Estrés laboral en el campo de la salud

El estrés crónico puede afectar a cualquier persona en su ámbito laboral. A menudo, está relacionado con agotamiento, despersonalización e inseguridad de los logros personales. Por las características de su trabajo, los profesionales de la salud y cuidadores son más proclives a este fenómeno.

Estrés laboral crónico

ESTRÉS LABORAL CRÓNICO

El ‘síndrome de burnout’ o ‘síndrome de agotamiento profesional’ es un fenómeno ocupacional contenido en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y definido como el resultado de estrés laboral crónico que no ha podido manejarse adecuadamente. Según la OMS, el estrés laboral crónico está caracterizado por el agotamiento, el distanciamiento mental del trabajo que uno hace y la reducción de productividad profesional.

Los ambientes laborales altamente competitivos, junto a ciertos rasgos de personalidad de quien trabaja, predisponen al fenómeno del estrés laboral crónico. Sin embargo, los factores de riesgo para desarrollar un síndrome de esta naturaleza son muy variados y dependen del contexto laboral y sus individuos. Se incluyen factores como la salud mental de la persona, la sobrecarga de actividades, los trabajos por turnos sin descanso adecuado, grandes números de clientes y corto tiempo para atenderlos, las estrategias pasivas de enfrentamiento ante situaciones de estrés y la negación o incapacidad para manejar el problema.

Con el tiempo, el estrés laboral crónico puede tener serios efectos en la salud física y mental: desde trastornos cardiovasculares a episodios de depresión, ansiedad o dependencia al alcohol. Además se ha relacionado a efectos sociales y organizacionales como la deterioración familiar y la reducción de eficacia del trabajador, respectivamente.

ELEMENTOS DEL ESTRÉS LABORAL

Si bien no hay un consenso general de aquello que delimita al estrés laboral crónico, la definición más aceptada postula que una combinación de los siguientes tres elementos genera el síndrome en una persona.

Primero, la manifestación de agotamiento emocional. En esta instancia la persona experimenta que no puede dar más de sí misma. Sus recursos emocionales han disminuido notablemente debido al trabajo y siente impotencia para ofrecer muestras emocionales a otras personas.

Segundo, el elemento de despersonalización. En este momento se desarrollan actitudes y sentimientos negativos ante otras personas. En el contexto laboral, la despersonalización se manifiesta con el trato cínico y la falta de compasión hacia las personas a quien se sirve.

Tercero, la reducción de logros personales en el trabajo. Esta es la tendencia a cuestionar negativamente el trabajo que hace uno. Es la inhabilidad para dar solución a una problemática en el trabajo, acompañada de la inseguridad de saber que uno se ha preparado para solucionar precisamente esos problemas.

Por supuesto, quien padezca simultáneamente de agotamiento emocional, despersonalización e inseguridad de los logros personales, tendrá el grado más alto de estrés laboral crónico. De todas formas, se ha observado que el agotamiento emocional es el elemento más significativo y recurrente del síndrome.

‘BURNOUT’ EN EL CAMPO DE LA SALUD

Aunque el estrés crónico puede ser experimentado en cualquier contexto laboral, se ha observado que las personas que cuidan de otras son en general más propensas a este fenómeno. Esto aplica particularmente a profesionales de la salud que se desenvuelven en un ámbito de alta competitividad y trabajo en equipo deficiente. Y, por supuesto, finalmente el fenómeno afecta a la calidad de cuidado que se brinda y a la satisfacción de los pacientes.

Las expectativas sobre los profesionales de la salud y la ambigüedad de su rol con los pacientes ejercen un desgaste emocional que no se encuentra en otros campos profesionales. La ambigüedad se refiere a que, además de su rol ordinario de evaluación y tratamiento, en muchos casos se espera que los profesionales de la salud brinden comprensión, asertividad al dar diagnósticos, apoyo a familiares de pacientes, entre otros. Esta concatenación de roles y expectativas ha llevado a que al estrés laboral crónico se le denomine también “síndrome del cuidador descuidado”.

Otros factores en el campo de la salud que predisponen al estrés laboral son: la necesidad de responder rápidamente a pacientes y familiares, los riesgos asociados a decisiones médicas, la sobrecarga de trabajo en ambientes laborales complejos y horarios arduos.

LA SITUACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD EN ECUADOR

En el Departamento de Psicología de la Universidad Técnica Particular de Loja, un equipo de investigación estudia el fenómeno del estrés laboral crónico en el campo de la salud y el cuidado. Asociados a un equipo de psicología clínica de la Universidad Santiago de Compostela, pretenden determinar la incidencia, prevención y estrategias relacionadas al fenómeno en establecimientos de medicina, enfermería y cuidado de adultos mayores de Ecuador.

Marina Ramírez, miembro del equipo de investigación en UTPL junto a Mercy Ontaneda, nos ha comentado los últimos resultados de sus estudios en este ámbito.

En primer lugar, las investigadoras establecieron una amplia población de profesionales de la salud en 91 instituciones públicas y privadas a nivel nacional. En 2400 profesionales de la salud determinaron la prevalencia de estrés laboral crónico y los factores protectores y desencadenantes asociados.

Luego, encontraron que 2.6% de la población de profesionales sufría de estrés laboral crónico con agotamiento emocional, despersonalización e inseguridad de los logros personales. Lo que es más, el apartado de agotamiento emocional fue preocupantemente alto a través de la población.

Por último, encontraron factores de riesgo recurrentes en los casos de estrés laboral crónico, principalmente, la presencia de ansiedad y depresión. A la inversa, los factores que parecían proteger del estrés laboral fueron: la presencia de una red de apoyo social y la ayuda profesional en circunstancias de ansiedad y depresión.

ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN

El equipo de Marina Ramírez empieza ya a determinar estrategias de intervención para disminuir la incidencia de estrés laboral crónico en profesionales de la salud y cuidadores. Una de las estrategias es organizacional, mientras que la otra se da a nivel individual.

Por un lado, advierten que se debe trabajar con los departamentos de salud ocupacional en cuestiones de pausas activas o de las relaciones entre colaboradores. Por otro lado, se debe trabajar individualmente con cada profesional de la salud en terapias psicológicas que aborden el plan de la carrera personal, el sentido de la vida y la meta-meditación.

Además, el equipo de investigación busca cómo se podría afrontar el fenómeno a través de políticas públicas y asuntos organizacionales. Por ejemplo, los equipos de salud ocupacional en centros de salud y cuidado deberían contar con ayuda de profesionales para apoyo psicológico. Otro planteamiento ha sido que los centros deberían ocuparse de la aparición del síndrome, identificando las situaciones críticas de estrés en sus propios procesos para intervenir activamente.