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Por: Juan Pablo Suárez

Lograr un balance entre las funciones sustantivas de la universidad no es una tarea fácil. Cuando hablamos de potenciar la investigación parecería que estamos dejando de lado su función esencial: la docencia. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿es posible lograr una docencia de calidad sin investigación? O, ¿es pertinente, en un entorno como el nuestro, la investigación que no se enfoca en los problemas o necesidades de nuestro entorno?

El llamado modelo de la triple hélice se fundamenta en la espiral de la innovación y promueve relaciones recíprocas entre la universidad, la empresa y el Gobierno. Bajo esta óptica está claro que la universidad no puede apuntalar soluciones para la sociedad desde su “campana de cristal”. Por el contrario, la universidad se convierte en un “catalizador social” que promueve la generación de un ecosistema que soporta una red de interacciones entre lo académico, lo público y lo privado, usando al conocimiento como el motor que pone en marcha esta dinámica. Las ideas innovadoras, que nacen de la investigación, tienen un gran poder de transformación del entorno y son la semilla para el emprendimiento dinámico.

Los parques científicos y tecnológicos permiten crear espacios permanentes de colaboración directa entre los sectores académico, productivo, Gobierno y sociedad, que den respuesta a las necesidades y oportunidades de esta última. En este sentido, los parques científicos y tecnológicos son considerados una estrategia probada para transferir el conocimiento de los centros de investigación y fomentar la creación de empresas innovadoras. La tercera función sustantiva, la vinculación, está implícita en este quehacer. El Parque Científico y Tecnológico UTPL proporciona los medios para transformar el conocimiento que se desarrolla en la UTPL en productos y servicios transferibles al mercado. Además, se crea nuevas oportunidades de aprendizaje para los estudiantes, ya que ellos viven experiencias reales y se preparan para los retos que tendrán que enfrentar en su vida profesional. Lograr el balance entre las funciones sustantivas de la universidad no es una tarea fácil, sin embargo, uno de los mayores retos que encaran las universidades giran en torno a mantener su pertinencia, al menos bajo los modelos actuales de enseñanza, en un mundo de cambios acelerados, desafíos constantes y con una urgente necesidad de una transición ecológica.

Este editorial forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #60, correspondiente a los meses agosto-septiembre 2021. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.