Industrias Creativas, un motor económico y social

Reportaje de la revista Perspectivas de Investigación febrero-marzo 2020.

Industria creativa

Son un sector en crecimiento que representa el 3% del PIB mundial. Una herramienta para proyectar políticas de desarrollo y pensar holísticamente el Ecuador 2020-2030.

Las industrias creativas son un sector en crecimiento a nivel mundial. Las cifras de 2018 refieren una actividad en torno a los 500 mil millones de dólares, más del doble de lo que se consignaba a principios de siglo. Se estima que generan en torno a 30 millones de puestos de trabajo directos con un comercio a nivel mundial centrado fundamentalmente en 12 grandes países, principalmente asiáticos y Estados Unidos, por población y por su capacidad de control sobre la digitalización y sobre las plataformas de difusión y de comercio electrónico. Representa el 3% del PIB mundial.  El concepto de industria creativa en el tránsito del siglo XX al XXI se ha convertido en una palabra de éxito para agrupar sectores relacionados con la industria y la cultura, con la industria del diseño, con la informática, con la tecnología e incluso dl turismo y el patrimonio. Se trata de agruparlos en su conjunto, darles valor y, sobre todo, construir, ver su impacto en la sociedad y tratar de articular políticas públicas que apoyen estos sectores para convertirlos en una palanca importante de las economías de los distintos países.

El profesor Francisco Campos, de la Universidad de Santiago de Compostela, revisó en los Conversatorios de la UTPL el panorama de las industrias creativas. En su opinión, “su ventaja es que están muy vinculadas a la creatividad, pero no se resuelven solo con eso porque son un sector muy amplio que incluye tanto a la artesanía de las comunidades indígenas como a las grandes producciones cinematográficas. Son un ámbito en el que tienen cabida las manifestaciones individuales y los trabajos colectivos de la industria audiovisual”. En su opinión, es preciso saber atender a la globalidad del sector para identificar bien las oportunidades y prestar apoyo a través de políticas públicas eficaces que entiendan que los sectores creativos son motores para “obtener reportes económicos para la economía general del país y para la generación o para el aprovechamiento de empleo en ese país”.

“Las industrias creativas tienen su origen en la creatividad, la destreza y talento individual o colectivo y un potencial de riqueza y creación de empleo a través de la generación y explotación de propiedad intelectual. Combinan la creación, producción y comercialización de bienes o servicios que son de naturaleza cultural tangible o intangible apoyándose, también, en actividades auxiliares y generando valores añadidos indirectos. Para entenderlas hay que atender al denominado efecto Spillover, que mide el impacto de derrama que genera una acción (conocimiento, creatividad, medio ambiente, emigración, etc.) sobre otras actividades como externalidades económicas. Son una herramienta adecuada para proyectar políticas de desarrollo y, por ejemplo, pensar holísticamente en Ecuador o en Loja 2020-.2030”, explica.

Que 2021 sea el Año Internacional de la Economía Creativa Sostenible es una declaración de buenas intenciones de Naciones Unidas para que las industrias creativas sirvan para promover conocimiento, emprendimiento y redes para un desarrollo inclusivo y respetuoso de los derechos humanos, cívicos y sociales.

Las políticas públicas de apoyo a las industrias creativas deberían centrarse, según el profesor Campos, en “las partes más débiles de la cadena de valor, que son la promoción y la distribución. Apoyar la producción de quien tenga ideas e iniciativa y a partir de ahí hay que apoyar para que tenga visibilidad, promocionar para que pueda circular la obra y después apoyar su distribución, sea de una compañía de teatro, sea una creación artística, una película, un artesano, un pintor… Hay que estimular la creatividad y la ideación y acompañarla en todo el proceso de puesta en valor para que llegue al sector de la sociedad más amplio posible”.

Este reportaje forma parte de la Revista Perspectivas de Investigación, edición #51, correspondiente a los meses febrero-marzo 2020. Si quieres acceder a la revista completa clic aquí.