Por: Rosario de Rivas

Vicerrectora Académica UTPL

Si la academia no investiga es una academia sin vida, más si investiga lo que no es pertinente a su entorno, tiene vida, pero carece de sentido.

El tiempo que un estudiante vive en la universidad debe permitirle, no sólo adquirir buenos conocimientos científicos que fundamenten su futuro profesional, sino lo más importante  − pues lo hará suyo en el día a día de su formación con otros: docentes, compañeros, miembros de la sociedad − es que adquiera aptitudes, habilidades y virtudes que le permitan ser generador de conocimiento e impulsor del desarrollo humano integral en su entorno.

Es imposible que esta necesidad de la juventud ecuatoriana se solvente si los docentes, principales actores de su formación y con quienes comparten su vida universitaria no crean nuevo conocimiento, no incuban y desarrollan ideas que impulsen el progreso local y nacional.

La UTPL es una institución educativa comprometida con esta visión. Desde hace más de 20 años inició el reto de formar en doctorados a su planta docente. Nuestros profesores  − bimodales en su mayoría − están capacitados para, desde distintos entornos, liderar y gestionar el aprendizaje de sus estudiantes en ambas modalidades. Los profesores de la UTPL, junto a sus estudiantes, han sido los generadores de gran parte del conocimiento científico nacional que ha sido publicado en revistas científicas de alto impacto y ha sido comunicado a la sociedad en distintos medios de difusión locales, nacionales e internacionales. Nuestra universidad ha potenciado la generación de empresas en su entorno y cuenta, hasta ahora, con 30 emprendimientos desarrollados por nuestros estudiantes en colaboración con otros actores de la sociedad creando así puestos de trabajo y desarrollo local. Ha impulsado proyectos de investigación e innovación en áreas prioritarias para la región.

Queremos consolidar nuestro modelo en el que confluyen la investigación, la formación académica, la innovación y el emprendimiento para dar respuesta pertinente a las necesidades de la región. Nuestros estudiantes son los principales actores de la vida universitaria, que deben recibir no sólo buenas bases de conocimiento para su profesión, sino siendo, desde nuestra visión del humanismo de Cristo, generadores de conocimiento que impacten en el cambio que, como país, necesitamos.

Este editorial forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #52, correspondiente a los meses abril-mayo 2020. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.