con la finalidad de prevenir enfermedades y plagas en los cultivos. Sin embargo, estos insumos no son completamente seguros y frente a ello surge la necesidad de obtener datos sobre su impacto y trabajar en prevenir enfermedades.

Para alcanzar datos que permitan reflejar el impacto, la investigación se cumple en los laboratorios de la UTPL, evaluando in vitro, es decir en células cultivadas en laboratorio, que han sido expuestas a estos compuestos químicos, los efectos genotóxicos; de esta manera, se ha podido evaluar que algunas formulaciones de uso frecuente y sus mezclas, generan cambios en el ciclo celular y daño en el material genético, lo que podría relacionarse con enfermedades complejas y recurrentes, tal es el caso del cáncer.

Si bien el trabajo concretado está dado a nivel de laboratorio, ¿existe aplicación directa (muestras) con la población expuesta?

Efectivamente, este estudio se realiza in vitro, pero también se plantea evaluar el efecto en personas expuestas y con ello establecer programas de biomonitoreo constantes que permitan estudiar poblaciones expuestas, dando como resultado datos de gran ayuda, no solo en la prevención de enfermedades en poblaciones humanas, sino en la reducción del impacto con el medio ambiente, puesto que estos químicos tienen un efecto global en los ecosistemas.

Se ha podido evaluar que las fórmulas comerciales de plaguicidas usadas en la provincia de Loja, generan cambios en el ciclo celular y daño en el material genético, lo que podría relacionarse con enfermedades complejas y recurrentes, tal es el caso del cáncer.

El riesgo es alto según se evidencia. ¿Se conoce de ello en la actualidad?

Los estudios en esta área no son nuevos, y los estudios generalmente se enfocan en los efectos del ingrediente activo, sin embargo, nuestro interés está en evaluar el efecto de fórmulas comerciales de uso amplio a nivel nacional, que muchas veces incluyen aditivos que podrían potenciar el efecto genotóxico del plaguicida. Adicional, se reconoce que algunos productos se han prohibido en ciertos países, a pesar de ello en nuestro medio aún se utilizan; en este sentido, hace falta concientizar con mayor incidencia los riesgos y despertar en las autoridades el interés por generar políticas públicas que trabajen en líneas de prevención y normas de uso.

¿Existen otros sectores que estén interesados en la investigación?

El mayor interés que hemos encontrado es el de índole científico-social, considerando los impactos que se han evidenciado en la salud. Con el conocimiento sobre los efectos tóxicos de diferentes sustancias, se podrá tomar decisiones para obtener una protección adecuada o, a su vez, establecer políticas públicas que restrinjan su uso o mejoren las condiciones de uso en beneficio de la salud de la población y del ecosistema inmediato.

Es importante señalar que el principal beneficio de la investigación es la información obtenida, considerando que una comunidad informada es una comunidad que puede prevenir riesgos y desarrollar sus actividades laborales en mejores condiciones, garantizando menores inseguridades para su salud y preservando la de las personas que consumen los productos generados desde la actividad agrícola.

Asimismo, y en el contexto de la pandemia, es necesario y urgente trabajar en prácticas sostenibles. Al margen de la actividad agrícola se debería generar una propuesta desde dos frentes: por un lado, orientada a reconocer el trabajo que realiza este sector mediante la promoción de información y mecanismos de prevención relacionados con el uso de productos químicos; y en un segundo apartado, en la búsqueda de alternativas amigables para la prevención de plagas, que reduzcan el riesgo en quienes trabajan directamente con estos insumos y en el mismo consumidor, en quien también se despierta el interés por obtener productos ecológicos y con el menor contacto con sustancias químicas.

Esta entrevista forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #64, correspondiente a los meses abril-mayo 2022. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.